14 de mayo de 2011

El Revivir de la Noche


Hola de nuevo,


Pues nada aquí os traigo otro mini relato que ha surgido de esta tarde de lluvia, espero os guste y por cierto tiene cierto contenido erótico así que si eres menor o no te va este estilo abstente.


Saludos


Nikta


El Revivir de la Noche




La lluvia golpeaba contra los cristales empañados al igual que él lo hacia dentro de mi cuerpo, apoye la mano en la ventana resbaladiza con leve jadeo y deje que él me pegase a ña calidez húmeda de su piel perlada e sudor aferrado a mis pechos. Llevábamos todo el día así... como si nunca fuéramos a ser capaces de saciarnos... demasiado tiempo solos, dos almas afines, marcadas por el dolor, borrados de sentir...


Hacía nada que ese mismo miembro que ahora se deslizaba por mi interior había sido acogido por mi boca, sin prisa, como si no hubiese nada más, despacio, degustando su sabor y la textura suave y tersa de su capullo henchido que palpitaba endureciéndose aún más expendiéndose mientras la lengua jugaba y sus desde se perdían entre mis piernas haciéndolas temblar. Todo el piso olía a sexo y lluvia...


Un trueno, dos... y un relámpago que fue como nuestro propio estallido, sólo nuestra respiración entrecortada y jadeante inundaba el piso como fuera lo hacían los truenos. Aún estremeciéndome de placer me deje caer sobre él mirando como lentamente el agua seguía resbalando por los cristales y la llama de las velas titilaba, sus dedos acariciaron la piel de mi hombro deslizándose a lo largo de mi brazo con un suspiro ronco junto a mi oído, me acomodo bien sobre su cuerpo sin salir aún de mi interior palpitante y me envolvió la cintura con sus brazos. Sentía mis propios labios hinchados de tanto besar esos labios exigentes, duros y febriles. Era un hombre sensual, salvaje y duro que me hacia hervir la sangre sacando todo el fuego que podía tener mi cuerpo, era como un río impetuoso de furia y pasión insaciable y te arrastraba con él, te seducía sin parar como un tren arrollador.


Mire nuestra imagen reflejada en el cristal y le pase la mano tras la nuca ¿Quedaba algún rincón de aquel apartamento que no hubiéramos recorrido devorándonos? El tiempo había desaparecido, el mundo entero lo había hecho, dejamos de pensar, de morir y sólo quedo el torrente incesante de sensaciones que provocaban nuestros cuerpos unidos.


No había ni hoy, ni mañana ni ayer. Ni siquiera una misión que cumplir, me volví cara a él sentándome de lado y mire esos ojos azules oscurecidos ahora por el deseo y enrede mis dedos entre su cabello tan oscuro como el mío, sus facciones marcada y viriles arrancaron un nuevo latido al órgano que creía muerto dentro de mi pecho, después de eso no me importaría desaparecer por fin... todo habría merecido la pena, tendría un sentido... y sin embargo el peso de la realidad empezaba a imponerse a medida que el día iba cayendo para dejar paso a la oscuridad de la noche con sus luces parpadeantes.


Había una única norma, dos cazadores jamás podrían estar juntos, podían compartir quizás una noche de placer como mucho con algún humano pero no entre ellos, no podían haber vínculos pero desde que sus ojos se encontraron fue como si un cable soltando chispas prendiese en ellos despertando una miríada de emociones y sensaciones olvidadas, pero la noche llegaba y con ella debería morir lo nuestro y ese largo día que habíamos pasado amándonos. ¿Desafiaríamos a todo contra lo que había jurado fidelidad? ¿Romperíamos nuestra palabra? honor, servir, proteger... condenados a vivir eternamente solos luchando contra los seres del inframundo, sin alma, sin vida... sirviendo a unos Dioses que parecían odiarnos al imponernos tal castigo. Pero nosotros sentíamos, latía un corazón bajo nuestro pecho, había recobrado parte de la vida que nos arrebataron cuando nos traicionaron en vida.


Había acudido a aquella convención sin la más mínima gana, sólo por deber y ellos habían caído sobre nosotros hambrientos de nuestra sangre, la adrenalina recorría nuestras venas y allí uno a uno, codo con codo había nacido la camaradería, los Cazadores éramos como una misma ola, todos teníamos el mismo resentimiento en nuestro interior, los mismos miedos, los mismos anhelos, compartíamos un mismo veneno y una misma sangre. Todos fríos e inexpresivos, insensibles en apariencia, más peligrosos que una llamarada de fuego contenida...


Mire a Keyren una vez más y él rodeo mi rostro con sus enormes manos, él parecía tan sumido en sus propios pensamientos como yo.


  • Nena... - torció la sonrisa de ese modo arrebatador.
  • ¿Y ahora que? ¿Todo volverá a ser como siempre? ¿Tendré que fingir y olvidar que esto a pasado, tendré que hacer como si nada al verte? - ni siquiera reconocía el dolor y la ira de mi propia voz afligida, envenenada.


Me levante para alejarme sin importarme mi propia desnudez por primera vez en toda mi vida,aquel hombre había hecho con mi cuerpo cosas que jamás habría siquiera podido imaginar, me había expuesto y desnudado como ningún otro y yo... sólo había podido entregarme a él ardiendo de deseo como un niña asustada y hambrienta a la vez. Keyren suspiró aferrando mi muñeca. Me volví hacia él enfadada con un mohín pintado en mi cara y él me atrajo hacía él besándome de ese modo salvaje y pasional que me dejaba sin aliento y los labios doloridos, sabía a hombre...


Le puse una mano en la mejilla y le devolví el beso con esa misma exigencia recreándome en el movimiento de esa mandíbula potente ¿Que íbamos a hacer? Me aferró de las nalgas y yo rodeé su cintura con las piernas mientras me conducía hacía la habitación penetrándome de nuevo. Ya en la habitación me tendió en la revuelta cama con él encima. Sus labios recorrieron mi cuello y apresaron mi pezón sensibilizado haciéndome sisear.


  • Que bien hueles - murmuró junto a mi oído con la voz ronca y jadeante.


Yo me arqueé aún más presionando contra su espalda haciéndole clavarse aún más en mi, hasta lo más hondo, quería que me partiese en dos, quería fundirme con su piel mientras se movía en mi interior como el va y ven de las olas, embistiendo con suavidad, profundo... despacio... haciéndome gemir. Hundió el rostro entre mi cuello y mi pelo y le clave las uñas en el hombro mientras con la otra mano me aferraba a las sabanas con un nuevo gemido de placer mientras temblaba.


  • Deberíamos parar...
  • Sólo una vez más - me miro alzándose sobre sus brazos fuerte y ahora con los músculos tensos y marcados - Quiero poderte sentir una vez más antes de que nos manden al infierno por esto - empujó de nuevo sus caderas haciéndome gritar y palpé ese perfecto trasero y recorrí su espalda ancha donde resplandecía a causa del sudor el tatuaje negro que identificaba a todos los cazadores.
  • Me quemo - jadeé incapaz de contener una lágrima que resbalo por el lagrimas derramándose sobre las sabanas que la engulleron.
  • Alira - gimió hundiéndose aún más en mi cuerpo - Si los malditos Dioses que nos crearon no nso quisieran juntos ya nos habrían fulminado pero pase lo que pase después de esta noche, habrá valido la pena, no se puede vivir eternamente.


Pase mi mano pos su cabello mordiéndome el labio y me deje llevar de nuevo por el éxtasis hasta estallar de nuevo en miles de pedazos. Keyren busco de nuevo mis labios y se dejó caer sobre mi cuerpo completamente relajado, expuesto, vulnerable. un cazador jamás bajaba la guardia, era como un tigre, uno que ahora ronroneaba satisfecho envolviéndome con su cuerpo y su aliento. Apoye mi cabeza en su pecho tras que rodara quedando a horcajadas sobre él y suspire cerrando los ojos con una sonrisa. Aún era capaz de recordar todas y cada una de nuestras batallas amatorias, podía sentirle entre mis piernas mientras lo había cabalgado sin reparo alguno y sus manos había recorrido mi cuerpo.


Nos duchamos en silencio y salimos al aire gélido de la noche, un trueno resonó a lo lejos tras que un rayo iluminase el cielo, ya no llovía pero el olor del pavimento mojado nos llenó las fosas nasales, el aire que se había alzado enredaba mis cabellos al tiempo que hacía ondear el abrigo de piel de Keyren. Andamos uno al lado del otro, sin decir ni una palabra, desde que la guerra se había desatado se había decretado que las patrullas se harían de dos en dos así que eso por ahora les daría un margen que no sabrían hasta cuanto durarían. Lo que ambos sentían no podía interponerse en el desarrollo de su trabajo pero ambos sabían que los dos estarían más pendientes el uno del otro que de los enemigos y eso... los hacía vulnerables. Quizás era por eso por lo que les había prohibido precisamente eso, para no distraerse de su cometido.,, por otro lado yo creía que eso nos podía hacer aún más letales.


Pero lo que sí era cierto, era que esa noche por primera vez en siglos salí a la noche con renovadas energías y con ganas de seguir luchando por proteger nuestro mundo y por mantener nuestras emociones vivas.


Nikta


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2 comentarios:

  1. Muy buen capitulo. Te mando un beso y buen fin de semana

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  2. Me ha encantado, wapa, la forma de relatar los sentimientos, está genial.

    Besotes, wapi.

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