11 de febrero de 2012

Caprichos de los Dioses



__¿Y dices que la moza es aún virgen?__miró la domina al vendedor con su habitual cara de fastidio.

No soportaba el hedor y la bajeza de aquellos lugares, ella una dama de cierta reputación, la más famosa y respetada domina de toda la península.

__Si mi señora__respondió el rechoncho varón sin atreverse a mirar la mujer que seguía moviéndose disgustada de un lado al otro mirándose las uñas.

__¿Esta sana?

__Si, dama Aratea.

__¿De donde la habéis sacado?__volvió a preguntar sin si quiera mirarlo al tiempo que levantaba la barbilla de la joven con su pañuelo__Podría servirme, tengo un cliente especialmente exigente y esta chica es algo que de seguro le gustara__continuó diciendo examinando a la joven que seguía de rodillas en el sucio suelo con las manos atadas a la espalda con pesados grilletes al igual que en sus menudos y finos tobillos.


Tenía la piel dorada por el sol, suave y sedosa tal y como si brillasen miles de granitos de arena a la luz del poderoso sol. Sus facciones eran elegantes y sofisticadas, casi aristocráticas, hermosas... sus labios eran gruesos con una bonita forma de corazón rosado. Levantó aún más el rostro de la chica que no tendría más de unos diecisiete años en apariencia y miro aquellos ojos azules, grandes y rodeados de curvadas pestañas que se enredaban entre los bucles dorados de su pelo con reflejos rojizos...


__¿Cuando le he fallado yo en una venta domina? ¿Acaso no le satisfizo el último esclavo que le serví? ¿o el guerrero de la tierra del hielo?

__¿Cuanto?__fijo sus duros ojos en el mercader que se frotó nervioso las manos.

__Lo que usted estime mi señora.


Esta sonrió complacida por el terror que causaba en aquel hombre que seguía postrado a sus pies y se estiro en la otomana que había justo a un lado de la casa.

__¿Que ha de hacer una dama aquí para que le sirvan un poco de buen vino?

El hombre dio dos palmadas y apresuró de malas maneras a su esclavo para que este le trajese lo que esta solicitaba__Milano...

__Sí, Aratea.

__Quiero que ese esclavo tuyo, me satisfaga__torció la sonrisa observando al fornido hombre de oscura piel que traía el vino.

Este volvió a asentir y con un simple gesto le indicó al esclavo que más le valía complacerla si quería seguir con vida. Cerró la puerta tras ellos y Aratea se levanto estudiando a su presa.

Era alto, fuerte y podría matarla si lo deseaba con sólo apretar sobre su cuello peor eso la excitaba, resiguió con las uñas sus increíbles músculos y le quito los harapos que llevaba por pantalones deleitándose con lo que sus ojos veían.

Abrió mucho los ojos ante semejante atributo y se tendió de nuevo en la otomana tras haber sopesado entre sus manos aquella enorme mercancía masculina.

__Acercate esclavo__ este lo hizo agachándose frente a ella empezando a besar el empeine y la pierna que la domina extendía.

Aratea probó el vino y con una provocadora sonrisa vertió el resto de la copa por su pecho que había descubierto y la lengua del complaciente hombre empezó a lamer el rojo líquido hasta dejar hinchado y duro el pezón de la dama.

__Eso es hombretón.

Él hombre gruño aferrando los tobillos de la domina y abriéndoselos desgarró la frágil tela que cubría aquel trémulo y ya húmedo sexo y lo devoro.

__¡Oh sí, así, sigue! ¡Cómetelo todo!__grito extasiada aferrándose al afeitado craneó de este que obedeció__¡Basta! Quiero ver como te lo tocas.

Él se alzó cuan largo era y aferro el largo talló moviendo arriba y abajo la mano, la domina se humedeció los labios y arañando los muslos masculinos se agacho frente a este aferrando la base del grueso tallo.

__Quiero probarlo__dijo deslizando su lengua por este y lo llevo a su boca donde apenas tenía cabida con esa longitud_-Y ahora fóllame como el animal que eres__dijo poniéndose a cuatro patas sobre la otomana, él se puso tras esa separando sus pliegues sin la menor delicadeza y la embistió de una sólo estocada hundiéndose completamente en su estreche.

Aratea grito de place y se volvió con el cabello rojo desmadejado para poder ver al bárbaro que empujaba tras ella, puso una mano sobre su nalga y jadeó.

_¡Oh sí, eso es, más fuerte perro!

Él gruño dando más potencia a sus estocadas mientras ella se retorcía y le dió un azote en su blanco trasero, esa rió encantada y este salió de dentro haciendo que los fluidos de la domina resbalasen brillantes por sus inmaculadas piernas y la volvió cara a él, la despatarró y cogiendo la cabeza de su miembro empezó a introducirlo muy lentamente para tortura de la mujer que se aferraba arqueando la espalda con los pechos erectos mirando al cielo, cuando tuvo la enorme cabeza en su interior volvió a empujar de golpe y ella sintió como le golpeaba la matriz. Se llevó una de las piernas de la mujer al hombro y siguió empalándola mientras espesas gotas de sudor resbalaban por su cuerpo de ébano hasta que ella estallo en un potente orgasmo mientras la pobre chica se veía obliga a presenciar aquel especulo turbada y temblorosa.


Una vez recompuso su aspecto mandó llamar a su amo y este entro de nuevo con el rostro contrito.


__Trato hecho Milano, aquí tienes__le tendió una bolsa llena de monedas__Hay más que de sobras para pagar por ella y llevarme a tu esclavo, va a ser toda una sensación en mi casa.

Chasqueó los dedos y el resto de sirviente se apresuraron a llevar a ambos esclavos hasta las carretas que los llevarían a su nuevo destino.


Ya allí Aratea acompaño a las sirvientas durante el baño de la nueva atracción para asegurarse de que la preparaban tal y como debían.

__Ha de estar perfecta para cuando el llegue__torció la sonrisa perversa, aquella mujer daba verdadero miedo salvo por que hasta ella parecía estremecerse cuando mencionaba a ese hombre.

__Si domina.

Al final, desesperada las hecho a todas y le arrancó de las mano el cepillo a una de estas.

__¡Fuera todas, esta claro que tiene que hacerlo todo una, inútiles! ¡No se por que os mantengo!__gritó tirando sin compasión de los enredos del pelo de la pobre chica__¿Cómo te llamas pequeña?

__Adalia mi señora__bajo la vista al agua donde aún seguía sumergida avergonzada de su desnudez y por como la habían lavado.

__Bien Adalia, esta noche vas a ser el regalo para Warx, y espero que estés a la altura__le cogió el mentón__”Eso si queda algo de ti cuando el haya acabo contigo”__pensó.


Warx, el semidiós, titán de la furia y la guerra era perverso duro y cruel... su sed de sangre no conocía limites y mucho menos su deseo cuando este se desataba. Era perverso y sádico hasta en sus juegos de cama, así que aquella joven frágil y virginal haría las delicias de sus oscuras necesidades. Cuando acabase con ella sería toda una experta en el arte amatorio, lo que él le haría no lo olvidaría en la vida, por que si algo sabía hacer Warx era dar placer a una mujer, tanto que hasta podía llegar a matarla y torturarla hasta hacerla suplicar por que la follara de todas las maneras habidos y por haber. La desfloraría con toda la violencia y ella acabaría disfrutando entre sollozos...


Eso sí, él exigía sólo raras piezas y si no eran de su agrado su cabreó salía muy caro a la casa, la última vez hasta había matado a la pobre chica aplastándole la garganta ¿debería instruirla antes para hacer las delicias del semidiós o era mejor así? Inocente, pura... trémula y aterrorizada por lo que iba a sucederle, vendida por su carne...

Parecía que buscaba algo muy concreto y ella ya no sabía que hacer, la última vez había conseguido aplacarlo ofreciéndose ella misma y estuvo recuperándose varios días antes de poder volver a sentir las piernas y cerrarlas por no hablar de lo que le hizo a su trasero... aún se mojaba de recordarlo pese al dolor inicial y la sangre...


Suspiró mirando aquel suave y angelical rostro y por un momento casi sintió lástima por ella, pero la vida allí era así, y ahora ella sería una esclava sexual. Una que iba a encantar a todos los hombres de la ciudad y de fuera de ella. Acabo de desenredarle el suave pelo rubio y por primera vez sintió celos de otra mujer, hasta ese momento no había nadie que hiciese sombre a Aratea salvo... esa muchachita. Su perfección y belleza era casi insultante, era como si su aura brillase y ocultase algo muy poderoso tras sus ojos turquesa. Si no se andaba con cuidado aquella mocosa le traería problemas, era orgullosa y guerra, lo veía en el modo en el que trataba de mostrarse sumisa pero su mentón tenso y elegante decía todo lo contrario.

Definitivamente, a Warx le gustaría y espera que esta vez, fuera por fin lo que él andaba buscando y por lo que su vida pendía de un hilo.


Nikta





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