11 de febrero de 2012

Juegos Prohibidos



Estaba nerviosa, no podía evitarlo... no estaba acostumbrada a hacer aquello pese a que se había vuelto una especie de juego o reto contra ella misma desde hacia unos meses, su amiga Monike la había metido en ello y la verdad era... estimulante.

Algo que hacía que la adrenalina inundase sus venas y la hacía sentir poderosa, deseada y sensual. Ahí podía desinhibirse y ser la mujer ardiente que era, podía resultar decadente y bochornosos pensar en lo caliente y húmeda que se ponía cuando la dominaba y la hace sentir de aquel modo pero era así....


Entro en el hall del hotel y miró alrededor discretamente y espero junto a la cristalera que daba a los jardines, lo había visto por el rabillo del ojo, sentado con esa regía y arrogante elegancia masculina, su rostro oculto tras el diario y el humo del cigarrillo saliendo por encima de este.

Sin saber ni como supo el momento justo en el que se levanto, dejo el diario en la mesita de cristal y aplastaba el pitillo en el cenicero. y se acerco con pasos seguros hacía a ella, lo tenía detrás, olía a hombre y lujo, se puso bien la americana y con su simple envergadura y mayor tamaño la pego a la cristalera. Sus manos firmes se colaron por debajo de su abrigo y notó como torcía la boca con aprobación al comprobar que ella había obedecido.

__Así me gusta, que no lleves nada debajo...

Le puso una mano en el hombro y la hizo andar por delante de él hacia el ascensor, a Olek le encantaba ver la cadencia femenina de aquella mujer, como se movían sus caderas y avanzaban esas largas piernas torneadas enfundadas en unos elegantes pantis y esos vertiginosos tacones negros de aguja.

Una vez dentro, saco su tarjeta del bolsillo interior de su americana de firma y la paso por la ranura del sistema del ascensor, las puertas se cerraron en silencio y la sugerente música ambiental que sonaba llenó la estancia.

Normalmente no le dejaba verle la cara y de momento seguiría así, la giro con brusquedad asiéndola del codo e introdujo sus expertas manos entre las piernas de ella y volvió a sonreír junto a la suave mejilla de ella que pudo sentir la aspereza de la incipiente barba de él estremeciéndose.

__Caliente y húmeda, tal y como me gusta...__ su voz ronca y oscura era un acicate más el cuerpo receptivo de Ariadna.

Que procuró no gemir al sentir el atrevido dedo estimulando su sexo, le abrió los labios e introdujo uno de los dedos moviéndolo de modo enloquecedor obligando a Ariadna a apretar las manos en las paredes del ascensor para no venirse abajo.

El ansia y la certeza de la espera y el preámbulo de lo que vendría hacía el deseo casi doloroso. Saco el dedo invasor y lo llevó a sus labios para que ella misma pudiera saborear sus fluidos. Se apoyó en él y dejo que él deslizase las manos dentro de su abrigo hasta cubrir sus pechos.


Por fin el ascensor se detuvo y ambos salieron, Olek abrió la puerta aún en absoluto silencio y la hizo pasar.

__Quédate junto al ventanal y no te vuelvas__le ordenó.

Ariadna obedeció con el pulso aún martilleándole contra las sienes, cerró los ojos y su cuerpo se endureció cuando sintió el calor del cuerpo masculino pegado al suyo. Esas mismas manos autoritarias podían ser rudas pero eran capaces de dar el mayor placer imaginable. Despacio acercó sus dedos al nudo que cerraba el abrigo de ella y tiro de este, miró la imagen del cuerpo femenino frente al cristal y le quito la engorrosa prenda dejándola caer a sus pies.

Examinó deleitándose con sus curvas que había obedecido por completo a sus exigencias, llevaba los zapatos, los pantis, el liguero con un lacito en su precioso trasero en forma de corazón y un collar largo de perlas que se precipitaba entre sus turgentes pechos enhiestos.

Acuno sus senos en las palmas y le pellizco los rosados pezones, se deshizo de su cinturón de suave cuero negro y lo paso entre les piernas de ella frotándolo contra sus sexo.

__No te muevas__le advirtió, ella se mordisqueo el labio tratando de que las rodillas no le flaqueasen, era una sensación indescriptible.

Una vez Olek vio como la piel brillaba a causa de los jugos de ella lo apartó y ajustándola alrededor del cuello de ella la llevo frente a la cama.

__Sube, ponte de rodillas.

De nuevo, Ariadna obedeció sumisa a las ordenes de su amo y se situó sobre la cama como sabía que él deseaba.

__Muy bien pequeña, separa un poco más las piernas y arqueate más, que tus pechos rocen las sabanas, quiero ver bien__dijo con esa voz ronca deslizando dos dedos por la resplandeciente superficie del sexo femenino__Preciosa.

Olek subió a la cama y Aridna noto como el colchón se hundía bajo sus rodillas, se colocó sobre ella, a horcajadas y le desanudó el cinturón pero tiro de su collar que giro sobre su espalda dejándolo en el inició de su trasero.

Las sabanas de seda roja acariciaban la suave piel de Ariadna.

__¿Qué voy a hacer contigo?__murmuró reflexionando en voz alta más para él que para ella.

Se alejó unos pasos bajando de la cama y Ariadna escuchó como se descorría una cremallera, el hombre trajino con lo que en el interior de la bolsa hubiese y regreso a la cama vendándole los ojos a la joven exuberante que tenía delante. Tiró de su cabello con brusquedad y la beso como un furioso huracán. Avasallando y saqueando la femenina cavidad sin clemencia alguna. La libero para tomar aliento y deslizo algo suave y liviano como una pluma por la espalda de ésta haciéndola sisear de placer y más cuando tanteó entre sus piernas.

Sonrió satisfecho y procedió a desnudarse.

__Acaríciate para mi

Ariadna se elevo sobre sus rodillas y empezó a contornearse deslizando lenta y provocadoramente sus manos por su hermoso cuerpo, se humedeció los dedos y procedió a acariciar sus pechos al tiempo que muy muy lentamente seguía bajando pro su talle, su vientre hasta llegar a su sexo que empezó a masturbar, primero sólo eran suaves roces inocentes hasta que poco a poco sus largos dedos fueron desapareciendo en su interior al tiempo que su respiración se volvía agitada e irregular.

Olek gruñó extasiado duro como el acero, le excitaba ver como esos dedos desaparecían dentro de su cavidad, húmedos, expertos. Le gustaba verla excitarse y como su cuerpo se movía diciéndole a él que era exactamente que le gustaba. Deslizo su mano a lo largo de su verga y puso una mano en la coronilla de ella que se acercó cual gatita hasta él, seguía con los ojos vendados, pero de todos modos sabía muy bien donde estaba él, firme y erecto frente a la cama.

Acerco la rosada cabeza a aquellos sensuales labios llenos y rosados y jugueteó con ellos, era suaves y llenos, enloquecedores. Ariadna deslizó la punta de su lengua a lo largo de esta y trazo lentos círculos hasta introducir suavemente la punta. Olke volvió a jadear echando el cuerpo hacía atrás y enredó los dedos entre el cabello negro de ella tratando de no hundir aún su sexo en su boca. Ella siguió torturándola con meticulosa perfección hasta introducirlo ella misma en su boca, succionando y lamiendo. Olek impulso sus caderas y rozó el paladar de esa boca cálida y obediente para retirarla luego.

Envolvió el ovalo de aquel hermoso rostro y la observó.

Como siempre, le sorprendió la sacudida de deseo y el vuelco de su corazón, era imposible que aquella criatura tan bella se dejase someter por sus manos, por sus perversidades. No había mujer más sensual y fuerte que ella, sabía lo que quería y pese al rubor que siempre cubría sus mejillas disfrutaba de lo que su sexualidad le hacía descubrir, no le daba miedo experimentar ni que ella no supiera quién fuera él...


Y él deseaba demasiado de ella, mucho más que esos encuentros fortuitos que esperaba con desquiciada ansiedad. Cogió uno de los juguetitos que había traído y atándole les manos a la cabecera de la cama le abrió completamente las piernas, definitivamente era preciosa. Esa chica de oscuro cabello azabache era la provocación y la lujuria en su misma, estaba seguro que de creer en el pecado ella sería la manzana que él devoraría sin importarle el destino de su alma. Introdujo el falo de látex en la boca de ella y deslizándolo en linea recta por su cuerpo hasta llegar a su coño lo movió a lo largo de este hasta introducirlo, lo movió con suaves y delicados movimientos rotativos y cuando ella empezó a jadear lo retiro.

Había hecho tantas cosas con ella... había satisfecho sus mas decadentes y oscuras fantasías y jamás se cansaba o quedaba satisfecho, siempre quería más de ella, era su adicción, su pecado más inconfesable. Volvió a introducir el juguete alternándolo con su propio miembro y luego la desato, le quito la venga tras susurrarle al oído que mantuviese los ojos cerrados y la llevo hasta el baño.

Se detuvo ante la entrada y sonrió al ver las velas perfectamente dispuestas y los pétalos de rosas flotando en el agua caliente y espumosa, su fragancia era exquisita, tanto como ella

__Abrelos__susurró tras ellas deslizando sus manos por su esplada.

Ariadna se que tan deslumbrada que fue incapaz de encontrar su voz, las manos de él se cerraron sobre sus hombros y notó como apoyaba su barbilla en su clavícula izquierda.

__¿Te gusta?

__Si__sonrió entornando los ojos cuando los dedos de él descendían por sus brazos, estaba tan excitada que hasta le dolía, necesitaba que la llenase cuando antes... pero a él le gustaba el placer de esa espera, de la tortura y la ansiedad que aumentaba en ella carcomiéndola, deseándole más y más...

__Tienes la piel tan suave... nunca te he preguntado tu nombre...

__Ariadna__respondió con una sonrisa, tenía la cabeza ladea y miraba el suelo con las mejillas sonrosadas.

Los labios de el envolvieron el lóbulo de su oreja para mordisqueárselo luego y volvió a abrazarla torturando sus pechos. La volvió haciéndola mantener los ojos cerrados e introdujo el pezón en su boca, lo rodeo con la lengua y dándole un cachete en el trasero la hizo ir hacia la enorme bañera.

Ella lo hizo y obedeció a su petición de coger el teléfono de la ducha y mojarse el cuerpo con este hasta situarlo entre sus piernas apoyando una en el borde.

__¿Te gusta lo que ves, amo?__dijo volviendo su rostro hacía él alzándo muy lentamente sus oscuras pestañas.

Olek se quedo sin respiración al ver los ojos más bellos grandes y azules que jamás había visto, su pulso empezó a latir con violencia y respondió a la atrevida y descarada sonrisa traviesa de ella.

Aquella, era la primera vez después de varios meses que se veían el uno al otro, sin vendas, cortinas ni cualquier otro impedimento. Habían roto una de las principales reglas que habían acordado per a ninguno parecía importarle. Olex entró en la bañera pegándose a su espalda y empezó a recorrer su cuerpo como ninguna otra vez, esa vez había algo distinto, caliente y pecaminoso, algo prohibido pero que los hacía desearse aún con más ímpetu, ella se dejo hacer frotándose contra él, deslizando su mano por la piel suave y acerada del sexo de él. Le gustaba su textura, el grosor que adquiría y como palpitaba presionando contra su palma, creciendo y volviéndose aún más dura.

__Estas siendo una chica muy mala__la dobló hacía delante dándole otro cachete deslizando de nuevo su palma entre sus suaves pliegues.

__Eres tú el que me provocas, amo__lo miro por encima del hombro moviendo sinuosamente ese precioso trasero.

Él sonrió y le dio con la polla en este y la deslizo por su entradas desde atrás sin llegar a llenarla, el jadeó aferrándose a la bañera deseando que se hundiese de una vez por todas en ella, deseaba sentirlo bien dentro de su cuerpo...

__Olek__dijo él.

Ella sonrió con esa cascada de cabello negro resbalando por su espalda y flotando en el aire. Él cogió unos aceites y empezó a untarla por completo con ellos, su olor relajaba y estimulaba aún más los enardecidos sentidos como potentes afrodisíacos, introdujo los dedos entre los pliegues de ella mientras la besaba manteniéndole el cuello inmovilizado y muy despacio, con los dedos untados en el aceite y sus propios jugos tentó el fruncido orifico prohibido, ella se tensó pero pronto la falange entro con cierta facilidad y Ariadna jadeo mordiéndose el labio. Olek lo dejo ahí, quito un instante hasta que empezó a deslizarlo con mucha suavidad. Lo sacó luego separando las prietas nalgas y la observo.


Ariadna encajaba tan bien contra su cuerpo duro que no pudo soportarlo más, la penetró en esa misma posición invadiendo su sexo y amaso sus pechos quedándose quieto ella gimió.

__Dime que quieres pequeña, dime que puedo darte...

__Muévete por favor, necesito que me llenes quiero sentirte bien dentro.

__¿Te gusta que te joda como un bruto? ¿que te domine?

__Si__jadeó.

__¿O prefieres esto?__se movió con una cadencia lenta, potente y profunda que la hizo gritar y casi venirse abajo.

Él sonrio satisfecho y siguió bombeando dejando caer agua sobre la espalda de ella que se arqueó pegando la cara de lado sobre las baldosas. Tenía los labios entre abiertos, los ojos cerrados y de nuevo el rubor teñía sus mejillas mientras jadeaba de placer. La aferró de la cintura y sin salir de su interior los llevo a la habitación cayendo sobre el lecho con el tras su espalda. Le hizo alzar el vientre y flexionar las rodillas tras haberla estado penetrando tal y como cayeron y empezó a endurecer sus movimientos y acometidas ella jadeó y Olek le amarro las muñecas a la espalda mientras seguía penetrándola hasta rodar ambos por la cama.

Al final, él estaba encima mirando el rostro de la mujer que seguía exigiendo bajo su cuerpo, abrazándola, amándola, le apartó el cabello revuelto de la cara y la beso mientras ambos seguían marcando el ritmo de un sensual vals que los estaba transportando más alla del simple anhelo de la carne, era algo que iba más allá de dos personas deseosas de sexo. Conectaban y un acto que empezó siendo algo meramente decadente se volvió algo magico cuando ambos estallaron en el orgasmo más devastador de toda su vida.


Una vez todo terminó sus ojos volvieron a encontrarse y una sonrisa volvió a dibujarse en sus rostros.

__¿El lunes a la misma hora?__arqueó la ceja él apoyándose en el codo mientras besaba su hombro.

__¿Alguna petición?

__No traigas bragas, oído tener que acabar desgarrándotelas por mucho que eso te ponga caliente.


Ariadna rió y aún con una mano en la mejilla de él lo besó y se levanto de la cama vistiéndose, se ato el abrigo y se despidió de él desde la puerta lanzándole un beso.

Cuando ese día salió de nuevo a la calle lo hizo sonriendo, y avanzando con paso seguro hacía su casa, sabiendo que había algo especial más allá del simple sexo y que este se volvía incluso mejor si había complicidad y desde luego, esos intensos juegos con Olek no habían hecho más que empezar de verdad.


Incluso ya estaba pensando en un juego de cuerdas que la dejarían total y completamente expuesta y suspendida ante los caprichosos deseos de Olek.


Nikta




Safe Creative #1202111065124

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales