2 de abril de 2012

La Ventana de enfrente...




La Ventana de en frente...

La llave giro en silencio dentro de la cerradura, entró al piso atravesando el pasillo que giraba en ele y se dirigió hacia la habitación.

__León__llamó mientras iba acercándose al dormitorio, no hubo respuesta pero sabía que estaba entre esas cuatro paredes, podía percibirlo...

Dejo el bolso a un lado y miró como las cortinas ondeaban a través de la ventana abierta, desde allí podía ver la terraza del vecino de en frente, se trataba de una construcción en forma de ele, de modo que en medio del edificio quedaba un bonito jardín con piscina, allí pasaba el aire y el calor no era tan sofocante, era un lugar tranquilo y residencial, pero como siempre, sentado en una de las sillas estaba uno de los hijos del vecino. Y no cualquiera de ellos sino ese que era todo un portento de la naturaleza con ese cuerpo fuerte, alto, morenazo.

Movió la cabeza tratando de desentumecer sus músculos y la nuca que sentía agarrotada y sacó su cabellera negra y ondulada en las puntas que habían quedado dentro de la chaqueta y fue entonces cuando sintió el movimiento, la cercanía d aquel cuerpo espléndido y fuerte, potente...

Se quedo quieta tal y como esperaba y no se volvió, tenían establecidas ciertas normas tácitas y aquella era una de ellas, almenos ese día. Lo supo por su olor y la forma de acercarse. Una venda oscura y suave cubrió sus ojos siendo atada con destreza tras su cabeza.

León sintió en el acto como el cuerpo de ella se calentaba, sus golosos labios se entre abrieron dejando escapar el aire, se situó frente a ella comprobando que no podía ver y tiró con brusquedad de su chaqueta. Suerte que no la llevaba cerrada o los botones hubieran saltado por los aires...

León volvió a contemplar rodeándola apenas tocando su cintura y roncó complacido y enfadado a la vez, esa chica era tan hermosa que su imagen lo perseguía donde quiera que fuese y aunque el conjuntito que llevaba le quedaba divino la quería gloriosamente desnuda, almenos en ciertas partes. Así que apoyando algo frío, acerado y punzante en la mejilla de ella, que dió un respingo, lo deslizo hasta la punta de su blusita que rasgo para acabar de destriparla con sus propias manos haciendo que el pecho de ella se moviese acelerado. Contemplo el sujetador y lo rompió también introduciendo el filo entre sus pechos. Allison jadeó ¿Cómo iba a regresar después a casa si la dejaba sin ropa? Se humedeció los labios nerviosa y sintió como si apretaba los músculos de las piernas, entre estas ya se revelaban los primeros signos de su excitación a pesar de todo.


Aquel hombre la había vuelto loca, se había convertido en algo más que un simple juego, era su mentor, su vía de escape... se había creado una extraña relación entre ellos que ya ni sabían clasificar. Tampoco lo intentaban ¿para qué? Cuando sus cuerpos ya se encargaban de hacerles olvidar cualquier pensamiento lógico. El aire meció sus cabellos y de nuevo recordó la figura del vecino sentado en su silla y el fuego encendió sus mejillas dejando escapar un quedo gemido al tiempo que los dedos de León se deslizaban por debajo de su falda, directos a sus muslos. Pensar que podía estar viéndolos perfectamente le creó una extraña sensación de hormigueó en el estomago y notó como se mojaba aún más, debía estar enferma, detener aquello pero en cuando sintió como León tiraba del lazo de sus braguitas su mente sufrió un cortocircuito. Su caramelo de derramo por entre sus pliegues y tuvo que tragar. ¡¿Cómo era posible que ya estuviese tan excitada sólo con eso?! En realidad no debía estar muy sana pero se sentía tan bien...

León le había dicho una vez que no tenía por que avergonzarse de disfrutar de su sexualidad y era cierto... no había nada de malo, pero saberse observaba por aquellos dos hombres la estaba poniendo cardíaca. ¿Era normal? Sentía los pezones duros como piedras al simple roce con el aire y más cuando la experta lengua de León empezó a ocuparse de estos así como de sus pechos un breve instante.

__Me encanta lo sensible que eres...

Allison volvió a ruborizarse, no podía evitarlo, la voz de León era peor que una caricia sobre su cuerpo, un acicate demasiado intenso para su ansiedad. Durante todo el trayecto había ido pensando en que le tendría preparado hoy León, pero su imaginación no fue tan creativa o a la vez sencilla como la de él.

__Estoy seguro de que te moría de ganas de acariciarte mientras pensabas en mi durante el viaje__ronroneó en su oído__Huelo tu deseo Allison, mi pequeña gatita__levanto su falda por detrás y le dió un azote en el trasero.

Ese trasero en forma de corazón, suave y redondo, desafiante...

__Las manos a la espalda en todo momento o te las ataré.

Ella asintió conforme aceptaba la orden haciendo lo que le indicaba.

__Muy bien, gatita__aferró unos buenos mechones de su cabellera de un lado, ella jadeó__Parece que ese vecino que miras tanto, esta muy interesado en lo que sucede__rozó sus labios con su aliento.

Esta segura de que León tenía la sonrisa torcida, perverso y maquiavélico, tan deseable y lujurioso como siempre era...

Allison se removió inquieta tratando de no gemir al notar como su humedad impregnaba sus piernas al volver a recordar ese detalle.

__¿Podrás volver a mirarle después a la cara?__sonrió al preguntarle eso con ese deje sarcástico y pícaro.

Desde luego León era un gatito grande y peligroso al que le gustaba demasiado jugar, aveces sus límites rozaban lo prohibido. Éste aferró sus mejillas rojizas y las apretó, le separó un poco más las piernas con un empujoncito de su pie y la observó. Ese hermoso cuerpo de estremecía y el sudor comenzaba a perlar su piel canela, no podía negarlo le encantaba mirarla, se emborracha con sólo de verla y darle placer, le gustaba oírla gemir y retorcerse, le encantaba cuando decía su nombre y cuando se rompía en miles de pedazos jadeantes y trémulos.

Inspiró de nuevo su olor dulce y excitante y deslizo sus dedos entre sus piernas separando los suaves pliegues y sonrió de nuevo complacido cuando una gotita de sus jugos se estrelló ene l suelo junto a la ropa interior que antes le había desatado. Deslizó sus dedos por su cálida cremosidad y una vez empapado los retiro situándose a su espalda.

Allison sentía el pulso desbocado, su sexo palpitaba necesitado y detuvo a tiempo el grito que iba a escapar de su garganta para pedirle que no se detuviera. Hoy mandaba él y si no obedecía podía ser muy duro...

De todos modos el dolor del deseo partió certero de entre sus piernas y tuvo que apretar los dientes. Estaba justo frente a la ventana abierta y sentía la intensidad de esas miradas....

__Súbete un poco la falda__se pego tras ella.

Allisón asió el bajo de la falda tejana, al igual que lo era la chaqueta, y tirando de los lados la subió muy lentamente hasta dejarla justo en la linde que ocultaba su sexo.

__Ahí esta perfecta, tócate gatita, tócate para él... te esta mirando a través de esta ventana de placer, está atrapado. Hay fuego en sus ojos claros... piensa en la vista de enfrente.

Ella jadeó apunto de protestar, su respiración se agitó aún más y despacio deslizo sis propios dedos entre su necesidad, su cálido centro femenino pulsaba, y empezó de acariciarse cada vez con menos reparos sintiendo casi como si todo diese vueltas a su alrededor.

__Suficiente__ordenó apartando su mano.

Allisón gruñó, estaba tan excitaba que estaba apunto de liberarse cuando él la detuvo. Ese era su pequeño plan, su deliciosa tortura...

León se agachó frente a ella y saboreó su miel, deslizo su lengua entre sus labios y la hundió un poco provocándole un grito a ella, sabía muy bien como le gustaba que hiciera aquello. Resiguió sus largas piernas en tensión a causa de los tacones, y sustituyo su lengua por un dedo que la penetró sin prisa y lo movió para volver a sacarlo, el tacto de sus fluido era como seda.

volvió a su espalda y le dió otro azote. Allisón enseguida volvió a cruzar sus brazos tras la espalda.

__Eso esta mejor.

La cogió como si no pesase nada y se sentó con ella en el borde de la cama, separo las piernas de ambos y la alzó un poco más, haciéndole saber que, estaba totalmente expuesta como un cuadro para su observador silencioso. León le mordisqueó el lóbulo de la oreja izquierda y tras sopesar uno de sus pechos introdujo sus dedos impregnados en los jugos de Allisón en la boca de esta que lo chupó.

Gimió cuando los dedos de León volvieron a atender el foco de su necesidad haciéndola arquear y apretarse contra el cuerpo de él.

__¿Quieres saber que está haciendo?__de nuevo esa oscura caricia de su voz en su cuello__Esta moviendo su mano a lo largo de su deseo...

Allisón gimió de nuevo cuando otro nuevo ramalazo de placer la estremecía llevando a su cuerpo al límite de su resistencia, pero quería más, quería disfrutar más de aquello e imaginarse a Lucas, que así se llamaba el vecino, masturbándose allá en su balcón le producía aún más anhelo.

__Veo como te mira siempre que viene, te devora... te quiere para él, probarte y poseerte como nadie a hecho y reclamar a quien perteneces realmente.

La tensión aún creció más en su cuerpo, expectante, perdida en las sensaciones que atravesaban su piel sudorosa. León volvió a hundir sus dedos en su boca y su sexo hasta apartar los primeros para liberar su tremenda necesidad, la enorme largura ardiente se coló entre la abertura de sus piernas superando en altura a su foco femenino. León deslizo su verga entre sus pliegues despacio, con suavidad, tentando y rozando su endurecida flor, la sensibilidad de su abertura y toda su longitud, lo hacia jugando, torturándola y sin llegar a introducirse dentro de ella. Sólo la friccionaba contra ella al tiempo de de nuevo sus dedos rozaban su botón, presionando...

Tironeó de sus pezones y dejo escapar un quedo gritito, no podía soportar toda aquella descarga de placer y el abismo se acercaba.

__León__jadeó.

__Gatita__mordisqueó sus oreja dándole permiso para romperse.

Endureció el contacto y toda ella se estremeció, gritó al estallar y se convulsionó al tiempo que el cálido líquido de él se vertía sobre su pubis y su plano vientre y el otro se precipitaba balcón abajo.


Allisón jadeaba aún, ni siquiera recordaba haberse quedado dormida boca abajo, ni cuanto tiempo había pasado así. Sólo sabía que si juntaba las piernas y apretaba aún se estremecía de placer. Miró la hora en el reloj de la mesilla y tras maldecir se levantó mirando las sabanas revueltas. León no estaba, pero olía su presencia. Se vistió aprisa con un siseó al recordar que iba sin ropa interior y cerrando su torerita salió del edificio, abrazada a si misma deseando no cruzarse con Lucas o moriría de vergüenza.

Recordarlo fue aún peor por que la llama de su parte baja se inflamó y lo imaginó acorralándola en el ascensor, metiendo sus manos fuertes entre sus piernas para hallarla desnuda y húmeda. Apretó los dientes y aferrando el bolso aceleró el paso, una vez junto a la boca del metro sacó su móvil y leyó el mensaje que había.


El próximo día a la hora de siempre.


Se apartó el cabello de la frente y tras suspirar sonrió mirando su imagen reflejada en el escaparate de la tienda de enfrente, seguía sonrojada que aquel pequeño aliciente activo de nuevo toda la vida que recorría sus venas.



Nikta



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales