21 de febrero de 2012

Cambiando el Destino



Cambiando el Destino


Dos años de matrimonio tirados por la borda, dos años viviendo una farsa y aguantando todo por sus padres y las dichosas apariencias y el miedo al que dirán...

Años soportando aquel maldito trabajo y ese agobiante despacho que le cortaba las alas a la fuerza por que su padre se empeño en que debía seguir la tradición familiar y ser abogada. No le sirvió que estudiase enfermería y mucho menos que pasase sus practicas a escondidas en una oficina de seguros... él, era el patriarca y lo controlaba todo. Nadie osaba contradecirlo y ahora estaba allí... despertando tras el brutal choque que había sufrido con el coche al huir de aquella horrible realidad, con los ojos hinchados de tanto llorar y no era en sí por que hubiese pillado a Marc en su cama con otra... una de tantas que se habría follado durante sus “reuniones”, sino por lo estúpida y hundida que se sentía, nadie la valoraba ni pensaba en lo que necesitaba. Nunca nadie se había parado a pensar en como se sentía o en hablarle. En la oficina, ni siquiera el resto de secretarias la invitaban a salir con ellas de copas, cuando entraba en la cafetería o en la sala de la fotocopiadora todas guardaban silencio... era la hija del JEFE, del temido Señor J.H Wraith.

Y ahora encima tendría que lidiar con los del seguro cuando tan solo deseaba desaparecer... ni siquiera llevaba un rumbo fijo cuando aquel camión salió de la nada invadiendo su carril y casi podía considerarse un milagro que siguiese con vida. Eso, si es que estaba entera y no habían avisado ya a su familia...

Familia... vaya una palabra, en su caso no era más que una maldita jauría de hienas que venderían hasta sus propios hijos al mejor postor por escalar aún más arriba en su posición y fortuna.


__¿Evelyn?__le preguntó una voz de lo más sexy.

Lástima que con la luz con la que le apuntaba a las pupilas no podía ver más que su figura oscura recortada contra el reflejo de esta.

__¿Recuerda algo de lo sucedido?¿Sabe dónde esta?

__En el paraíso seguro que no__suspiró

La luz se apago por fin tras que ella la siguiera siguiendo las indicaciones del medico y parpadeó para dejar de ver puntitos.

__Ha tenido mucha suerte, esta en el Hospital...

__Ahórrese los formalismos, por favor__lo cortó.

__Bien, entonces sólo le diré que tiene para unos cuantos días, el cinturón le fracturo una costilla, el airbag le causó una pequeña quemadura que enseguida desaparecerá, tiene contusiones y politraumatismos y como ve, la pierna izquierda rota.

__¿El camionero esta bien?

__Si, sólo fue el shock.

__Bien__siguió con la cara vuelta hacia el lado opuesto al medico, no tenía animo ni fuerza para enfrentarse aún a la realidad, a nadie, estada demasiado entumecida por el dolor.

__¿Desea que avisemos a alguien en concreto?

__¡No!__se volvió hacía él__No, por favor__le tembló la voz y el dichoso pitido que controlaba su ritmo cardíaco pitó crispándole aún más los nervios__lo siento__carraspeó notando la voz aún ronca, no pretendía ser tan brusca ni que su voz sonase tan desesperada y temblorosa como lo hizo.

El medico suspiró cruzando una muñeca sobre la otra dejando su expediente pegado a su torso y echando un vistazo a su viceroy se sentó en la silla que había justo junto a su cama.

Y fue entonces cuando Evelyn reparó en él quedándose con los labios entreabiertos...

Era un chico de unos treinta y siete años, su pelo rubio oscuro estaba peinado de modo que trataba de domar alguna que otra rebelde honda. Su piel estaba bronceada de modo natural y tenía una seductora sonrisa además de una poderosa y penetrante mirada oscura que parecía atravesarle hasta el alma sin necesidad de un escáner. Pero más que su innegable atractivo físico era el aura que irradiaba, esa seguridad y ese calor... estaba apoyado de modo que ladeaba la cabeza y la miraba desde arriba con cierta arrogancia, pero aún así se veían una humanidad real en sus ojos...

__¿De que huía Evelyn?

__¿Por qué creé eso?__trató de mirarlo pese al dolor que sentía su entumecido cuerpo sedado.

__Por sus ojos, su voz, el modo en como se encoge. ¿Quién te hizo dejar de creer en ti?

Evelyn jadeó sin poderlo evitar volviendo a fijar sus ojos en aquel ángel que seguía ahí junto a ella y que se había inclinado hacía delante juntando las manos. ¿Cómo podía saberlo él? ¿Cómo lo había notado? ¿Qué acaso era un libro abierto?

__Puedes hablar conmigo te lo aseguro, seguro que no es tan complicado.

__Sólo decadente y humillante.

__Hummm eso, es si creé en lo que dicen los demás.

__Quería cambiar de aires, pensar... quería retomar las riendas de mi vida y decidir de una maldita vez.

__Hablas como si siempre hubieran decidido por ti.

__Toda mi vida a estado estrictamente dirigida y planeada, usted no sabe lo que es eso__una furtiva lagrima de rabia escapó de su control.

Nunca pudo ser una niña como las demás, ni jugar ni despreocuparse como el resto, disfrutar, reír, hacer locuras... no... ella era una Wraith y debía ser digna y consecuente. Elegante, educada, culta y sobretodo, femenina, una mujer recatada y obediente. Lo odiaba, lo odiaba con todas sus fuerzas y por mucho que había tratado de rebelarse más en corto la habían atado.

__Por favor se lo pido, no avise a nadie, sólo quiero desaparecer. Se que va en contra del protocolo, incluso del juramento hipocrático pero por favor...

Él la estudió una vez más y esa misma sensación de intenso afán de protección lo embargo, había algo en esa joven que lo hacía sentir vulnerable y deseaba sacar toda la ternura y dulzura que tan dentro había guardado, se la veía tan frágil y perdida ahí tendida... hermosa pese a los cortes y moratones que cubrían su piel... su pelo rubio, sus ojos verdes como esmeraldas y ese cuerpecillo pecaminoso lo hacían pensar en cosas que no deberían ni estar permitidas.

Carraspeó nervioso y volvió a revisar su expediente, hacía poco que una de las enfermeras le había traído el resto del historial.

Los ojos de Evelyn lo estudiaron e irremediablemente suspiró temiéndose lo peor, por mucho que ella le suplicase no le haría caso, tenía todo su historial en las manos y estaba obligado a informar de su accidente y ella no podría soportar ver las caras de reproche y decepción de sus padres, el despreció de todos ellos, sus desplantes y falta de preocupación.

__Dame una buena razón para desobedecer todo lo estrictamente correcto.

__Por eso mismo, por que nos pasamos la vida haciendo lo que todos esperan de nosotros, sujetos a un sistema corrupto y falso que nos ahoga hasta reducirnos a nada, por que no quiero seguir muerta en vida ni vivir más esta mentira, No puedo soportar ser más lo que todos quieren__se arrancó el anillo del dedo tirándolo con fuerza al suelo donde rodó tintineando__No me importa el que dirán, ni que mi familia me odie y me tache del árbol genealógico. No quiero seguir viviendo con un hombre que no me quiere ni respeta y que me tiene como un adorno, alguien que mi propio padre me busco y que me engaña con todas las que quiere. Estoy hasta los ovarios de que detesten y desaprueben todo lo que yo creo correcto o tachen de indecente lo que yo deseo, no cuento para nada, nunca estaré a su altura y odio esa mierda de bufete en el que me ha metido a la fuerza y donde todo el mundo me odia por ser la hija del jefe por lo que ni se molestan en conocerme. allí donde vaya llevo la firma de ese dichoso apellido, yo no soy un ser sin alma. Estoy cansada de que crean que soy una estúpida inútil... ¡no lo soy! y estoy cansada de llorar y lamentarme sin hacer nada, se acabó, ya no más, ahora voy a ser yo la que decida sobre mi. Ellos no son nadie para decidir sobre mi ni que esta bien o no. Estoy cansada de fingir, de sonreír y hacer como si todo estuviese bien y de alegrarme por los triunfos y cosas buenas que les suceden a los demás y ver como alcanzan sus metas y yo sigo ahí amarrada a las puertas de mi maldita casa.


La pasión, la rabia y el dolor que transmitían las palabras de Evelyn le hizo maldecirse una vez más, no debería haberse quedado ahí y mucho menos interesarse de aquel modo porque ahora mismo sabía que estaba dispuesto algo que bien podría costarle la carrera, pero esa sinceridad tan tremenda... esa chica realmente se sentía atrapada en su propio dolor, se estaba ahogando y no se daba cuenta de que trataba de pedir ayuda desesperadamente hasta quedarse sin aire. De todos modo no se arrepentiría, seguro.

__Puedo alojarla aquí cerca, tengo una pequeña casa en la sierra, allí podrá descansar y yo hacer el seguimiento, necesitará recuperación pero parece fuerte y decidida así que seguro que enseguida se recuperará.

__¿Por qué hace esto por mi? ¿Sabe lo que se juega verdad? Ni siquiera me conoce, nadie se preocupa sin más...

Él sonrió con esa arrogancia tan segura y condescendiente y Evelyn sintió como las mejillas se le incendiaban ¿cuanto hacía que no sentía deseo o emoción por algo?

__Por cierto, soy el doctor Lionel__le tendió la mano que ella acepto, su piel era suave y cálida...

__Encantada__sonrió como pudo.


Lionel se metió en su auto y se quedo pensativo frente al volante, arrancó aún cavilando y se dirigió a su casa, comió algo precocinado sin demasiadas ganas tras darse una ducha y se dejo caer sobre el sofá apoyando los pies cruzados sobre la mesita dando un trago a su cerveza y fijo la vista en la pantalla. Pero su mente seguía muy lejos del partido y lo único que veía era la cara de esa chica...

Desde luego la fortuna de su familia no tenía parangón peor no le cabía en la cabeza como no podían querer a esa mujer que era todo corazón, odiaba a esa gente así y los odio aún más cuando los vio aparecer en las noticias en la sección de sociedad... ellos ahí, disfrutando de la magnífica gala que celebraba el banco mientras su hija estaba sola en una cama de hospital luchando por su vida. Por que la verdad es que no todo fue tan simple como le dijo, había estado inconsciente suficiente tiempo como para haber sufrido lesiones cerebrales graves, había entrado en parada cuando consiguieron desencarcelarla del vehículo que quedo para el desguace. Pero ahí estaba, como si nada hubiese interrumpido el flujo de su vida...

Se levantó sin pararse a pensar en lo que hacía y se vistió cogiendo de nuevo las llaves de su vehículo. Seguro que ella odiaría aquel coche que ya no le serviría por que se lo habría puesto su marido, pero seguro que no tendría problemas con su sencillo Peugeot. Sonrió al pensar en ello y dejando el botellín sobre el mueble de la entrada regreso al hospital, saludo como siempre a todos y se fue directo a la habitación de Evelyn. Ella seguía dormida, pero almenos ahora parecía relajada... suave y etérea como las ninfas de los cuentos, parecía una niña con esa carita tan dulce pero a la vez tenía un algo que lo ponía cardíaco perdido.

Poco a poco los días fueron pasando y entre ellos dos fue naciendo algo más que complicidad y risas, sus miradas hablaban de una pasión que se desbordaba pro momentos tratando de ser contenida mientras ella se recuperaba en su casa. A esas alturas Lionel se daba cuenta de que estaba más que implicado emocionalmente con su paciente y que se moría por probar sus labios de una maldita vez mientras le apartaba un suave mechón rubio de la frente.

Ella sonrió con timidez y me mordió el labio haciendo el último ejercicio, la verdad es que el cuerpo de esa mujer lo enloquecía y tener su perfume flotando a su alrededor era más de lo que podía soportar. Una fina capa de sudor perlaba la piel femenina y él le puso la mano en la cadera para cerciorarse de que sus músculos trabajan correctamente, ella inspiro y expiro como una profesional y se volvió levemente hacia él que estaba a su espalda, su coleta le hizo cosquillas en la barbilla pero no le importo.

__¿Todo bien doctor?__sonrió traviesa.

__Perfecto, por hoy ya es suficiente, no es bueno que te fuerces. Has recuperado el tono muy rápido.

__Me gusta salir a correr, escalar... todas esas cosas que se suponen no debería hacer__sonrió antes de beber encantada de sentir aún el calor que desprendía el cuerpo de él junto al de ella.

__¿Tienes hambre?

__Si, pero creo que antes necesito una buena ducha.

Él sonrió con un asentimiento y notó como el cuerpo de Evelyn se estremecía cuando apartó su mano de su cadera. La volvió hacía él mirándola con descaro y admiro sus formas dentro de aquellas ceñidas mallas negras y aquel top de deporte rosa y no pudo reprimirse más, la atrajo de la mejilla y justo cuando sus labios se rozaban el impertinente móvil de Evelyn comenzó a sonar, ella dudo entre abriendo los labios que el tanteó hasta que ella gruñó dudando y alcanzó el dichoso aparato que no dejaba de sonar estirándose casi sobre la encimera.

Era Marc...

Abrió la tapa con una nueva dureza y decisión en su cara y espero a oír su voz, una vez dejo de despotricar y de oír de fondo a su padre gritando dónde coño estaba y qué quién se había creído etc etc ella tomo aire. Se conocía demasiado bien todos sus discursos sobre deberes y morales, también las excusas de su mujeriego marido, al que le gustaba incluso más el dinero y los lujos que las faldas...

__Marc, quiero el divorcio y dile a mi padre de mi parte o sino mejor, por el manos libres y así todos lo oyen y les dices que se vayan muy amablemente a la mierda y dejen de amargarme la vida, me largo. No me busquéis, eliminadme del testamento si gustáis pero olvidad que existo por que si habéis necesitado casi un mes para preocuparos por mi paradero o saber si estaba bien es que no os importa un bledo lo que me pase, de hecho nunca lo ha hecho. Así que ahora voy a empezar yo a pensar en mi propia felicidad, he tenido mucho tiempo para pensar y reflexionar. Puedo valerme por mi misma, no soy estúpida y tengo plena confianza en mi misma, la he recuperado y no gracias a vosotros y ¡ah! Por cierto hay algo que se llama autoestima ¿la conocéis? Pues ala, ahora si que esta todo dicho, te mandare los papeles del divorcio a través de mis abogados y más te vale no intentar ninguna de tus jugarretas por que el contrato prematrimonial que papa te hizo firmar__se detuvo para coger aire__Mira una cosa que hizo bien__dijo divertida__Dice muy claro que la infidelidad te deja con el culo al aire y las tengo más que demostradas. Que tengáis un buen día__colgó con una sonrisa de satisfacción el la cara y respiro aliviada y sintiendose libre por primera vez en su vida.


No sentía ningún peso sobre sus hombros ni nada que afligiese su corazón, tenía su propio dinero y su inteligencia para empezar de nuevo, su valía y algo mucho más importante... su propia aceptación, ahora iba a empezar un nuevo ciclo gracias a aquella desgracia. Miró a Lionel con una nueva luz en los ojos y rompió a reír sin poderlo evitar, se sentía tan bien...

__¿Nerviosa?

__¡Joder! ¡no! sienta de maravilla__sonrió

Él rió también de aquel modo ronco, tenía una voz tan irresistiblemente sexy que cada vez que la oía sus muslos se volvían gelatina, tenía las manos en los bolsillos y seguía mirándola con el deseo brillando en los ojos, así que Evelyn se decidió a romper con todo su paso y a ser ella de nuevo. Se acerco despacio, seguro y sensual a este y le puso un dedo en el pecho con el que resiguió su musculatura por encima de la camiseta.

__¿Y creé usted doctor que lo podríamos celebrarlo con una copa y buen baño caliente?

__No creo que la medicación hago muy buena mezcla con el alcohol pero... podría hacer una excepción__la estrecho por la cintura__Siempre y cuando haga yo mismo el control pertinente.

Evelyn sonrió traviesa pasándole un brazo tras la nuca cuando la cogió el volandas llevándola al baño y la dejo junto a la puerta, este era enorme pero aquel día tenía un toque diferente.

__Cierra los ojos__le pidió en un susurro al oído Lionel.

Ella obedeció sin perder la sonrisa y agudizó el oído mientras oía como daba el agua para llenar la bañera medio ducha, desenroscaba unos botes y echaba algo al agua que impregno el baño de un delicioso perfume a dulces y rosas. El vaho y la humedad se pegaron a su piel y sintió la calidez llenando el baño. Lo escuchó salir a la cocina y luego oír un clic que no supo identificar, el volvió a ir a la cocina y escucho el entrechocar de dos copas de cristal y la nevera al cerrarse. Evelyn volvió a sonreír mordiéndose el labio ansiosa, estaba nerviosa pero era por un motivo muy diferente, ahora estaba a la expectativa, segura de ella misma.

__Vale, ahora ya puedes abrirlos.

Cuando lo hizo vio el baño iluminado por la suave luz de varias velas, la bañera llena de espuma y pétalos y él frente a ella sosteniendo las dos copas únicamente con aquel ajustado pantalón negro que la hacía fantasear de mil y una formas. Los ojos se le llenaron de lágrimas de felicidad.

__¿Pasa algo?__Se preocupó él.

__No, todo es tan... perfecto...__sonrió tratando de no sollozar de la emoción.

__Pues aún no ha hecho más que empezar__se acerco hasta ella que le paso los brazos tras el cuello.

__Gracias, Gracias Lio por todo lo que has hecho por mi, gracias por devolver a la vida a este corazón.

Lionel la beso con toda la pasión contenida y ella gimió sintiendo reaccionar todo su cuerpo con una sensibilidad íntima y cálida. Se estrechó más contra él y dejo que la desnudara con sumo cuidado y que admirase su cuerpo sin vergüenza alguna. Volvió a cogerla entre los brazos y la deposito dentro del agua y volvió a hacerse con sus labios introduciendo suavemente su lengua que se adueño de la de ella como nunca nadie había hecho. Acarició todas y cada una de sus curvas y la hizo agarrarse a la barra que había a un lado y al filo de la mampara mientras el seguía dedicándose a saborear y torturar su cuerpo de las formas más prohibidas y placenteras que podía haber. Evelyn sintió como su cuerpo se volvía de gelatina y como él abría los pliegues de su feminidad e introducía sus largos dedos en ella, acariciando,, penetrando y lamiendo su húmedo sexo.

Empezó a temblar de puro placer y gimió sin poderlo evitar mientras experimentaba lo que era ser realmente deseada hasta que no fue ni consciente de estar pronunciando su nombre y pidiéndole que lo necesitaba, que quería sentirlo en ella...

Él alzó los ojos hacía los de ella y alzando las piernas de Evelyn que sostuvo con sus antebrazos adelanto su tremenda erección hacia su entrada y ella jadeó al sentir como aquella rosada y enorme cabeza empezaba a ensancharla e introducirle muy lentamente en ella hasta llegar al centro mismo de su cuerpo, se puso rígida un instante y de nuevo cuando él comenzó a moverse acoplado en su interior su cuerpo se amoldó al de él dejándose llevar como nunca lo había hecho hasta estallar en el más puro de los éxtasis que hicieron latir su corazón con fuerza y temblar su alma de felicidad.


Nikta













No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales