9 de marzo de 2012

Caprichos de los Dioses - Reencuentros


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Caprichos de los Dioses - Reencuentros


9


Thana espero su oportunidad y se llevó a parte al agitado Warx, el caso es que debían hablar pero no sabía como enfrentar con él aquel delicado asunto sin que la furia de este estallase directa contra él.

Warx no solía ser muy tolerante, ni siquiera con los amigos, eso de bromear venía cuando guerreaban o tras una buena juerga cargada de alcohol.

__He oído rumores de que Orxis se esta moviendo, como sienta la miníma presencia de la seiyant ya podemos estar preparándonos bien. Eso sin contar con tu padre, Memnok y Dominen, éste último lleva un tiempo demasiado tranquilo como para no pensar lo peor.

__Lo se Thana, así que corta el rollo y ve al grano. Dilo de una puta vez.

__¿Estás bien?__se preocupó mirándolo con su regia seriedad solemne y respetable, así era Thana, imponía como representante de la muerte que era.

Entre su altura, su vestimenta completamente negra, su melena ondeante y revelde hasta la nuca y esos profundos pozos negros e insondables era una visión estremecedora para todos, y más cuando expandía su esencía creando verdadero terror entre las masas.

__¡No! ¡No se como estoy joder!__pateó una piedra que desapareción en la negrura al tiempo que daba una vuelta sobre el mismo.

Hundió sus dedos entre su melena bicolor y resopló de nuevo, que esta de un humor de perros estaba claro, pero además de eso era esa inquietud extraña que sentía en él, no era nada común en Warx, el siempre controlaba con absoluta sobriedad todas las situaciones menos cuando su libido y su sed de sangre y muerte hacían salir su demonio interior como hijo de dioses que era... nada de semi dios. Warx era el ser más temido en todas las casas pero nadie osaba decirlo, era el susurro que nunca se decía pero se sentía. Negaban la evidencía rebajandolo a una categoría que no le correspondía y Thana no entendía como Warx aún no se había dado cuenta de ello. Él, era la mayor amenaza sobre cualquier panteón, los poderes que ostentaba eran de los más terrorficos y destructivos que había. Y más sabiendo quienes eran sus padres....

__Tu maldición, se ha activado ¿verdad? Es la Seiyant, es por ella.

__Hazme un favor, amigo... atraviesame el corazón con esa puta espada tuya y acabemos con esto por que te juro que acabaré volviéndome loco, estoy perdiendo el norte, no se que coño me pasa...

Thana observó paciente, como el otro tomaba asiento sobre una de las rocas apoyando la cabeza en sus manos unidas dejando la cara hundida mirando hacia el suelo.

__Como siempre no pude ni pensar, ni reaccionar a tiempo... su sangre ya había entrado en mi y cuando entré no pude más que actuar como el animal en celo que soy, sólo estaba ella y un deseo irracional como jamás había sentido, todo ardía y mi juicio desapareció, volatilizado completamente, ni siquiera me la tire como haría normalmente no... la marqué, la hice completamente mía, sólo estaba su olor, su sangre su cuerpo, quería poseerla una y otra vez... y no pare hasta que todo estalló y mi puñetera madre regresó para recordarme esa pequeña clausula de la maldición. Te juro que fue algo tan extraño, intenso... no podía dejar de sentir ese calor, el dolor que me perforaba y ella... ella por encima de todo. Por primera vez en mi vida deseé hacer el amor con una persona no copular ni follar, no... quería... quiero... ya ni se lo que digo. ¡Maldición, lo qu ele hice Thana... lo que le hice...!

__Warx, acepta este humilde consejo de alguien que te aprecía, no vayas contra la maldición pues no es tal, te salvará Warx, te liberará, entiendela cuanto antes, por favor, te necesitamos. No puedes caer y mucho menos ella.


La dorada llanura de Orxis se veía basta y abrasadora bajo la deslumbrante e inclemente luz del sol, tanto que el calor creaba una extraña visión distorsionada de la ondulante arena de su desierto.

Éste, estaba sentado en una de las rocas de sus murallas rocosas, aquel era el abismo que dominaba con mano de hiero, bajo su yugo no había revelión posible. Miró las enormes rocas punteagudas que recorrían el lugar y siguió pelando su naranja impasible. Dentro... entre las miles de grutas y cavidades estaba su reino, a salvo de las inclemencias de su territorio ardiente y frío en las noches.

A él tanto le daba, su curtido cuerpo de guerrero aguerrido y sus musculos marcados por las miles de batallas que había librado eran una muestra más de su poderío así como las marcas rituales y tribales de color en forma de rayas que cruzaban sus marcados pómulos ondulandose en sus ojos, bajo una blanquecina cicatriz. Sus ojos de un negro casi imposible se veía remarcado por una línea negra, era un rostro severo, duro y aterrador, intimidante...

Se llevo el primer gajo con la navaja a los labios y dejo que el jugo del fruto inundase su paladar. Su pelo igual de oscuro iba recogido en una cola que parecía juntarse con su barba y su bigote espeso. Lanzó el cuchillo que quedo clavado en el suelo y se levantó con sus dos metros de altura y músculos era como un coloso al que nadie osaba enfrentarse. Introdujo el resto de la fruta en su mandibula y mordió haciendo restallar el zumo que salpicó su bello. Gruñó aún enfadado y miró el cuerpo desmenbrado que aún había unos pasos más alla de él envuelto en un charco de sangre que había estucado sus arenosas paredes. Estaba despatarrado sobre la arena, abierto en canal con los intestinos desperdigados por el suelo y varias moscas se movían ya por el cadaver que seguía con la mirada fija y horrorizada en una nada muerta y blanca. Los cuervos graznaban y los buitres saltaron acercándose poco a poco para comenzar a despedazar la carne putrida que el sol hacía deteriorar con rapidez, asqueado le hubiese dado una patada por oler tan asquerosamente mal hasta depués de muerto pero les dejaría su parte a los carroñeros. Miró su cuerpo aún manchado de sangre reseca y bajo a las profundidades de sus aposentos más privados y desconocidos. Se deshizo de sus pantalones y se sumergió en el agua chasqueando los dedos. Las teas se prendieron y su elegida de la semana enseguida fue a atender a su señor. Una vez salió del agua empezó a secar su dorada piel.

Aferró el cabello de la aterrada muchacha y con otro gruñido más animal que humano la empujo hasta su entrepierna.

__¡Traga!__ordenó y esta sollozó pero él aún más molesto la empujo más haciendo que su miembro casi llegase a la garganta de la pobre chica.

Esta empezó a complacerlo y notó como a medida que iba sintiéndose complacido aflojaba un poco la presión que ejercía sobre su cabello mientras las lagrimas seguían deslizándose por sus mejillas, apenas podía respirar.

__Eso esta mejor...

Una vez se descargo siguió sin liberar a la muchacha y cuando volvió a estar lista la lanzó sobre el suelo donde quedo despatarrada y la embistió por detrás ignorando el desgarrador gemido que la mujer trato de contener.

__¿Duele zorra? ¿Que pasa, que el cabrón de tu marido no te había perforado el culo?

La atraveso como una centella, con fuerza y brutalidad, embistiendo cada vez más rapido hasta salir del pequeño orificio del que empezó a salir su lava junto a un reguerillo de sangre. Escupió a un lado y acabando de limpiarse abandonó la estancia ajeno a los sollozos de la chica que seguía tendida en el suelo temblorosa e incapaz de moverse.

Eso sólo había sido una pequeña muestra de su crueldad y del pago de la mujer por la falta de su difunto marido. Allí la traición tenía un precio, la ley de Orxis se cumplía a rajatabla y sin rechistar. Tenía un codigo de honor, barbaro o no, sus normas, sus leyes, sus tierras sus mandatos. Él era el rey, el era un Dios entre fieros y aguerridos guerreros, bestías sanguinarias sin apenas sentimientos, no había piedad para el enemigo. Además, el cuidaba a su pueblo, de su gente. La tortura era una pleitesía y la muerte lenta y dolorosa a menos que el pobre condenado le diese lo que él quería enseguida, entonces y sólo entonces les concedía una muerte rapida.

Para él sólo había una muerte honorable y era en batalla contra otro guerrero que mereciese tal reconocimiento. Por el momento, no conocía de nadie que pudiese hacerle sombra y eso que casi nunca usaba sus poderes divinos, sólo su espada y sus músculos le bastaban, salvo uno... ese maldito... su rostro se crispó de nuevo con aquella mezcla de furia, satisfaccción, fastido, respeto y honor...

La última vez que se enfrentó con él le costo muy caro, pero no sería por mucho tiempo, torció la sonrisa haciéndolo aún más peligroso se dirigió a su lecho de pieles.

__Memnok ¿Que haces aquí?__gruñó

__¿Así recibes a tu hermanastro?__torció la sonrisa este alargando su poderoso y musculoso brazo al otro que le aferro el antebrazo en señal de reconocimiento y respeto__¿Mal día?

Orxis resopló en respuesta mientras vertía el vino en dos copas teniéndole una a Memnok. Lo miró algo disgutado pero lo invitó a tomar asiento con él en la antesala contigua donde tenía una larga y gruesa mesa de madera.

__Parece que no te va mal por esa tierra tuya. He oído grandes azañas tuya y eso me complace hermano__lo miró tomando el primer sorbo__¿Qué te trae por aca? ¿Acaso tu bruja te ha estado trastornando la cabeza?

__¿Acaso no puedo venir a visitar a mi hermano?__lo miró aún divertido, sus ojos igual de negros que el veneno más mortifero de las serpientes parecía retorcerse alrededor de su iris.

Realmente no podía negar que eran hermanastros, la misma estatura, la misma complexión musculosa e imponente, grandes, duros... el cabello negro y crespo largo, la piel curtida y morena del sol de sus arduas regiones.. ambos nacidos en el fragor de la batalla, salidos de las mismisimas entrañas del infierno.

__No vas a dejarme fuera de esto Orxis, juntos seremos más fuertes. No dejaré que te lleves tu sólo la gloria, piénsalo... tengo muchos más hombres que tú y pueden resultarnos muy provechosos, además ¿recuerdas aquellas incursiones?__volvió a sonreír bebiendo el vino__esos días si fueron memorables, el azote...

De los labios de Orxis asomó un atisbo de sonrisa y chocó su copa con la de su hermanastro, era verdad, unidos eran un duo verdaderamente terrible y sus tropas y su veneno le iría bien a sus planes, así como su bruja...

__Por los viejos tiempos entonces__alzó la copa a modo de brindis

__Por la gloria__lo acompañó Memnok bebiendo al tiempo que su hermanastro entrelazando sus brazos en una especie de pulso.

Golpearon el vaso contra la mesa y se nuevo se aferraron los puños echándose a reír cuando aquel nuevo pulso quedo en tablas.

__Ven hermano, me parece que nos merecemos una buena vacanal como las de antes.

Memnok se alzó siguiendo a su hermano que abrió una recamara de la que salían unas incitantes risitas femeninas y enseguida el aroma dulzón de las flores y sales que inundaban la estancia lo envolvieron como unas calidas manos.

Orxis sonrió extendiendo la mano para que entrase en la sala de las concuvinas y le puso una mano en el hombro.

__Como siempre hermano, escoge las que quieras y disfruta, que yo pienso hacer lo mismo acompañandote. ¿A menos que esa bruja te tenga controlado?

Este he hehco a reír.

__Puedo hacer lo que me venga en gana.

__Perfecto entonces.

Ambos hombres se miraron por un instante y se adentraron en la sala cerrando tras ellos, ambos sabían muy bien cuales eran sus apetitos. Y más de una vez ya habían gozado de estos a la vez, en mitad de una tremenda y brutal orgía cargada de su maestra hombría en el arte de los placeres carnales y no pararían hasta quedar exhaustos habiendo disfrutado de cuantas hembras pudieran entre copas de vino y buenas embestidas.



Apenas fue un ligero movimiento entre las rocas, algo similar a una salamandra, pero Adalaia fue la primera en darse cuenta de ello y en un abrir y cerrar de ojos estuvo justo frente a la entrada al pozo con la palma extendida sellando el lugar para reforzar sus defensas naturales con los ojos de un ambar tan increíblemente intenso que parecía volverse oro líquido.

Una risita reververó entre las paredes y una hermosa mujer cayó del techo de la gruta frente a ella con una elegancia sinuosa y peligrosa y que le bufo como una serpiente. Torció la cabeza clavando sus venenosos ojos en ella y empezó a alzarse ya que seguía agachada en una pose de ataque.

__No les harás ningún daño__la amenazó Adalia.

No sabía que era lo que la impulsaba a hacer aquello, pero cuando su ser notó la presencia de esa esancia supo que era algo malo, corropido, sucio y oscuro... fue como si su instinto tomase el control de ella misma.

__Ellos me dan igual, a quien vengo a llevarme es a tí__su voz era acerada y fría, y su cola de caballo negra con mechas rojas resaltaba aún más sus perfectas facciones.

Todos estaban en guardia y Warx ya había aferrado la muñeca de Adalia para alejarla de la Destructora.

Pero ella se deshizo de su agarre de un simple tirón brusco.

__Bien pues__torció la sonrisa de un modo aún más perfido que su oponente__Ven a por mi.

La otra sonrió encantada enseñandole su sonrisa de afilados dientes y dió un paso alfrente soltando una maldición cuando sintió arder su piel al tiempo que un dolor insoportable la azotaba succionando su vitalidad. Como siempre los retos la perdían.

__Muy lista pequeña__gruñó mirándola con fastidio, por un momento había olvidado que ella no podía cruzar esa línea, había sido una estúpida y eso jamás volvería a ocurrir__Pero en elgún momento tendreís que salir y os estaremos esperando_sonrió retirandose hacía la oscuridad haciendo resplandecer sus ojos con un tono rojo al tiempo que se encaramaba a las rocas como una araña__Por cierto, gracias por ponerme tan facil la tarea, el un regalo tan precioso queno se como agradecerlo__rió de nuevo haciendo brillar un objeto que Adalia no reconoció y desapareció tan rapido como había aparecido para ser reemplazada por una extraña criatura medio araña, medio escorpión y demonio. Adalía pronunció unas palabras que brotaron solas de sus labios y la descarga de energía que salió despedida de ella impactó directa contra esa cosa que salió impelida hacía atras. Warx saltó espada en mano y atravesó el corazón de ese engendro retorciendola en su negro corazón. Invocó el fuego de sus dones y nada quedo de aquella cosa que chilló retorciendose como una alimaña herida y furibunda antes de morir.

__¿Que se ha llevado?__zarandeó Warx a Vidal que parecia aturdida.

__El medallón, el medallón de las Ioscas.

__¡Mierda!

__Esa mala puta de Venian irá corriendo a llevarselo a Dominen, hay que impedirlo__los separó Thana.

__Demasiado tarde. Ya esta en su averno particular.

__Parece que ya se han enterado todos los panteones__suspiró Destiny__Iros ya, nosotros nos encargaremos de cubriros.

_No hará falta__la voz de Adalia era más ronca, más profunda y parecía que de su cuerpo se desprendían volutas de fuego llamenates y doradas que titilaban apareciendo y desapareciendo como purpurinas. Extendió los dedos de sus manos y un millar de desgarradores aullidos de agonico dolor llenaron el lugar hasta quedar en completo silencio.

De nuevo nadie dijo nada, sólo tragaron mirándola azorados, si aún no había alcanzado la totalidad y madurez de sus poderes ¿cómo sería cuando los tuviese?

Warx apretó los dientes furiosos y tenso como una cuerda de arco y volvió a aferrarla.

__Vamos.

Esta vez no huvo protesta ni rehuso su contacto, sólo dejo que los transportará de regreso a sus dominios y Adalia se dejo caer agotada entre los brazos de él que la cogió a tiempo de que no se fuese al suelo.

__No debiste hacerlo, nosotros cuatro eran suficientemente capaces de hacernos cargo de la situación, ¡hasta yo solo maldita sea!

__Era mi deber__dijo simplemente.

Warx le apartó el pelo pegado de la frente y despacio la deposito en un lecho que pareció aparecer de la nada.

__Puede, pero fue un error.

__¿Porqué? ¿Porqué eso hiere tu ego, por que no fuísteís vosotros quien resolvisteis el problema sino yo?

__¡Por que así te delatas y dejas que te localicen todo el puto universo!

__Ah, es eso...

__¡No, no es eso! ¡Mira como estas joder!

__¿Acaso te preocupa mi estado?__dijo con fría indiferencia, era como si tras esa explosión su sangre se huviese congelado y su corazón dejado de latir de aquel modo cálido y humano, como si sus sentimeintos hubiesen dejado de existir así como su humanidad.

__¡Claro que me importa!__Warx no pdo ni creer que eso hubiese sido pronunciado por sus labios ¡¿Cómo se le había podido escapar?! Pero es que no soportaba ese ocmportamiento suyo, necesitaba a la dulce criatura cálida y buena que había conocido en esa maldita habitación donde le arrancó lo único que le quedaba suyo.

__Sólo he de descansar un momento...

Warx gruñó y se colocó a hocajadas contra ella apretando sus hombros con fuerza, ella apenas protestó a pesar del dolor.

__No vuelvas ha hacerlo, no vuelvas a desobedecerme, ni se te ocurra volver a hacerme sentir así__la amenazó, sus ojos eran dos ascuas brillantes.

El pulso le latía con violencia, no entendía por que había sido como si lo matasen cuando la vio expuesta, entonces y sólo entonces fue más consciente que nunca del peligro que corría y de que no podría soportar que nadie tocase un sólo pelo de su cabecita y mucho menos que le hicieran un rasguño. Su furia se había desatado, su esencía descontrolado y su pecho inflamado de un modo imposible de expresar y encima Thana sabía la verdad.

Gruñó aún furioso y se adueño con brutal posesividad de esos labios sin clemencia alguna, introdujo su lengua dentro de su suave cavidad y la recorrió por entero hasta alcanzar el cielo de su paladar y dejarle su sabor en cada poro de su aliento. Mientras, sus manos iban trazando un camino de fuego lento y abrasador medida que ascendian lentas con las yemas de los dededos por sus piermas hasta terminar en sus caderas. Adalia gimió aturdida por lo que su cuerpo volvía a sentir, Warx introdujo una de sus rodillas entre sus piernas y ella notó como él podría notar como empezaba a mojarse, podría sentir su calor, la humedad... podría olerla... y no debería, no debería pero se derretía sin resistencía...

Warx le aferró las muñecas sujetándoselas con una mano sobre su rubia cabeza y la miró, su respiración ajitada y la tensión de su cuerpo le decían a gritos que la tomase pidiéndole daño. Sus ojos entornados estaban enturbiados por el deseo y de nuevo se derritió cuando la volvió a oír gemir ante otra de sus caricias. Sus pechos desafiantes lo apuntaban tentándolo, tironeó del labio inferior con sus dientes y se fundió con ella en un beso que se tornó dulce, suave y erótico. Era pasional sí, pero no con esa agresividad animal desesperada, había algo mucho más profundo al igual que en el modo en como sus manos acariciaban sus cuerpos. Adalia forcejeó y haciéndolos rodar en la cama quedo sobre él, se encajo bien como si ya estuviesen realmente acoplados el uno en el cuerpo del otro y movió sus caderas de un modo tan delicioso que Warx sintió como su miembro creía aún más dentro de sus pantalones, duro, dolorido...

Ella se contorneó de nuevo alzándose el pelo desde atrás para que él la contemplase a placer y volvió a volcarse sobre el mirándolo. Warx apresó su nunca y volvió a poseer sus labios y ya no pudo pensar más. Deslizó la suave tela de los tirantes del vestido que cubría la perfecta piel de esa mujer que tenía encima y descubrió sus pechos. Introdujo uno de sus pezones rosados en su boca y lo lamió dedicándole toda la atención que necesitaba mientras ella se arqueaba para darle mejor acceso a estos. Las vistas no podían ser mejores y más cuando jadeó cerrando los ojos con la cabeza hacía atras y su melena dorada cayendo como una cascada de fuego al atardecer. Sus manos se afianzaron en sus caderas y con sólo desearlo estuvieron piel con piel...

Adalia alzó levemente las caderas para introducirse la espada de su guerrero en su vaina pero este la retuvo con voz jadeante.

__Espera, espera Adalia... tú...

Ella silenció su voz poniéndole un dedo sobre los labios, le sonrió envolviendo su rostro y rozó sus labios con los de él de donde escapó un ronco gemido de deseo. Sintió como su virilidad se tensaba y empujaba aún más hiniesta contra ella y asiendo la base la ayudo a entrar sin difícultad alguna en su interior.

Adalia suspiró estremeciendose y se cogió a las manos de Warx que desplazo de su cintura a sus pechos para liberarselas luego a medida que empezaba a deslizarse muy lentamente sobre su longitud... era tan exquisito... tan deliciosa esa sensación de sentirse llena, invadida y friccionada... la abría, estiraba y rozaba en cada terminación. Así todavía lo sentía más y podía controlar el ritmo, podía hacer lo que a ella le placiera... se movió arriba y abajo, a ratos rotando sus caderas, buscando sentirlo más dentro de ella clavado hasta su alma y fue incrementando el ritmo a medida que ambos se tensaban jadeando al elevarse el placer y aquel nudo de sensaciones que pugnaban por explosionar inevitablemente como una bomba. Rodaron por la cama el uno en brazos del otro, eran uno sólo, acompasados, latiendo al mismo nivel. Warx penetraba su cuerpo de un modo increíblemente tireno y placentero, más certero que nunca. Ambos eran un manojo de extremidades abrazas y entrelazadas hasta que ambos hallarón la ansiada liberación con un gemido que salió de lo más profundo de sus cuerpos elevandose al cielo a la vez que el nombre de Warx que escapó de los labios de Adalia a la que aún le rodaba la cabeza estremecida por el placer que la recorría.

Temblaba y no se dió cuenta hasta que él la abrazo aún más fuerte contra él, hasta que pudo notar como el corazón de Warx golpeaba violento contra su caja toracica...

Entornó los ojos con otro suspiro, estremeciendose al sentir una nueva contracción de la parte baja de su cuerpo y se relajo, era como si aún flotase en mitad de aquel extasis sin importarle nada más, ni siquiera la intensa quemazón que rugía en su vientre como llamas que amenazaban con explosionar. Sólo le sentía a él...

__¿Estas bien?__murmuró con voz suave y ronca junto al cuelllo de Adalia que beso.

Ella asintió aún flotándo y sonrió al hombre que la hizo mirarlo cogiéndola del mentón.

La acurrucó más contra él abrazándola y los cubrió con unas suaves y calidas mantas, le beso el hombro y luego regreso a su boca. Estaba ebrio... ebrio de ella...

Adalia se volvió cara él sin salir de entre sus brazos y deslizó despacio sus dedos por su cabellos y su rostro, trazando sin prisa el contorno de sus facciones para terminar dejando las manos unidas contra su torax cuyos dedos acariciaban a ratos hasta quedarse dormida completamente en paz.

Por una vez no había pesadilas, ni recuerdos.... nada, sólo el descanso apacible y reparador de un inocente recien nacido envuelto en el calor de algo que hacia regocijar a su corazón.


__Vaya, vaya... que tierno Warx, jamás creí que te vería en esta tesitura__sonrió divertido y amenazador desde el salón el mismisimo demonio de su padre.


Tenía un pie apoyado en la escalerilla que separaba la cama y estaba acabando de terminarse una manzana cuyo corazón arrasado lanzó lejos a su espalda. Sus ojos violaceos se clavaron el los de su hijo y resplandecieron contra el tono oscuro de su piel y su cabello corto, negro con mechones rubios.

__Veo que no te alegras de verme__volvió a torcer la sonrisa cone sa sobervía y seguridad suya, arrogante...


Nikta


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