24 de febrero de 2012

Seduciendo al Destino



Seduciendo al destino


Todo sucedió una noche bien tonta en una playa desierta, casi perdida para el resto de la civilización, pero él me encontró ahí... aún con el último diseño de baño de la nueva temporada y eso que hacia horas que la sesión fotográfica había acabado. Todos se habían ido menos yo que seguía ahí en mitad de la noche como si buscase respuesta a algo que ni yo misma sabía.


Estaba quizás aburrida que aquella vida, o quizás sólo era esa noche, la escasa luna y las suaves olas rompiendo contra la orilla, su silencio... aquella inmensa paz y la soledad que me rodeaba la que me recordaba que el tiempo seguía su curso y yo seguía en el mismo punto.

Mi carrera tendría una duración muy determinada, lo mismo que durase mi juventud... y los directivos y lectores siguiesen deseando mi imagen. Era todo tan volátil y superficial que aún no sabía ni como había acabado allí.


¡Oh sí! por Zania, mi mejor amiga y mi hermana pequeña... tres pequeñas huérfanas huyendo del sistema... Zania era la mayor y encontró el anunció, o era probar suerte en eso conmigo o meternos al porno o cosas peores para sobrevivir. Así que me las apañé para conseguir unos documentos falsos muy reales y ahí estaba... como la modelo más cotizada actualmente.

Pero a lo que iba... a él... Wolfang mi moreno particular que apareció en lo alto de las rocas como un Dios recién salido de entre las aguas...

Recuerdo que las cristalinas gotas se deslizaban por su cuerpo bien formado, era alto, más que yo y que sacudió su melena tan negra como la mía. Tenía aire de surfero irresistible y una sonrisa que desarmaba. Se acercó despacio pasándose los dedos aún entre el pelo para quitarse el agua y me saludo con una naturalidad que aún lo hizo más atractivo. Además, seguía sonriendo y su pose era tan rica y poco amenazadora con ese bóxer negro empapado pegado a sus atributos que no pude resistirme. Me mordisqueé el dedo que me había llevado al labio inferior y manteniéndole la mirada sonreí aún con mis ojos fijos en él de un modo claramente insinuante y le salude.


__Creía que no había nadie aquí...

__Bueno, sólo quedo yo__me lleve las manos a la espalda cogiéndomelas como si fuese una niña buena que oculta una travesura.

__Vale__rió encantador__Seguro que ahora diga lo que diga voy a sonar como el típico patetico que trata de adularte ¿verdad?

__Eso depende ¿que ibas a decir?

__Si eras algún tipo de sirena que había escapado del mar.

Yo reí sin poderlo evitar mientras ambos nos mirábamos con un vivo fuego en nuestros ojos azules.

_Me llamó Wolfang.

__Naya__le estreché la mano que me tendía, firme, cálida... segura...

Se veía un chico tan sencillo y alegre...alguien tierno, protector y seguro al mismo tiempo, tenía una mano en su cintura y miraba la playa para regresar a mi que aún estaba húmeda por el agua y con restos de arena pegados a mi piel.

__Un placer conocerte, Naya pese a que estés invadiendo mi playa privada.

__Yo sólo... lo siento no sabía que... __miré apurada todos lados y él volvió a dejar escapar aquella risita reconfortante que me hizo sonreír.

__Vale me has pillado. ¿Vienes siempre aquí?

__Esta cala es mi refugio cuando cae la noche.

__Es un sitio precioso...

¿Realmente este chico no sabe quién soy? Es tan estimulante... por fin no soy la modelo que todos desean impresionar o poseer, sino que él reía y hablaba conmigo como si fuese una chica normal y corriente, como si fuera real. Y sin saber muy bien que fue exactamente lo que nos impulso a perder de aquel modo la cabeza que tras intercambiar un par de palabras más nuestros cuerpos empezaron a hablar por si solos.

Deseaba que aquel chico me dominase, me encendiese, excitase y me hiciera volar en brazos de la pasión, quería sentirme viva por una vez.

Quería que me devorase y protegiese, quería que me amase, quería sentir lo que era que alguien te abrazase movido por un sentimiento real.


Acabamos tendidos sobre la arena, sus labios rozaban mi cuello y sus manos delineaban mi contorno, volví el rostro hacía él que acercó sus labios a los míos y fue como su alguien prendiese una cerilla por que le envolví la cara y lo atraje hacía mi, y ahí, en mitad de la playa con el agua lamiendo nuestros cuerpos fundidos el uno en el otro nos amamos consumidos por una pasión que no tenía nombre ni limites. Su cuerpo duro empujaba en mi interior que salía exigente y frágil a su encuentro, estremeciéndose y endureciéndose, contrayéndose a cada nuevo envite de su sexo dentro del mío.

No se cuantas horas pasamos gozando de aquella sensación de plenitud, del éxtasis que nuestro cuerpos nos proporcionaban como si fueran la pieza que encajaba en la otra. No se cuanto más retozamos abrazados riendo y tonteando, con las manos enlazadas contra aquel gajito silencioso de luna. Pero si recuerdo aún el sabor salado de sus besos y el calor de sus labios en mi cuello. Recuerdo todo como si fuera ayer.


__Te va a parecer una locura pero...__dijo Wolfang acariciando mi hombro__Pero quieres fugarte conmigo, así tendrías que dejar de huir.

Yo me quede callada con el corazón latiendo a todo correr, ¿no había cometido ya una locura bien grande al hacerlo con él ahí llevada sólo por la lujuria? Beso mi coronilla y yo alcé los ojos hacía él.

__Podría cuidar de ti y darte una vida real ¿quieres?

__Pero si ni siquiera me conoces y... me dices esto...

__Naya, llevo sintiendo desde que te vi que esta era la noche por la que siempre he estado esperando, tú y yo somos parte de una misma pieza. Llevas sintiéndome cerca desde que naciste, notabas mi aliento, mi mente... ¿de que sino ibas a estar hoy aquí? No era sólo por que quisieras reflexionar sino... por que era nuestro momento.


Mi pecho se encogió, por que todo lo que decía encajaba a la perfección, era como si él estuviese en mi y supiese de mi lucha por sobrevivir, era como si siempre hubiese estado tras mis pasos, acechando entre la oscuridad hasta llegar a ese punto. Al instante al que ambos nos entregamos el uno al otro a algo que no tenía sentido, pero entonces vi de nuevo nuestras manos recortadas contra la luz menguante, la misma marca... los mismos ojos que adquirían una mirada anaranjada...

Una nueva pareja que desaparecía seducida entre la noche que la madre luna los había convocado para sanar sus corazones y dar un nuevo sentido a su existencia.


Un cuento que cada noche leía a mi pequeño tesoro antes de darle el beso de buenas noches mientras sonreía al ver esa misma playa a través de la ventana de nuestra casa. La cortina ondeó con la brisa, ajuste el porticón y regrese a la cama donde mi hombre ya me esperaba bien dispuesto. Un brazo tras su nuca, una pierna arqueada y su miembro duro en señal de batalla. Volví a mirarle traviesa y me lancé sobre la cama. El me beso y ambos volvimos a ser aquellas dos siluetas que reían y se perseguían por la orilla hasta caer presos del placer.


Una historia inocente y que algún día volvería a repetirse, cuando esa pequeña encontrase llegase al punto de encuentro con su destino.


Nikta



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