19 de marzo de 2012

Caprichos de los Dioses - Moviendo Piezas




Caprichos de los Dioses - Moviendo piezas


11


De nuevo dos cuerpos sudorosos en su mente, unido frente a una enorme chimenea con único sonido de sus respiraciones jadeantes, salvo que esta vez eran dos hombres... uno rubio y el otro castaño. Ambos hermosos a su vez y bien formados y lo único que tenía claro era que el primero quería sonsacarle información al otro. Sentía su energía succionando su energía sin corresponder a los sentimientos del otro joven mientras la imagen se diluía.


__Thana ¿Qué ha sucedido?


Cuando Adalia regreso a la realidad, parpadeó aún desorientada notando como Warx la ponía defensivamente tras él, dándole tiempo de ver antes de que su espalda se lo impidiera, el lamentable aspecto que traía el otro hombre.

Se veía a las claras que Thana acababa de salir de una batalla en la que había luchado casi hasta la extenuación, sus heridas aún abiertas manchaban su carne y los jirones de su ropa.

__Todo por tu culpa__gruñó con un peligroso tono de voz.

Estaba fuera de si y sin previó aviso se lanzó sobre Warx atacándolo, éste bloqueó su envite a duras penas creando un surco tras sus talones y ambos hombres se enzarzaron en una cruenta lucha.

Thana golpeaba una y otra vez cegado pro la ira y Warx sólo procuraba detener sus ataques tratando de no herirlo.

__¡¿Pero que ha pasado?!¡Thana! ¡Respóndeme! ¡soy tú compañero, maldita sea! No me obligues a matarte.

Éste volvió a la carga y una fina línea se abrió en el mejilla de Warx que sintió como su sangre resbalaba lentamente por esta. Su oponente volvió a trazar un arco con la espada y él la trabo lanzándole una patada en el estomago para alejarlo, no quería matarlo que si no atendía a razones debería tomar una decisión.

Volvió a fintar y el otro giro clavándole el codo en el espinado, Warx apretó los diente y se agacho barriéndolo con una pierna. Thana rodó por el suelo para esquivar a Warx y ambos lanzaron dos descargas que entrechocaron disolviéndose en una tremenda explosión que sacudió el lugar.

__¡No! ¡Basta!__gritó Adalia mirando a aquellos dos hombres sin saber que hacer, el pulso le atronaba y por mucho que trataba de separarlos dando vueltas y dejándose la garganta no conseguía nada. Ni siquiera era capaz de conseguir concentrarse, estaba tan preocupada y desesperada que sólo pudo tirar del brazo de Warx que acabo lanzándola al suelo con un gruñido. Mientras las lagrimas resbalaban de sus enormes ojos.

Ambos volvieron a trabar sus armas que hicieron saltar chispas y se empujaron, Thana trastabilló y Warx lo acorraló contra las rocas apuntando a su cuello.

__¡Warx!__volvió a gritar su nombre, si lo mataba jamás se lo perdonaría, sabía que ese hombre era como un hermano para él y no hacía falta que nadie se lo dijese__No lo hagas...

__¡Dame una razón para que no te liquide! ¡¿A que viene esto, que pasa?!

__Destiny, ¡se la han llevado! ¡Tú nos has metido en esto! Como le suceda algo a mi mujer juro que te mataré aunque sea lo último que haga así que si realmente eres mi hermano como dices entrégame a la Seyant.

__Sabes que eso no lo haré...

__Sabía que dirías eso__se zafo y descargo otro ataque contra este pillándolo desprevenido.

Warx se apreto el estomago con una mueca de dolor y alzo el brazo izquierdo para detener el nuevo avance de la espada. Los aceros restallaron y ambos volvieron a fintar moviéndose como dos mortales bailares cada vez más rápido abriendo cortes aquí y allí. Adalia apenas podía seguir sus movimientos frenéticos, furiosos y letales al tiempo que sus poderes se entrelazaban manteniendo su propia guerra encarnizada.

__¡Piensa un poco Thana! ¡¿Es que te has bebido el entendimiento o que?! ¡reacciona! ¡La sacaremos de allí, te ayudaré maldita sea! ¡No dejaré que nadie os haga el menor daño!

__¡¿Cómo?! ¡¿Cómo piensas hacerlo?! Tus actos tienen consecuencias y tú nunca te das cuenta de nada.

__¿Cuando he roto una promesa o te he fallado?__dijo esquivando otro nuevo ataque.

A Thana cada vez le costaba más respirar y apenas podía sostener la espada. Su energía estaba menguando alarmantemente a la vez que la sangre de sus heridas.

de pronto soltó la espada llevándose las manos a la cara y sollozó entre furioso, abatido y destrozado.

__Es lo único que tengo Warx, no puedo perderlos...

__No lo permitiré__se acercó a este que se había apoyado en una de las rocas, poniéndole una mano en el hombro que apretó con cuidado__¿Quién fue?

__Iestos, dijo que si le llevaba a la Seyant liberaría a Destiny, no pude hacer nada contra él. Si estoy vivo es por que así lo ha querido.

__¡Mierda!__espetó Warx apretando los puños.

Dejo la espada y abrazó a su amigo.

__Te prometo que resolveré esto.


Adalia tragó aún conmocionada y despacio reculó hacía la salida. Si todo aquello era por su culpa, si aquello era el precio que iban a tener que pagar todos los que la rodeaban casi prefería que la capturasen y acabar con eso antes de que nadie se destrozase, no podría soportar volver a presenciar otra vez algo como aquello, toda esa sangre, esa violencia... le revolvían el estomago ¿todo por qué? ¿por ella? sería mejor que no existiese, en esa vida no había conocido más que sufrimiento y todo parecía que iba a empeorar. Sorbió tratando de pasar inadvertida y se quedo paralizada viendo a aquellos dos guerreros aún ahí fundidos en aquel extraño abrazo. Thana estaba destrozado, y ver llorar a un hombre como él le partía el alma. Además, sentía la furia de Warx y sus ansias de venganza, su sed de sangre y aquello no había hecho más que empezar.


__No pueden tocarla, si lo hacen causaran una catástrofe pero Iestos no tiene corazón, él sólo verá una abominación, no tendrá piedad.

__¡¿Acaso crees que no lo se?! ¡Por eso mismo vine Warx! ¡¿Cómo coño pretendes arreglar esto?! Al final harás que nos maten a todos...


Warx fijo la vista en el suelo, su cuerpo temblaba de rabia, sus músculos hinchados y marcados resplandecían a causa del sudor, sacudió la cabeza cerrando los ojos y apretando aún más los puños cerró los ojos. Iba a tener que tragarse su orgullo pero Thana bien se merecía ese pequeño sacrificio por su parte, era lo mínimo que podía hacer... se trago la bilis que sentía y tras inspirar se concentró.

__Madre__la llamó mentalmente.

__Warx ¿Qué sucede hijo?

__Es Iestos, tiene a Destiny y creó que no hace falta que te diga que sucederá si le hace algún daño...

__Lo se, haré todo lo que pueda.

__Más te vale o esta vez si que no pienso detenerme.


Iestos dió una vuelta más al salón como un león y miró con despreció a la mujer que tenía encarcelada dentro de una celda de energía. Aquello era una abominación imperdonable que no podía tolerarse. Era un desafío más a todas sus leyes, aún así eliminar a la futura madre sería un desequilibrio que no podían permitirse así que su ira volvió a revolverse agitando su rubio cabello al tiempo que las puertas de sus aposentos se abrían de par en par con estrépito.

__Hermana, has tardado más de lo que creía.

__¡¿Que crees que estás haciendo Iestos?! ¿Es que has perdido el juicio?

__Para nada querida y dulce hermanita, estoy velando por nuestros intereses al contrario de lo que haces tú__se detuvo frente a esta tratando de contener su ira y de tocar su rostro inmaculado.

__Esto traerá problemas. Thana se volverá contra tí y no será el único. Destiny es intocable.

__Lo que lleva en su vientre es un atentado contra todo__pronuncio cada palabra lentamente para que calasen bien en la mujer que tenía enfrente, altiva desafiante.

__No sabes lo que dices...

__¡Oh! lo se muy bien hermana ¿O acaso crees que no conozco tu pequeño secreto? Eres la deshonra de este panteón así que aún da gracias que padre no lo sepa__la cogió del cuello apretando levemente para acariciarle suavemente los labios carnosos__Sí, Amarantha, se muy bien lo que hiciste__puso su mano en su vientre plano.


El mentón de ésta tembló pero le sostuvo altiva la mirada, orgullosa... para nada del mundo dejaría que Iestos sintiese su miedo o notase la agitación que le causaban sus palabras pese a saber lo que significaban y comportaban, si ese ser despreciable sabía la verdad... podría chantajearla a placer y la tendría cogida de pies y manos. ¿Como iba a proteger así lo que debía? ¿Pero era un farol o realmente decía la verdad? Lo peor era que Iestos jamás jugaba sin tener todas las cartas en la mano.


__¿No dices nada?__la desafió__creía que almenos lo negarías o te pondrías a la defensiva__torció la sonrisa.

Su cabello dorado brillaba con la luz que brillaba aquel día en su templo, sus facciones hermosas adquirieron un rictus duro y severo al tiempo que su mirada se tornaba despiadada y cruel. Amarantha tragó por primera vez en su vida volviendo a temer a su hermano como cuando era una niña...

__Bien, veo que vas comprendiendo la situación.

__Te estas equivocando Iestos...

__No, la única que ha jodido todo aquí eres tú, tú eres la que esta traicionando a su panteón y mancillando su propia familia.

Ella fue a protestar pero Iestos volvió a aferrar su rostro con brusquedad impidiéndole mover la boca.

__Tan hermosa pero tan estúpida... pero que iba a esperar de una mujer... ya sabes lo que has de hacer Amaranth.


La llama de la antorcha crepitó por un instante para avivarse después creando inquietantes sombras dentro de la gruta. El humillo negro y espero ascendía lento por entre la corriente y Dominen junto las manos sobre la improvisada mesa de roca.

Si más no, aquella era una reunión de lo más curiosa...

Los hermanastros Taitans no tardaron en entrar por esa misma gruta ocultando por un instante cualquier tipo de luz, sus cuerpos eran tan impresionantes que apenas parecían pasar por ese estrecho lugar. Apenas sin mirarse aún se sentaron al otro lado de la mesa.

__Bien pues, comencemos...

__¿Y Eresteón?

__En todas partes__se escuchó la voz de este empezando a dejarse ver. Se cruzó de brazos haciendo centellear sus peligrosos ojos y se quedo al fondo del lugar sin dejar de moverse de una esquina a otra.

Dominen tomó la palabra sin perder de vista la reacción de ninguno de los allí presente e iniciaron la reunión. El pacto quedaría sellado desde ese mismo instante al igual que unos siglos atrás.

__Entonces todos ya sabemos lo que debemos hacer__convino Orxis levantándose.

Los otros dos asintieron y se volvieron hacía Eresteón que permanecía peligrosamente en silencio, ninguno se fiaba del otro, pero mucho menos de ese Dios que desapareció en la nada.

__¿Traes lo que te pedí mujer?__dijo una vez a solas, Dominen sin volverse.

__Por supuesto__torció la sonrisa ésta acercándose a la leve llama que iluminaba la mesa con su sinuoso movimiento de caderas.

Dejo sobre la superfície el negro frasquito y alzo sus ojos hacía el hombre que repasaba sus curvas hasta quedar atrapo en los destellos de fuego que la llama arrancaba a su roja cabellera.

Dominen se levantó despació y atrayéndola por las caderas examino su cremosa piel blanca, aspiro su aroma y fijo sus aceradas pupilas en esta.

__Tu piel aún huele a él...__tiró de su frágil cuello reteniéndola y aplastó sus labios con rudeza contra los de ella al tiempo que tiraba de los lazos que cerraban su elegante vestido que cayó silencioso al suelo arremolinándose entre sus pies.

Admiró su cuerpo y la acorraló contra la mesa introduciendo sus dedos entre sus piernas.

Ésta se aferró al borde y le dió mejor acceso a su centro.

La volvió retorciéndole el brazo tras la espalda y le pegó el cuerpo contra la madera sin miramiento alguno. Sopeso sus blancas nalgas y se relamió con el sonido de su risa, esa hembra disfrutaba de la brutalidad, admiró los jugos parecían brillar en la cara interna y suave de sus piernas y la azotó haciéndola gritar perdida entre el placer y el dolor. Tiró de ella para poder pellizcarle el rosado pezón y volvió a dejarla incrustada contra la mesa. Chasqueó los dedos y una especie de raíces apresarón las muñecas de la mujer y separaron aún más sus piernas hasta dejarla en un arcó perfecto y casi doloroso.

Admiró su obra y dejo acer la cera acumulada por esa espalda inmaculada, ella siseó.

Dejo caer sus pantalones al suelo moviendo su mano a lo alrgo de su cetro e hizo una seña a las sombras.

La aludida conocía muy bien lo que su señor deseaba así que con una sonrisa se situó justo en el lado en que la otra mujer la pudiese ver aparecer. Avanzando con su brutal sensualidad, apenas cubierta por un suave y blando cuero negro. Veninan se subió a la mesa y se agacho frente a la humana. Acarició el rostro que había levantado y luego le clavó las uñas. Si su señor tenía ganas de jugar, ella lo complacería pese a que algo muy amargo y venenoso estaba empezando a corroer sus entrañas. Mordió el labio inferior de la otra para luego besarla de modo descaradamente sensual y se sentó frente a la otra abriéndose frente a ésta dejando sus piernas a ambos lados de la mesa. Deslizo su cola entre sus propios pechos y Dominen se pego al trasero de la mujer que se estremeció al notar la direza de su deseo presionando y sus entrañas se caldearon aún más sin dejar de observar a la destructora que deslizaba su apendice entre sus pliegues, su olor era excitante y la domina se humedeció los labios sin poderlo evitar cuando la vio retirar la tela empapada. Extendió la lengua y enseguida el sabor de la excitación y la lujuria la amaro, la Destructorá gimió alzádos eun poco má spara darle mejor acceso al tiempo que se acariciaba el pecho izquierdo y miró a su señor deslizando su lengua alrededor del pezón.

Éste entornó los ojos complacido encantado con los movimientos de la demonio cuya melena se agito tras esta y sonrió al ver como la larga cola de esta tanteaba la húmeda abertura de la otra que jadeó. Veninan la retiró en tonces y volvió y así sucesivamente hasta que la domina comprendió cual era el juego. La cola se introdujo entonces tra smucho rozarla simplemente en su interior y sus pupilas se dilataron. Su cuerpo se agitaba como gelatina mientras seguía dándo placer a la destructora donde su lengua se hundía ahora deseando darle más y más sin importarle que la fina extremidad de la otra estuviese introduciéndose como si fuese mantequilla derritada por su otra entrada y fue entonces cuando sintió la brutal embestida de aquel miemro masculino en su feminidad. La fuerza con que la empaló la hizó arañarse con la madera donde se deslizo unos centímetros pero enseguida se olvido de aquello, para gozar de aquella sensación de sentirse invadida por completo y como ese hombre seuía hundiéndose con certeras estocadas en sus fluídos.




Los pasos de Memnok eran sigilosos y seguros. Tenía la situación controlada y enseguida estuvo justo dentro del pozo. Reía mientras la mujer a la que había reducido tras una interesante batalla se retorcía entre sus potentes brazos. Aquella hembra se había atrevido a herirlo pero ya se encargaría él de domar a esa pantera. Le lamió la mejilla y se desvaneció con ella a su nuevo centro de operaciones. La lanzó dentro de una celda donde esta trastabilló y cayó de rodillas al suelo.

Ésta resopló echándose el cabello hacía atrás orgullosa y le sostuvo la mirada a aquel hombre, jamás, jamás en su vida había sido vencida y mucho menos por un asqueroso varón. Su orgullo estaba herido y la furia se retorcía amarga en sus entrañas. Se lanzó contra los barrotes furiosa y este volvió a reír divertido repasándola con descaro.

__¿Que ocurre guardiana? ¿Aún no entiendes que ha sucedido?__se acercó imponente como era con esa arrogante sonrisa de superioridad__¿Creías que nadie podría atravesar las defensas? Pues ya ves que sí. A partir de ahora van a cambiar unas cuantas cosas__abrió la celda pegándose con dureza tras la espalda de esta.

Introdujo una mano bajo su ropa y sopeso uno de sus senos con gula.

Era una mujer hermosa, de aire salvaje, una amazona sin duda que despreciaba a los hombres y él iba a enseñarle un nuevo motivo más para avivar su odio, le enseñaría una lección que no olvidaría en la vida. Por que además... esa mujercita de elegantes movimientos felinos había rivalizado con él y su cuerpo era toda una provocación. Se le había puesto tan dura que no había dejado de imaginarla debajo de él sintiendo la suavidad de esa carne.

Su lado más salvaje y cruel había salido a la superficie hambriento y voraz.

__Como por ejemplo... esta__desgarró sus ropas por detrás y de una certera estocada se inserto en lo más profundo de ésta que se aferró a los barrotes sin proferir el menor quejido.

Memnok gruñó de satisfacción y trató de ahondar más en aquel cuerpo que no había conocido varón, estaba seca y apretada pero ya se encargaría él de que su cuerpo terminase por reaccionar aunque fuese más adelante, ahora sólo quería disfrutar como una bestia en celo y liberar la pesadez que tironeaba de sus testículos.

El dolor que partió de entre sus piernas la hizo gritar interiormente, se mordió el labios y dejo que las lágrimas resbalasen furiosas por sus ojos como una promesa de venganza. Memnok empujó aún más dentro sin compasión alguna y tiró con brutalidad de Vidal que sintió como la desgarraba. Este volvió a salir y ella notó el escozor y el palpitar de la parte baja de su cuerpo. La hizo cogerse a los barrotes y la obligó a envolverle la cintura con las piernas y volvió a empitonarla sin descanso aguantando parte de su peso con esos potentes y enormes brazos. Pero aún no contento con eso, la llevo a la parte más fría y oscura de la celda terminando de destrozar sus ropas, le encadenó las muñecas y cogiendo otras gruesas y pesadas cadenas se la ató a los tobillos y tiro de la polea hasta tenerla suspendida en el aire completamente e indecentemente expuesta para él, aquel sería tormento sería aún peor para esa mujer, la verguenza, la rabia... era un acicate más para sus ansias y volvió a la carga hundiéndose en aquel cuerpo hasta reventar, mientras el agua helada que caía de arriba goteaba sobre la piel de Vidal.

No supo cuanto tiempo paso, todo dejo de importar para ella, sólo sentía el dolor y aquel cuerpo y ese aliento pegado a su cuerpo, embistiéndola una y otra vez, el dolor la tenía narcotizada y cuando todo terminó se dejo caer al suelo aferrada aún a las cadenas que haían dejado de tirar de sus extremidades, marcadas y sangrantes tratando de contener el asco de sentir como la esencia de él, resbalaba entre su propia sangre manchando el sucio suelo.


Adalia dejo escapar un grito de sorpresa cuando su espalda topó con algo, se volvió asustada y unas manos aferraron sus hombros, la volvieron con cierta brusquedad y le amarraron las muñecas tras la espalda.

__Warx__lo llamó el hombre que la hizo andar hacía la sala que había abandonado a hurtadillas.

Este se volvió con ganas de despedazarlo mientras Thana, ya más calmado seguía sentado a un lado con la cabeza apoyada entre las manos. El desconcierto cruzó el rostro del semidiós un instante y Adalia se quedo sin respiración cuando el otro la empujo contra el cuerpo de este donde se estrelló con suavidad.

Éste le indicó al otro que los dejase y cuando alzó el mentó de Adalia su corazón dió un nuevo vuelco al ver las lagrimas que surcaban ese rostro, tenía los labios temblorosos al igual que ese altivo mentón.

__¿Qué prendías?__tiró de su cabello hacía atrás para obligarla que levantase aún más la cabeza hacía él__¿Servirte en bandeja? ¡No seas estúpida!

Adalia dio un respingo tratando de respirar, notó una punzada en el pecho y su piel palideció.

__Yo...yo...no soportó esto...

__¡Pues es lo que hay! Asúmelo cuanto antes o todo por lo que sufran todos esos hombres y mujeres habrá sido en vano__le dijo con dureza.

Era cierto, lo era, pero le dolía el corazón, le dolía el alma y otro nuevo crujido pareció partirla en dos.

Un dolor atroz la dobló haciéndola cerrar los ojos mientras sentía como caía y algo la sostenía, creyó que gritó pero no estaba segura, sólo estaba aquel dolor incontenible y una voz a lo lejos que repetía una y otra vez su nombre llamándola a gritos con un timbre desesperado y angustiado.

Apenas podía respirar y todo se volvía negro...


Nikta

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