19 de julio de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.33






Bueno chic@s pues aquí os traigo el penúltimo capitulo de esta historia, espero lo disfrutéis ya que una vez suba el último capitulo, lamentando mucho creo que habrá un pequeño parón pero espero poder estar de vuelta pronto con todos vosotr@s, la verdad estoy agotada, falta de ideas y colapsada, no tengo tiempo ni para mi y es hora de tomarse un pequeño descanso y recargar pilas. La verdad hecho de menos poder visitar vuestros blogs como Dios manda, porque paso escopeteada y muchas veces aunque lea no dejo comentarios como me gustaría. Mil perdones y como no me gusta hacer las cosas mal pues lo dicho, me tomo un pequeño descansito pero ni mucho menos me alejo ni olvido de tod@s y cada uno de vosotr@s aunque suene a peloteo lo digo en serio sino ya ni lo digo...

Os dejo ya por fin sin más dilación con la historia que sino me lío y no callo :p

Nikta




- No espera Urd, no te vayas – me pidió Akesh.

- Dejadme en paz.

- Escúchame Urd – se adelantó Iset.

- No – me aparte y me gire al oír el frenazo de un coche.

- ¿Necesitas transporte cielo? – me sonrió Vierna señalándome con la cabeza el asiento vacío. Iset se quedó paralizada, su cara se contrajo.

Yo me giré y baje las escaleras y salte dentro del coche.

- ¡No Urd! No vayas con ella es …. - Grito aunque su voz ya se la llevaba el viento mientras Vierna me llevaba lejos en su coche.

- Esa mujer… los cabellos de fuego… - murmuro Iset mostrando la carta que un día saque de la baraja a los allí presentes.

- Creo que tenéis problemas, yo podría ayudaros – río Ezequiel saliendo de una esquina.


Cuando salí del baño tras mojarme la cara para despejarme entre en el salón, Bianka y Vierna estaban allí hablando, me oculte un momento tras la puerta y escuché a escondidas.

- No perdamos más el tiempo Bianka, hazlo ya, no tardaran en echársenos encima. ¿Cuánto más crees que podrás mantener esa farsa? Ella sabrá enseguida que no eres su madre, tu careces de instinto maternal, dile que eres su tía, al fin y al cabo eso sí es verdad.

El loro de Bianka me asustó y delato mi posición antes de que pudiera hacer nada, salí con naturalidad como si viniera del baño y sonreí, ellas guardaron silencio al verme y siguieron como si nada.

Vierna se acerco al mini bar y se sirvió una copa a la vez que llenaba otra, Bianka fue a la cocina. Había algo extraño en el aire… me aparte de ella cuando se acercó pero acepte la copa que me tendía, la olí y al no detectar nada bebí, no podía delatarme antes de tiempo, me senté a plomo en una silla, estaba mareada y la cabeza me daba vueltas la copa resbalo de mi mano, estaba tan… débil, (no, mierda pensé, otra vez no, estúpida). Vi a Vierna acercarse a mí, algo brillo en sus manos.

- ¿Qué eso? – pregunte aturdida, no podía pensar tenía la cabeza espesa y las piernas pesadas.

- Nada cariño, algo que te aliviara – sonrió, Bianka regreso de la cocina y me acarició el cabello, note un pinchazo y una debilidad inmensa, mi interior se agitaba, todo mi ser gritaba peligro, me asuste, intente levantarme pero Bianka me ato a la silla.

- No…

Ellas rieron, sentí otro pinchazo en el cuello y las vi lamer la sangre que salía de la herida, tire de las cuerdas pero no cedían, las quemé y conseguí levantarme pero me desplome al suelo, las vi acercarse… hubo una explosión y luego nada, no oía ni entendía nada pero corrí por la calle hasta dar con mi familia.

- Azrrael – susurré porque era incapaz de gritar y él por suerte me escucho desde la otra punta de la abarrotada plaza, corrió hasta mí, estaba pálido y dolorido, estaba aún herido pero aún así me cogió antes de que me desplomase llorando como una niña – Quiero ir a casa, llévame a casa…

Bianka y Vierna aparecieron por la calle cuando él me ayudaba a levantarme, las vi y sin pensarlo las ataque, tío Akesh y los demás corrieron hasta nosotros y cargaron contra Vierna, vi como un rayo impactaba contra la primera, esta grito y se retorció para acabar reducida a un montón de polvo y aún pude ver como Vierna se quemaba en mitad de las llamas que le lance cuando la vi herir a Rafa, no podía dejar de llorar mirando los restos de lo que había sido Bianka, había destruido el único lazo que me vinculaba a mi madre...

Íbamos hacía el hotel a recoger las cosas cuando volvieron a atacarnos, esta vez Azrrael y mi tío se ocuparon de todo, me impresionó verlos actuar, eran realmente poderosos y yo había sanado a Azrrael y a Rafa, se ve que Abraham volvió a abogar por él ante mi familia y tío Akesh lo mantuvo sano lo mejor que pudo, aún así no podía sanar sus heridas internas, estuvo muy mal...

- Tenía un plan… no iba a hacerte daño, confía en mí – me dijo Azrrael cogiéndome entre sus brazos – No volveré a perderte – me susurró mientras acababa de escuchar todo lo que había pasado y lo que habían planeado y la verdad… me dio una idea. Sabía que Azrrael no había acabado aún con Ezequiel y que este no cejaría en su empeño y nos seguiría. Sólo deseé que funcionase llegado el momento y p

or supuesto volví a pedir perdón por mi comportamiento. Estaba fatal…

- No podemos ir a casa, se nos acaba el tiempo, la llave… - dijo Naím.

- Esta en casa, siempre ha estado allí – susurré cansada, aún me dolía todo Eso es lo que os hubiera dicho aquella noche si no… - suspiré y rebusque entre mis cosas hasta sacar el ordenador, inicié el programa que le había pedido a Ablace y le mostré como la constelación señalaba el antiguo santuario misterioso que había en mitad del bosque que rodeaba la casa.

- Tengo que entrar en él el séptimo día de…de…

- Iré a por los billetes – dijo Rafa

Ablace me miraba preocupado, llevaba cortes, arañazos y morados por todos sitios.

- Vale, lo siento – le miré – Pero te equivocaste con él.

- Y me alegro, pero no quiero tus disculpas eso no me importa, me importa que estes bien.

- Anda ven aquí – le sonreí y cuando se acerco le di una fuerte abrazo.


Continuara...



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