14 de junio de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.27

Los días siguientes aún están borrosos en mi cabeza, nos trasladaron a todos a un lujoso hotel, allí acabé de recuperarme, había hombres armados apostados fuera, no podíamos ir a ningún lado, tampoco podíamos abandonar el país hasta que no lo autorizara el inspector, dormí más esos días que en todo mi vida entre almohadones y camas mullidas, aún así era un sueño entrecortado, pesado y tenía sueños extraños constantemente, hasta que un día me desperté, me levante de la cama, me sentía tan… extraña, me miré en el espeje, llevaba un escueto camisón, me lo saque y observe mi cuerpo, sonreí acariciándome sin dejar de mirarme al espejo, me sentía arder por dentro. Busque entre mi ropa y saque un bonito conjunto de ropa interior negro con sus trasparencias y encajes, me lo puse, me calce unos zapatos de tacón negros y un collar ancho atado al cuello, repase mis piernas con los dedos, suaves… largas, me levante y me di un poco de rímel, remarqué mis ojos con lápiz negro, quería resaltar aún más el color de mis ojos, mire mis labios carnosos y me di un suave toque de brillo de labios, volvía a notar como no era yo quien estaba en ese cuerpo, lo veía todo pero no era consciente de mis actos, me peine y cuando acabe observe el resultado, imponente, me sentí poderosa, irresistible, sabía que estaba sola en esa habitación de hotel y que Naím, Rafa y David estaban en el salón, seguramente aburridos echando una partida con la play, Rafa estaría recostado en el respaldo del sola con un brazo en el cabezal y la mano sobre la cabeza, tendría la camisa medio abierta y los cacahuetes en la mesita de al lado, David como siempre estaría echado hacía adelante dándole a los botones y despotricando cuando algo no le salía bien, llevaría aún la corbata roja y Naím, el dulce Naím estaría con una pierna sobre el reposabrazos y la otra en el suelo, le gustaba sentarse en los brazos de los sofás con la espalda apoyada a un lado y dándole al mando, echaría un trago a su bebida y la dejaría en el suelo, entre sus piernas, sobre la mesita habría más vasos con bebidas, algunas botellas de licor y patatas…

Salí en silenció de la habitación y los observe levantando la cara, no me equivocada sonreí maliciosa y subí el volumen del estéreo, sonaba una canción muy sugerente, me relamí con lascivia cuando se giraron, a Naím se le cayó el mando de las manos y David se atraganto, les estaba dando la espalda expresamente, apoyé una mano en el mueble y con el otro brazo me aparte el pelo hacía un lado moviéndome sinuosa al ritmo de la música, ese cantante tenía una voz tan sugerente, deje escapar una risita y me giré despacio con los ojos entornados, los abrí lentamente para dar más efecto, me lleve una mano a la cintura y avance hasta ellos moviendo sutilmente las caderas.

- Ay madre … -me parece que susurró Rafa pero no preste atención y como una gata me subí al sofá y fui avanzando pasando por encima de David, me estire y apoyándome en los codos acerque mi rostro al de Rafa, sonreí rozando mis labios con los suyos para coger el vaso que aguantaba y eche un trago sin dejar de mirar a Naím. Rafa se levanto y se puso junto a Naím que también se había levantado y los tenía enfrente hacía un lado, reí ligeramente.

- Urd… esto…je, em… ¿no deberías vestirte?

- ¿Por qué? ¿No os gusta? Voy muy cómoda así – hice un puchero delicioso que se les encantaba.

- Urd por favor.

- Oummmm, que aburridos sois. No muerdo – ronroneé y sonreí recostándome apoyada sobre un codo, miré las bebidas y luego a ellos que ocupados no vieron como el licor se movía como si alguien lo removiera – Se os calentara la bebida - me senté separando ligeramente las piernas y pasando una mano por en medio recogí el vaso de Rafa, bebí un sorbo y se lo pase a David – Bebe, seguro que tienes calor – clavé mis brillantes ojos en él y este bebió, una sonrisa maliciosa volvió a cruzar mi rostro, David se acercó a mí, se puso detrás besándome la nuca y acariciándome los brazos. Entre abrió los labios y clave mis ojos en Naím y le hice un gesto para que se acercase, vacilo. Me levante y me acerque a ellos dos y pase los brazos por detrás del cuello de Rafa.

- No estés tan tenso ¿Qué te pasa? – lo mire dulcemente

- Es que… estas… no sé.

- Vamos… - dije y acercándome a su oído le susurre – Se que aún sueñas con migo, fue una noche increíble. Yo también la recuerdo, sé que me deseas – seguí hablándole al oído mientras mis manos acababan de desabrocharle la camisa y acariciaba su torso– Ninguna otra mujer ha conseguido hacerte sentir lo que yo. No te reprimas vamos… te he echado de menos, no hay nada de malo… - Él me echo el cuello hacía atrás y empezó a besármelo, su otra mano me pego a su cuerpo y buscó mi culo.

Reí traviesa y miré a Naím que no sabía exactamente qué hacer.

- Urd esto no está bien, para lo que sea que estés haciendo por favor. Esto no es un juego.

- Naím, Naím – suspiré volviendo al sofá poniéndome a cuatro patas - ¿No quieres divertirte un poco? Mira – me levante y di una vuelta completa – Tú solo mírame…

Rafa sacudió la cabeza y David se frotaba la sien, se resistían a mi hechizo… pero persistí, yo podía ser muy convincente, me quede de pie en medio de la sala mientras ellos me rodeaban, sus manos recorrían mi cuerpo, sus labios me hacían estremecer, me tendieron en el sofá, tenía una pierna por encima de la espalda de David, mi cuerpo se arqueaba gimiendo de placer, no sé qué paso ni en qué momento exactamente pero volví a recobrar la cordura por decirlo de alguna manera y el influjo sobre ellos también se había roto, finalmente se habían resistido, hubo un momento entre las caricias y sus besos en que no se que empezaron a decir pero volví en mí. Parpadeé confusa mirando alrededor.

- Ouuuu – fue lo único que se me ocurrió decir – Esto… - me levante con las palmas por delante con impotencia y me metí en la habitación, pegándome de espaldas al espejo, estaba frío y eso me sentaba bien, aún respiraba acelerada y me lleve las manos a la cabeza - ¿Pero qué demonios estás haciendo? Eres una zorra Urd – me dije a mi misma, cogí una faldita corta negra y una camisa blanca algo ancha de escote cruzado y manga ancha estilo japonés y salí de la habitación sin decir nada ni responder a donde iba a David, los seguratas se sobresaltaron y me miraron confusos.

- Señorita no puede abandonar la habitación sin…

¡Que no! reí para mis adentros y empecé a andar hasta el ascensor, pique pero las puertas ya se abrían, de el salía Azrrael que al ver a los seguratas acercarse me cogió de los hombros aún sorprendido y yo me abrace a él.

- Sácame de aquí Azrrael, por favor, necesito salir de aquí… - susurré angustiada clavando mis ojos en los de él.

- Esta bien – me dijo apartándome suavemente el pelo de la cara – Señores esta todo en orden, tranquilos, yo me ocupo, ya están al caso abajo.

Los dos gorilas asintieron bajando las armas y me metió en el ascensor, bajamos una planta antes y me llevo por las salidas de emergencia del personal. No hablamos durante todo el trayecto pero deje que me llevase lejos de aquel lugar, al cabo de una hora Azrrael abría la puerta de la habitación de una pensión.

- Aquí podrás estar tranquila – me dijo girándose para irse.

- ¡No te vayas! – lo miré angustiada.

- Urd…

- Quiero estar contigo, me siento bien cuando tú estás cerca… estoy tan cansada de esta locura – se me humedecieron los ojos de nuevo y me mordí el labio impotente.

- Me quedaré contigo – dejo las llaves sobre la mesita de la entrada con un repiqueteo – Pero entonces sé lo que ocurrirá – yo le mire esperando – Que ya no podre separarme de ti Urd, ahora tú eres todo mi mundo. Sólo tú haces que recuerdo todo lo bueno, tu haces que se por fin quien era… Ya no quiero contenerme más… - dijo.

Y arrodillándose frente a mí que estaba sentada en el borde de la cama, rodeé su rostro de ángel con mis manos y me perdí en la infinidad de esos ojos dorados que brillaban con un fuego intenso, cerré mis manos tras su nuca cuando se acerco y cerró sus jugosos labios sobre los míos, de nuevo ese fuego que me consumía ardió avivado por sus besos, sentí su lengua buscando la mía, le correspondí con la misma pasión, la misma entrega y el mismo deseo, mi cuerpo temblaba con su tacto, el corazón parecía que tenía que salírseme del pecho, me tumbo sobre la cama, extendí un brazo y el cogió mi mano, parecía que la cama se me tragase, me estremecí cuando otra mano alcanzó mi cadera, me arque al contacto de sus dedos en mi vientre deslizándose hasta mis inglés, la pelvis… sus labios ardientes en mi cuello y mordisqueándome la oreja como a mí me gustaba, gemí, no podía mantener los ojos abiertos con lo que me hacía sentir, tenía las mejillas encendidas, me senté besándole y deslizando mis manos por su cuerpo, le arranque el jersey y lo arroje por ahí. Cerré mis labios en su fuerte pecho, acaricie sus músculos, él estaba de rodillas delante de mí, me acariciaba el cabello y miraba como me dedicaba a él, le di una lametón en el cuello y jugueteé con el lóbulo de su oreja, con sus pezones, le besé y fui bajando hasta su cintura, mis manos rozaban la cara interna de sus muslos haciéndole vibrar. Azrrael me apartó un instante mirándome, dios que rostro tan bello tenía en ese momento… resplandecía.

- ¿Estás segura Urd, seguro que quieres esto? – me cogió la cara para que lo mirase mientras yo intentaba besarle.

- Sí – susurre entre gemidos de placer – Te deseo Azrrael, siempre lo he hecho, desde el primer momento que te vi, me gustas… me haces sentir tan… viva – le bese exasperada él me lo devolvió pero volvió a apartarme mirándome con esos ojos inmensos… - Te quiero – fue apenas un hilo de voz pero esas palabras salieron de mis labios y él volvió a besarme tendiéndome con su peso de nuevo sobre la cama, rodeé sus caderas con una de mis piernas y apreté entre mis dedos su culo duro y firme, me perdía entre sus besos, sus manos me llevaban a otro mundo, conseguí rodar poniéndome sobre él, fui besándole lentamente mientras bajaba por su pecho hasta llegar a sus pantalones, me mordí el labio y alce la vista clavando mis ojos en los suyos, desabroche de un solo tirón los botones del jean y se los saque junto con los calzoncillo, me senté sobre las rodillas y lo miré de arriba abajo, eran tan irresistible, tan perfecto, arqueé la espalda y seguí mi recorrido, lamí su miembro duro y grande, se estremeció, lo cogí entre mis manos y deslice mis labios lamiendo y comiendo con gula aratos dulce y lento otros más rápidos y agresiva, se retorcía, me gustaba oírle gemir de placer haciéndome enloquecer, me excitaba, me atrajo hacía él y me quito la blusa, se sentó en el borde de la cama y cogiéndome con facilidad me deposito en el suelo donde me quito muy despacio la falda contemplándome. Por suerte no me había quitado la combinación.

- Eres preciosa – me susurro atrayéndome hacia él poniéndome entre sus piernas abiertas y me besó el vientre, separo un poco mis piernas y desde los tobillos empezó a subir rozándome con las yemas de los dedos, me cogí a su espalda, me mordí el dedo gimiendo cuando rozo mi sexo húmedo, cerré los ojos echando la cabeza atrás, sus dedos se movían con certeza, suaves, precisos… le miré, volvía a estar colorada lo sabía, me cogió y me tendió en la cama mientras aún me acariciaba, luego apartó sus dedos y me acabo de desnudar, se sentó detrás de mí haciéndome sentar apoyando mi espalda en su pecho, me separo las piernas y volvió a deslizar sus dedos entre mis piernas, me volvía loca, me rendía a él, mi cuerpo se entregaba pidiéndole más y más, jadeé y él se levantó se puso frente a mí de pie en el suelo delante de la cama, me cogió de los tobillos y me atrajo hasta el borde, se agacho y… uff, me aferré a las sabanas tirando de ellas, las mordí para no gritar de placer, se hecho sobre mí y con suavidad me penetro, creía que me moría, me arqueé y cerré mis uñas sobre su espalda mientras se movía dentro de mí, sentirle entrar fue tan delicioso… era como si conociese cada poro de mi piel, me enloquecía, me llenaba por completo, acabé sobre él, cabalgándole, sus labios saboreaban mis pechos y sus manos agarraban mi cintura, le gustaba mirarme, me echo la cabeza atrás tirando con cuidado del pelo y me lo besó. Me giré sobre él dándole la espalda y volví a montarme en él, éramos dos volcanes en plena erupción, me levanto y me puso a cuatro patas y volvió a la carga, me agarré al cabezal de la cama levantando un poco la espalda, me dio un cachete en el trasero y luego me giró de nuevo. Jamás había sentido algo similar en mi vida, eran tan intenso… tan placentero… me estremecía, vibraba, gemía y jadeaba, quedamos el uno sobre el otro abrazados tendidos en la cama, lejos de estar exhaustos, me tendió boca abajo y al poco sentí como volvía a introducirse en mí. No sé como acabamos de pie, me empotro contra la pared, mi espalda sentía el frío muro detrás. Él me sujetaba por el trasero, con una mano me agarraba a él y la otra la oprimía contra la pared, seguimos en la ducha, el agua tibia resbalaba por nuestros cuerpos, era imposible describir tantas sensaciones…

Por fin caímos rendidos entre las sabanas revueltas.

  • No me has hecho daño…
  • Urd… te prefiero a ti, te elijo a ti… renuncio a lo que podrías darme por la fuerza.

Le besé y me acurruque sobre él cerrando los ojos, me sentía tan bien… flotaba entre nubes.

Hablamos y reímos durante horas y luego regresamos al hotel, le sonreí mientras esperábamos el ascensor abajo, las puertas se abrieron y entramos, lo tire contra la esquina y le bese, luego me dejo él contra la esquina opuesta acariciándome y besándome, antes de que volvieran a abrirse las puertas reímos como dos niños traviesos y guardamos la compostura, aún así no me soltó la mano cuando me adelante a salir del ascensor aún con una sonrisa en los labios, una vez en el rellano ya podéis imaginar el panorama… me habían estado buscando como locos hasta que el recepcionista les dio la nota de que me había ido con Azrrael.

Las caras de todos cuando aparecimos eran… ¿Cómo poder describirlo? Era todo un cúmulo de sensaciones y reproches velados, preocupación, enfado, miedo…

- ¡¿Dónde diablos os habías metido?! ¡No sabéis lo preocupados que estábamos! – me chilló Ablace.


Continuara...

2 comentarios:

  1. He estado unso días fuera, así que no he podido ir al día con tus textos, pero eso era hasta hace un rato ;) ¿Problema? Que me he quedado con ganas de más (jeje)

    Un abrazo!

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