20 de febrero de 2012

Caprichos de los Dioses - Recuerdos Velados



Caprichos de los Dioses - Recuerdos Velados



5


__Mis sirvientas se ocupran de ti,no temas__dijo la Diosa manteniendo esa sonrisa maternal mientras le acariciaba bajo el mentón a Adalia__Necesitas un buen baño.

Adalia se dejó hacer mientras las protegidas de la Diosa la ayudaban a ponerse en pie y la llevaban hacia otra estancia del palacio. Adalia miro amravillada aquel lugar... aquello por fuerza deváí de ser el Olimpo por que no ocncebía nada tan hermoso a lo que desfilaba ante sus ojos... los jardines exuberantes, las aromaticas flores llenando de color aquel paraíso, los salvajes saljos de agua que luego s etransformaban en remansos de paz trazando rios y lagos de epsumas blancas y aguas cristalinas.

Una de las iniciadas sonrió y le señaló una de aquellas lagunas naturales pero Adalia bajo la mirada hacia su cuerpo desnudo. Se sentía impura por estar ahí y más de introducirse en esas aguas puras, pero estas, atentiéndola en todo momento la ayudaron a entrar, de nuevo fue la misma jovencita de rizos castaños la que le alzó lacara y le sonrió.

__No tienes de que avergonzarte, tú eres ta pura como estas aguas Adalia. Tú sólo relajate.

El resto de chicas rieron lanzando petalos y sales al agua y el suave perfume de estas junto al agua templada del estanque fueron haciendo que su cuerpo se adormilará, se sentíalaxa y abandonada, los parpados le pesaban pero sentía como esas manos suaves seguían deslizándose por su piel con algo aterciopelado y blando. Pronto... las voces fueron tornandose lejanas y los ojos de Adalia cerrándose viajaron mucho tiempo atrás. Volaba sobre el espacio, emtre estrellas brillantes y suaves brumas que se deshacíanentre su piel, era libre como una hermosa ave surcando los cielos sin fin, no había límites ni fronteras, sólo se dejaba mecer pro la corriente hasta llegar a una tierra verde y desconocida.

Del enorme lago ascendían unas densas brumas que llegaban hasta los pies del acantilado rocoso que conformaba ese extraño lugar de altos arboles de donso follaje de tonos ocres, vivos rojos y amarillos mezclados con ese intenso y límpido verde. Arriba, en lo alto del escarpado peñasco o montaña había un castillo. Una enorme fortaleza que enceraba tras sus poderosas y regía smurallas toda una ciudad bajo su protección, sus altas torres eran como las de los cuentos de princesas, todo el lugar parecía pura fantasí y algo cais imposible de ser real. Tras el cerro, cruzando el bosque y los saltos de agua había una extraña construcción en piedras y más allá otra fortaleza mucho más funcional. Escucho unas risas y unas susurrantes voces femeninas hasta que su visión se fue acercándo a estas, eran varias danas y tres niñas que correteaban a su alrededor cogiendo florecillas, la que iba regazada era callada, su aura era atrayente como una oscura llama, pero a pesar de esa regía presencia esa doncella era hermosa como una noche de luna llena... sus pólulos altos y reales estaban sonrisados, sus labios rojos formaban un perfecto corazón y su melena negra como la nada caía liso y libre tras su espalda, salvaje e indomable como lo era ella. Esa imagen pero pronto desbaneción como si la propia Adalía se diluyese en la mirada azul de la jiven.


Ahora, esta estaba sentada en el alfeizar de su ventana en un acto poco propio de una dama de su refinada clase, podía perder pie y caer al vacío desde lo alto de su elegante torre de marfil, pero de nuevo lo que llama a Aradia era la mirada de esa mujer, parecía estar a años luz de ahí, atrapada en su propia tierra de cuento mientras su corazón se llenaba de oscuridad y amarga venganza, sentía odio y Adalia podía sentir fluir por sus venas una magia poderosa y letal que jamás antes había conocido. Algo que iba más allá de la tierra ys us huesos y la tarspasaba hasta ella haciéndola estremecer. La hora del ocaso estaba al llegar y la joven observó como el día moría lentamente...

Entonces algo brillante como una estrella cruzó el cielo y quedo suspendido frente a su ventana. La dama se apartó desconcertada hasta que frente a esta esa misma luz de destellos ambarinos fue tomando forma, hasta adquirir el cuerpo de un hombre.

Su torso dorado parecía esculpido por el mejor artista, sus hombros fuertes revelaban una espalda ancha y un cuello robusto al igual que lo eran sus brazos. El cabello rubió cobrizo del hombre ondeaba sin brisa alguna tras él. Ella miró a todoas lados y volvió a fijar sus ojos en los del hombre, ambarinos, unos ojos que no eran mortales sino los de un Dios, un ser supremo al que ella reconoció como Dragón en su mente.

Nerviosa volvió a mirar su alcoba vacia y cerrada y no supo su postrarse o que hacer, aquella belleza aterradora y arrebatadora la tenían presa de un frenesí indescriptible. La sangre le ardía y el deseo de la lujuria brillo en los ambicioosos ojos de la joven.

__¿Que sois, mi señor?

__Tu destino, Morgana__la voz de él retumbó como una pecaminosa caricia por el interior de esta que jadeó cuando él acortóla distancia y deposito uan de sus ardientes palmas en su blanca mejilla__He cruzado eras y miles de espacios hasta dar contigo mi dama, tú que tanto me has llamado ahira me tienes frente a mi. Ahora dime ¿aceptas ,o que ya percibiste o no?

Los labos de morgana pareción temblar pero luego lo miró orgullosa, esa mujer no parecía conocer el miedo y él sonrió complacido ante tal desafio.

__Tu magia no sirve conmigo, recuerda cual es la fuente preciosa guerrera.

Hubo más imagenes ocnfusas de ambos, de conversaciones perdidas en el tiempo, de cuerpos entrelazados desnudos impudicamente entre las flores, peor lo que si presenció fue como en esa misma habitación él la tomaba por la nuca por debajo de esas cascada de cabello oscuro y la besaba con una pasión arroladora que traspaso el límite de los tiempos, fue una explosión que estremeció el universo. Ambos cayeron tendidos sobre la cama desnudos, él uno encajado en el otro y Adalia pudo sentir el moment preciso en que el se introduciía en el interior de morgana. Sintió aquel desgarro doloroso y placentero a la vez así como uan descarga de extasis, sentía su unión de modoçunico e increíble, sentía una emoción a la que no podía dar nombre pero el corazón le latía muy aprisa y se le llenaba de alegría. Morgana se ergía sobre aquel cuepro dorado y viril hasta que el tiempo estalló en ellos y todo se diluyó con una última y borrosa imagen... la imagen de Morgana acariciando la media luna que era su vientre para vovler a sentir el desgarró, el dolor y la maldición que esa misma mujer hilbana entre sus labios.


Adalia despertó como si le faltase el aire, se llevo una mano al pecho y notó como el corazón le latía desbocado. Miró alrededor y supo que seguía aún en la laguna entre aquella especie de ninfas de impoluta pureza. ¿Había sido sólo un sueño? Pero había sido tan vivido... lo había sentido tan dentro de su piel que aún vibraba con el recuerpo de aquellos dos cuerpos unidos bailando al son de aquel cálido sentimeinto... aquel extasis latente en su propio vientre. Miró su reflejo en el agua y tuvo la certeza que no lo había osñado, había visto su origen, el momento justo en que fue concebida y en como esas manos se deslizaban con amor pro aquel sedoso cabello negro...

Pero él se fue, llevándose con sigo el fruto de su unión... Nada tenía sentido para ella salvo que debía sufrir alguna terrible enfermedad mental que la aquejaba de alucinaciones pro que aquello no era posible. Se toco la cara pero ahí estaba... su inmenso parecido a ambos, la furia que sentía quemando sus venas, la esencia embriagadora de ese no se que indefinido atrayéndola... su propio nombre siendo susurrado entre las hojas...

Deseó romper a chillar pero apretó los puños tensando el mentón, ella nunca perdía la compostura, ella jamas dejaba de ser una dama, justo igual que Morgana... podía sentir todo el rencor y el remordimiento de su corazón, el veneno, el amor, el, miedo, la perdida y la angustía y no derramar ni una lagroma por fuera, podía maldecir y ser igual de terrible pero había algo muy distinto en ella. Al tiempo que el alma y el corazón de Morgana se había vuelto gélido y oscuro el suyo seguía siendo brillante y aureo como él...

Su madre, que había copulado con...¿qué?


Las jovenes la hicieron salir del agua, la secaron y cruzando una suave gasa roja tras su cuello la cruzaron sobre sus pechos y la anudaron a su espalda dejándo caer el resto de la tela como si fuera una larga y ondeante cascada con diminutos destellos dorados. Le pusieron unas braguitas doradas y alrededor de esta anudaron la misma gasa roja que se abría siniosa entre sus piernas haciendo sus movimientos fuídos y seductores. De nuevo cerró los ojos al sentir el estallido de color y regresó justo al instante en que Warx había entrado en su cuepro y su pulsó comenzó a acelerarse de un modo doloroso... la cuenta atras había comenzado y algo iba a sucederle a ella.

Lo sentía en cada parte de su ser, así como el creciente deseo que hizo avivar todas esas imagenes de cuerpos sudorosos, sus jadeos, el placer...

Gimió mareada y las siguió de vuelta a la sala donde se encontraban madre he hijo que volvieron sus pupilas hacía ella.


Nikta


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales