7 de julio de 2011

de vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.31





Cuando quise darme cuanta estaba tumbada sobre ese frío altar en el que se había transformado la mesa, toda la habitación había cambiado y era esa especie de cueva, las lagrimas resbalaban por mis ojos aunque no quisiera, no podía moverme ni soltarme, los grilletes me hacían daño y me dolían las heridas, la sangre me resbalaba por ellas y caía en el suelo donde escuchaba el clic de la sangre al chocar contra el cuenco, los tobillos estaban en la misma situación y las ingles creía que se me dislocarían, habían separado demasiado las cadenas expresamente para que estuviese bien abierta, hacía frío y el estar desnuda no ayudaba, sentía nauseas, asco de esas manos que recorrían mi cuerpo, no sentía otra cosa. Ezequiel saco sus dedos de mi sexo y se los llevo a la boca. Grite y grite hasta quedarme sin aliento y él se reía, por mucho que gritase nadie me oiría, nadie acudiría en mi ayuda les había dado de lado, habían intentado hablar conmigo una y otra vez pero no les hice caso les dije cosas terribles, ahora veía que no era yo… intente soltarme hacer algo pero era inútil, no me quedaba fuerza, Ezequiel tenía razón había caído en la tentación y había aceptado.

Abrí los ojos de par en par al ver a Azrrael, quería gritar pedirle que me ayudase pero no me salía la voz. Le suplique mentalmente pero se había desvanecido dando paso al llanto nuevamente, lo había imaginado, como le echaba de menos, su voz, sus besos, sus manos, su guía… intente resistirme mientras sus manos y su lengua se abrían paso por mi cuerpo, cuando se hartaba de oírme gritar me la metía en la boca impidiendo que le mordiera. Cuanto más me resistía más reía él. Por un momento creí ver la luz al ver de nuevo a Azrrael. Esta vez no lo imaginaba.

  • Vaya, mira quien ha llegado, Azrrael, bienvenido a la fiesta.
  • Déjala – le amenazo.
  • Vamos, tú ya has disfrutado de ella.
  • Ella me pertenece sólo a mí.
  • Creo que te equivocas amigo, olvidas un pequeño detalle.
  • No Ezequiel, eres tú quien no lo entiende.
  • Pobrecito Azrrael, se piensa que puede dominar al poder único por que han echado un polvito, no Azrrael ¿Ha hecho algo de lo que le has pedido? – espero un segundo y prosiguió – No, y ¿Por qué? Por que sólo se puede doblegar al poder ¡por la fuerza! Y claro tú eres incapaz de hacer eso, fuiste grande por un tiempo…mírate ahora, esto no es un cuento de hadas Azrrael y con amor no se obtiene lo que ambos deseamos, pudiste tenerlo pero lo rechazaste.

Azrrael apretó tanto el puño que la palma le sangraba.

  • Te ofrezco un trato muy generoso hermano, participa y ambos seremos los beneficiarios.
  • ¿Crees que soy tan tonto? Lo deseas sólo para ti, jamás lo compartirías.

Ezequiel rió divertido – En otro caso te daría la razón, pero esta vez no.

  • ¿Qué tramas Ezequiel?

Este último le hizo una seña invitándole, mostrándome ahí indefensa y vulnerable

- Vamos… ahora que lo tienes al alcance de la mano vas a volver a renegar…

Azrrael lo miró y se acercó agachándose sobre mi sexo con una sonrisa infame.

-¡No! ¡No, no, no Azrrael, basta! Tú no, no… – sollocé

- Oh cuánto dolor – rió Ezequiel exultante viéndose vencedor – Eso es Azrrael, vamos… tómala.

Grité, grité con todas mis fuerzas, la rabia y la ira crecían no más que la vergüenza y la amargura, me sentía traicionada, sucia e idiota, quería salir de ahí desvanecerme. Miles de imágenes horribles acudieron a mi mente, era Ezequiel que me mostraba el pasado horrible de Azrrael, él había sido un demonio, el azote de los infiernos, él el más precioso y bueno de los ángeles que lo abandono todo por amor a mí y acabo cayendo a manos de ellos, no podía dejar de llorar, sentí como Azrrael y Ezequiel, arañaban mi piel, unos labios se cerraron sobre mis pechos, sus dedos invadían mi sexo hiriéndome, me hacían daño expresamente, me mordí el labio para no darles el placer de oírme chillar, estaba a punto de desfallecer, seguían atormentándome con sus juegos hasta que una voz femenina irrumpió en la sala.

  • ¡Quietos! ¡Apartaros ahora mismo de mi hija!
Continuara...

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