8 de marzo de 2012

Caprichos de los Dioses: Donde todo empezó: El pozo de la vida



Caprichos de los Dioses - Donde todo empezo:

El pozo de la vida


8


Warx se asustó, sintió un encogimientó en el corazón, sacudió con cuidado el cuepro inconsciente de Adalia y trató de traerla de vuelta, no se dio cuenta de lo apurado que estaba hasta que vio como le acariciaba el rostro rogando porque regresase con él.


Adalía volvía a estar en aquella tierra lejana, verde... en la misma alcoba donde esos dos cuerpos se habían amado de aquel modo intenso y abochornante, decadente y delicioso...

__¡No, no te llevaras a mi hija!__gritaba fuera de si Morgana, dando vueltas por la habitación como una pantera a punto de atacar.

__Eso ya lo dejamos muy claro Morgana, debe ser así y tú lo sabías, aceptaste los terminos.

__¡Pero es mi hija!__me llevó las manos al vientre su frente estaba perlada de sudor.

__Siempre lo será mi amor__le puso la palma sobre la mejilla.

El rostro de Morgana se crispó en una mueca de dolor y su latido se endureció al igual que su pulso se aceleró

__Reina mía, tranquilizate... __la preocupación de él la abrumo.

Pero ella volvió a contraerse por el dolor y sintió como algo se precipitaba en un estallido de entre sus piernas, un liquido acuoso, de nuevo otra contracción...

__He..he... roto aguas__jadeó, apenas se sostenía en pie que él la envolvió entre sus brazos depositándola sobre la cama.

Gritó cuando otro espamo de dolor la sacudió e instintivamente separó las piernas apoyando con fuerza las plantas de los pies, el dolor era atroz, empujo pese a todo tal y como su cuerpo le pedía.

__Ha llegado el momento...

__¡No!__grito ella con el rostro surcado de lagrimas__No por favor....no la veré crecer, quiero verla, por favor.... cumple tu palabra, vela por ella, dejame verla almenos en tu mente__sollozó.

Lo último que vio Adalia era la mano de su madre alargándose hacía ella y el llanto de un bebé al timepo que todo se duluía y oía como ella lo maldecía y llloraba amargamente por la vida que había llevado tanto tiempo en sus entrañas y que ahora estaban vacia, intacta como si nada huviese sucedido... su bebé, su niña... el vientre que tanto había acariciado, al que había susurrado y cantado... ya no estaba, ni siquiera él para consolarla o abrazarla. Un frió helador congeló el lugar y Adalia sólo logro abrir los ojos al sentir el calor de una caricia en la parte baja de su espalda, insinuante... estímulante...

__Mmm__fue lo único que pudo pronunciar.


Warx la miró con dureza y tras estrecharla volvió capturar esos ojos ambarinos ¿y si era eso? Cada vez que el la poseía penetrando en su cuerpo ella implosionava y su poder se agitaba rabioso expandiéndose por ella con violenta voracidad, queriendo derribar las paredes de todo su ser para salir a la superficie en toda su gloria ¿era por eso que despertaba, porqué la poseía?

Una peligrosa sonrisa ladina cruzó su rostro y Adalia se asusto, su pulso se lanzo a la carrera pero al sentir sus caricias en el centro de su necesidad se dejo ir, su cuerpo se tensaba y abandonaba a sus caricias, no podía evitarlo, era tan bueno lo que sentía... ese fuego que crecía en su vientre mandaba latigazos de placer al resto de su cuepro mientras Warx torturaba cada punto sensible de su cuepro con maestría, conectándolo a la repsuesta de su centro.

__Ponte de rodillas__ordenó.

Adalia obedeció sin saber muy bien por que poniéndose de espaldas a él y alzó su trasero arqueándo así su espalda. Warx la contempló complacido con una sonrisa perversa en el rostro. Paso sus palmas por esas nalgas perfectas y deslizando sus dedos por la humeda cavidad fue extendiendo el preciado elixir por el camino que había entre sus nalgas que abrió. Mando una buena descarga de deseo y placer al cuerpo de Adalia que gimió mordiéndose el labio, temblando... y estremeciéndose e introdujo despacio sin resistencia uno de sus dedos por el hasta ahora fruncido y prohíbido agujero inexplorado de Adalia que abrió muhco los ojos jadeando de la impresión.

__Estas tan apretada y excitada...

Ella sintió como la vergüenza sonrojaba sus mejillas, era huillante sentirse así pero le gustaba y volvió a jadear cuando otra falange se deslizo por su verdadera necesidad mientras el dedo invasor y atrevido seguía entrando en ella con suaves y lentos movimientos de entrada y salida. Adalia volvió a dejar fluir su voz, encendiendo aún más los deseos de Warx por verla desacerse a causa de lo que él le hacía a su inmaculado cuerpo. Acarició y pellizcó los enihestos pezones y volvió a mover sus dedos por la abertura femenina y cuando ella misma empezo a buscar su mano moviéndose introdujo otro de sus dedos en su interior sin sacar el otro. Adalía aulló y se medió alzó sosteniéndose sobre las rodillas hasta volver a caer con las palmas abiertas tierra a causa del ramalazo de placer que la partió de un modo que casí la hizo desvanecer.

__No vulevas a hacer eso__gruñó Warx

__¿El qué?__consiguió jadear ella empujando más contra él deseando que llegase más dentro, necesitaba algo más grande que calmase el verdadero centro de sus llamas.

__No reaccionabas Adalia.

Ella lo miró por encima del hombro sin acabar de creerse lo que oía notando como sus jugos se desvordaban aún más. ¿Realmente lo había asustado, se había preocupado y por eso la castigaba ahora así?

__Yo...yo... ¡Ahhh!__gimió cuando sus dedos alcanzaron terminaciones demasiado sensibles que la hiceron volverse gelatina.

__Eso te ha gustado ¿eh?__sonrió sobervió, le encantaba verla disfrutar, así, sin reparos, entregada al placer... además él era tan sobervió y seguro, experto.

__Warx voy a morirme, por favor... por favor... arderé.

__¿Por favor, qué?

Ella lo miró con el ceño fruncido, suplicante y adorables perlitas de sudor deslizándose por su frente y su esplada. Era tan irresistible, tan dulce... que deseaba hundir su prominente y afilada espada por aquel lugar que aún no había degustado pero aún no... ahora tenía que comprobar su teoría, aparte de que disfrutaba haciéndole aquello.

Ella siguió mirándolo con las mejillas rojas y se mordisqueó los nudillos, avergonzada, caliente, necesitada... excitada, era una mezcla demasiado tormentosa para una mente tan pura e inocente, limpia... sólo era una adolescente que se moldeaba en sus manos...

Estaba aturdida, le costaba respirar... se agoba en sus propias emociones.

__¿Porqué haces esto? ¿Te gusta humillarme? ¿verme así? ¿Porqué haces esto? No me has sometido ya bastante a tus vilezas? ¿Cuanto más me he de rebajar? ¿Cuantas más bajezas podré soportar?__jadeó apesar todo cuan otra oleada de placer provacada por otra certera caricia la atraveso.

__Me gusta darte placer Adalia, verte gemir... sentir tu cuerpo estremecerse, apretando y buscándo más, no es rebajarse ni humillarte es... si vieras como te veo yo... deliciosa, irresistible. Tengo la verga tan dura que explotare corriendome como un chiquillo inverve sólo con verte y sentirte. No quiero hacerte nada de eso que dices, no es sucio, es sublime...

Ella gimió humedeciéndose aún más y sollozo rogando por que la dejase liberarse de una vez, estaba apunto de correrse pero él no acababa de dejarla estallar. Las lagrimas de dolor y placer cayeron por sus mejillas y se abandonó por completo a los caprichos de sus acricias, de su lengua, de sus dedos que se introducían por todo su ser, su boca, sus labios, su sexo... su trasero... y no podía parar de sentir como el deseo y la necesidad crecían haciéndole un nudo terrible en el vientre, los músculos de su pelvis se contraían con fuerza hasta que todo volvió a estallar y ella grito de regozijo, medio riendo y jadeando tendida en el suelo con el cabello esparcido y la piel sudorosa, impudica, satisecha y con una sonrisa en la cara.

__Tal y como sospechaba y tu dijiste.

__¿Qué?__se medió incorporó dejando que él la recostase contra él, le gustaba el calor que desprendía ese cuerpo masculino, fuerte... seguro...

__Quería comprobar algo, cada vez que ambos... hemos...

Ella no le quitaba los ojos de encima y él perdía el hilo de sus pensamientos, cada vez que veía su rostro su corazón se aceleraba. Dejo escapar un suspiro y atrayéndola más a él por la mejilla la beso y notó ocmo la tensión acumulada en sus testículos duros como piedras se relajaba liverando su semilla.

Adalia jadeó cuando separó sus labios de ella y miró aquel líquido espeso, recogió una pequeña gota que había acabado en su cadera con la yema del dedo y lo miró, frotó los dedos para sentir su textura y luego lo lamió acabando por introducirse la falange en esa deliciosa boca.

Warx casi se atraganto y noto como se endurecía de nuevo, no podía evitarlo... y menos cuando en el momento que ella probo su esencia sus ojos pasaron del turquesa a un ambar intenso y dorado. En vez de avergonzarse, Adalia se sintió de nuevo preparada para otra buena sesión...

El olor penetrante de la mujer torturaba los sentidos de Warx que gruñó por no poder lanzarse de nuevo a por ella como un león hambriento y brutal para atravesarla duramente con posesividad para ralentizar luego sus movimientos. Quería volver a estar bien dentro de su cuepro, pero era mejor no arriesgarse por el momento.

__Warx...__ le puso una mano en el pecho, estaba respirando de forma descontrolada, resoplando.

__No sabes lo mucho que deseo clavarme dentro de tí, tanto como tu estas deseando sentirme colmandote entre tus piernas, justo en el centro donde late ese pequeño y dulce corazón palpitante de tu sexo.

Ella volvió a enrojecer tratando de apartar la mirada, sus pezones se habían endurecido pero Warx la hizo mirarla de nuevo a los ojos.

__¿Entonces?__le preguntó indefensa, inocente como la dulce joven que era.

__Cuando te poseo Adalia, cuando yo entro dentro de tí es cuando tu esencia empieza a librarse de las cadenas que lo mantienen aletargado__Es nuestra unión la que te hace despertar. Tu misma lo dijiste por culpa de esta__señalo su convulsa verga.


Adalia se mordisqueó el labio inferior deseando decirle que no le importaba pero que necesitaba tenerlo dentro ahora mismo pero aceptó que en esa ocasión él tenía razón, era peligroso. Peligroso para ambos y ella no debería estar deseándolo debería odiarlo y más con lo que acababa de revelarle...

__¿Lo sabías cuando lo hiciste?__lo miró con dureza, él nego pasándose la mano por el cabello__¿Qué soy Warx?

__Eres la última descendiente de los Seiyants. Tú padre fue el más poderoso y fuerte de todos ellos... el líder.

__¿Seyants?

__Dragones celestiales Adalia, protectores nuestros...

__Pero... no se supone que... no debería ser posible, yo... soy humana...

__Algunos seyants podían adoptar forma humana, aún así su descendencia siempre era con hembras de su estirpe o no había fecundación posible, tu caso es... especial.

__Pero eso me hace más vulnerable, no soy un Seyant completo...


Warx la miró de nuevo y enredando sus dedos entre el cabello de Adalia tiró de ésta para hacerse de nuevo con sus labios de un modo brutal y delicioso, ella siempre trataba de resistirse, de negarse, pero a él le encantaba abatir sus defensas y obtener esa respuesta todo fuego.

Adalía sumergió su mano en el agua del estanque que onduló y luego se sentó encajada entre las piernas de Warx apoyando su espalda en su torso, mientras él acariciaba lentamente y distraídamente su brazo con suaves movimientos ascendentes.

__Tu madre te protegió de muchas cosas pero no de mi

__Quizás eso explicase porque no sentía nada antes de ti...

Él frunció el ceño y bajo la vista para verla, ella se encogió con las mejillas de nuevo encendidas como una cereza.

__¡¿Te habían tocado antes?!-su voz sonó más dura y acerada que nunca asustando a la joven que no comprendía aquel arrebato posesivo que le había entrado al semidios.

No había podido evitarlo, la punzada que sintió atravesándole el pecho le hizo apretar los dientes y cerrar los puños con una furia desconocida hasta ahora, pensar que alguien había tratado de mancillar o tocar lo que era suyo lo enfermaba, que ella se hubiese prestado o estado dispuesta aún menos.

¡¿Pero que estaba diciendo?! ¡¿Que derecho tenía él?! Pero su madre lo había dicho, ella le pertenecía, había sido creada para él, para él no había barreras...

__Warx...

__¿Humm?__dejo escapar con un sonido gutural de su garganta apoyando el mentón en la cabeza de ella.

__Dicen que estas maldito ¿es cierto?

__Si__fue escueto y tajante.

__¿Por qué?

__No voy a contartelo precisamente a tí Adalia__calló deslizando sus dedos entre el suave cabello de ella__No voy a otrogarte más pdoer del que ya tienes sobre mi__pensó para sus adentros en un acto tanto de ego masculino como por indefensión.

Se sentía tan extraño con ella, notaba tantas y tantas sensaciones acuciando en su conciencia...

Ella suspiro abrazándose a simisma haciendo que el contacto entre ellos desapareciera.

__Warx__volvió a decir ella.

__¿Qué?

__¿Puedo probar una cosa?__se volvió hacía él poniéndose de rodillas sus ojos turquesas brillaban.

Él dudo un instante desconfiado como era, todas sus alertas saltaban pero cuando volvió a mirar ese rostro su resistencía cedió. Aún le dolía saber que habían intentaod darle placer peor de todos modos, ese merito y cnquista era sólo suya, de nadie más.

__¿El qué?

Ell simplemente no dijo nada, sólo alzó los ojos hacia él y agarró la base de su endurecida masculinidad y se agacho hasta esta. Warx se tensó con una especie de siseó-gruñido pero Adalia despació empezó a lamerle el tronco venoso hasta llegar a su rosada cabeza lubricada, jugueteó con esta tratanzo suaves circulos con esa lengua caliente y enloquecedora y siguió lamiendo hasta introcudirsela en la boca donde siguió lamiendo, y succionando acompañando sus movimeintos acompasados con su mano que atendía el grueso y largo tallo y sus petalos pesados y llenos.

__¡Oh sí! ¡Adalia!

Ella volvió a levantar los ojos hacia él complacida con una sonrisa sobervía y segura y siguió con lo que estaba haciendo, su sabor salado y masculino la hacía enloquecer, era como si no pudiese parar de saborearlo y paladearlo, quería conocerlo y explorarlo tal y como él había hecho con ella. Era excitante...

__¡Por los infiernos nena, que bueno, que bien lo haces, joder que boquita!

Warx no podía controlarse, estaba sintiendo el placer más indescriptible que jamás había sentido y así, incapaz de razonar sumido en ese estado de extasis aferró con fuerza el cabello de Adalia y empujo más contra él para llegar aún más dentro de su humeda cavidad, de esa boca que lo estaba llevando a una tortura exquisita arrancándole jadeós de placer y ramalazos que lo hacían estremecer como relampagos sensuales y febriles. Adalia se sintió aún más húmeda y encendida que antes en vez de sentirse ofendida, sentía como su propio néctar resbalaba cremosa entre sus piernas con ese gesto tan dominante y agresivo, ni siquiera le importó que casi se atragantase por que él era muy grande, hizo un sobre esfuerzo y siguió aceptando el ritmo que el imponía bajando y subiendo su cabeza, viendo como sus caderas empujaban dentro de ella que seguía lamiendo y cubriéndolo con sus labios. Y Warx aún se excito más y estalló derramándose como jamás había hecho al ver como ella misma se acariciaba ese suave terciopelo que anidaba entre sus benditas piernas.


Aradía volvió a sentarse pasándose el dorso de la mano por la comisura de los labios y lo miró. Él aún jadeaba, y su pecho perlado de sudor subía y baja acelerado, torció la sonrisa maliciosa y supo que en ese instante era poderosa... podía doblegarlo con sus mismas artes y además... justo en ese instante Warx, era vulnerable, cualquier hombre lo era... sus defensas se relajaban levemente y entonces ella podría atacarlo. ¿Pero y si esa unión que sentía indisoluble entre los dos era cierta, podría hacerlo? Parecía que él era el más afectado en todo eso que ella. Aún así, sentirlo y verlo ahí, rendido y extenuado como un guerrero tras la batalla que la atrajo hacía él envolviéndola entre sus brazos la hablandó de nuevo. Suspiró cerrando los ojos y tras lo que pareció una eternidad de silencio ella volvió a romperlo.

__Warx ¿Puedo pedirte algo?

__¿De qué se trata?

__Llevame al lugar donde nací.

Warx la miró de nuevo e inspirando lentamente pensó que aquello no podía hacer mal a nadie, además, sus guardianes le devían un favor.

La ayudó a levantarse y tras facilitarle un hermso y delicado peblo de impoluto blanco le entrego una capa subiéndole la capucha.

__No digas nada hasta que yo te lo diga, no harás ni miraras hasta que yo te lo diga ¿Entendido?

Ella asintió y dejo que éste la tomase de la mano y lo siguió en completo silencio cuando se disolvieron por un estrecho desfiladero oscuro como la muerte.

Parecía que este nunca iba a terminar y ella cada vez se sentía peor, aquel lugar era escalofríante y erizaba su piel hasta que poco a poco esa sensación fue reemplazada por una calma y una paz total, salvo por la chispa de energía que estalló en el centro de su pecho.

__¡¿Que haces aquí?!__le salió al paso una hermosa mujer__Sabes que no puedes estar aquí.

Tras esta había otra de blancos cabellos y como no, junto a esta última Thana.

__Vidal, Destiny__las saludó tras intercambiar una mirada con el otro hombre__No estoy aquí por mi, sino por ella__señaló tras él adelantando a Adalia que entendiendo que era el momento, se echó la capucha atrás dejando ver su bello rostro.


El denso aire pareció quedar suspendido, paralizado al igual que el tiempo, nadie respiró ni dijo nada hasta que ambas mujeres se postraron a sus pies.


__Yo soy Vidal, la guardiana del pozo sagrado mi señora__habló la mujer que tan dura y desagradablemente se había dirigido a Warx.


Era una mujer alta, con un cuerpo hermoso y con aspecto de salvaje amazona indomable. tenía ese brillo de desprecio hacía los hombres en los ojos y su cabello negro y corto se rizaba de modo revelde salvo, un unico mechón que caía recto por el lado izquierdo de su rostro haciendola parecer aún más dura y deseable. Era un pelo oscuro como una noche sin luna que brillaba sedoso en ese mechón cortado en punta la derecha.

Sus ojos pardos eran felinos y agudos mientras que la tal Destiny parecía tan eterea como un espiritu, bella, suave... dulce...

Su melena plateada flotaba a su alrededor al igual que sus ropas, tenía los ojos azules y le sonreía con amabilidad pese a que el hombre, el tal Thana le pasaba el brazo por el hombro posesivamente, entonces lo vió...

Creciendo dentro de su vientre había la semilla de aquel guerrero de la muerte, su veintre abultado se acentuaba ahora que ella había apretado la tela contra este, él le paso una mano por la abultada luna. Desde luego era paradojico... el destino y la muerte creando una intensa vida brillante y rutilante como una estrella, sin duda sería un ser amado y respetado, ostentaría un peligroso poder sobre el equilibrio del mundo, no era de extrañar que el hombre quisiera proteger a sus dos tesoros más preciados. El amor que se desprendía de ambos la dejo con e corazón dolorido y latiendo apresuradamente.

Adalía observó el pozo donde se reflejaba la enorme luna llena que había en el exterior del pozo y sientió la electrizidad del rayo que se descargó del cielo.

Allí... allí había comenzado todo, ahí había vuelto a nacer saliendo del vientre de una vestal, allí fue donde resonaron sus primeros llantos de vida y donde la sumergió su padre alzándola amorosamente entre sus brazos mostrándola a la luna...

__Mi hija, Adalia... nuestra última esperanza, mi legado. Mi vida, me queda poco tiempo, pero recuerda cielo mío que siempre te querré.

Aquella voz en su emnte fue como una caricia sobre su rostro, al tiempo que una suave brisa le mecía los cabellos y una lagrima se derramaba de sus ojos ahora ambar.

Allí, en el mismo lugar donde había comenzado todo y donde sus pies se sumergían de nuevo. Y lo pero es que no recordaba el nombre de su padre...

__ Krone__habló Destiny__Se llamaba Krone.

Adalía suspiro y dejo que sus hombros se hundiesen y que sus manos pendiesen lacias junto a su talle.


Warx apretó el puño embargado de nuevo por esa extraña furia, sentía todo el dolor de la chica golpeando justo en el centro de su pecho y no lo soportaba, no podía verla así, sentir ese desamparo, ese desconsuelo... quería ir hasta ella y abrazarla por detrás pero él no podía dar un paso más hacia el pozo, él no y eso... lo estaba matando por que su cuerpo empezó a temblar violento de puria furia e impotencia. Las tres miradas inquisitivas de los demás se clavaron intensamente en ellos y Thana trató de no decir ni hacer nada al comprender algo...


La maldición de Warx también nació desencadenada en ese mismo lugar, por que ella era su profecía.



Nikta

2 comentarios:

  1. me encanto.. solo puedodecir q me encanto, me gusto mucho..

    bsitos♥

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  2. Muchas gracias Juan, me alegra mucho saber que a alguien le guste. Besos y que tengas buen fin de semana.

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