4 de julio de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.30


Tenía razón, tenía que tomar las riendas de mi vida, sonreí maliciosa y brindamos, bebimos y nos fuimos a divertirnos, fui mala esa noche, disfrute haciendo todo lo que se suponía no debía hacer y sin darme cuenta me estaba dejando envenenar por las tentaciones del “mal” caía seducida en sus brazos, que deseaba algo pues usaba mi magia… no entraré en detalles, pero esa noche era la cazadora, la guerrera, la asesina, la Urd mala, la Kali que todas podemos llevar dentro, usaba todos mis recursos para conseguir mis deseos, no sé cuánto tiempo pase con ella, entre lujos extravagantes y deseos extremos, prohibidos para mí. Me dejaba convencer por sus palabras, por sus consejos, parecía saberlo todo, me entendía y me apoyaba pero si hubiera prestado atención… había tantos indicios, ni el consuelo de que Gold velase mis sueños me quitaba esa opresión del pecho, incluso cuando deseaba estar con Azrrael ella hallaba el modo de quitármelo de la cabeza pero aún así le necesitaba tanto, lo echaba de menos, pero era una debilidad según Vierna, me dolía el corazón pero…

Ya sin saberlo había caído en sus redes, ya había descendido a los infiernos y me había convertido en una de ellos… y sólo sé que esa noche salimos a divertirnos y se convirtió en la peor noche de mi vida… pero volvamos al momento en que abandone la habitación del hotel, esto fue lo que allí sucedió:

- Os dije que no la atosigarais, que la dejaseis tranquila, que le dierais tiempo – entro de nuevo a la habitación Naím enfadado – Ahora ya no confía en nosotros y se va a perder… está muy confusa y hay algo en ella, algo distinto en su comportamiento, no era así y no es por su esencia, es una influencia…se está volviendo arrogante, caprichosa, egoísta… la conocemos desde pequeña y os digo que esa Urd que tenemos ahí no es ella. En el fondo de sus ojos hay agazapada una mujer calculadora, fría… y si tengo que ser sincero noto su energía distinta, hasta su aspecto… siempre ha sido provocativa, pero ahora busca llamar la atención expresamente, no es un acto natural y espontaneó como siempre, sus ojos, el maquillaje oscuro… la presencia que noto en ella es de una Jotori… no una Drafire. Os digo que delante de nuestras narices la están transformando gracias a los errores que cometemos una y otra vez. No me hicisteis caso la primera vez cuando dije que debía saberlo y ahora tenéis el resultado, empezó a cambiar poco a poco desde que llego.

Azrrael lo miró apoyando su argumento.

- Tienes razón ¿pero qué hacemos ahora?

- Tenemos que ir a por ella.

- A mi me sigue preocupando una cosa… que quiso decir con lo de que ya era tarde… - dejo la pregunta al aire David mirando a los demás.

- Es evidente – dijo Ablace frotándose la sienes – Quería negar lo evidente, nunca quise creerlo ni cuando le dije aquello a Iset.

- ¿De qué hablas? – lo miró Rafa aunque ya sabía por dónde iba.

- Esta vez es distinto… sus gestos, ese brillo en los ojos, sus sonrisas, su expresión corporal, ese rubor en las mejillas – suspiro Naím

- Si, los cuchicheos con Iset – siguió Rafa

- Se ha enamorado, se ha enamorado de ti y tú volverás a romperle el corazón – acabo Ablace dirigiendo su mirada sobre Azrrael al igual que lo hacían los demás.

- ¿Te has acostado con ella?

Azrrael no contesto. Lo que habían visto era bastante para responder.

- Pues claro que lo ha hecho, siempre ha sido su intención robarle el poder, regodearse en sus bajas pasiones, usarla y destrozarla, ¿Quién no querría acostarse con ella? – se acerco amenazador Ablace

- No le he hecho nada, no se lo he quitado – lo miró impasivo el aludido.

- Pude que ahora no, así es más divertido, te has aprovechado, te has reído de todos en nuestra cara, ya la has probado otra vez, el próximo paso será doblegarla – siguió el otro.

- Quizás tengas tu el problema Ablace, la deseas y eso está empezando a desquiciarte – lo miró fríamente Azrrael – Ya os está empezando a afectar a todos, su poder crece y podéis notarlo, nos atrae a todos… todos queremos poseer los más preciados tesoros, no pierdas el norte de vista – lo miró desafiante.

- Azrrael tiene razón – se sentó en el borde de la cama Akesh con un suspiro.

- Estáis pasando algo por alto – los sorprendió la voz de Iset desde el marco de la puerta.

- ¿Qué? – la miró Rafa

- Él la quiere y ese es su tormento y su castigo, esa es su liberación y su imposible, estar con ella sin dañarla, es por ella que cayó y es por ella que vuelve a su camino ¿no le veis? Sus alas doradas ya no son negras…

- ¿Puedes verlas? – se asombro Azrrael, ella le sonrió y asintió.

- Ella hace que brillen, lo que ella toca no puede ser malo- los miró y desvió la vista hasta Akesh – Señor Akesh, ¿recuerda lo que dijo una vez? Eso de que si ella era feliz lo aceptaría… pues ella es feliz cuando esta con él, él es su tabla de salvación, cuando está con él es verdaderamente ella y aunque no la conozca desde hace tanto como vosotros la quiero y sé que es una persona maravillosa, han pasado muchas cosas en poco tiempo y siempre ha estado a mi lado, me ha cuidado, animado, aconsejado y ha cuidado de vosotros aunque no lo creáis. Si algo me ha enseñado a demás de quererme a mi misma y valorarme es que, pese a que ella aún no lo sepa o no se haya dado cuenta, es que hay que saber perdonar, olvidar los errores de los demás, si no tenemos fe entre nosotros mismos de que podemos aprender y mejorar cada día como personas… ¿Cómo queréis que ella nos respete? Sé que no tendría que meterme en sus cosas pero no puedo verles sufrir así, ya forman parte de la familia… recapacitad… lleváis días diciéndole que todo lo que ella ama es malo… y siento que Urd… corre un gran peligro y que discutir por tonterías no nos lleva a nada. Sí, Urd se acostó con él porque le quiere, se entrego libremente, no la ha forzado a nada y dice la verdad cuando os dice que no la ha doblegado, ella no se dejará tan fácilmente y si es él quién lo intente… no tengo tan claro que pueda porque ella le pertenece, haría lo que fuese, se entrega con toda su alma porque lo ama. Muy grande tendría que hacerla para que fuera forzado. Bueno no sé es una opinión, aunque si se sintiera traicionada entonces…

- Me encanta esta chica – sonrió Azrrael y ella permitió que le diera un achuchón inofensivo.

- Nos has dado una buena lección Iset – suspiró David

- Gracias – le cogió la mano Akesh.

- Pero si la profecía de la caída de Urd no hablase de él…

- Hay que moverse y encontrarla antes de que sea tarde.

Era de noche y salimos de fiesta con Vierna y unos amigos suyos, fuimos a la discoteca de Ezequiel, desconocía que se conocieran pero no me sorprendió, Vierna era tan deslumbrante y absorbente, bebí más de la cuenta, baile con Ezequiel encantada de volver a verle aunque extrañaba a Azrrael este no acudía a mis continuas llamadas ¿Por qué? Si hubiera abierto los ojos lo sabría. Fue sobre las seis de la madrugada que Ezequiel me llevo a aquella sala vacía de la discoteca, se acerco a mí sin mediar palabra no podía descifrar su cara pero… me asuste, estaba mareada, me sentía cansada, adormilada, sin fuerza de voluntad la palabra era débil…

Él se puso detrás de mí acariciándome los brazos

- ¿Te gusta lo que ves Urd? – me susurró al oído, se me erizo la piel eso ya me lo había preguntado una vez…

- ¿Por qué me preguntas eso?

- Curiosidad… pero dime ¿te gusta lo que ves? – tendió la mano mostrándome un mundo postrado a mis pies, un mundo al alcance de mis manos, un mundo de excesos y poder, lujos y caprichos…

- A cualquier mujer le gustaría eso.

- Pero no le pregunto a cualquier mujer, te pregunto a ti ¿te gusta lo que ves? – insistió rozando levemente mis caderas.

- Sí – susurré apoyándome en su pecho, él seguía detrás.

- Has probado nuestro mundo, has bebido de nuestras copas rojas… has saboreado el poder absoluto, has reinado con maldad y has aceptado nuestras ofrendas… Urd, has pecado y has saboreado las mieles, has derramado sangre… - seguía susurrando en mi oído seduciéndome.

- No te entiendo Ezequiel…

- Sólo has de cruzar dos puertas más. Dejaste a tu familia, acudiste a nosotros porque eres lo que eres, te gustan los bajos placeres, no hay nada malo en desear el poder, en ser ambicioso, amar la riqueza y el lujo, querer saber y aplastar a los que se interponen en tu camino, es normal… - me beso el cuello mientras me desabrochaba el vestido.

- Ezequiel… ¿Qué haces? Para… déjame por favor, no...No quiero… - intente resistirme, negarme, sus manos acariciaban mi piel de forma brusca y abusiva, dominante - me haces daño.

- Has caminado a la sombra, has dictado tus propias reglas… lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia, soberbia son todos ellos pecados de los que has gozado… ¿Te suena Urd? Siete – se puso delante de mí con los ojos brillantes aferrándome del brazo y estirándome hasta el centro de la sala que empezaba a transformarse ante mis ojos.

- No… - dije completamente aturdida – Siete, siempre siete… - murmuré

Ezequiel volvió a deslizar sus manos entre mis piernas

- No, no me toques ¡suéltame!

- Esto es lo que pasa por jugar con fuego, ahora me toca divertirme a mí – sonrió de modo aterrador – Ya iba siendo hora.


Continuara...


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