20 de abril de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.20



- Elije una carta anda – sonreí y ella lo izo - ¿Estas con alguien Iset?

- Si, pero como se entere mi padre le da algo, es un chico estupendo. Ahora me toca a mí.

- ¿Ya lo has hecho? Respondes o pagas – sonrió maliciosa.

- Sí, ya quedo claro ¿no? ¿Y tú?

- No, aún no.

- ¿Por qué?- Quise saber pero Iset me reprendió recordándome que le tocaba a ella preguntar.

- ¿Cuándo fue la primera vez?

- Hace cinco años.

- Bueno, respóndeme ahora si quieres.

- No…no me siento preparada aún, me da cosa… y quiero estar segura de que es la persona adecuada y por favor no te rías de mí. Ganas hay pero…

- No me río, lo respeto, me parece muy bien. Ahora mi tío diría deberías aprender de ella – rompí a reír.

- ¿Con quién fue? – Me miro Iset - ¿Te arrepentiste, te gusto?

- Eso son tres preguntas – dije haciendo un mohín y suspire volviendo a ponerme seria – No, no me arrepiento y si me gusto…mucho pero no puedo decirte con quién fue, no podría soportar que no volvieras a mirarme a la cara.

Iset se quedo pensativa un rato pero luego se acerco a mi cara con una sonrisita traviesa y dijo – Ahora te toca pagar – me atrajo hacía ella y me beso – Bueno como no has contestado me vuelve a tocar – guiño el ojo – Azrrael está muy bueno y tiene un pasado oscuro… te desea, pero ¿Qué te hace sentir?- me ruboricé lo sabía y con un suspiro le dije – Creo que volveré a pagar.

Se acerco a mí enseñándome la carta y volvió a besarme mientras acariciaba mi cuerpo.

- ¿Ha sucedido algo esta noche con Ezequiel?

- Vuelo a pagar – Iset me tendió en la cama, sus dedos suaves y largos se deslizaron por dentro de mi ropa interior y sólo se detuvo cuando me tuvo bien excitada, me mordí el labio y me incorpore aún jadeando y apretando las piernas cogí una nueva carta.

- ¿Te atrae, le deseas?

- Sí – respondí recordando las manos de él y estremeciéndome.

Iset decepcionada por haber elegido esa pregunta que sabía respondería cogió carta.

- A ver… ¿Tú sabes que tienen que decirme?

- Si. ¿Te atrae Azrrael?¿Te excita?

- Sí – dije notando el calor de mis mejillas.

- Cuéntame que es lo que pasa.

- No te puedes resistir a un hombre guapo… hazlos sufrir y será más divertido – rió evitando la pregunta.

- Tampoco soy una chica fácil, no me voy acostando con todo lo que lleva pantalones – me defendí y volví a repetir mi petición.

- Pago.

Me acerque a ella y suavemente deslice mi lengua por su pecho acariciando su sexo por encima de las braguitas, Iset esta tan húmeda como yo…

- ¿Seguro que no quieres decirme nada? – insistí aprovechando el momento de su abandono a mis caricias.

- No.

Me detuve y resignada cogí carta.

- ¿Tienes fantasías eróticas? No eso es muy obvio déjame pensar…

- Últimamente demasiadas – respondí igualmente acalorada.

- Necesitas descansar en condiciones, le diré a Ma que te preparé una infusión.

Acabamos riendo y armamos tanto jaleo que la madre de Iset nos llamó la atención desde detrás de la puerta, nosotras volvimos a romper a reír como dos colegialas, hacía tanto que no me lo pasaba tan bien.

- Tú te vienes mañana de fiesta conmigo, Ezequiel conoce los mejores sitios de la ciudad.

- Pero no

nos dejaran salir, tú misma lo dijiste.

- Eso déjamelo a mí – sonreí y viendo su cara añadí - No puedes acatar órdenes y reglas siempre Iset, ya eres mayorcita y has de vivir tu vida.

- No quiero mancillar el honor de mi padre.

- No lo harás por salir a divertirte un rato, además yo estarme contigo no pasara nada malo.

- Eres una lianta Urd… me tientas.

- Ahí fuera te espera todo un mundo ¿no quieres descubrirlo? – insistí sonriendo traviesa. Lo que no sabía en ese momento es que quizás si la pondría en un apuro y que mis tonterías podían resultar nefastas, pero no podía negarse a mi invitación, la tentación era grande… ¿y si con el demoni

o se referían a mi misma? De repente me imagine con la melena pelirroja y todo.

- Eres un caso, siempre haces lo que te apetece – me riño pero me abrazo contenta ocultando las ganas de que llegase la noche siguiente.

- Tú has visto como te miran los dos… yo no podría aguantar esas miradas, que vergüenza.

- Si lo harás y te encantara. Te hará sentir… poderosa, pero has de ser cauta ¿Por qué te ha de avergonzar?

- No se…

- A ver, mientras no des pie a que se vean en el derecho que hacer algo contigo si tú no quieres no pasa nada.

- Ves, a ti no te importa que te miren, te gusta que lo hagan, te gusta provocar y usas tu sensualidad como un arma de doble filo, eres muy femenina, jo

ven. Eres una chica increíble Urd, pero juegas con fuego constantemente…

- ¿Y tú que eres mi madre? Si crees eso de mí si vieras al resto de chicas de mi país no se qué pensarías – reí con ganas divertida.

- Oye que tampoco soy una mojigata – puso los brazos en jarras.

- Lo sé, lo sé – reí parando con las manos la almohada que descargaba contra mi cara riendo – Anda vamos a chafardear que dicen los de abajo…

Iset me siguió en silencio y nos ocultamos tras la columna de la escalera.

- Estas niñas… - suspiró con una sonrisa la madre de Iset haciendo que los demás la miraran – Sí, lo han oído bien, no olviden eso señores – los miró volviendo a centrar su atención en la calceta.

Tío Akesh asintió al cabo de un rato y vacio su copa, no había ni rastro de Azrrael ni de Ezequiel pero Abraham sí que estaba a un lado.

- Aunque su sobrina se empeñe en decir lo contrario es una adolescente, tiene que divertirse, salir y en cambio ya está trabajando… no niego que sea una buena mujer de negocios pero la hacéis crecer demasiado deprisa si me permitís decirlo. Ya tiene bastantes responsabilidades sobre sus hombros, no puede madurar de la mañana a la noche como pretendéis. Dejad que se distraiga un poco – dejo la calceta mientras Omar la observaba como anonadado.

- Apreció su punto de vista Luzmina, pero es alocada, incontrolable, es… - mi tío se llevo la mano a la frente cansado, Iset y yo cruzamos la mirada y nos acurrucamos más detrás de la columna – No podemos seguir dejándola tan libre, sus actos tienen consecuencias y no me gusta que salga sola de noche de discoteca en discoteca, yo también he sido joven y sé lo que se siente. Además bebe y pierde el control, se le va la cabeza… no nací ayer.

- Debe confiar en ella.

- En ella confió, haga lo que haga se que tiene cuidado.

- Lo que tanto temes le puede pasar sea de noche como de día ¿la vas a dejar encerrada en su cuarto a estas alturas? – intervino Ablace que guardo silencio ante la mirada reprobatoria de mi tío. ¿Sabía lo que había pasado? Ablace volvió a hablar de todos modos - ¿La vas a meter ahora en un internado para Señoritas?

- Ablace, no quiero recordarte que tu comportamiento tampoco es ejemplar, tú has contribuido a empeorar la situación – lo mi

ró tajante.

Ablace bajo la cara y se disculpo.

- No puedo encerrar a todos mis hijos lejos de ella pero si puedo intentar educaros lo mejor posible. Yo tampoco soy de piedra Ablace…

Omar puso calma de nuevo y yo me tragué las lágrimas que amenazaban con salir de mis ojos, así que ese era el concepto que tenía de mí… lo peor es que quizás tuviera razón, sabía lo que había hecho años atrás y hacía unos días… por eso estuvo tan extraño esa temporada. Debía saber que yo y… me quite eso de la cabeza y volví a la habitación seguida de Iset, lo que yo no pude ver en mi aflicción fue que Luzmina miraba hacía las escaleras.


Continuara...



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