14 de febrero de 2012

Noche en la Oficina - Nikta & Darkshain



Noche en la Oficina



Narine miró el reloj en la pantalla de su ordenador y alzó la vista alfrente, se frotó las sienes y con una sonrisa maliciosa pintada en sus labios carmin se levanto de su sillón.

Se colocó bien la estrecha falda larga hasta las rodillas como toda buena ejecutiva y turo de la punta de su ceñida blusa de seda blanca. Se estricto recogido seguía igual de perfecto que cuando había abandonado su apartamento aquella mañana, cogió el dosier rojo de una de las cubetas metalicas y se dirigió con paso firme y seguro hacía el unico departamento donde se veía la mortecina luz de la pantalla del ordenador.

Él, su presa seguía trabajando como siempre, llego a su destino y el enseguida volvió su silla con ruedas hacia ella mirándola, sus manos descansaban tras el respaldo de esta y Narine lo examinó despacio, dejo los papeles sobre la mesa de este y lo rodeó con una estudiada cadencia lenta y sensual, intimidante.

-¿Hiciste el trabajo que te pedí?-Alzó el mentón mirándole por encima de sus gafas que estaban a mitad de su naricilla.

Este trago nervioso y ella le alzó el mentón con el boligrafo que llevaba esperando una respuesta.

_Lo lamentó no pude

-¿No?-frunció el ceño ella descocertada.

_Tenía mejores cosas en que pensar-Dijo atrayendo de nuevo toda la atención de Narine que se sentó a horcajadas sobre él.

_¿Ah sí? ¿Y que podía ser mejor que este asunto?_tiró de su cabello hacia atras con cierta dureza haciéndole sentir las uñas.

Él simplemente la miró y ella volvió a levantarse dándole la espalda para regresar a su despacho, notó enseguida el instante en que se levantó tomándola de la cintura volviéndola cara él.

_No podía sacar tu imagen de mi mente y no me era posible concentrarme de imaginarte así conmigo.

Ella le dio un leve golpe en lso dedos que aferraban su cintura y luego le sonrió sacándose las gafas deshaciendo el estirado recogido. Se sentó sobre una de las mesesas de los despachos contiguos y lo esperó.

La empresa estaba completamente vacia a esas horas, empujó con el zapato la silla de delante que se estrelló contra la pared de enfrente para hacerle sitio a Dreik, deseaba tanto que se encajase entre sus piernas que se mordisqueó ansiosa el labio inferior que se humedeció.

-¿Acaso no tendrás compasiónd e mi?-Preguntó con mirada pícara y esos oscuros ojos clavados en ella como ascuas haciéndola sentir su propia necesidad.

Su voz tenía la capacidad de encenderla con sólo pronuniciar una palabra, ronca, oscura...

-Ninguna ¿Por qué debería tenerla? Si hago una excepción contigo los demás también las querrán y se volverán vagos y conformistas, y de esos ya anda demasiada llena la empresa-Sacudió su melena desabotonándose el primer botón de la blusa_¿Cómo quedaría mi autoridad?

-Esperaba que dirías algo así-sonrió sin poder evitar dejar escapar un suspiro por ver el mondo en el que estaba y el mundo de sensaciones que parecían desbordarle el pecho, tantas noches pensando en ella, soñando con posearla...

Demasiadas noches a solas deslizándo su mano por su endurecido miembro con la imagen fija de ella en su mente. Sin pararse si quiera a pensar la estrechó con pasión indomable reteniéndola de la nuca. Ella le agerro el cuello de la camisa sin apartar los ojos orgullosos de él.

-Estuve todo el día esperando mi castigo, ¿me harás esperar mucho?-dijo con voz todabía mas ronca y provocadora.

-Eso dependerá de tí-Lo retó.


Dreik puso una de sus manos tras la espalda de ella al tiempo que le besaba el cuello para detenerse a escasos centímetros de su lobo, ese simple roce la hizo estremecer.

-¿Que he de hacer?-susurró alejándose unos centimetros sin apartar sus ojos de ella.

Nerina volvió a apresar su camisa y lo atrajó hacia él apoyando un zapato en su pernera entre abriendo sus labios.

-Besarme-sentenció enterrando los dedos entre el oscuro cabello de Dreik.

-Pensé que no pedirías nunca-Dijo antes de perderse en sus labios al tiempo que sus manos recorrían cada palmo de su cuerpo.

Se abrió paso por aquella suave boca femenina e introdujo su lengua separando aún más esos jugosos labios para profundizar en aquel tortuoso beso salvaje y prohíbido. Su boca masculina, dura y experta, se introdujo en ella arrasando y conquistando su paladar hasta entrelazar su lengua en un danza casi érotica.


Nerina le mordisqueó el labio inferior dejando escapar una risita traviesa al tiempo que desabotonaba con pericia la dichosa camisa de Dreik y se humedeció los labios. La sangre parecía hervir en cada roce con su piel y no le era posible pensar en otra cosa que no fuese tenerle allí. Dreik se volcó sobre ella arrásando e incendiando de nuevo su cuerpo con ese beso salvaje y casi animal y lo miró. Sus ojso tenían un brillo tan instenso que se quedo sin aliento.

Ni siquiera él era capaz de contenerse y menos con la parte juguetona y atrevida que estaba descubriendo en esa mujer normalmente altiva, seria y estricta, ahí, tendida bajo él, con el pecho agitado y la melena despinada parecía tan salvaje y frágil como una agresiva y dulce gatita. Parecía incluso mas joven de lo que pensaba ¿por qué cuantos tendría en realidad? Sus mejillas lozanas estaba sonrosadas, sus ojos turquesas brillaban como un mar embrabecido deseando ser desatado y ese cuerpo... sensual, de interminables curvas enloquecedoras...


Neria beso su torso descubierto, recorriendo su cuerpo cincelado con suavidad, los labos entre abiertos, él deslizó sus dedos entre el cabello de ella y la dejo hacer dejando escapar un gemido de satisfacción con lo que le hacíans entir esos dedos. Parecía tan inseguro ahora, toda aquella superioridad y ese porte arrogante caían con rapidez a medida que sentía el cuerpo de ella estremecerse. Nerina... siempre tan inalcanzable, tan fría... y ahora estaba allí, en sus manos...


Cada suspiro arrancaba más y más deseo en todo el cuerpo de Dreik y el tiempo paraeció detenerse, sólo estaba ellos y la ropa ya parecia una barrera insoportable que heria sus sensibilizadas pieles. Casi de un único y exprto movimiento Dreik levanto la falda conteniendo el ansia por desgarrarsela y la despojó de blusa que le impeia sentir el calor de su piel. Ella sonrió mirándole aún con esa aura traviesa

-¿Y ahora qué?_ronroneó porvocadora con esa sonrisa pícara que tanto le estaba gustando descubrir a Dreik.

-Shhh-le susurró sin apartar la vista de sus ojos. La alzó en brazos y la tendió sobre el escritoria lazándo todo lo que había encima al suelo.

Nerina se estremeció acausa de la anticipación y por aquellas muestras de rudeza y soverbia amsculina, le encantaba la seguridad de Dreik, su porte imponente y sua ura de peligro, de indomable rebelde, rudo y dominante.


Deslizó sus manos por las piernas de ella haciendo a un lado la molesta ropa interior y rozó con la yema de los dedos la suavidad de aquella suave carne tremula y humeda a cauda del deseo. Ella jadeó arqueándose y cerrño los ojos dejándose embargar por las sensaciones que asolaban su cuerpo como un terrible huracán. No deberías sentirse así.

No de esa manera y ahí, completamente encendida y entregada a lo que él quisiera darle, estaba rendida y dispuesta. Sentía su vergonzosa humedad resbalando entre sus piernas y eso la hacía enrojecer, se mordisqueó el dedo sofocando un gemido.


Y mas cuando él la miro de aquel modo ahí tendida, le coló entre sus piernas y su robor aún se acentuó más. La sangre le ardió como fuego pero era incapaz de detenerse o de controlar el deseo de su cuerpo. Estaba excitada y llevababa demasiado reprimiéndose y tratando de que todo pareciese normal con Dreik a vista de los demas. Trataba de controlar el latido de corazón cuand lo tenía cerca, de no cruzar su mirada con él y mucho menos obserbar su cuerpo o el movimeinto de sus labios por que se mojaba inevitablemente y luego por la noche no había modo de conciliar el sueño si no se acariciaba pensando en el. La tensión estallaba entre ambos y eso lo sabía, pero hasta ahora no se había atrevido, no era correcto, ella era la jefa... era... decente...


Pero aquella explosión de sensación era una tormenta donde ambos colionaban irremediablemente y pudo sentir como él se abría paso con sus dedos por su intimidad con una facilidad y una pericía inimaginable. Gimió arqueándose y él se sintió embriagado por las senzaciones, ya no podria deterse, le gustaba demaciado lo que ella despertaba en él y bien sabían las estrellas el tiempo que llevaba imaginadose como seria tenerla en sus brazos. Dejo escapar un suspiro y el placer de sentirse dentro de ella lo invadio por complento haciendo que se hundiera en un frenesí de deseo imparable, iba a follársela y marcarla como nadie lo haría jamás, dejaría su amrca en esa mujer y no la dejaría escapar. Ya no.


Nerine se incorporó sobre los codos y fijo su mirada en él aún con el pecho agitado,

deseaba que se clavase de una vez por todas en ella de una potente estocada, quería dejar de ser por una vez la correcta y decente Nerine, se alzó de la mesa y agachándose terminó de bajarle los pantalones donde se aprecía un duro bulto que hacía rato la torturaba y lo libero. Deslizo sus suaves manos por el y extendió la humeda gota que resbalo de su punta, lo lamió de arriba abajo y muy lentamente lo introdujo en su boca saboreando aque sabor único y masculino.

Dreik echo la espalda atras con un jemido de placer y enterró sus manos entre el cabellos de ella. Los ojos de ésta y lo que su boca le estaban probocando parecian quemarlo por dentro, el sudor perlando su piel era una invitacion a las caricias y lo tibio y humedo de su entrepierna lo estaba enloqueciendo al igual que su olor, siempre su olor a jazmín...


Suspiró y sin poder evitarlo la jaló con rudeza y volvióa tenderla sobre la mesa, la atrajo hacía su erección y entró en el ella con delicadeza pero a la vez con la vehemencia del deseo. El mundo dejo de existir a su alrededor, no le importaba ya ni el lugar ni quien era ella salvo el enloquecedor sonido de sus gemidos, ha hacer retorcer de placer, oír su respiración entrecortada y la expresión de su rostro era algo que no tenía preció. Ya podría arder en el infierno que no habría nada mejor que estar ene sa mujer que lo apresaba con fuerza, exigiéndo con querer todo de él, queriendo que la arrasará y la llevase al paraíso. Sentía sus musculos contraerse y endurecerse, sentía como su sexo se humedecía alrededor de su miembro y como este perforaba por su estrechez hasta colmarla por completo. La levanto a pulso y la empotró contra la pared, ella jadeó dejándo escapar uan risita encatandora y entrelazó sus manos tras su nuca y su pelo mientras presionaba contra él contrayéndose y moviéndose de modo que lo volvían aún sal salvaje. Jamás había experimentado un deseo de aquel tamaño, no podía detenerse, era algo que iba más allá de él y de la simple atracción. No era un simple calentón de un momento, ni un arrebato pasajero, era el anhelo primitvo. Sólo podia disfrutar de tenerla alli, clavada en él, de conocer su cuepro y la mujer real que se escondía tra esa mascara intachable.

_Dreik, joder... sí__jadeó.

Él incrementó la intensidad de sus embestida sy volvió tumbarla en el escritorio que tembro. Nerine se aferró al filo de la mesa sin poder reprimir el jadeó que escapó de su garganta, sentirlo tan caliente, duro y dentro de ella era una deliciosa tortura que iba a llebarla directa la infierno, su pulso se aceleró y le rodeó la cintura con las largas piernas.


El pulso de Dreik se disparaba, no podia contenerse, la tomó por la espalda y sin dejar de moverse la alzo en brazos y la puso sobre él sentándose en la silla para que así fuese ella la que se deslizase sobre él, los tacones se afiánzaron en el suelo, y el glorioso cuerpo de Nerine se reveló orgullos y perfecto bajo aquella mortecina luz, su piel blanca resplandecía por el sudor y él podía contemplar su cuerpo a placer mientras se contorneaba sobre él. Mordisqueó el endurecido pezón dorado y lo amasó sus pechos para volver a sustenerla de la cintura y las caderas, lo enloquecía verla. Era increible lo que aquella chica despertaba en él. La candencia de sus movimientos y el verla arquearse por el deseo lo encendia sobremanera.

-Dreik__ dijo entre jadeos.

El la sostuvo de la nuca y volvió a besarla con posesividad.

Sentir el olor que desprendía ese cuerpo caliente y duro era más de lo que podía soportar, deslizo sus manos por su torso y él volvió a gemir estremeciéndose bajo ella.

Los cuerpos se acoplaban de forma perfecta, como si cada uno supiese exactamente donde y como acariciarse. los movimientos fueron perdiendo rapidez al cabo que los jadeos se hacian mas intensos. De pronto un suspiró que fue casi un grito rompió el silencio y retumbo en toda la sala. Después, solo el silencio y las respiraciones agitadas de ambos era lo único que se podia escuchar. No había pensamientos, sólo la sensación de haber alcanzado un sueño en un estallido violento y glorioso.


Nerina se vistió en silencio, tenía las mejillas aún encendidas y una sonrisa en la cara. Se terminó de abotonar la brusa sin dejar de mirarle y apartando un rebelde mechón que caía sobre su frente y le dijo:


_¿Por qué no te me habías acercado hasta ahora?_casí parecía cohíbida de mirarlo.


-Lo mismo podria preguntar yo-Dijo sonriendo sin poder sacarle los ojos de encima


Nerina se hecho a reír sin poderlo evitar mirando alrededor como si aún fuese incapaz de creer lo que acababa de suceder y miró a Dreik. Se había desmelenado y había hechado el mejor polvo de su vida en mitad del despacho, en una mesa que se impregno de sus fluidos como en una vulgar peli x pero que la había hecho volverse loca.


- Si bueno- se paso la mano por la nuca él-No era el lugar pero ya arreglaremos eso ¿no crees?-la miró terminándose de abrochar el pantalón acercándose para besarla-supongo que extrañaran tu presencia en algun lugar. Espero que encuentres tiempo para mi porque yo te extrañare muy pronto ...

-No me espera nadie en casa salvo una botella de vino y un plato de comida precocinada-bajo la mirada.

-¿Me estas invitando?

-Sólo si tu quieres...


Dreik no tuvo ni que pensarlo, volvió a empotrarla contra la pared besándola y dejo que sus dedos se perdieran entre las piernas de ella que se humedeció de nuevo,le rasgo pa ropa interior y el pecho de ella se agito.


-¿Nos vamos ya o provamos el suelo?


Nerina volvió a reír y asintiendo apogó el resto de aparatos y abandonaron el lugar devorádnose en el ascensor.


Nikta & Darkshain



Safe Creative #1202141082160

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales