24 de febrero de 2012

Caprichos de los Dioses - Sellado por el Destino



Caprichos de los Dioses -Sellado por el Destino


6


El poderoso cuerpo de Warx vovlió de convertirse en puro acero candente con sólo verla. Pero ahora no era momento de dejarse llebar por sus impulsos y menos por su polla. Había algo en todo lo que le había contado su madre que seguía sin cuadrarle.

Si realmente aquella jovencita, era la última de los Seiyants que quedaba... era algo más peligroso de lo que parecía. Algo que tanto Dioses como Demonios desearían codiciar para hacerse con el poder de esta, contar con la protección de un especimen así era algo demasiado aterrador como para no darse cuenta de que la situación era más escabrosa dde loq ue su prpia madre le estaba diciendo.

Se daba cuenta de que si eso llegaba a oídos del resto de Dioses, los de abajo no serían los únicos en ir por ella...

No se lo pensarían dos veces en desatar una nueva guerra por esa preciosa joya, sería el objeto más codiciado desde que él tenía uso de memoria. Incluso su propia madre podía volverse contra él por hacerse con el favor de la medio Seiyant...

Y si era así... no habría lugar en el universo donde ocultarse, ni siquiera en sus temidos dominios.

Lo mejor sería desentenderse cuanto antes de ella y dejarla abandonada a su suerte pero como muy bien había dicho la bruja de su progenitora, sus destinos ya estaban sellados y unidos inquebrantablemente...


Ahora ya no habría lugar dónde estuviesen asalvo de la ambición del resto del mundo.

Warx la amarró del brazo antes de que tuviese tiempo a nada y los transporto a ambos a su tierra. Justo fue poner los pies allí que Adalia se revolvió tratando de liberarse-

__¡Suéltame! ¡No vuelvas a tocarme en tu vida!

Warx la miró incapaz de creer lo que oía. una mujer, una muchachita se estaba atreviendo a desafiarlo a él. Rechazando su contacto... Imposible, eso era algo nuevo que su orgullo y su ego no podían admitir así que trató de cogerla de nuevo y chocó contra una especie de escudo que lo enfureció aún más.

__¡Tú! Mujer insolente, ¿cómo osas si quiera a portestar?!__se acercó peligrosamente haciéndola retroceder hasta dejarla contra unas rocas.

Pero Adalia, lejos de echarse a temblar como quería, alzó el mentón orgullosa clavándo su mirada en el ahora desnudo cuerpo de Warx.

__Te he dicho que no vuelbas a intentar ponerme un dedo encima. Por tu culpa y la de tu polla__se la señaló__Todo a comenzado__Estaba furiosa e indignada. Temblaba y sus ojos ambarinos hacían juego con las dos antorchas rojas de Warx que esta vez sí la aferró de los hombros con violencia ya que Adalia, aterrada por el puñetazo que dió en la roca que se hizo trizas no pudo hacer nada. Ni siquiera sabía como había activado antes aquella proteccion pero tal y como estaba hecha un manojo de nervios poco podría hacer. Pero eso era por dentro, porque por fuera se mostraba igual de orgullosa y determinada que él, obstinada.

__¡Dime que sabes!__exigió zarandeándola.

__¡Nada!

__¡Mentirosa! Mira niña...

__¡No soy una niña! bien que te encargaste tú de ello__lo cortó ella.

Warx soltó un juramento y volvió a mirarla, aquella chica sabía como sacarlo de sus casillas, pero nadie jugaba con el gran Warx.

__Y bien que lo disfrutaste__Adalia enrojeció al verse sorprendida con la guardia baja__Eso no puedes negarlo__introdujo sus dedos entre las piernas de ella para mostrarle el brillo húmedo que había en estos__¡Así que ahora ya puedes estar solando todo lo que sepas!

Ella tragó notando como su corazón latía cada vez con más violencia contra su pecho.

__¡Sólo sé que desde que tú me tocaste todo se ha vuelto del revés!

Warx gruñó como aviso para que fuera al grano.

__¿Que viste en el templo de mi madre?

__Que mi padre era el último guardian protector de los panteones del bien y los neutrales y mi madre una bruja mortal. ¡Le dijo que atravesó eras para encontrarla y luego arrancarme de su vintre!

__Eso explicara porque se volvió una harpia con el corazón tan negro y agrio que odia a los hombres.

__¡Seras!__le lanzó una descarga sin acabar de insultarlo.

Warx se vió obligado a retroceder varios pasos a causa de la violencia de su ataque y volvió a mirarla incrédulo.

¿Cómo algo en apariencia tan manudo y frágil podía hacerle aquello? ¿Cómo podía infligir tanto dolor? En realidad era más poderosa de lo que su madre dejo entrever.

__Es de mi madre de quién estás hablando maldito machista engreído, así que muestra algo de respeto__la voz firme de Adalia acabó quebrándose conteniendo un sollozo.

¿Que demonios le estaba pasando? ¿Qué era ella y por qué la perseguían?

__Por todos los demonios, calmate y mira de controlar ese genio tuyo y esos poderes que tienes o los tendremos a todos aquí en menos que canta un gallo.

__Entonces no me provoques.

__¿Que yo te provocó?__medio río cínico__Voy a darme un baño, a ver si así se te bajan un poco esos humos.

__Mira quién fue a hablar__protestó dándole la espalda al tiempo que se cruzaba de brazos.

Warx apretó los puños y llevado por un impulso mucho más irracional de lo normal tiró de su brazo volviéndola hacía el contra el que se estampó y se apoderó de sus labios. Adalia trató de golpearlo freneticamente para liberarse pero lo que empezaron como gritos sofocados de protesta se transfó en un provador jadeó de placer. Las piernas le flaquearon y sólo cuando ella le devolvió aquel beso voraz quedando entre sus braos volvió a dejarla donde estaba y se metió en el agua sin ocultar su amenazadora erección.


Adalia trató de respirar y aún sintiéndose inflamada y tambaleante tomó asiento lo más lejos que pudo del lugar donde él estaba para tratar de serenarse. Almenos debería agradecerle que la hubiese sacado del prostibulo pero... jamás lo haría, lo miró por encima del hombro enfurruñada y lo descubrió mirándola devolviéndole esa sonrisa torcida e irresistible y ella volvió a apretar los dientes volviendo la vista alfrente, el muy egocentrico seguro que había estado leyendo en sus pensamientos y eso era aún muhco peor que haberlo pronunciado en voz alta.

__Orgullosa__le dijo él.

__Engreído.

__¿Hemos acabado ya con las caricias?

__Eso dependerá de tu actitud.

__¿Te han dicho nunca que eres irritante y que nos abes cuando debes mantener la boca cerrada?

Ella se levantó volviendose hacia él y se acercó al agua donde metió los pies haciendo que parte de las vaporosas gasas de su vestido flotasen de un modo hipnotico entre estas.

__Creo que el que no esta acostumbrado a la vida real eres tú, el gran Warx... el mujeriego... y que en realidad aquí esta... reinando en una tierra repleta de soledad, sin nadie alrededor. Se gana mucho más con el buen hacer que con el miedo. Puede que mi madre se convierta en alguien resentido pero tú también lo eres. Estas dolido por tu madre y eso lo pagas con todas. Las mujeres no somos un juguete de usar y tirar Warx, tenemos sentimeintos e inteligencia.

__Eso no hace falta que lo jures, sois más venenosas que las serpientes.

__¿Acaso nos temes?__asomó una sonrisita cínica y traviesa a sus femeninos labios.

Warx la atrajo hacía su rostro tirando de su nuca.

__Jamás, nunca caeré frente a una de vosotras.

Ella lo miró apenada con una extraña sonrisa que Warx no supo interpretar al tiempo que ella negaba.

__¡¿Qué?!__exijió.

__Me das lástima Warx, tienes un gran corazón ahí dentro pero lo tienes tan muerto como la tierra que linda el haberno__dijo posándo una mano en su pecho__Algún día lo harás, te darás cuenta del tiempo que has malgastado en todo ese odio pero si caeras... lo harás y te aseguro que no seré yo la que te suplicaré a ti.


Warx se quedó paralizado por primera vez, no se le ocurría nada mordaz que decir, sólo podía sentir el calor que fluía de la mano de ella sobre su pecho y ver esos ojos ambar fijos en él. La dolorosa tensión de su cuerpo se acentuó y se le ansió que no había lugar mejor donde estar que entre sus piernas mientras aquellos brazos lo rodeaban como si en verdad le importase.


Un pensamiento demasiado peligroso para él...

Demasiada tentación para él...

Demasiado poder estrellandose contra dos caracteres inquebrantables como muros...

Inevitablemente uno de los dos acabaría cayendo, estrellandose sin remedio, no había como sortear ese faro, ya no...

Sus ojos volvieron a encontrarse y muy suavemente la atrajo hacia él ahora que su cuerpo parecía más docil y maleable, la amoldó a su cuerpo y sin poder evitarlo nuevamente fue él, el que se estrelló como las olas contra las rocas para hallar esos labios cuyo sabor lo enloquecían. Necesitaba de su sangre como el aire para vivir, las suaves sedas se enredaban entre sus cuerpos como una caricía más y Warx acarició el orgulloso pomúlo de aquella mujer de dorados cabellos sin darse ni cuenta de la suavidad con que lo estaba haciendo. Adalia dejo escapar un suspiro pasando un brazo tras su nuca y cerró los párpados entre abriendo esos tortuosos labios en una invitación irrechazable para el semidios que volvió a besarlos completamente ebrio.


Sí, sin duda estaba perdido y su madre descojonandose en su trono. Él, con toda su hombría estaba cayendo bajo el hechizo más antiguo del universo... su maldición estaba atrapándolo y los grilletes ya habían sido sellados.

Y nadie más que él mismo podía encontrar la llave que los liberará pero ya tanto le daba, no podía pensar puesto qe ya se estaba hundiendo dentro de aquel cuerpo de mujer que lo acogía en su interior del modo más delicioso que podía existir.


Nikta

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