28 de junio de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.29



- Buen trabajo mi señora, veo que no habéis perdido el toque – habló una voz a mis espaldas, me giré, junto a la ventana había un punto de luz brillante, parecido a una estrella, me cubrí los ojos cuando aumento su intensidad, cuando pude ver en el lugar de la luz había un hombre de una belleza imposible de describir, sus labios llenos, su pelo negro como la noche caía en rizos por su nuca, llevaba el torso desnudo, era fuerte y ancho y entonces lo vi, el hombre extendió a su alrededor unas alas blancas. Parpadeé confusa pero luego mi mente fue dirigiendo mis actos.

- ¿Osiris?

Él asintió con una sonrisa cálida – Me llevaré de vuelta a estos

- Llevo mucho dormida.

- El necesario, bienvenida Urd.

- Cierra bien tus puertas, no tolerare que nadie más vuelta a atentar contra mi familia ni que irrumpan en el mundo de los vivos.

- Por supuesto mi dama. Debo volver ya.

Al momento la habitación volvía a estar como siempre pero olía a… ¿miedo?¿respeto? me gusto.

- Creo que me ibais a contar algo – dije extendiendo la mano hacía el átame que volvió a mí y desapareció a otro gesto, la verdad… no sé como lo hice, no dominaba aún la técnica ni lo que hacía, notaba como mis… poderes me dominaban a mí y no yo a ellos.

Me contaron que no era una bruja normal y corriente, yo tenía la esencia de Urd-Kali, yo tenía la sabiduría de estas, tenía poder sobre el destino de los hombres, sobre la magia y los mundos así como el secreto de la vida y no sé cuantas cosas. Como siempre muchos ansiaban mi “poder”. El Séptimo sello era la esencia vital en sí, mi corona y parte de mi legado, debía recibir los dones antes de que se dieran las condiciones adecuadas para que cualquier mortal con dones especiales pudiese optar a obtener ese conocimiento y esa fuerza destructiva. Sólo la persona adecuada o sea yo, podía controlar ese poder encerrado por los Dioses que pusieron a prueba a los hombres para saber si eran dignos de poseer el conocimiento que estos les ofrecían, pero un Dios malvado y vengativo que no voy a nombrar nos maldijo… quería el poder absoluto para él, quería gobernar sobre los demás costase lo que costase y crear su propio mundo, creo una profecía y su maldición como ya dije. Intrigo sin parar hasta que mi propio amante me “mato” condenándome a vivir entre mortales hasta que llegase el día de recuperar mi corazón. En ese momento, los Dioses mayores tanto representantes del bien como alguno del caos me protegieron con la esperanza de que yo en mi dualidad no rompiera la balanza, me concedieron su propia profecía. Pero la maldición del otro ya había sido pronunciada y me había alcanzado, yo sería seducida por el mal… de ahí que Kali fuese una Diosa destructiva y malvada en unos casos y piadosa por otra, me hizo vulnerable privándome de mis recuerdos y de mi poder real, sería una bruja humana con todas sus debilidades y pasiones, sería por tanto influenciable y para dominarme tan sólo tenían que poseerme en contra de mi voluntad, me dijeron tantas cosas que no recuerdo ni la mitad. ¿Entonces… cuando yo cedía a mis bajas pasiones quería decir que me estaban manipulando o no? Había tantas cosas que aún no acababa de comprender, tenía que haber una explicación o quizás era que no era capaz de controlar mis dos caras…

Tras esto me levante del salón y me fui a mi habitación, la cabeza me daba vueltas, bullía en una vorágine de pensamientos, me sentía engañada, traicionada, siempre lo hacían todo por mi bien, para protegerme… pero no lo veía así, yo sentía que me habían expuesto abiertamente al peligro, al no saber quién era, al atar mis poderes… era vulnerable, ahora no sabía cómo hacer lo que se suponía que debía hacer, me manipulaban constantemente, me habían engañado, no podía soportarlo… habían dirigido mi vida como habían querido, estaba furiosa. Intente relajarme, cerré los ojos y suspire. Me senté en la cama y apoyé la espalda en el cabezal, estar ahí en esa posición despertó mis recuerdos, recordé el latir del corazón de Azrrael, el calor que transmitía su pecho agitado, como deseaba tenerle allí en ese momento… podía sentir aún como mi cuerpo se arqueaba y se relajaba, podía sentir sus dedos deslizándose entre mis piernas… me deje llevar por mi pasión, mis manos en mi cuerpo eran las suyas, lo recordaba tan bien que el éxtasis me embargo enseguida. Me quede tumbada en la cama, aún jadeando y enterré la cara en la almohada, mire el techo y sonreí, había sido tan increíble… Azrrael me llenaba, me daba calor y bienestar, me daba amor… en cambio… recordé mis “experiencias” con Ezequiel y no era lo mismo, sí me daba placer pero no tanto, era más frío, más duro… intentaba dominarme… Azrrael era dulce y salvaje a la vez, tenía un punto de peligro, con su cara de ángel pero a la vez era un chico malo. Quería olvidarme de lo que me habían contado esa noche pero no podía, le daba vueltas otra vez, según Iset había tres peligros… dos hombres, dos hombres poderosos y que perdieron el camino y cayeron perdiendo la gracia divina al menos uno…y otro peligro mayor suspiré, los grupos que querían matarme no me importaban sinceramente frialdad o no… podía acabar con ellos pero era un agobio andar siempre pendiente de si van a atacar o no y evitando sus ataques, huyendo una y otra vez porque aunque no lo haya mencionado nos atacaron muchas más veces durante los días siguientes y entre todos acabábamos echándolos o… matándolos yo, no lo podía evitar… cuando perdía el control y me dominaba la sangre… me sentía todo poderosa. Cada día aprendía más cosas de Vierna pues mi tío poco podía enseñarme, aunque pusieron toda su buena voluntad en enseñarme lo que ellos sabían, eran brujos y dentro de los hombres poderosos, trajeron a Madame Zherina que me ayudo a potenciar mi videncia y mi capacidad de interpretar los signos que nos ofrecía la naturaleza, nada pasaba por que sí yo así lo había tejido…, pero enseñar a una bruja era cosa de mujeres y en la familia se ve que hacía varias temporadas que no había…mujeres con el don, no nacían brujas y yo era la única, no quedaba nadie que pudiera guiarme o enseñarme y en mi caso era aún más difícil porque ambos padres eran brujos y por tanto mi poder era superior...

Esa noche estaba sola en mi habitación, estaba harta de esos hoteles… Ablace por fin me dio el programa que le pedí, de todos modos sabía donde debía ir y no era ningún templo maya, ni desierto… oí picar en mi ventana y abrí sabía que era Azrrael, llevábamos días viéndonos así, en secreto, me beso y acabamos tendidos en la cama hablando, apoyé la cabeza en el pecho de Azrrael y suspiré.

- ¿Sabes? Ayer tuve un sueño… estábamos haciéndolo sobre la mesa del salón – lo mire con una sonrisita mientras él me acariciaba la espalda escuchándome – estábamos a punto de…y entonces se abrió la puerta y entro todo el mundo pillándonos – me ruborice, él se rió y me beso.

- Bueno, eso es porque nos pueden pillar en cualquier momento, pero seguro que eso te motiva – sonrió.

- Tú… ¿sabías que yo…?

- Sí, eres mi brujita traviesa – dijo muy cerca de mi rostro arrancándome un gemido cuando sus manos acariciaron lo que ocultaban mis piernas.

Lo mire sería, Azrrael no era sólo lo que parecía… entonces la puerta se abrió y tal como le había descrito entro tío Akesh con los cuatro mosqueteros, por suerte íbamos medio vestidos… primero parecieron no reaccionar.

- Te pedí que te alejases de ella – lo miro Ablace. (Ya estaba entrometiéndose de nuevo en mi vida, es que no aguantaba más toda esa absurda situación)

- ¿Y desde cuando se supone que tú eliges quien se puede o no acercar a mí? – lo mire muy seria con una ceja alzada.

- Pero es que no lo entiendes.

Sus miradas eran mortales os lo aseguro…

- ¡No empieces otra vez con que no entiendo Ablace, porque creo comprenderlo mejor que vosotros! Es más, soy yo la “afectada” no tú.

- Pero él – volví a interrumpirle

- No, ya basta Ablace, me da igual que te guste o no, soy mayorcita para saber lo que hago y lo que me conviene. Es mi vida y no creo que estéis ayudando mucho en todo esto, os preocupa la seguridad de vuestro mundo ¡pues no sufras! No soy un monstruo, no voy a acabar con el planeta.

Ablace fue a tomar la palabra de nuevo pero Akesh lo detuvo.

- Es suficiente Ablace.

- Si puedo hablar… creo que no te conviene estar con él – me dijo David.

- ¿Tu también?- lo mire entre triste y decepcionada, estaba harta de escucharles –Mira, me da igual.

- No es de fiar Urd, él es el que cayó… - se acerco Rafa.

- No.

- Escúchanos por una vez Urd, no te lo dijimos todo – suspiro y miro a Azrrael – Si te queda un poco de honor tu mismo se lo dirás. No nos hemos portado mal contigo.

Azrrael desvió la mirada.

- ¿Decirme qué? – lo mire y volví a mirar a Rafa

- Vamos, no te calles ahora – dijo Ablace.

- Dile la verdad – volvió a hablar David, Náim seguía callado observándome.

- Ya es tarde… no voy a seguir con esta locura – dije tras echarle una mirada a Azrrael y dirigirme a la puerta.

- ¿A qué te refieres? – me cogió de la muñeca Rafa, yo me solté y me dispuse a abandonar la habitación.

- No nos escuchara, si eso es, vete como siempre. Cuando la conversación no te gusta siempre sales corriendo en vez de enfrentarte a ello – espeto Ablace.

- Eso no es cierto – lo miré enfadada.

- ¿Ah no?, entonces siéntate y hablemos.

- ¿Para qué? Para que sigáis diciendo la vuestra, para que podáis volver a mentirme y ocultarme más cosas. No Ablace, ya no puedo creeros… - salí definitivamente de la habitación tragándome el nudo de emociones que se agolpaban en mi cuello. Naím salió tras de mí.

- Urd…

Su voz, su mirada triste y comprensiva…

- No Naím, deja que me vaya… ahora no puedo – le abrace y él me apretó dándome un achuchón.

- Te entiendo, no es fácil ser tú… - me susurro y me soltó. Eche una última mirada a Azrrael que asintió.

- ¿Pero a dónde vas? – salió corriendo David antes de que saliera por la puerta.

- A un sitió donde me comprenden.

Me fui pasando por delante de Iset sin apenas decirle una palabra, me reuní con Vierna que estaba tomando algo en un local de copas, le explique que mi familia no me entendía, como intentaban dirigir mi vida, ella simplemente rió y me dijo.

- ¿Y por qué se lo permites? Es tu vida, eres libre. Eres poderosa Urd, puedes hacer grandes cosas, puedes hacer lo que quieras, el mundo está a tus pies, disfrútalo, se egoísta por una vez y piensa en ti.


Continuara...

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