15 de mayo de 2011

Al Caer la Noche



Bueno pues de nuevo ando por aquí, con un poco de lo mismo,lo siento jeje pero es lo que salió y bueno pues quise compartirlo aunque me temo que es un poco repetitivo, en fin... esta entra contiene material para adultos así que si eres menor esperate a tener los 18 jejeje 8aunque muchos de ahora ya saben más que nosotros)


Es pero os guste


Nikta



Al Caer la Noche


Al caer la noche nace un mundo nuevo de sensaciones, un mundo irreal, de sueños y pasiones desbordadas, la noche tiene un sabor especial, diferente y te envuelve en su luz como un cálido amante, la noche invita a perderse entre pecados y lujurias, entre dulces y melancolías de recuerdos y sentimientos que creías perdidos...


Ian miro a la chica que dormía aún dormía en la revuelta cama y apuro su café, un día más y todo seguía igual, al caer la noche saldría con sus demonios pulsando en su interior en busca de un poco de calor, algo que aliviase su dolor, que diera consuelo y una tregua a su mente y su cuerpo y aún así era incapaz de sentir algo mínimamente cálido. Se sentía frío y vacío de todo y la poca humanidad que le quedaba se escapaba entre sus manos cada vez más rápido sin que él pudiese hacer nada, al fin y alcabo él no era más que un pedazo de la nada oscura del abismo, una herramienta sin derecho a ser feliz...


Ahora ya ni siquiera era capaz de sentir el hambre punzante que al principio había atenazado sus entrañas obligándolo a matar para sobrevivir, para no enloquecer... siempre buscando algún ser vil y despreciable, quizás en otro tiempo la mujer que yacía desnuda entre las sabanas no habría tenido tanta suerte y sus ojos no habrían vuelto a ver otro amanecer. Limpió la taza por pura costumbre y recogiendo su camiseta negra del suelo se la puso con un gesto rápido que marco sus potentes músculos bajo la tela, se volvió dándole la espalda a la cama y se abrochó los pantalón recogiendo la cazadora negra del respaldo de la silla y salió de allí como si jamás hubiera existido rezando por que quizás esta vez la luz del sol lo arrancase de esa existencia pero al poner el pie en la adoquinada acera nada ocurrió salvo el escozor de la molesta luz en sus ojos, se puso las gafas con una sonrisa cínica pintada en sus labios golosos y se hecho la cazadora al hombro.


Su imagen se reflejo en uno de los escaparates de la calle pero apenas reparo en su imagen, la conocía demasiado bien aunque hiciese días que no se mirase.Siempre de riguroso negro, la camiseta pegada a ese escultural cuerpo masculino que tenía como todos los suyos y que gracias a su altura lo hacía aún más imponente, el pelo negro y corto, los tejanos medio rotos en algunos puntos ajustados donde debían y una leve sombra de incipiente barba estudiaba y que le daba un aire aún más rebelde, duro y sensual. El pircing de su ceja brillo al arquearla un instante y se frotó el mentón de forma descuidad mientras iba dejando atrás las calles del centro, sus facciones angulosas le daban un aire salvaje muy atrayente, era peligroso y letal así como su mirada acerada de hielo, unos ojos de pasaban del azul al gris continuamente remarcados por espesas pestañas negras que los remarcaban como si fuera un felino, de hecho sus movimientos furtivos y sigilosos bien le habían valido su apodo, el tigre de hielo...


Se froto la nuca comprobando que su pelo siguiese teniendo la medida justa y siguió caminando encendiéndose un pitillo, no es que le gustase pero era un gesto que se le había quedado a lo largo de los años y eso no iba a matarlo así que sólo lo hacia algo más humano a ojos vista. Entro en la casa dejando a un lado la cazadora de piel de estilo motero que tanto le gustaba y se desnudo, el tatuaje negro que ocupaba toda su espalda se flexionó con el gesto y se metió bajo el agua de la ducha pasándose las manos por el pelo, cerro los ojos y dejo que las gotas recorrieran su piel bajando la cabeza para el chorro incidiese sobre esta con los ojos cerrados.


Nada tenía sentido ya para él o almenos cada vez se lo veía menos, estaba aburrido y malhumorado, ninguno de sus compañeros sabían ya que hacer con él, cuando se juntaban estaba taciturno, callado y encima en los entrenamientos se ensañaba de tal manera que estos ya empezaban a no querer prepararse con él pero de todos modos seguían allí y no le daban la espalda, por mucho que quisiese no lo abandonaban ¿Porque no lo dejaban simplemente caer? Quería desaparecer, que lo olvidase en mundo entero... al entrar había visto como la luz del contestador parpadeaba y no había hecho caso, sabía que serían los chicos pero no tenía el ánimo ni para escucharlo.


Salió de la ducha tras enjabonarse y aclararse y se fue secando de camino a la habitación, accionó el sistema de seguridad y accionó el cierre automático de las persianas hasta quedar sumido en la más absoluta oscuridad y se tendió en esa enorme cama vacía que le congelaba hasta el alma calándole hasta los huesos. Cerró los ojos intentando recordar que era sentir cuando los dedos de una mujer que significase algo para él recorrían su piel y poco a poco se durmió...


Ilia aún no podía creerse lo que había hecho, cerró los ojos con las manos aún en la cabeza mientras el agua de la ducha caía incesante sobre su cuerpo acurrucado contra la pared, quería limpiarse de todos, que esta se llevase consigo las últimas veinticuatro horas, su mundo se estaba viniendo abajo y aún podía recordar como no le había importando tener a ese chico comiéndoselo sin más en ese baño con la música de la discoteca ensordeciéndola de fondo, jamás en sus veintiún años había hecho algo similar. Podía sentir la lengua de él hundiéndose entre su humedad, lamiendo, estimulándola y humedeciéndola de un modo extremadamente placentero, había enterrado sus dedos entre su pelo y había apoyado uno de los tacones en el baño, almenos estaba limpio y era de diseño, blanco y negro con luces violáceas y azules... la había hecho gemir apoyada contra esa pared, cerrando los ojos dejando que fuera el placer la que la hiciera olvidarse de todo. Él se había apartado teniéndola completamente encendida y respirando de forma acelerada, se había bajado los pantalones acariciando su pene y froto la cabeza rosada y brillante contra su entrada, sus miradas se habían encontrado hambrientas, ardientes. Ilia se había agachado y había torturado esa punta cremosa con su lengua hasta engullir la totalidad de ese miembro duro y palpitante en su boca variando el ritmo devorándolo a instantes y deleitándose en otros como si no tuviese ninguna prisa deslizando sus propios dedos por su sexo bajo la mirada de él que seguía creciendo y endureciéndose en su boca. Lo libero de nuevo y apretándolo con la palma contra el estomago de él le dio un último lametón fijando sus pupilas en la cara de él que tenía la cabeza echada hacia atrás y jadeaba, la miro también y libero la mano que tenía en su cabeza. Se chupo el dedo traviesa y se levanto, él acarició su cuerpo y luego la volvió con brusquedad levantándole el vestido, Ilia ronroneó, iba a follarsela sin más y no le importaba sólo quería hundirse en el placer... quería sentir el éxtasis estallando dentro de su cuerpo, quería volar por un efímero instante y así con un tirón algo salvaje él se hundió en sus entrañas de un empujón de sus caderas al tiempo que la empujaba hacia delante haciendo que su cuerpo formase una L. Jadeó con el primer embite y un escalofrío le recorrió la espina dorsal, la aferro del cabellos y siguió hundiéndose en ella una y otra vez.


Y ahora que todo había acabado y que estaba sola en casa se sentía culpable, sucia y despreciable. Se abrazo a sus rodillas y se obligo a no llorar, ya estaba hecho y lo había disfrutado, pero lo peor no era eso... no... sino lo que sucedió después, lo que su cuerpo le había pedido insistente que hiciera, lo que deseaba hasta ser insoportable y doloroso. Quería hundir los dientes en su cuerpo y saborear su sangre, deseaba la vida que corría por sus venas, quería volver a sentir esa descarga de adrenalina y placer inconmensurable devorando su cuerpo ¡¿En que diantres se estaba convirtiendo?! ¡No lo soportaba! no quería esa muerte... no podía soportar tener las manos manchadas de sangre, había podido contenerse, pero no sabía hasta cuando podría controlarlo, pronto el hambre y el deseo nublarían su juicio y dejaría de ser ella para ser una bestia hambrienta.


¿Porque le habían hecho aquello y cuando había sucedido? Aún era capaz de saborear y paladear caba matiz y sabor de esa sangre resbalando hacia su garganta, la quemazón, el estallido... era todo tan borroso... iba hacia casa como cualquier otra noche cuando algo la asalto desde atrás, la cogió del pelo con violencia y la había pegado contra la pared arañándola contra esta, había gritado cuando el dolor del mordisco había lacerado su carne pero después de eso todo era una extraña neblina. Se había despertado completamente desorientada, temblando y dolorida... desde entonces todo había sido una pesadilla.


Salió hastiada de compadecerse de la ducha y se seco, el cabello negro aún se pegaba a su piel algo pálida y se sentó frente al espejo, cogió en cepillo y empezó a deslizarlo por su pelo negro como ala de cuervo desenredándolo. Sus labios seguían rosados como la piel de sus mejillas pero sus ojos brillaban de un modo irreal verdes con un punto anaranjado como una hoguera en sus pupilas y tentada estuvo de no clavar el mango del cepillo contra este para hacerlo pedazos.Miro su cuerpo desnudo y lo odio aún más, metió dos pastillas en la boca y las empujo cuello abajo, se levanto tambaleándose y se dejo caer desmadejada sobre la cama desesperada por un rato de paz, sólo quería dormir...


La noche cayo de nuevo sobre Barcelona rodeándola con su manto suave y húmedo con sabor a sal, las luces prendieron la oscuridad y la rambla se lleno de vida, toda la ciudad era un hervidero de risas, gente corriendo y coches desplazándose como cualquier noche de verano en pleno agosto. El calor pegajoso del mar cubría las pieles de un leve sudor frío, toda la ciudad era como un hormiguero de voces y colores, una amalgama de gente yendo y viniendo despreocupada, otras con la prisa característica de esa urbe frenética.


Ilia se desperezo estirando sus músculos como una perezosa y sensual gatita aún medio adormilada y bostezo, se aparto un mechón de la cara y miro por la ventana de su destartalado apartamento, ya era media noche y el hambre acuciaba su insaciable cuerpo. Se levanto asqueada y sin prisa emprendió el ritual de cada noche... se remarco los ojos y se dio una capa de rímel así como un leve toque de color en sus labios carnosos, nada más... dejo caer la suave y delicada tela del vestido de marca por su sensible piel y se calzo las botas de tacón cerrando la cremallera, casi se sentía como una prostituta más salvo que ella no iba en busca de carne ni dinero sino algo mucho peor... pero almenos allí entre el resto de personas se sentía una más, podía ser un poquito ella misma al son de la música, latiendo y vibrando al mismo compás, allí era un poco más humana, estaba un poco más viva. Quizás con un poco de suerte se encontraría con quien le había hecho aquello y podría preguntarle porque mientras apretaba su cuello entre sus dedos.


Salió por fin del triste edificio gris y enfilo calle abajo alejándose de su barrio y del griterío furioso de sus habitantes hasta llegar a la discoteca, una vez dentro hecho una ojeada al lugar y se apostó en un rincón con una copa entre las manos contorneándose de vez en cuando al ritmo de la música estridente.


Ian dio otro sorbo a su cerveza y observo como se consumía el último aliento del cigarrillo que expulso el humo que se retorció en el viciado ambiente de la discoteca, miles de cuerpos de amontonaban ahí dentro creando una curiosa mezcla de olores, miro alrededor y su nariz aleteó captando un aroma sutil y diferente. Un aroma que sólo los que eran como él podían detectar, era una mezcla curiosa e imposible que casi lo dejo sin aliento, no podía ser...

Miro aún fuera de lugar a Zein que se había empeñado en acompañarlo como para corroborar que estaba captando exactamente lo mismo y que aún no se había vuelto loco y este asintió.


Quien fuese destilaba la esencia de uno de ellos fundida con la de un oscuro... aquello era imposible peor sus sentidos no lo engañaba, se levanto cuan largo era y miro desde su aventajada estatura la sala recorriéndola con su atenta mirada tal cual como si hiciese un escaneo hasta que dio con ella.


A su lado Zein soltó un taco y se quedo tan rígido como lo estaba él salvo porque su pulso había iniciado una tremenda carrera que hacía golpear su corazón con fuerza contra su caja torácica haciéndolo jadear a causa de la sorpresa. Su sangre parecía un torrente de fuego que prendía sus terminaciones a su paso a lo largo de todo su cuerpo. Una reacción que hacia años que no sentía... y que ahora lo estaba devorando y consumiendo con la rabia de los siglos perdidos.


Zein dio un paso para ir hacía donde estaba la chica pero él lo retuvo aún recorriendo con la vista a aquella joven, no tendría más de veintiún años... pero su cuerpo era un provocación en sí, sensual, femenina, delicada y suaves curvas bien definidas. Parecía tan menuda y frágil al lado de ellos que era imposible creer que realmente aquel olor enloquecedor saliese de su piel sedosa. Era grácil, felina y su rostro era lo más hermoso que jamás había visto, era como ver el paraíso perdido, era paz, calma... pero en sus ojos... en sus ojos se atrincheraba el tormento de su alma, de la bestia hambrienta y perdida, allí se escondía una niña asustada y furiosa, desconcertada y sobretodo se reflejaba el dolor, la tristeza que hacia llorar su alma ahora corrompida por el veneno del oscuro. El mundo se había convertido en una pesadilla y sólo buscaba un rato de libertad, un instante donde poder descansar de su tormento, del fuego que la consumía como un diablo.


Todos nosotros sabíamos muy bien lo que se sentía ciando el cambio se iniciaba y ella no haría más de cinco noches que estaba así. ¿Porque ninguno vimos ni sentimos nada? Tanto como cuando un oscuro rondaba cerca o se disponía a atacar nosotros lo presentíamos y lo mismo cuando un nuevo ser nacía al mundo de los marcados, nada de eso había sucedido y nadie había podido ayudarla y ahora ella odiaba al ser que le había arrebatado la vida de modo violento y cruel. Ella no podía recordar todo lo que había sucedido y mejor así por que hasta el mismo sintió nauseas al ver en su dañada mente lo que aquel ser repugnante le hizo. Una ira ciega se adueño de él y deseo destruírlo más que ninguna otra cosa en el mundo, el mismo ser que llevaba años intentando cazar... él, el peor de todos ellos...


Y sin darse cuenta y en mitad de sus propios pensamientos sus pasos ya lo estaban llevando hacia esa criatura peligrosa y desvalida, una esencia que lo enloquecía y que era un atentado contra todo pero que sin embargo respiraba y lo miraba como si fuera la luz más brillante del mundo.


Ilia apenas podía contener los latidos de su desbocado corazón, le dolía el pecho y no podía respirar con normalidad, la visión de aquel hombre le había dejado la boca seca y las piernas temblorosas, su cuerpo se había encendido casi al instante en que esos ojos azul grisáceos se habían cruzado con los suyos y era como si no hubiese nada más alrededor de él, resplandecía imponente entre el resto, podía ver sobras moviéndose a su alrededor pertenecientes a la gente que bailaba peor no eran más que eso, formas negras salvo él, ni siquiera era capaz de oír nada más que no fuera su propio pulso.


Era algo sublime y perfecto, de músculos poderosos y cuerpo fuerte con una espalda ancha que se moría por recorrer, se humedeció los labios y trago como pudo alzando la cabeza hacia sus ojos cuando se detuvo frente a ella, ni supo que paso, ni que dijeron o hicieron pero sólo era capaz de recordar sus labios aprisionando con posesividad los suyos, su lengua abriéndose paso por ella, su exigencia salvaje y primitiva, el fuego consumiéndolos a ambos, su piel contra la suya y su sexo clavándose en lo más profundo de su ser junto al va y ven de ese hombre que se hundía en ella haciéndolo flotar. sólo recordaba el estallido del placer más imposible de describir y sus brazos rodeándola mientras seguían amándose a lo largo de la noche como si fueran dos desesperados, derrochando pasión, fuego y caricias. No importaba nada más que sus besos y su calor, que las emociones que los embargaban como puñales afilados haciéndoles reír y llorar a la vez.


Ian se había despertado pronto y al igual que la mañana anterior estaba de pie frente a al puerta con una taza entre los dedos mirando a la chica que dormía en plácidamente en la cama con su camiseta de los Dragons y esta vez sonrió, no había nada más sublime que aquella imagen, recorrió las suaves piernas de ella con la vista hasta llegar a la curva de sus caderas y su cintura estrecha para llegar a su rostro dulce y sensual, con esos labios rosados entre abiertos en una pose totalmente relajada y el ceño levemente fruncido. Ella, en su cama...


Esa cama que siempre estaba vacía ahora le resultaba cálida y acogedora, el perfume de ella llenaba la habitación que hoy parecía tener un color distinto o quizás era él el que estaba diferente, su ánimo... todo había sido tan extraño y rápido que casi era como un borrón en su mente, desde que su cuerpo entro en contacto con el suyo todo giro en una vorágine imparable en la que se zambullo cayendo en picado sin reparo alguno.Dos volcanes en pleno apogeo era lo que habían sido, dos tempestades entrechocando de forma deliciosa, dos cuerpos hechos para encajar a la perfección, dos almas rotas e incompletas que parecían sanarse la una a la otra.

Ella por fin abrió esos enormes ojos de gata y le sonrió. Ian dejo la taza sobre la repisa y se acerco a ella subiéndose a la cama, deslizo la yema de sus dedos por su hombro y la beso hasta arrancarle un gemido de placer, rió satisfecho y se acurruco junto a ella ronroneando de placer.


Ahora ella era uno de los suyos, aunque distinta una de los suyos al fin y alcabo y sería suya, nadie más podría reclamarla, tenía mucho que enseñarle pero eso sería más tarde por que ahora pensaba perderse en su cuerpo una vez más antes de que la realidad de lo que eran se impusiese.


Nikta


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7 comentarios:

  1. Esto ha estado genial, aun no había leído nada tuyo, pero esto me ha encantado, gracias, wapa.

    Me gustaría, que alguien como tu que escribe de esta forma tan hermosa, leyera algo mio y me dieras tu opinión, siempre y cuando tengas tiempo y ganas, jaja.

    Besos wapi.

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  2. Genial relato..atrapa al lector....saludos..

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  3. Tienes una forma de escrbir muy buena, describes con detalle a tus personajes y eso hace que nos sintamos parte de la historia. Menuda parejita más espectacular!

    Un abrazo!

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  4. Muchisimas gracias guapas, Valnelia será un placer, enseguida que pueda me paso por tu rincón ;) que estos mesos no tengo tiempo ni de respirar y no exagero jajajaja tengo que esperar al finde para poder hacer algo y aveces ni así pero bueno siempre procuro ir leyeendoos que me encanta pasar por vuestros rinconcitos

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  5. No sabes como te entiendo, jajaj, hay días que desearía que tuviera mas horas, jajaj.

    Sin prisa, wapa, no voy a moverlos de allí en mucho tiempo, jaja

    Besotessssssss

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  6. ola olaa mi niña siento ver y leer tu blog tan tarde, he estado muy liada y he tenido poco tiempo.

    el capi ha estado espectacular, me ha encantado, fascinado y enamorado.

    no cambies nunca.

    saludis vampi

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  7. Gracias Vampiresa, no te preocupes cada una saca tiempo de donde puede ;)

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Tus comentarios cuentan, gracias.

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