22 de abril de 2012

II Certamen Imprimátur y TMB

Buneo, pues nada...

Bueno 240 participantes 785 votos, no entre en el libro de relatos por 14 puestos jajajaja, tampoco esta tan mal para ser legal :P

Otra vez será... además, quién no se conforma es por que no quiere, de todas maneras, una no se va a quedar parada, no señor...

Gracias a todos lo que me votasteis y participasteis, es un honor.

Os dejo el relato para que podías leerlo:




Ilusión y Esperanza



Y Ahora estaba, sentada frente al ventanal de su casa de pueblo, viendo los días y horas pasar perdida en recuerdos de su vida anterior. Incapaz de recordar nada del presente y sin embargo con la ilusión y la esperanzada iluminando su arrugada cara, que el tiempo, había tratado con bastante amabilidad. Com una sonrisa en la cara aunque ya hubiese repetido cuarenta veces lo mismo a la mujer que la cuidaba y a sus visitas.
Esmeralda no podía evitarlo “Cosas de la edad” decían en el pueblo, pero todos sabían muy bien que era su cerebro el que empezaba a fallare pero no a´si sus fuerzas ni sus ganas pese a las miles de afecciones que aquejaba a aquella aguerrida mujer trabajadora y luchadora. Una que había sacado adelante a cinco hijos trabajando entre las maquinas día y noche. 
Almenos ahora le quedaban estos, sus visitas y hoy en particular esperaba con ilusión la de su única hija ya que, todos los demás eran chicos. Todo el mundo coincidía en que con ella parecía otra y se ánima, comía y contaba historias que todos conocían bien. Ahora miraba pro la ventana esperando, en vez de estar tendida en la cama “Tendrá una sorpresa” le habían dicho y aunque no se acordase de lo que había hecho dos minutos antes sabía que ese día era especial.
Había estado ingresada muchos días en el hospital, no tenía ganas para nada pero ella seguía con su sonrisa hasta que vio aparecer el coche de su chica.
Allí estaba para cuidarla después de todo lo que habían pasado. Su sonrisa se acentuó, los recibió con su habitual calma y esos ojillos brillantes llenos de vivencias.
__¿Y la sorpresa?__preguntó Esmeralda.
__Pronto sabrá, mamá__le dijo su hija, ayudándola a sentarse.
Las horas pasaban y Esmeralda no dejaba de preguntar por su sorpresa a cada minuto, los suyos desesperados ya reían entre ellos o suspiraban tratando de conservar la paciencia.
Hasta que por fin, otro vehículo se detuvo junto a la casa, la puerta se abrió y llego lo que no esperaba ni imagina Esmeralda.  Su nieta había ido también a verla y aunque no tuviesen mucha relación dada la distancia y kilómetros que las separaba, ambas sabían que por mucho que pasase su cariño y los lazos que las unían seguían allí.
Todos se sentaron al rededor de la mesa a comer, cada unos contando sus cosas, riendo y pasándose el pan mientras Esmeralda sonreía con el corazón rebosante de felicidad, puede que en dos minutos no recordase nada de eso, pero aún así, ella con sus ochenta y cinco años sentía llena de ilusión y esperanza orgullosa de lo que consiguió a lo largo de esa vida rica y llena de obstáculos.
Era ahora, de nuevo la madre que veía a sus hijos de nuevo entorno a la mesa abriéndose paso en la vida, con una vitrina llena de sus fotos para no olvidarlos jamás y el libro que su nieta le entrego dedicado especialmente a ella y que estaba entre sus preciados tesoros.
Una vez más, aquel viejo y cansado corazón latía con de renovadas ganas de seguir aferrándose a la vida y es que desde luego, la esperanza era algo que Esmeralda jamás perdía a pesar de sus quejas cuando la oscuridad regresaba y no recordaba que era levantarse.




Y si no ando mal, el de TMB también ha finalizado ya, la última vez que mire sólo tenía 7 votivos jajaja y un montón de participantes, que le vamos a hacer...
Os lo dejo también ;)




El Viaje de cada día



Como cada mañana subía a su metro, se sentaría a leer si había sitió y sino permanecería de pie, entre tantos otros que se dirigían a trabajar con esas caras entre dormidas y compungidas. Los únicos que reían o parecían felices eran los niños, suspiró pensando en lo bien que se estaba cuando no tenía esas preocupaciones y lo inocente que era entonces, ahora todo había cambiado.
Ya no era una niña y tenía que trabajar para mantener lo que quedaba de su familia, lo único que ponía algo de emoción a sus días era ese momento. Desde hacía unas semanas venía cruzando miradas con un chico durante todo el trayecto, incluso intercambiaban alguna que otra sonrisa tímida o un hola. Ambos iban siempre con un libro bajo el brazo pero ya ni le prestaban atención, sólo se iban mirando.
Que lejos quedaba eso, ahora que lo recordaba. Sonrió apretando la mano que se cerraba en torno la suya y miro esos ojos que ya le habían robado el corazón la primera vez que los vio y suspiró.
__¿Que pasa cielo, a que viene esa sonrisa?__la sujeto cuando el metro se puso de nuevo en marcha.
__Estaba recordando como nos conocimos.
Ahora también sonrió él mirando a los dos adolescentes que iban mirándose por encima de sus respectivos libros.
__Parece que no haya pasado el tiempo__la estrechó haciéndole un gesto con la cabeza hacía los chicos.
Ella se puso de puntillas para darle un beso suave y fugaz, desde luego esa imagen era la que había desencadenado sus recuerdos pero no la principal, sino el movimiento que acompañaba a su cuerpo. Ese traqueteo sutil y ronroneante, el calor del vagón y su amalgama de olores...
Diez años ya desde que ambos dieron el primer paso, diez años de felicidad y el final de sus problemas y aún después de diez años, seguían estando en el mismo lugar, en el mismo vagón que los había unido y los llevaba cada día a su destino.
Ya en el anden se despidieron con otro beso y cada uno tomó el camino hacía su oficina, a las siete y media volverían a reencontrarse también allí y regresarían a casa.
Harían la cena y se acurrucarían en el sofá, paso junto a las taquillas y les mando un beso con la mano.
__Gracias TMB por estos años.
Salió por la boca de salida, deslumbrándose como siempre e inhaló para observar las miles de paradas que saturaban Barcelona ese día de Sant Jordi, olió la rosa que llevaba en la solapa y se dirigió hacía su estad pensando que aveces, los sueños... se cumplían del modo más extraño y sencillo.
Y el sueño había sido siempre durante aquellos trayectos en metros donde no sólo conoció a su marido sino que concibió su primera obra reconocida.

Saludos y espero os hayan gustado,

Nikta

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