7 de mayo de 2012

Reflexionando





Sin ánimo, sin salida, sin ganas de nada, frustrada, enfadada con todo...
Así me siento, y ya no es sólo por la pérdida de un ser querido o el no poder escribir, es un cúmulo de cosas.
El tema es que hoy, esta frase-pregunta me ha hecho reflexionar: 
Los valores más grandes de la humanidad han sido corrompidos... ¿Debemos perder la esperanza?
Respondí que no por que sino nada valdría la pena, pero si que es verdad que hay valores que se han perdido. La educación ya no es la misma, ni el respeto ni el civismo.
Ahora a alguien así se le ve como el bicho raro y se le tilda de inútil y carca.
¿No debería ser al revés?
¿Cuantos niños se crían hoy en día con la televisión? ¿Cuantos profesores se ven atados de pies y manos por el propio sistema y las amenazas de sus propios alumnos?
¿Hasta donde vamos a llegar si ya no se respeta ni a los padres, a los ideales o a unas simples normas víarias que están pro seguridad?
¿Por que se a perdido esa idea de corrección en el trato?
Falta de tiempo, estrés y el predominio del yo por encima de todo junto a la economía del consumismo son algunas de las respuestas.
Pasamos de un extremo a otro con suma facilidad y olvidamos lo más importante lamentando después los desastres y catástrofes. Pero como siempre, la vida sigue y la memoria olvida... Nadie es eterno por suerte o desgracia.
Supongo que no soy la única que ve como esta el mundo, ni la única que desearía gritar aveces por la estupidez humana (no nos engañemos, con todo lo que nos creemos no somos nada)
Injusticias, pobrezas, masacres, abusos...
Sufrimiento, llanto, robos, maldito y podrido dinero que se mueve entre las manos de los mismos que manejan este cotarro que se tambalea a causa de la corrupción y las pocas luces ambiciosas de algunos.
El ser humano es racional, eso lo distingue de los animales, leí una vez, y yo digo ¿seguro? Diría que es al revés.
Un animal es noble, no daña sin motivo alguno y no siente ira ni celos. No destruye la tierra que lo alimenta ni mata a sus hijos.
Muchas cosas son las que se pueden criticar, y podríamos llenar entre todos páginas y páginas, el problema es dar con la solución a todo este desaguisado. 
A querer a los demás, a respetar, honrar y despojarnos de las armas, del odio y el egoísmo.
Difícil tarea con el sistema que hay impuesto y más cuando lo que la mayoría piense o haga sea lo correcto.
Ninguna idea es más o menos buena, las intenciones sí.
Al fin y al cabo todos acabaremos cayendo como fichas de domino.
Cárceles repletas, mendigos bajo los puentes, bancos con  exceso de stock en ladrillo, miles de parados haciendo cola en busca de un empleo que no llega...
Esta sociedad esta llegando a su fin.
No se si los Mayas acertaran con lo de que el 2012 es el fin, pero una cosa esta clara, el mundo tal y como lo conocemos necesita un cambio.
Coger aire limpio y respirar.
Limpiarse de tanto abuso y descontrol.
¿Desde cuando un presunto ladrón a tenido la oportunidad de hacer un pacto con la fiscalía cuando sólo robo un pollo para alimentar a su familia tras verse desesperado y sin otro medio que realizar ese acto?
Leyes obsoletas, educación recortada y vigilada, no sea que les den esos valores perdidos. Padres que hacen más horas que un reloj, madres que hacen malabarismos para llegar a fin de mes con la nevera medio vacía...
Reflexionemos...
¿Es esto lo que queremos?
Siento el rollo reivindicativo que me dio hoy, pero llevo días viendo como no soy la única que se queja o que por ejemplo se queja de etiquetas o personas que sólo saben meterse en la vida de los demás.
Somos muchos y en nosotros esta la respuesta a querer cambiar todo esto, sólo hay que romper con el  miedo y desde casa, cada uno, poner su pequeño granito de arena para mejorar.
Puede que los de arriba sigan igual, quizás no, pero la fuerza se la dan los de abajo y si se mueven como una ola sin nada se quedan.
Ahora, es muy fácil creer en utopías, pero la naturaleza del ser humano siempre, es y será la que el corazón de cada uno le dicte.
¿Estáis dispuestos a hacer balance?
Puede que nos asustemos de lo que en realidad descubramos de nosotros mismos.
El mundo entero llora, pero nadie parece oírlo.
¿Debemos perder la esperanza?
Cada uno dirá.
Saludos,
Nikta

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