16 de febrero de 2012

Caprichos de los Dioses - Sangre



Caprichos de los Dioses - Sangre



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De nuevo estaba en lo alto de su atalaya, bajo los conocidos astros titilantes de su hogar, junto al mar rugiente y embrabecido y la tierra dura y baldía de sus llanuras, árida, desertica... de escaprdadas y afiladas rocas negras. Una tierra regada por la sangre de miles de batallas entre Dioses y gigantes, demonios y tantos otros seres....

Un lugar hostil que bordeaba el límite entre el infierno, el mundo humano y divino, un plano entre sueños y realidades, una tierra maldita a la que nadie en su sano juicio se atrevía a cruzar, sus dominios... sus aposentos.


El lugar que gobernaba... pero era sólo una ilusión... pues no sentía la brisa de su mar, ni el fluído ardiente bajo sus pies, no. Estaba en los dominios de su madre, lo sabía demasiado bien. Su olor familíar, los recuerdos, el color y el vertigo que se agitaba en su estomago antes del salto se lo decían. Ello lo había trasportado a sus aposentos.


Y ahí estaba la Diosa, la madre suprema, su progenitora en toda su gloriosa magnificencia. El pelo oscuro largo y ongulado en las puntas, su hermoso rostro y sus rojos labios llenos. Su rostro y su cuepro seguían siendo lozanos como los de una afilada y hermosa rosa.


__Madre...

__Demadiado tiempo sin verte cariño, ya eres todo un hombre.


Warx hizo una mueca despectiva ante ese comentario pero permaneció con una rodilla en tierra, era mejor no provocar la ira de su madre y le intrigaba el motivo de que ella, la Gran Diosa lo huviese llevado a él, a aquel lugar sagrado donde ningún Dios o ser que preciase su pellejo se atrevería a poner un sólo pie sin ser invitado.


__Me temo que de eso hace ya hace bastante tiempo, pero no fuí yo el que rompí el contacto.

__Warx, Warx__suspiró levántandose y frotándose las sienes al tiempo que soltaba la enorme y suave pluma con la que se aireaba__Siempre tan susceptible y rencoroso... esta claro que eres un digno hijo de tu padre. Fue él, el que te reclutó en sus filas.

__¿He de recordarte que fuíste tú misma la que me maldijo, madre? No recuerdo que tus manos tratasen de retenerme cuando se me llevaron en mitad de la noche siendo un crío__pronuncio esa última palabra destilando venenno, pese a lo que realmente escondía era un profundo dolor, quería herirla.

Ella volvió a sonreír paciente pese a la punzada que atraveso su pecho y se levantó apróximandose a su hijo. Si él supuera cuanto lo había hechado de menos, el dolor que partía su corazón lleno de cicatrices... si él supiese la verdad...

Warx ya se había levantado, se había convertido en un joven atractivo, incluso demasiado y ni siquiera lo recordaba tan alto como era ya que tuvo que alzar la cabeza para ver el rostro de su hijo... un rostro severo, duro. El curtido rostro de un guerrero de mirada acerada y llenana de odio. De perfectas facciones y cuerpo forjado en las más exigentes artes. Su aura salvaje y dominante se sentía por toda la sala de su templo. Él era la guerra, la ira indomable...


Mantenía los puños apretados pero aún así la Diosa no pudo contener el impulso de pasar sus dedos por aquel cabello de cabellos rubios y oscuros, un cabello revelde que tantas veces había tratado de peinar, la mano le tembló y los ojos se le llenaron de recuerdos que amenazaron con hacerla derramar unas lagrimas que llevaba demasiado tiempo tragando. Eran recuerdos hermosos de días corriendo por el jardín con su pequeño curioso y alegre, días en los que acunaba y amamantaba a su bebé y le enseñana cosas sobre el mundo, pero todo eso se acabó. Lo arrancaron de su seno y ya jamás pudo recuperar a su hij,o sino que lo había alejado y perdido todabía más. Warx la odiaba y ella no podía reprocharselo.

Maldito fuera su padre por envenenarlo de aquel modo, por convertirlo en un joven arrogante y engreído. Belicosos... maldita fuese ella misma por no haber sabido imponerse y haber permitido que marcasen el caracter de su hijo de aquel modo.

Ahora todos lo temían y respetaban...


Era un semidos guerrero, de la furia y la sangre... un demonio oscuro y prohíbido nacido de una unión si más no, tortuosa, pasional y que iba en contra de todas las leyes de los cielos pero ahí estaba él, su pequeño tesoro... su milagro.


__¿Por qué me has traído madre?__apartó la mirada con una punzada de culpabilidad al ver el dolor en el rostro de su progenitora.

Estaba apagada y su energía normalmente envolvente y tranquilizadora se agitaba quebradiza y aflijida. Hasta las flores de su jardín parecían perder vida.

__”Por que necesitaba verte”__pensó para ella, pero eso no lo dijo en voz alta, no podía, el orgullo y la situación entre ambos no se lo permitía pese a que sabía que era una estúpidez no admitirlo__Por ella__dijo en cambio señalando con el mentón a la joven rubia que seguía dormida en el sagrado suelo de su templo.


Warx se volvió hacía donde señalaba advirtiendo el temblor de su mentón y pudo ver a la joven que acababa de tomar en el lupanar de Aratea. Entre sus piernas aún se advertín los restos resecos y degradantes de sus propios fluídos mezclados con su sangre virginal arrebatada sin la más miníma delicadeza cuando se le metió bien dentro.

Warx apretó los puños maldiciéndose una vez más por su comportamiento enloquecido. Eso era en lo que lo había convertido su amdre... en un mostruo sediento de sangre.


__Su sangre es poderosa Warx, es casi tan antigua como nuestro mundo. Ella hijo, es la última descendiente de los grandes paladines, nuestros guardianes. Por su sangre corre la esencia pura de su magia.

__¿Senyais?__medio murmuró apenas en un hilo de voz.

Aquella rebelación lo había dejado a punto de tambalearse.

Su madre asintió aún moviéndose de un lado a otro frotándose las manos haciendo flotar su inmaculado peplo.

__Si ellos la encuentran, estaremos en un grave apuro. La guerra se ha recrudecido Warx, el pacto se tambalea y nuestros enemigos intentaran atravesar nuestras fronteras en cuanto hayan reunido todas sus fuerzas. Saben que nuestra era se esta debiltando, nunca iban a renunciar al poder...

__Madre__la advirtió, no le gustaban los rodeos, quería que fuera al grano de una vez, la paciencia no era lo suyo, la estrategia ya era otra cosa...

__Tú eres el único que puede mantenerla oculta, si se hacen con ella podría ser el final.

__¿Y por qué crees que debería importarme vuestra suerte o la de ella?

__Porque tu propia vida esta ligada a la de ella. Te lo dije Warx... tu maldición es a la vez una profecia, tu propia salvación... si ella sangra tu sangraras, si la arrancan de ti morirás. Su sangre es la llave de tu libertad y tu propia cadena. Te lo advertí, te dije que nunca olvidases tu corazón, pero tú siempre tan cabezota y orgulloso, siempre vanagloriandote y abusando de las mujeres... ¡siepre creyendo las mentiras de tu padre de que yo era la bruja sadica, odiosa y cruel!

__¡Jamás me postraré ante una!

__Lo harás, vaya si lo harás... suplicarás por su amor. Conoceras lo que es sentir y te aseguroro que sabras lo que es llorar lagrimas de verdad, por que tú hijo mío, también eres un ser dominado por sus pasiones como todos nosotros, no te libraste de sentir y jamás lo harás, por que eso es lo que nos falta, la humanidad y la intensidad que las vidas de ellos si tienen.


Warx aferró con fuerza el cuello de su madre que lo miraba altiva y orgullosa. Estaba furioso, sus ojos volvían a ser dos ascuas rojas.


__Crees que el orgullo y el rencor lo herede de él, pero en eso te equivocas madre, eso lo saque de ti. Tengo mucho de quien verme reflejado__la liberó.

__Pero yo almenos he aceptado mis defectos y he procuraro hacer las cosas bien.

__¿Maldiciendo a tu hijo a la sed eterna a morir a manos de una mujer en vez de en la gloria de una batalla? me despojaste de mi honor, de parte de mis poderes.

__Tu mismo te lo buscaste con tus actos y si sabes usar tus armas, sabrás que sigues siendo inmortal salvo por tu corazón, por el ser que se tejió y concebió para tí incluso antes de que tú nacieras y esa es ella__alzó la voz señalando a la joven__Hay un plan en las estrellas hijo, y todos estamos en ellas, así que ahora acepta tu destino y haz las cosas como debes por una vez en la vida, asume tu lugar y graba tu nombre en la memoria de los tiempos por que tú, hijo mío, estas destinado a grandes cosas. Tu nombre... perdurará más allá de los ecos del tiempo, tú vida ya esta marcada y la maldición ha empezado. Tu decidirás como acaba esta batalla, por que en tí y en esa chica reside la clave de nuestra continuidad__se apartó despació de él dejando que sus palabras calasen bien profundo en el alma de su hijo__Yo no osy la malvada aquí, yo te quieor más a mi propia vida y por eso ahora mismo estamos teniendo esta conversación. No soy lo que tú crees.


Por fuerza debía quedar algo de luz en él, por fuerza debía tenerla, era hijo suyo... sangre de su sangre.

Warx pareció debatirse contra todo ello, sus puños apretados hacían marcar las venas de sus potentes brazos y al final dejando escapar un grito de frustración se paso las manos por el alborotado cabello.


__¿Cómo es posible?__miró a la Diosa sentada en su trono señalando a la joven.

__Su padre, el más grande y poderoso de todos ellos, el último tomo forma humana atraído por una llamada imposible de desatender. Cruzó eras, oceanos de tiempos desconocidos hasta alcanzar su destino. Cuando halló la fuente de esa irremediable atracción descubrió que se trataba de una doncella, una poderosa bruja humana que llenará más de una página de historia en el futuro. La poseyó y la hizo suya atándola con la fuerza de sus propias almas. Y de esa unión nació ella, la única capaz de albergar la esencia del Seiyan en un cuepro humano, una que podía contener lo que es nuestro mundo y su pureza. También su oscuridad y todo lo que la parte humana y mágica que su madre podía conferirle.

Warx la escuchó paciente mientras seguía relatándole todo aquello que hasta él era reació a creer. Era demasiado rocambolesco.

__¿Pero si esa muje rno había nacido en nuestra era ocmo es posible?

__El poder y los misteriores de los Seiyans van más allás de nuestras posibilidades Warx, fue así, él la trajo ocn su último aliento aquí para ser doblemente alumbrado junto al pozo sagrado.

Warx volvió a menear la cabeza superado por todo.

__Por el momento ella no ha despertado, pero en el momento en que su sangre se active será como un faro para todos aquellos que deseen reinar o destruir. Un Seiyan verdadero jamás podría ser doblegado pero ella no es completa, si cae... ni siquiera tu mismo podrías imaginar el reinado de sangre y muerte que se desataría. Por el momento podemos luchar, contenerlos ¿pero por cuanto?

__¿Cúando y cómo despertará?

__Eso debes haberiguarlo tú, ella es cosa tuya__sonrió su madre con aquella mirada que iba más allá del tiempo y el espacio.


Warx volvió a despotricar y cuando se volvió hacia la chica que ya se incorporaba tratando de enfocar mirando deshorientada el lugar donde se hallaba, su madre ya estaba frente a ella y le sonreía como él sólo le había visto cuando era un niño inocente y querido. Los ojos azules de la chica se volvieron ambarinos cuando la Diosa le puso amorosamente la palma bajo el mentón para que alzase la cabeza hacia ella.


__Hola Adalia.


Ella parpadeó aún tomada por el aturdimiento y trató de cubrise en vano, su cuepro temblaba a causa del frío y por todo lo que había soportado.


__”Adalia”__repitió para sus adentros Warx, así que ese era el nombre de su cautivadora torturadora particular. La causa de sus males y la dueña de su destino y corazón como hombre__”Adalia... mi fin”__volvió a decir sintiendo como de nuevo aquel calor abrasador lo devoraba intensamente por dentro y la sed que su sangre había despertado lo volvía a llenar de poder.


Ahora por fin conocía su nombre, uno que ni había tenido intención de conocer.


Nikta




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