1 de marzo de 2012

Caprichos de los Dioses - Latidos de Despertares



Caprichos de los Dioses - Latidos de despertares


7


Una vez culminaron, el estallido fue como una tremenda sacudida que los embistió a ambos al igual que el mar hacía enfurecido al engullir un navió por completo. Y con ello se expandió una inmensa fuente de energía que salió directa de Adalia y que asoló el mundo entero. Fue como un tremendo movimiento que levanto el polvo de la tierra he hizo temblar montes y bosques.

Aquella honda expansiva, devastadora y única debía haberse sentido hasta en los mismos hogares de los dioses a menos que las peculiaridades de sus dominios hubiesen impedido que aquello sólo se huviese transformado en un lijero temblor de tierra.

Miró una vez más a la mujer que tenía entre los brazos aplastando su rubio cabello con su mano y volvió a avalanzarse insaciable sobre sus labios hasta hacerla gemir.

Clavó uno de sus afilados colmillos en el labio inferior de ella y con las pupilas dilatas se deleito con la gota de sangre que mancho ese voluptuoso apéndice femenino, lo lamió con perversa lentitud haciéndola estremecer de placer y de nuevo se apoderó de su boca succionando aquel elexir indescriptible.

Envolvió su cara tras saciarse y haber echado la cabeza atras con los labios entre abiertos y los colmillos aún desarollados y miró aquellos ojos ambarinos que reflejaban sus labios aún enrojecidos por la sangre que había tomado de ella. Su pecho aún se agitaba y su sexo se contraía agitado entorno a su polla. De nuevo, la misma sensación de vertigo y desconcierto lo atenazó. Seguía sorprendiéndole que ella no saliese gritando ni corriendo lejos de él...

Además, cuanto más tomaba de ella, más calor sentía en su pecho ¿tendría razón y sería él el que acabaría postrado ante ella? ¿Sería capaz de sentir de verdad? ¿de llorar por alguien?

¿Pero que era sino lo que sentía cuanto más se hundía en sus entrañas sintiéndose en el más infinito y poderosos de los paraísos? Sí, estaba habriento, hambriento de lujuria y deseo, ambriento de ella...


Mientras...


En lo más profundo de la tierra, allí donde moran las sombras y las pesadillas como macabras alucinaciones con garras capaces de conducir a la locura algo empezaba a fraguarse mientras el caldero burbujeaba ardiente de lava.

__Sibila, espero por tu bien que ya tengas algo que decirme__tronó una voz autoritaria y oscura.

Esta, aún con sus afiladas uñas rojas seguía examinando las entrañas y huesos que tenía esparcidos sobre el ensangrentado suelo con la vista blanquecina perdido en el mundo de la visión.

__Tengo mis hombres impacienes, las lejiones dispuestas y los demonios ocn ganas de acción, que diantres yo mismo morire de tedió si no obtengo algo de satisfacción.

Dominen, no era un hombre precisamente paciente, sino más bien alguien brutal, sangriento. Uno que disfrutaba de las más atroces perversidades regocijándose en las bajas pasiones, víviva por y para la sangre, la guerra era su campo de satisfacción particular mientras extendía la locura, el dolor y el ansía de matar. Era como un veneno silencioso y corrosivo, odio y furia...

Sus dos metros de altura imponían, sus pelo negro y algo rizado como el abismo de sus dominios recordaba lo afilado y peligroso de estas. Tenía las facciones duras de un curtido guerrero, pero como titan que era y con esa media perilla y ese bello que le cubría el rostro, no se podía negar que era un tipo de los más apetitoso. Su atractivo era enfermizo y pecaminoso, no había quien no sintiese la lujuría y la provocación de su estampa. Pero sus ojos seguían siendo crueles, calculadores y dolorosos, oscuros como pozos... Abismos en los que de vez en cuando se retorcía un torbellino sangriento y peligroso. El pánico se extendía cuando su furia estallaba y más valía no contradecir ni provocar a Dominen en ningún sentido a menos que deseases la muerte más atraoz y cruel que pudiera existir. Para él, la clemencia no existía, era sólo una debilidad más. Para él la tortura era todo un arte de debía ser venerado. Apartó atras su capa negra y roja dejando al descubierto su impecable y reluciente armadura y se desprendió del yelmo que lo cubría con la terrorifica insignía de su casa que sobresalía en plata y hacía estremecer a cualquiera que lo mirase. Ese agresivo emblema podía además cobrar vida, convirtiendose en un peligroso sicario que rastreaba a todo aquel se señalase su amo y señor.

Se plantó frente a la sibila, echando chispas y su pesada bota levanto una espa capa de polvo rojizo, mientras por las rocas adyacentes correteaban como salamandras crueles y perversos demonios que procuraban ir a ocultarse de la furia del titan.

__No me digas que nada, porque yo mismo sentí esa deliciosa sacudida crepitando dentro de mis huesos, ese poder debe ser localizado antes que lo hagan los demás, no me costaría nada cortarte esa cabeza__tiró de su negra y larga cabellera lustrosa como la seda.

La mujer lo miró tratando de no temblar ni asquearse mientras las manos de una destructora empezaban a deslizar las manos por el torso esculpido que se ajustaba sobre la armadura de modo provocador. La cola larga de esta se enredaba ascendiendo por la pierna de su señor como una sinuosa serpiente, hasta empezar a estimular aquella protuberancia masculina.

__Se sintió mi señor__bajo rapidamente la cabeza ya que la soltó para pasar el brazo tras la nuca de la destructora__Pero es como si algo huviese amortiguado ese estallido, esta empezando a despertar.

__Bien, eso nos deja pocas opciones__torció perverso su boca en verdad desable__Que despierte, dejemos que este en plenas facultades antes de apoderarnos de ella__tiró del cabello también negro de la demonio con mechas rojas y miró sus ojos negros. Sus labios color rojo sangre lo provocarón al relamerse y tiró de su ceñido corpiño desnudando la perfección de su cuerpo. Ella sonrió acariciandose los turgentes pechos y la hizo poner de rodillas.

El olor de la excitación de esa siempre le había abierto el apetito, así que cerró los ojos alzando la cabeza hacia al techo cuando esta libero con maestría su miembro ya erecto de la carcel de su pantalón y lo introdujo en su boca vraz e insaciable. Gruñó de satisfacción clavando las uñas en la cabeza de ésta dejo que siguiera succionándolo y lamiéndolo con fruición.

__Espero Veninan que tengas lo que te pedí.

__Muy pronto mi señor, lo tengo localizado y pronto sera suyo__sonrió perversa deslizando su lengua por sus afilados dientes.

__Bien, así me gusta...__le acarició la mejilla__Nunca se te ocurra fallarme Veninan. Sigue, chupa.

Esta lo hizo aplicada y él volvió a gemir entre dientes tirando la espalda hacia atras moviendo sus caderas contra la boca de la mujer.

Cuadno sus ojos volvieron a abrirse para mirar a la sibila, estos tenían un fulgurante tono iridiscente.

__La próxima vez que hunda su polla en esa joya ya nada podrá detener el engranaje que puso en marcha el nuevo curso de acotecimientos. Y te aseguro que muy pronto... éste volverá a necesitar hundierse entre sus piernas y clavarse en ella embargado por las sensaciones que le produce estar en su interior, con su polla apresada entre sus paredes resbaladizas, que se contraen apretándolo cada vez más, moviéndose cada vez más y más dentr,o sintiendo como se lubrica y se estremece__rió malefico mientras retiraba la cabeza de la destructora__¡Basta!__sus ojos centellearon y la volvió con violencia contra las rocas, esta apoyó bien las palmas y ronroneó cuando éste le separó las piernas de un certero movimeinto dejandola haciendo una ele.

Aferró su endurecida y roja cabeza y de un sólo empujé la penetró sin compasión desde atrás haciéndo jadear a la Destructora cuyos senos se mecían con el inclmente va y ven de los embites de Dominen.

Le encantaba cuando lo hacía, se volvía loca y sentía como sus propios jugos los empapaban a ambos. Dominen volvió a tirar de su cabello con un gruñido de satisfacción y apresándola de la cintura los dejo a ambos tendidos sobre el suelo con ella encima para que lo cavalgase. Le gustaba ver la espalda de esa Destructora, le dió un sonoró azote en el trasero y esta gimió moviénsose aún más deprisa, le separó más las rodilas y sonrió al ver como con su propía cola estimulaba aún más su sexo expuesto y vicioso.

__Extiende tus alas para mi.

Ésta lo hizo con deleite haciéndo que de sus omoplatos que se abrían se expandiesen unas enormes alas negras y afildas salpicadas de motas rojas y doradas tal y como si fuesen las salpicaduras de la sangre y el oro de sus victimas.

__Eso es, sigué... y tú__miró hacía la sibila con uma temible amenaza en su voz y sus ojos__Ni si te ocurrá dejar de mirar porque en el momento que se te ocurrá fallar u ocultarme algo, cinco de mis hombres se ocuparan de ti, no puedes si quiera imaginar las miles de formas de las que podrían gozar todos a la vez de tu cuerpo antes de destrozarte y torturarte, entonces si suplicaras por una muerte que no te concederé__Encuentra el modo y te compensaré.

Desvió su atención de ésta a la Destructora y admiró el movimiento de su cuerpo, era hermosa, letal... y tan sanguinaría y despiadada como él, esa mujer no tenía alma y su perversión no conocía limites así como su pasión por una buena sesión de sexo. Aferró su larga y afilada cola de la que podían abrirse púas y cuando esta volvió su rostro hacía él sin dejar de introducirse su miembro sin cesar sonrió a la vez al comprender lo que deseaba su señor, se arqueó dejándole una mejor vista de su trasero y su vulva abierta atravesada por el sexo por el que ella misma se deslizaba y se mordió el labio con un placentero gemido cuando Dominen introdujo la punta de su propia cola por el orifició libre.

No era la primera vez que lo hacía ni seríala última... ¿Cúantas veces se abría dejado follar por dos o tres de los suyos para placer de su señor, dejando que la hicieran gozar por todos lados? Su imaginación no tenía límites en cuanto a lo que ambos cuepros podían necesitar y el dolor aveces, formaba parte de ese delicioso juego al que los dos se entregaban encantados. Y seguiría así mientras ella lo satisfaciera y no fallase...


Adalia exhaló el aire retenido de sus pulmones y quedo laxa sobre el cuerpo de Warx que seguía envolviéndola en el calor de sus brazos. Estaba saciada y somnolienta, pero notaba como algo volvía a agitarse en su interior al igual que la primera vez que él entro en su cuerpo...

¿Era aquello acaso lo que desencadenaba el despertar de sus naturaleza?

Suerte que no quería que aquel bruto y arrogante hombre volviese a tocarla, por que poco había podido resistirse al sentir sus manos en su piel, se derretía y no podía evitarlo. Él la hacía volver fuego... él la hacía desear aquello como si no hubiese nada más. Entornó los ojos apoyada en su hombro, las brumas volvían a elevarse frente a sus ojos sin dejarle ver nada claro aún, sólo sentía su sexo contrayendose aún lleno y colmado por el miembro de Warx. Era increíble como era capaz de sentirle así... como notaba sus venas aún hinchadas palpitando contra sus sensibles paredes, como podía notar el pulso latiendo dentro de su intimidad...


Pero pese a esa deliciosa sensación, un mal presagió erizó el bello de su nuca y la hizo pegarse aún más a él. Algo o alguién tenía sus ojos fijos en ella y el peligro.. era algo real que sentía cubriendo su piel de un modo angustioso. Sintió como una lagrima resvalaba por su mejilla derecha y poco a poco esas densas brumas fueron dejando paso a un prado asolado, la hierva ennegrecida... los árboles muertos y esqueleticos, retorcidos... era ocmo si volase de nuevo entre ese denso aire hasta llegar al corazón de un extraño bosque, las sombras de la noche creaban una sensación desapacible, y los rayos plateados de la luna hacían que la bruma que se retorcía crease aún una composición si más no aún más terrorifica... y hay en medio de esos arboles oscuros, de escasas hojas y retorcidas ramas que se abrazaban las unas a las otras había una puerta... una especie de arco a un lado...

Y junto a este... Morgana, su madre... el vestido de terciopelo negro que llevaba se ceñía a su hermoso cuerpo, estaba de espaldas pero en su mano izquierda sostenía una daga ensangrentada, un fino hilo de aquel líquido carmesí se derramaba de este hasta gotear en el suelo de forma sorda siendo embebda pro aquella tierra maldita. Sobre una roca había aún un palpitante corazón como si alguien lo hubiese arrojado ahí como si no fuese más que algo asqueroso. Las salpicaduras se reflejaban en las oscuras piedras de la construcción. Morgana elevo su voz al cielo con ambas manos alzadas y las runas empezaron a brillar como relampagos en los ladrillos de piedra.

Un rayó partió un rayo y sintió como ambas caían exhaustas al suelo, respirando aceleradas y luego todo fue oscuridad.


Nikta

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