8 de mayo de 2012

Relato para el Juego de Primavera de Cuentos Íntimos

Bueno,

Por fin lo tengo, aquí esta el relato que creé para el juego de primavera del blog Cuentos Íntimos de Paty C. Marín, espero os guste.

Se trataba de hacer un relato a partir del inició que ella nos daba, pero no sólo eso. Había que elegir dos imágenes y describirlas en nuestro texto, así que esto es lo que salió con las que elegí, aunque confieso que cambie una por que quedaba muy fantasioso hacer saltar los aspersores dentro de un vagón de metro aunque... reconozco que su morbo tendría ;P

Alla va:

La Línea Número 3

Como cada jornada, sobre las nueve, Ámber regresaba a casa. Utilizaba la línea de metro número 3, cuya duración era de veinticinco minutos y que siempre pasaba por la estación a las nueve y diecisiete. Eso le daba tiempo a comprarse algo de comer en la tienda de la esquina, normalmente un croissant, que mordisqueaba con calma mientras paseaba hacia el andén. Aquella noche llevaba un libro bajo el brazo, una nueva lectura que empezaría en cuanto se diese una ducha, se pusiera el pijama y se metiera en la cama. Pensando en si estaría demasiado cansada para leer diez páginas o un capítulo entero, subió al metro, que siempre estaba lleno a esas horas, y buscó un lugar dónde sentarse; casi nunca había un asiento libre, pero no perdía nada por comprobarlo. 
De pronto, le vio entre la gente. Se sobresaltó cuando sus miradas se encontraron y bajó la vista al suelo. Él estaba allí, como cada noche, en el vagón de metro de las nueve y diecisiete de la línea número 3...
El pulso le atronaba aún y tuvo que obligarse a respirar, hacía un mes que lo veía entre la gente y todas las veces le sucedía lo mismo. Lo malo es que nunca terminaba de decidirse a decirle nada, trató de morir aplastada entre la gente y se hizo hueco entre esta sin darse cuenta qué el movimiento la había desplazado y estuvo apunto de darse contra la barra vertical. Alargó la mano para asirse cuando un nuevo traqueteo la zarandeó. <> pensó para sus adentros justo en el instante en que una mano se pegaba sobre la suya acercándosela a la barra donde se aferró deteniendo su caída.
Lo primero que sintió su espalda fue un torso fuerte y ancho, de marcados músculos potentes; tras eso su olor a te especiado.
Estaba encaja entre su cuerpo y la barra, y tragó temiendo volver la cabeza.
__¿Estas bien?
Aquella voz oscura y algo ronca lanzaron una vez más su pulso a la carrera. Su piel se erizo y sus caderas cimbrearon al notar, ante otra sacudida, aquel cuerpo masculino encarcelándola aún más.
Alzó los ojos hacía el ventanuco y entre la marea de cuerpos descubrió su imagen en la superficie llena de vaho. Las mejillas rojas, los mechones sueltos sobre el rostro y los pezones endurecidos bajo la camisa blanca...
Y todo por que era él el que estaba pegado a ella aprisionando su mano contra la fría barra.
__Sí, si... gra... gracias__tartamudeó sintiéndose estúpida al volver la cara tan deprisa, ahora pensaría que era una boba.
Se mordisqueó el labio nerviosa y vio gracias al cristal como él torcía la sonrisa de un modo seguro, arrogante y arrebatador acentuando ese suave hoyito que tenía en la barbilla. Sus ojos azules la recorrían con descaro y podía sentir la atrevida caricia de los mismos a lo largo de todo su cuerpo, lo sentía directamente sobre su piel, lento, suave e inexorable prendiendo fuego en sus venas de un modo hasta ahora desconocido. ¿Cómo podía tener aquel poder sobre ella?
Se sentó notando como empezaba a humedecerse y trato de respirar quedándose lo más quieta posible puesto que él no se había movido siquiera un milímetro. Levantó una vez más la mirada hacia la ventana descubriendo que él seguía mirándola con la misma intensidad depredadora.
Y Ámber empezó a imaginar como se sentiría con esas manos ascendiendo por sus muslos, amasando su trasero... jadeó sin poderlo evitar y se apretó más a la dichosa barra que ya no le resultaba tan fría y que se encajo entre sus pechos. Cerró los ojos completamente sorda, a causa de los latidos de su corazón y miró discretamente el panel del metro. Ni siquiera habían pasado cinco minutos.
__Nadie esta prestando atención, cada uno va demasiado enfrascado en sus cosas como para eso__Ahora la voz fue un susurró junto a su oído.
El cálido aliento masculino la envolvía como un abrazo letal y ardiente así que Ámber se sorprendió al descubrirse comprobando la veracidad de sus palabras. Suspiró aliviada y sin saber como se relajo. Sus hombros se aflojaron pero no así la tensión que se acumulaba en su vientre.
Aquel nudo ansioso crecía a cada minuto que pasaba y su piel empezaba a cubrirse de una fina pátina de sudor. 
El calor que aquel hombre desprendía así como su olor y la excitación que empezaba a notar en la parte baja de su espalda y entre sus glúteos la tenía atenazada. Pero saber que no había miradas indiscretas sobre ellos pese a la tensión sexual que ella notaba en el ambiente que los rodeaba le dio el valor suficiente para volver a estudiarlo a través de la imagen que le devolvía la ventana.
Era un hombre de unos treinta y cinco años, uno venta de altura. Hombros anchos, elegante y sensual. Su rostro era el summun de la virilidad con esa mandíbula potente y cuadrada, sus aristas eran agresivas y marcadas cubiertas por una leve capa de vello. Nariz griega y unos profundos ojos felinos color añil cubiertos por espesas pestañas negras como su pelo corto. Llevaba una camisa blanca de Ralph Lauren y unos pantalones de corte diplomático, negros con zapatos a juego.
Ámber se sentía muy menuda a su lado, frágil, femenina. Carraspeó una vez al verse sorprendida por su mirada y medio sonrió como una niña que es pillada haciendo una travesura.
Kalen aspiró una vez más el perfume de aquella chica que había ocupado todas sus fantasías. La había deseado desde que la había visto, algo en su aura y su forma de moverse habían captado su atención. Mantenía una apariencia de falsa timidez que se ve veía a la legua que era una chica alegre y sociable. Estaba acostumbrada al trato personal y eso se traducía en su deslumbrante sonrisa. Parecía dulce y despierta. Lista, peor no era sólo eso lo había despertado a su lado más oscuro sino esa extraña llama que apreciaba en sus ojos. Bajo esa apariencia frágil se escondía una mujer sensual y curiosa. Una con una fogosidad que podía equipararse a la suya y que necesitaba sentirse especial y segura para dejarse llevar y dejar atrás las etiquetas de corrección impuestas por la sociedad.
Le gusto descubrir el rubor en sus mejillas y sentir su cuerpo estremecerse bajo el suyo cuando la acorraló aún más. No, de esa noche iba a pasar, ya llevaba demasiado esperando y aún no sabía por que no había atacado antes. Debería haberlo hecho, él no era de los que se andaban con tonterías.
Además, él no le era indiferente, lo veía en sus reacciones, en sus ojos de gata.
Miró el título del libro que apretaba como podía contra ella y no tuvo dudas de que ella debía ser suya.
Poco a poco el vagón fue vaciándose, apenas quedaba nadie y la sangre de Ámber circulaba cada vez más rápido al saberse casi a solas con él, quedaban sólo tres y un par de personas más. Sin embargo, él seguía pegado a su espalda, torturándola con su presencia, con el roce de su cuerpo. Jadeó cuando la mano libre del objeto de todas sus fantasías empezó a deslizarse por su muslo... se mordió el labio a tiempo de no proferir ningún sonido y dió un leve respingo pegándose más al apoyo de él. Sus dedos se movían con pericia sobre ella, rozando insinuantes pero sin llegar a tocar ninguna parte necesitada de ella que notó como aquel nudo de terminaciones nerviosas palpitaba entre sus piernas con fuerza. Estaba empapada y no podía evitarlo, debería sentirse escandalizada o algo peor pero nada más lejos de la realidad. Había caído presa de una dense espiral de deseo y ya nada le importaba salvo ese hombre.
Su parada se acercaba y no dejaba de sentir su aliento tras su nuca. Percibía el fuerte latido de él contra su espalda, el vehículo entro en la recta final, la última parada, la suya y ni siquiera se había dado cuenta de que ya no había nadie. 
El metro se detuvo y cuando fue a dirigirse a la salida esa misma mano que aún estaba sobre la suya le impidió moverse.
__Aún no__murmuró rozando su cuello con sus labios y Ámber lo miró por primera vez en todo aquel trayecto.
Parpadeó atribulada y gimió cuando la empotró de cara la pared del vagón que empezaba a moverse dirección al oscuro túnel de servicio.
La luz se atenuó y Ámber respiró de forma entrecortada cuando sacó la blusa de dentro de la cinturilla de la falda. En nada la tenía desabrochada y sus pechos firmes y turgentes subían y bajan acelerados bajo el suave encaje del sujetador. Arqueó la espalda haciendo que su perfecto trasero quedase realzado y volvió a gemir cuando las manos fuertes y grandes de él se deslizaron por la cara interna de sus muslos.
Kalen le mordisqueó el lóbulo de su oreja derecha y apreso con posesividad sus pechos que masajeó demostrando el mismo toque experto que hasta ahora venida demostrando. Pellizco los duros montículos que se moría por saborear muy lentamente y tiro hacia abajo de la tela.
La mente de Ámber bullía diciéndole que debería detenerse, que aquello no estaba bien pero era incapaz de apartarse o negarse. Su piel ardía y le gustaba lo que le estaba haciendo sentir. no es que fuese una mojigata ni una mujer sumamente recatada pero eso... eso iba mucho más allá de lo que era decente hasta para ella. Siempre había conocido a sus amantes antes de entregarse, pero llevaba tanto queriendo tenerlo a él...
Era una locura, lo sabía. Podía ser que bajo esa apariencia se escondiese un capullo manipulador, un cabrón o vete a saber qué pero ahora mismo eso tanto le daba a su perdida sensatez.
Kalen tiro de su blusa dejándosela a la altura de los codos y deslizó la yema de sus dedos por la espalda de ella con deliberada lentitud, le arremangó un poco la falda y deslizó su mano entre sus muslos, estaba tan excitada que la tela de sus braguitas estaba amarada por sus fluidos. Sonrió encantado pese a la descarga que sintió dentro de la pesada erección que habitaba tras sus pantalones y la acaricio de delante hacia atrás.
Ámber se estremeció y el pudo notar como se desbordaba anhelante, sus labios hinchados gritaban por que los aliviase así como ese pequeño corazón. Le separó un poco más las piernas con su pie y separo con suavidad la tela. 
Volvió a deslizar sus dedos por esa sensible flor y le acercó los dedos resplandecientes al rostro ladeado de ella que se sonrojó de inmediato. 
Kalen dejó escapar una risita y saboreó el néctar que empapaba sus dedos.
__ Por favor...__Gimió con voz trémula, Ámber.
__Shh no hay prisa gatita.
Ámber se mordisqueó de nuevo el labio inferior y jadeó cuando él separó de nuevo sus labios y profundizó con lentitud en su cuerpo con ellos. Nunca, jamás en toda su vida había sentido nada con tal intensidad como ese día, estaba tan sensible y ansiosa que no podía controlar las reacciones de su cuerpo.
Aquellas caricias, esos dedos... la enloquecían y ella no conseguía aferrarse a nada en mitad de esa pared lisa y blanca, las rodillas le temblaban y le dolía el cuerpo entero. Una oleada de placer la atravesó como un rayo dejándola temblorosa, gimió y devoró con fruición los dedos que él introdujo en su boca. La volvió con brusquedad para mirarla a la cara y envolvió el lado derecho de su rostro.
Desde luego no había una imagen igual para Kalen en ese instante, estaba incluso más bonita de lo que había imaginado en sus sueños, el cabello revuelto, las mejillas sonrosadas y los labios rojos y brillantes. Su pecho agitado pidiéndole daño, el ardor de sus ojos verdes...
Gruñó sin poderlo evitar y tiró de los botones de su propia camisa quedando frente a ella que lo observaba con el hambre brillando en sus ojos.
Ámber movió sus largos y finos dedos sobre aquel torso imponente y se deleito con su tacto, con sus formas y su tono bronceado y algo oscuro. Kalen siseó y metiendo las manos bajo la falda la despojo de ella, le quitó el maldito sujetador y apresó por fin el rosado pezón en su boca succionando y recorriéndolo con la lengua. Ámber gimió entornando los ojos y al poco se descubrió sentada en el suelo. No sabía cuando en mitad de aquel tórrido beso la había lanzado al suelo. Los labios aún le palpitaban y sentía la caricia de esa lengua recorriendo su cavidad como un conquistador. La había avasallado y poseído como nadie había hecho. Sonrió mirándole y se apoyó sobre sus manos, la camisa blanca aún estaba trabada en sus codos, separó las piernas lentamente apoyando los pies en la superficie plana del vagón con las braguitas por las rodillas.

__Eso es gatita, eres preciosa y vas a matarme ¿lo sabes?
__Prefiero hacer otra cosa que matarte, créeme...
Kalen se arrodilló frente a ella y despacio se colocó entre sus piernas, terminó que quitarle la prenda que pendía en sus rodillas y se zambulló en ella aferrándose a sus caderas. Ámber chilló arqueándose y cerró los ojos al tiempo que pasaba su mano entre el corto cabello de él.
Cuando se apartó volvió a observar aquel glorioso cuerpo femenino desnudo y expuesto frente a él y volvió a torcer la sonrisa satisfecho. Ámber lo empujó con el zapato a la altura del pecho y Kalen se vio impulsado sobre uno de los bancos.
__Mi turno__ronroneó con una sonrisita.
Kalen rió y la observó introducirse entre sus piernas y quitarle el pantalón con el resto incluido.
Su erección se reveló gruesa y orgullosa como una espada dispuesta a presentar batalla y a colarse en el mismo centro de su bastión hasta tenerlo completamente sometido con la promesa de un increíble placer.
Ámber se relamió y lo acogió entre sus labios tras un travieso lametón, su esencia salada y masculina la hizo estremecer y él hecho la cabeza hacia atrás haciendo que su nuez de marcase contra su cuello tenso. Su torso estaba medio descubierto y las manos apoyadas sobre sus piernas.
Enredó los dedos entre el suave cabello rojizo de Ámber y dejo escapar y sonido ronco de sus labio entre abiertos.
La jaló del trasero antes de no poder resistir más aquella dulce tortura y se hundió en ella atrapando de nuevo esos labios que tanto lo llamaban. Amasó sus glúteos y Ámber jadeo en su boca al tiempo que daba el primer empujón a sus caderas. Apresó las manos de Ámber a la espalda un instante para poder contemplarla a placer deslizándose acompasadamente sobre él y volvió a jadear. Le liberó las manos y ella le clavó las uñas en hombros y espalda donde se agarraba.
__Dulce y ardiente....
Sus ojos se encontraron de nuevo y ambos rompieron a reír mientras sus cuerpos seguían unidos en su propia danza ancestral, eran uno. Ámber siguió su mirada hasta su punto de unión y sus mejillas volvieron a teñirse al ver como se encajaban con sus fluidos envolviendo aquel miembro duro envuelto en terciopelo.
Kalen la cogió de la nuca con brusquedad y acerco el rostro de ella al suyo, sus labios se unieron solos al tiempo que el ritmo se aceleraba. Ámber trató de mantener los ojos abiertos, sus pupilas enfocaron aquel rostro arrebatador.
__Kalen__ jadeó y ella sonrió, sin necesidad de palabras él había entendido lo que deseaba saber.
__Encantada de conocerte por fin, Kalen.
La risa suave y sensual de Kalen volvió a llenar el vagón y la envolvió contra su cuerpo.
__Un verdadero placer...
__Ámber__murmuró profundizando más él sintiéndose flotar en un mar de sensaciones demasiado intensas como para contenerlas, se partía desbordándose.
__Ámber__repitió sobre sus labios.
__Espero que este no sea el pago habitual por un rescate, no suelo ser así...
Él medio rió de nuevo haciéndole sentir a Ámber el eco de esta dentro de su pecho.
__Sólo para ti. ¿Sabes cuanto llevo cogiendo este tren por ti?
__Ouh ¿y no hubiera sido mejor empezar por un café?__ sonrió tirando se su labio inferior con los dientes suavemente.
__No hubiera sido tan excitante. ¿Cenamos?
Ámber rió asintiendo y dejó que la tendiese en el suelo donde todo estalló en una ola de placer. Nada más hubo alrededor y por un instante, el mundo entero se detuvo. Por fin, se habían encontrado, por fin; los sueños... se hacían realidad.

Saludos,


Nikta

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3 comentarios:

  1. Wowww... realmente fantástico Nitka. =)
    Me ha encantado y espero que ganes.
    Besitos ^_^

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  2. Hola, Nikta!

    Muy bueno tu relato, muy intenso. Te faltaron algunas palabras o frases, sobre todo al principio, donde pones <> y "pensó para sus adentros" pero nada relacionado con lo que pensó.

    Saludos!!

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