23 de mayo de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.25


- Hola, lo… siento… estaba…

- Concentrada.

Asentí, ¡no podía hablar! Era el primer hombre que conseguía dejarme fuera de juego, inspire profundamente y desvíe la vista hasta Iset que entraba tirando de la mano de alguien, sonreí al ver al poli.

- ¿Qué ocurre algo? - preguntó uno de los hermanos de esta al ver al chico allí, Iset negó con la cabeza y tras tomar aire se lanzó.

- Mama, papa… os presento, bueno ya lo conocéis – se atabalo – Él es mi novio. Ya está, ya lo he dicho – respiro.

Su madre sonrió y se levantó extendiendo los brazos – Ven aquí hijo.

La cara de Oman era un poema, no sabía si reír, llorar o que hacer, pero tras su brillante mirada vi que estaba aliviado, aunque ya tuviera buenas referencias de antemano del chico tendría que superar sus pruebas.

- Siéntate por favor – lo invito este.

La cena fue animada, todos hablábamos y reíamos, para los postres ya se habían formados los grupitos inevitables, pero lo que si note es que todos iban echándome miradas mientras hablaba con Azrrael junto a quién me había sentado aprovechando que Ablace había ido a por el licor. Luego en la sobremesa volví a ponerme manos a la obra sin dejar de mirar furtivamente a Azrrael que hablaba con Abraham y tío Akesh, la tensión entre el primero y el último se podía cortar con un cuchillo. Dibuje lo que buscaba y rebusque en la red para ver si encontraba el programa adecuado pero no, llame a Ablace y le dije lo que necesitaba, aún así me faltaba encajar una pieza, había algo que no acaba de entender….

- Humm puedo conseguírtelo, pero tardaré al menos dos días en tenerlo.

- Gracias cielo – sonreí y pensé en Ezequiel, tenía que contárselo, me enrosque apoyada en el almohadón y me adormile. Veía niebla delante de mí, la bruma poco a poco se fue disipando y tras esta vi a Ezequiel, le sonreí yo estaba tendida en una cama circular con sabanas rojas, se acerco a mí como un felino y empezó a acariciarme con las dos manos subiendo por mi pierna derecha, me mordí el labio, y gemí cuando note que empezaba a amarme, su enorme miembro se movía en mi interior duro y sin piedad, arqueé la espalda, moviendo mi cuerpo, perdí la noción del tiempo, no supe con certeza cuantas veces me había tomado y en que posiciones, pero si sé que cuando abrí los ojos con un gemido y la espalda arqueada estaba en medio de la sala, me puse roja como la grana, estaban todos a mi alrededor, y yo estaba en un postura un poco… comprometida y me había medio abierto la camisa, creí hundirme entre los almohadones, quería realmente que me engullesen.

Luzmina me toco la frente y la apartó con rapidez mirando a mi tío – Está ardiendo – se asusto – Iset trae compresas mojadas y hielo.

- Voy.

- ¿Que… que ha pasado? – pregunte con un hilo de voz, me dolía la garganta apenas podía tragar, estaba confusa y abochornada.

- No te muevas aún jovencita – me riño Yasmina, la abuela de Iset

- Pero… - proteste cuando un mareo me hizo rodar la cabeza y creo que volví a perder el conocimiento.

Delante de mis ojos estaba la mujer del cuadro de internet, me decía algo pero no lo entendía, hacía un movimiento con el collar y me señalaba el sol o la luna… mire mi cuello y me saque el collar, lo cogí entre los dedos y lo acaricie, había un punto donde parecía haber una pequeña junta, hice el movimiento de manos que hacía la mujer, el collar se giro adoptando la forma de una daga, noté una rugosidad y la apreté, lo que se suponía era la empuñadura se abrió, había un pequeño diamante, lo cogí y lo engarce en un diminuto hueco lo levante para verlo bien, había cerrado la tapa y al ponerlo contra la luz me pareció ver un brillo extraño en el suelo, volví a mirar el collar y miré la pared, había una inscripción que brillaba en la superficie rugosa de la pared. Estaba que no cabía en mí de gozo, lo había descubierto, me subí a una silla y cogiendo un poco de cinta adhesiva pegue el collar al cristal para que quedase fijo y me puse de cara a la pared, las letras perecían antiguos símbolos, ahora sólo tenía que recordarlos o poder descifrar que decían…

Sólo la elegida tendrá el poder, Sólo la elegida leerá la profecía, Sólo el cuello de la elegida podrá lucir el collar de Mut, Sólo la elegida empuñara el átame de Kali, Sólo la elegida, la bruja ancestral decidirá la suerte. Madre, hija y abuela, presente pasado y futuro. La elegida nacida de la sangre de caos, hija de la noche, mezcla de sangres y credos, la elegida restara entre una familia poderosa. Sobre la elegida pesa la profecía. La elegida, la gata, la bruja de dorados cabellos bajara hasta los infiernos, atravesará la sietes puertas y caerá en el pozo, beberá de la sabiduría y se nutrirá de la tierra. La elegida fuego y lujuria, pasión y amor desatará los nueve ángeles. Caerá en la tentación y será seducida por su parte oscura. En ella recae el poder divino, en ella recaerá la muerte, en ella recaerá la vida. Ella tiene la llave de los mundos. No temerá, sus antepasados la protegen en su camino, no temerá ni la oscuridad ni la luz y amará a ambas, sabe que el equilibrio debe preexistir por su propia seguridad. El ayer me ha creado, hoy es el día de hoy y yo soy creador del mañana…”

Había más pero no lo entendía intenté memorizarlo pero una descarga de energía me echo atrás, cuando me di cuenta estaba despierta aún echada en los almohadones rodeada por ellos, mi mano se cerraba sobre la de Azrrael.

- ¿Estás bien? –me miró apartándome el pelo de la cara, asentí y me quite el paño de la frente incorporándome completamente mareada, no podía respirar bien pero aún así asentí y busque la libreta, tenía que apuntar todo lo que había visto antes de que se me olvidara. Sé que mi tío empezó a protestar pero me lleve el dedo al labio para que guardara silencio, miré lo que había garabateado dando vueltas por el salón y suspiré aliviada al ver que no lo había olvidado. Estaba cansada, me apoyé en la mesa, me encontraba realmente mal, sin saber por que cuando volví a pensar en Ezequiel volvieron a asaltarme imágenes de cuerpos desnudos, recordé sus palabras, “sólo tienes que desearlo y allí estaré”… tío Akesh se acercaba a mí cuando presentí algo, le hice un gesto para que se parara, escuche y miré la ventana, estaba pálida y me quede como paralizada, oía un susurro en el aire, había alguien rodeando el jardín.

- ¿Qué ocurre? – preguntó tío Akesh.

- ¡No! ¡Al al suelo! – fue lo único que pude gritar.

La luz de la casa se fue y un fogonazo cegador entro por la ventana, los cristales saltaron por los aires y unos hombres irrumpieron en la casa, había un olor extraño, me mareé, me fallaban las fuerzas, odiaba esa sensación de impotencia, oí los gritos a mi alrededor, vio como unos hombres con una rapidez equiparable a las panteras ponían unas piedras alrededor de tío Akesh, cuando colocaron la última una especie de energía salió de las piedras, los haces blancos se unieron por encima de su cabeza creando una especie de jaula, intento atravesarla pero cuando su mano probo a atravesarla recibió una descarga que lo dejo de rodillas en el suelo, vi como uno le clavaba algo en el tobillo y como el rostro de tío Akesh se congestionó en una mueca de dolor. Miré alrededor aturdida, Omar estaba en el suelo boca abajo con el pie de un hombre en la espalda y este le apuntaba con un arma, Luzmila y Yasmina estaban abrazadas de rodillas en el suelo con el cañón de un arma en la nuca, Ablace estaba cercado por tres hombres que cerraban un circulo con unas espadas que desprendían una extraña luz rojiza, detrás de Ablace había otro que mantenía apretado su cuello y sus muñecas con un pañuelo negro. Giré la cabeza y pude ver que Iset se enfrentaba a otros tres hombres, golpeo a uno en la cara partiéndole la nariz y abriéndole el labio, otro descargo un dardo en el costado de ella mientras estaba ocupada esquivando un puñetazo de derechas y se llevo la mano al costado. Evito una patada al fallarle la pierna izquierda y cayó al suelo, entonces se echaron sobre ella, golpeó a otro y le propino una patada al segundo pero entonces al escuchar el seguro de un arma retirarse vaciló, su madre reprimió un sollozo al sentir el cañón apretar contra su sien, Iset respirando con dificultad dejo que le pusieran las manos a la espalda, y se las ataran con unos grilletes. El que estaba detrás le tiro del pelo para que levantase la cara y el que había recibido el golpe en la cara se la devolvió. Joshun se revolvió bajo los hombres que lo aprisionaban hasta que le golpearon en un lado de la cabeza. Azrrael tenía una buena brecha en la cabeza, la sangre resbalaba por el lado herido, de la comisura de los labios también le salía sangre, lo tenían contra el suelo, se revolvía pero otros tres hombres más lo rodearon, sacaron una especie de palo parecido a una porra y a un gesto se alargó, de la prolongación salía un zumbido, esa cosa brillaba y no se me ocurría una manera mejor de describirlo que no fueran las espadas laser de la Guerra de las Galaxias , en plena sincronización los hombres pusieron esa cosa sobre el cuerpo de Azrrael que se convulsionó como si hubiese recibido una descarga, apretó los dientes e intento moverse de nuevo pero volvieron a clavarle más de esas armas.

Abraham estaba anclado a una pared y uno mantenía un sable junto a su cuello, y yo quería hacer algo pero ni siquiera podía gritar y si lo hacía no escuchaba mi propia voz, no podía oír apenas nada, aún me silbaban los oídos de la explosión, era como si estuviese viendo una película, o como si estuviese drogada y con una camisa de fuerza, no podía hacer nada, estaba paralizada por esa voz que salmodiaba, otro hombre entro por la ventana leyendo un libro rojo, juro que quería reaccionar pero me era imposible, el cuerpo no me obedecía y mi mente estaba colapsada, era como si hubieran puesto una barrera a mis sentidos, como si hubieran atado mi don… estaba indefensa.

- Todo el mundo quieto, si nadie hace nada no habrá heridos. Sólo queremos a la chica.

Tío Akesh intento hablar pero otra descarga volvió a reducirlo.

- Estar calladitos también.

Sé que respiraba con dificultad, el corazón me dolía y bombeaba demasiado rápido, se que el mismo hombre que había hablado le dijo algo en una lengua que no entendía al del libro. La cabeza volvió a rodarme, caí con una rodilla al suelo mientras con una mano me sostenía en la mesa. El tipo de la túnica y el libro siguió leyendo, sentí como si miles de agujas se me clavasen por todo el cuerpo, un tipo se acerco y yo me encaré pero me tiró del pelo echándome la cabeza atrás.

- Si quieres que sigan con vida se buena chica – me dijo a la vez que me inyectaba algo en el cuello.


Continuara...

1 comentario:

  1. ola olaaaaa. el capi ha estado genial, como siempre. me ha fascinado y gustado mucho.

    no cambies nunca.

    saludis vampi

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