24 de febrero de 2012

Noche de Boda



Noche de Boda

No, no es que el día en si fuese de locos, es que era completamente descabellado. Y no era por que estuviese llegando de mi despedida de soltera a la oficina tras que el taxi no parara y me echará todo el agua de un charco encima, ni todos los carteles que había mandándome señales negativas, ni mi taza de la suerte rompiéndose ni que mi amiga casi se atragántase esa misma noche y que la otra estuviese medio montándoselo con el boy en el callejón de atrás.... No. Ni siquiera el tacón roto, ni la blusa con dos botones menos y una raja en la falda, no...

Tampoco fue lo peor pillar a Randy, el de mantenimiento, cascándosela con una peli porno durante su turno, ni encontrarme a la secretaria de la competencia mamándosela a mi jefa junto a la fotocopiadora...

No, todo eso fue lo de menos... sin tener en cuenta que el la tienda se equivocaron con mi vestido de novia y casi me dan el de otra además del de una fulana, no... nada de aquello fue lo que detonó la bomba. Sino encontrarme en el salón de actos donde todo se iba a desarrollar a Randy, mi supuesto futuro marido, tirándose a la camarera sobre uno de los carritos como un perro en celo, la cara de satisfacción y zorra soltando soeces como si aquello fuese una peli porno mientras él se la metía sin parar una y otra vez a lo bruto sin dejar de sobarle el pecho y besaba a otra en la cual tenía metidos sus dedos en su coño.

Ni siquiera fui capaz de moverme de mi escondite junto a la pared, no solté ni una lagrima pero si recuerdo el dolor que sentí atravesándome el pecho y una certeza absoluta. Todo aquello era una farsa, por que la verdad... una vez en mi habitación y ya vestida era incapaz de sentir nada salvo rabia. Me senté sobre la cama hecha un manojo de nervios y lo único que hice fue pensar y no hallaba ni un sentimiento que me importase lo más mínimo sobre lo ocurrido. Se, que a la hora acordada baje al salón, la marcha nupcial ya estaba sonando y todo lo que había sucedido desde mi despedida de soltera hasta que llegue al hotel fue repitiéndose una y otra vez en mi cabeza justo cuando estaba frente al cura y este me traía de vuelta a la realidad con sus palabras.

_¿Aceptas tú Satine Irizar a Randy Martínez como legítimo esposo?

Todo dió vueltas a mi alrededor, sentí mi pulso atronar en medio del silencio sepulcral que se hizo ante mi silencio, el corazón me latía con violencia y me volví cara a los asistentes, amigos, familiares... estaban todos ahí... pendientes... ¿podía permitirme aquello? ¿Podría aceptar una farsa? ¿Podía defraudar a todos o entenderían y apoyarían mi decisión? Era ahora o nunca y todos seguían esperando mis malditas palabras...

Y entonces le vi... ahí, como iluminado por un halo de luz... Dorian, mi amigo de toda la vida, al que tanto había echado de menos todos esos meses, en el que nunca había dejado de pensar... él que hacía acelerar mi corazón y derretir mis rodillas. Cuando mis ojos encontraron los de él temblé, flaqueé, lo supe enseguida pro que volvía a ser gelatina, mi estomago se encogió y sentí como se agitaba mi pecho.

Me lleve la mano al sencillo collar de perlitas con una delicada flor que llevaba y fue como si regresase de nuevo al mismo punto del pasado donde seguía resonando la misma maldita canción que siempre me hacía estremecer arrancándome una lágrima al igual que a la protagonista del videoclip... y ahí estaba yo, en mitad del altar, con el vestido de novia más hermoso que jamás pudiera solar y perdida en una fiesta de hacía dieciséis años tarareando parte de la canción de Junior Cldera y Sophie Ellis Bextor y el jodido estribillo “Standing in a crowded room, all i see is you like a spotlight follows where you are. Now i just can’t figth this feeling we should be lover” Siempre la msima canción, siempre con él... ahí, parado en mitad del pasillo con su impecable smoking negro, su pelo negro como la noche y sus ojos azules mirándome como un mar embravecido.

Siempre él y yo, juntos, demasiadas veces intentando descifrar cual era ese sentimiento que nos impulsaba el uno a los brazos del otro, siempre buscando el momento apropiado para confesar algo que nunca se dijo pero que siempre estuvo ahí, en sus miradas, en sus silencios, en sus manos cuando apenas se rozaban...

No, no podía seguir con aquello, no quería pasar el resto de su vida amargada con Randy ni siendo una mujer que giraba la cara a las infidelidades de su marido... no, merecía más que aquello y ahora, él... Dorian... su Dorian, estaba allí. Él era quién le había regalado ese collar, con él era con el que tenía los mejores recuerdos, él era el primero que la había besado de verdad...

Jamás creyó que llegase a recibir la invitación, mucho menos que apareciese pero...


__Satine¿se encuentra bien? ¿Ha entendido la pregunta?

Todo el mundo contenía el aliento al tiempo que los primeros cuchicheos empezaban a llenar la sala.

__No, quiero decir que sí, que le he entendido y que no, no quiero se la mujer de este hombre__le estampe el ramo en el pecho furiosa y cogiéndome los bajos del vestido bajes las escaleras lo más digna que pude y encaré las miradas de todos los asistentes__Lo siento, pero no pienso casarme con un hombre que hace dos minutos se estaba tirando a dos camareras en este mismo salón, no pienso cometer el error de cerrar los ojos cuando ni siquiera he sentido más que rabia. Si esto pasa, es por que no nos importamos lo suficiente, no es lo en realidad queremos__me volví hacia Randy pesé a los asombrados y abochornados rostros de algunos de los familiares__Lo siento pero no, no te quiero como debería, ni tu a mi. Ambos merecemos ser felices, tu no quieres cortar tus alas y yo no quiero hacerlo, así que... como todo esta pagado y aunque no haya boda, puede continuar la fiesta.


Todo fue extraño y borroso a partir de entonces, fue como si todo pasase a cámara lenta o como si yo no estuviese allí. Estaba como sedada a medida que venían a consolarme o a hablarme. Sólo se que, la gente poco a poco se fue yendo y que cada vez quedaba menos gente bailando, la comida había desaparecido y la barra parecía haber sufrido un atropello masivo de una manada de elefantes en estampida hasta que él, estuvo frente a mi, Dorian, me cogió de la mano y me sacó a la pista, sentía sus manos cálidas y fuertes en la cintura y la otra sosteniendo la mía mientras de fondo de nuevo, una vez en nuestra vida volvía a acompañarnos la misma canción y yo volví a preguntarme lo mismo ¿por qué? ¿por qué nunca le dije lo que sentía? ¿Por qué espere sin hacer nada? ¿por qué no arriesgarse? ¿por la amistad, por el miedo? ¿Qué?

__Hola__le sonreí alzando la cara para mirarle, la voz me temblaba, estaba tan atractivo como siempre... tan irresistible, tan... él. No me daba ni cuenta de que en ese instante si estaba llorando.

__Hola diablilla mía__sonrió él con su arrebatadora boca sensual, una boca hecha para el pecado y la dulzura más placentera y pecaminosa que podía existir.

Todo yo me estremecí y los don reímos entre dientes de ese modo sordo y cohibido que traspasa la caja torácica. Él desecho mi lagrima y me acercó más a su cuerpo donde me encaje de un modo increíble.

__No creí que vendrías...

__¿Y perderme el espectáculo? Vamos__medio rió con su sonrisa maliciosa y pícara, era tan seguro tan arrollador... tan seductor.

__Hace mucho que no se de ti.

__Lo se, tuve que alejarme un tiempo, un error que he pagado muy caro.

Yo no supe que contestar y menos cuando sus dedos recorrían mi espalda de un modo demasiado excitante para posarse en mi mejilla.

Tomamos un par de copas más tratando de evitar las miradas de los pocos que quedaban presentes y al final decidí llevarlo arriba, teníamos demasiado tiempo que recuperar y mucho e que hablar, pero ya en el ascensor nuestras miradas parecían devorarse... y sólo al salir al pasillo Dorian me empotró contra la pared avasallando mi boca que salió com ímpetu a por la suya. Gemí cuando sus manos volvieron a perderse por mi silueta, así que ambos a tientas, besándonos como dos desesperados tratamos dando vueltas de abrir la suite. Ya una vez dentro aún tratando de recuperar la respiración Dorían se desabotono la camisa para acabar tirando de ella y quitándosela dejándome ver ese cuerpo que tan bien recordaba, duro, firme... musculoso, de brazos anchos con un tatuaje tribal que me volvía loca...

Volvió a besarme aún contra la pared y dando un taconazo a la puerta la cerró, entonces me miro y deslizando muy lentamente la cremallera de mi vestido para tortura y deleite mío la desabrocho hasta arremolinar el vestido a la altura de mis nalgas. Volvió a besarme enredado sus dedos entre mi pelo rubio y luego alzándome del trasero me anclo contra la pared. Le envolví la cintura con las piernas y aún mirándole con las manos tras su nunca tratamos de tomar aire. Deslizo una de sus manos entre mis piernas y mi gemido basto para decirle lo que quería, podía sentir el calor y mi humedad sobre la fina y suave tela de mis braguitas. Eche el cuello atrás y él me lo besó y mordisqueó mientras yo me aferraba más y más a él con el cuero envuelto en llamas, preso de una lujuria y una pasión descarnada como jamás había sentido, con él era yo, no sentía pudo ni reparos, me deshínibia por completo abriéndome como si fuera una flor al contacto con el sol que era él.

__¿Decide, te las desgarro o simplemente las aparto y lo hacemos aquí mismo? Necesito clavarme ahora mismo dentro de ti o moriré...

Ni siquiera pude responder, me puse roja como la grana pero mi cuerpo respondió pro mí con toda su ansiedad, mis pechos se pegan al suyo, y sentía como todo resbalaba entre mis piernas. Estaba tan excitada que grité de puro placer cuando entró en mi apartando la molesta tela.


No fue un acto tierno ni delicado, sino algo pasional y necesitado. Algo que llevábamos años deseando realizar y que estallo con una virulencia devastadora. Los cuerpos vibraron, gimieron, se retorcieron y se fundieron en un frenesí de deseo y emociones reprimidas. Fue algo salvaje y primitivo que nos consumió hasta reducirnos a cenizas, dejando sólo a nuestros cuerpos hablar, a nuestras almas reencontrarse. volvió a besarme con furiosa y exigente pasión y yo respondí, le sentía tan dentro de mi y clavado entre mis piernas que creía que podría llegar a desaparecer de tanto sentir.


__Jamás te lo quitaste__jadeó con voz ronca

__Nunca...

__¿Por qué?

__Siempre fui tuya Dorian, siempre lo supiste...

__Y ahora ya no podrás escapar.

__Jamás.


Dorian volvió a cubrir mis labios y ambos rompimos el silenció con aquel gemido roto que marcaba el comienzo de una nueva batalla por llegar a la cama...

Y así, ese día que comenzó siendo horrible acabo siendo el mejor del resto de mi vida.


Nikta


JUNIOR CALDERA & SOPHIE ELLIS BEXTOR - CAN'T FOGTH THIS FEELING

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