30 de abril de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.22


Oí la respiración de Iset entrecortada, la miré, estaba todo borroso pero se retorcía de placer, tenía los pechos al aire y Ezequiel los acariciaba, Iset jugueteaba con las piernas hasta que él deslizo sus dedos entre ellas, la oí gemir de placer, se acercó a mí y me beso, Ezequiel dejo que el cuerpo de ella se pusiera sobre el mío, nos besamos mientras él seguía acariciándonos. Creó que por un momento perdí la noción de todo, no veía bien, estaba oscuro y hacía calor, intente incorporarme pero unos poderosos brazos me echaron de nuevo, entonces oí la voz de Iset.

- Urd, no, por favor, Urd ayúdame, despierta Urd ¿Qué te pasa? ¡Urd! – sollozó enfoque la vista con dificultad y vi como tres hombres se le echaban encima, no podía moverse, intentaba golpearlos pero tenía las muñecas aprisionas por uno de ellos, golpeó a uno de los hombres pero estos le agarraron las piernas separándoselas, le arrancaron la ropa interior y agarrando su miembro entre una mano se dispuso a penetrarla, busque a Ezequiel con la mirada pero no estaba, al fondo de la sala creía distinguir algo, estaba tan oscuro, intente de nuevo levantarme, Iset gritaba suplicando mi ayuda, había conseguido golpear al tipo, entonces entre la negrura vi esos ojos rojos, me estremecí su mirada me atrapaba, me resistí, estaba aturdida, débil… aparte la vista y volví a prestar atención a Iset, me levante a trompicones, estaba mareada, alguien me agarro del hombro, me gire y le golpeé con el puño, los nudillos se estrellaron contra su nariz, noté como caía atrás al perder pie, me lance sobre el otro apartándolo a duras penas pero caí sobre Iset, note como uno tiraba de mi pie llevándome en dirección a su miembro, me abrace a Iset y deseé con todas mis fuerzas acabar con esos hombres, un chorro de sangre me salpico, Iset aún temblorosa entre mis brazos ahogo un chillido, sollozaba incontrolablemente, miré alrededor, los tipos estaban muertos, la pared estaba llenas de manchas de sangre. Iset grito haciéndome mirar al frente, ahí estaba… el demonio con sus ojos rojos, se acercaba, estiraba su garra hacía mí, grite y cerré los ojos con fuerza, deseé estar fuera, que fuera una pesadilla, cuando volví a abrir los ojos estábamos solas en la sala, no había ni rastro de sangre. Iset me miró preocupada, me levante aún tambaleante y la cogí de la mano tirando de ella.

- ¡Vámonos corre, coge tus cosas!

La arrastre fuera y seguimos corriendo por las calles hasta que agotada me pare, me doble agarrándome las rodillas intentando llevar aire a mis pulmones, me erguí y miré alrededor aún sin resuello y respirando aceleradamente. Volví a agarrar a Iset y corrí como alma que lleva el diablo al sentir esa voz llamándome.

- ¿Pero qué pasa Urd? Deja de correr – se soltó y cuando volví la cara juro que vi aquella cosa atravesando con su cola el corazón de Iset que se convulsiono, broto sangre de sus labios y cayó de rodillas al suelo, grite como una loca hasta que ella me sacudió, había sido una alucinación.

- ¿Qué ha pasado ahí dentro? – Me decía Iset cogiéndome por los hombros – Tranquila Urd, respira, estamos a salvo.

- ¡No lo sé…! ¡¿Pero estas bien, te han hecho algo, estas bien?! – le dije como histérica.

- ¿Ha sido real? ¿Dónde estaba Ezequiel? – preguntaba negando con la cabeza

- No lo sé… - repetí casi desplomándome al suelo, Iset me cogió y yo me levante, aturdida me lleve la mano a la cabeza y empezamos a andar, al doblar una esquina choque con alguien no recuerdo mucho sólo sé que quién fuera me cogió antes de que tocase tierra.

- ¿Pero qué hacéis por aquí? ¿Qué ha pasado?

Esa voz… Azrrael, sacudí la cabeza y le hice bajarme al suelo pues me había cogido en sus brazos como a la novia la noche de bodas.

- Es difícil de explicar – dijo Iset mirando hacía el callejón.

- Anda, vayámonos de aquí - dijo él mirándome y apartándome el pelo de la cara.

Me cogió la mano y me “arrastro” hasta el bar más cercano. Nos sentamos en una mesa para cuatro y pidió dos infusiones bien calientes para nostras, Iset estaba sentada a mi lado y Azrrael estaba enfrente con una mirada… aún así no nos reprocho nada.

- A ver, explicadme que ha pasado – pidió a Iset cuando nos sirvieron demostrando una calma y una paciencia infinitas. Yo cerré las manos alrededor de la taza hirviendo y escuche como ella relataba lo sucedido (una versión a medida) aunque ruborizándose de todos modos.

- ¿Visteis si os echaban algo en la copas?

- No - dijo ella.

- Espera… - dije y haciendo memoria rebusque entre los retazos de esa noche y creí ver como un hombre echaba un polvo blanco en la bebida y luego guardaba el sobre en su bolsillo – Creó que sí…- me froté la frente, me dolía la cabeza.

- ¿Y no te diste cuenta? Yo te visto rechazar bebidas que sabías tenían algo raro – me miró Iset.

- No, lo siento – negué con la cabeza – Estaba… no note nada.

- Pero si lo viste… - insistió

- Lo acabo de recordar ahora Iset, es como si no lo hubiera visto o asimilado, ¡no lo sé! ¡No soy perfecta vale! Mea culpa, perdóname por haberte metido en esto, no debería… ¡Joder podrían haberte hecho daño de verdad! No me lo perdonaría, lo siento – dije con la cabeza apoyada en la mano, hacía mala cara, estaba pálida y sudorosa, pude verme reflejada en la cristalera, sople sobre el té y bebí, poco a poco me iba despejando.

- No Urd, me alegro de haber ido contigo.

- Si. Tuviste suerte de que ella estuviera, te ayudo. Sino… no se qué habría sucedido – me miró Azrrael rozando mi mano sin querer.

- ¿Qué? – los miré desconcertada.

- Bueno, mejor que no lo recuerdes todo – me sonrió.

- Gracias – le dije y bebí un poco más, la bebida caliente me sentaba bien.

- Bueno, cuando os hayáis rehecho un poco os llevaré a casa. A ver que decimos a tu tío para que no te eche un rapapolvo, aunque lo merecerías – eso me dolió.

- Creen que fuimos al cine.

- ¡El cine! – Me sobresalte de pronto – upps, lo olvide por completo que burra – me di con la palma en la frente – Oscar… lo dejamos allí – miré apurada a Iset.

- No quiero saberlo – se apresuro Azrrael

Azrrael no dijo nada y tras pagar al camarero saco las llaves de su coche y nos dirigimos hacía el cine a buscar al bello durmiente, durante el trayecto Iset se quedo dormida y yo miraba a Azrrael mientras conducía.

- Gracias.

- ¿Por? – me miró un instante.

- Por ayudarnos – espere un momento y me lance a la carga - No sé qué me pasa últimamente, desde que puse los pies aquí no he parado de hacer tonterías, me comporto como una cría - suspiré mirando las luces pasar, aún estaba algo mareada y tenía la voz pastosa y cansada – No puedo controlarme – susurré y añadí como queriendo limpiar mi sucia imagen ante él - Normalmente no soy así de verdad… - no sé porque tenía la necesidad de justificarme.

- Lo sé – se limitó a responder dedicándome un sonrisa que me desarmo por completo.

Una vez llegamos al cine que estaba a punto de cerrar corrimos a la sala tras cambiarnos de ropa, me acerque al hombre que aún dormía y lo zarandeé con suavidad.

- Eh, Oscar…. Oscar, la peli ya ha acabado – sonreí al verle abrir los ojos, este aturdido miró alrededor y se puso nervioso.

- ¿Me quede dormido?

- Si, pero no pasa nada.

- La peli era un rollo – añadió Iset al ver la expresión apurada del hombre – Yo también me abría dormido.

- No pero es imperdonable, yo…

- No pasa nada, estamos bien, no hay nadie, vámonos a casa. No le diremos nada a mi tío – le guiñe el ojo. El hombre aún descompuesto nos lo agradeció y nos metimos en el coche, por suerte no recordaba nada y creyó todo lo que le dijimos incluso lo corroboró al llegar a casa.

- ¿Todo bien Oscar? – le preguntó al abrir la puerta y hacernos pasar delante de él.

- Todo bien Señor.

- Bien, ve a descansar entonces y gracias.

Akesh miró de modo sombrío a Azrrael cuando entro detrás de mí.

- La película acabo hace más de tres horas – apareció Omar acercándose hasta donde estaba mi tío.

- Lo siento padre, al salir del cine nos encontramos con Azrrael y nos fuimos a tomar algo. Deberíamos haber llamado, pido disculpas por mí falta de consideración, lo estábamos pasando bien y… no pensé – agacho la cabeza Iset tras poner carita de no haber roto nunca un plato.

- Esta bien, por esta vez no pasa nada. Disculpas aceptadas – dijo abriendo los brazos para que le diera un abrazo, Iset le dedicó una cálida sonrisa y lo abrazo con la tranquilidad de que ya no había rastros de alcohol ni de nada en ella. Azrrael se había ocupado de eso.

- Bueno y ahora nos vamos a dormir, estamos cansadas – sonrió Iset cogiéndome de la mano y exagerando un bostezo – Buenas noches señores – Hizo una graciosa reverencia y subimos corriendo las escaleras, creía que se me iba a salir el corazón por la boca.

- Yo me retiro también, fue culpa mía, disculpen si les he ofendido, ahora que ya están a salvo en casa me voy – oí decir a Azrrael haciendo girar la maneta de la puerta.

- No, espera muchacho – le dijo Omar.

- No es culpa tuya, siéntate – suspiro cansado Akesh indicándole la butaca frente a él, Azrrael se sentó con la espalda hacía delante y las manos juntas.

- ¿Cuántos años tienes Azrrael?

- Veintiocho señor ¿por?

- Ya… - suspiró y sé que miró a Azrrael – Entonces ten presente la suya. De todos modos gracias, creo que esta noche ha sido peligrosa…

No conseguí oír nada más pero sé que hablaron más durante el resto de esa noche, Ezequiel me llamo preocupado y yo me disculpe diciéndole que me había sentido indispuesta y que ya hablaríamos insinuándole que alguien en su club se dedicaba a drogar a las chicas, se enfado pero finalmente cedió y colgué. Voy a explicaros ahora que sucedió a la mañana siguiente mientras yo aún estaba dormida.


Continuara...


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