1 de abril de 2012

El Fin...



El fin...

Rosas rojas...

Rosas rojas cayendo sobre una caja, no... una caja no, un ataúd, no puedo ver que hay dentro pero cuando cierran la tapa siento que me asfixió. Trato de gritar cuando reconozco la gente que hay alrededor llorando con sus trajes negros pero mi voz no resuena en ningún lado salvo en mis propios oídos.

Soy yo, estoy viendo mi muerte... van colgar el féretro en la tierra ¡No,no! Jamás había querido ser enterrada, prefería la purificación de las abrasadoras llamas del fuego. ¡¿Pero por qué lo hacen?! ¡¿No ven que estoy aquí?! Trato desesperadamente de llamar la atención de alguien, agito los brazos frenéticamente, hago aspavientos por no hago más que atravesar el aire...

¡Sigo aquí! ¡No me matéis! Nada, nadie me escucha.

Lloró, mis lagrimas caen rodando pro mis mejillas pero no bañan el suelo, miro el aire que me rodea, parece más límpido y claro que nunca y entonces bajo la vista a mis pies, floto... estoy sobre todas sus cabezas y vuelvo a gritar desgarrándome la garganta.

¡No puede ser! ¡No puede ser!

Trató de buscar una explicación lógica, algo que me diga que lo que estoy presenciando no es real, que sigo dormida en mi cuarto, arropada por las mantas.

De pronto veo una figura, sus ojos están fijos en mi. Él está apoyado en una lapida como si nada y tras él queda una efigie con cos ángeles apunto de abrazarse, viste completamente de negro, su piel es pálida y limpia, alto, delgado pero atlético. El aire azota su largo abrigo tras él, que saca las manos de los bolsillos de sus pantalones y avanza hacía mi.

Miró una y otra vez tras de mí para asegurarme que no hay nada tras de mi y cuando quiero darme cuenta, al volver la vista al frente él ya esta allí. Sus ojos dorados brillan como dos atemporales esferas que me atrapan. Siento el aliento abandonando mis pulmones y admiro su rostro de duras e irresistibles facciones, me tiende la mano y se que es el fin...

Esa invitación no la puedo rechazar, tiemblo tratando de dar un paso atrás peor no puedo, llego la hora, sus labios me besan y caigo...

Todo desaparece.


Nikta




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