14 de abril de 2011

De Vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.19


Iset asomo la cabeza por la puerta.

-¿Puedo? – me preguntó echando una ojeada al pasillo.

- Pasa, pero si vienes a echarme la bronca ya puedes irte por dónde has venido – le dije acabando de ponerme un comisión pues con el pijama hacía calor.

- ¿Cómo estás? – se sentó en la cama delante de mí agarrándose una pierna.

- Bien

- Cualquiera lo diría con la cara que haces… -Suspiré y extendí las piernas sobre la cama sin apartar la vista de ella - ¿Lo has pasado bien? – me pregunto con un tono de reproche.

- Oye Iset – me corto sin acabar de dejarme hablar.

-No te juzgo Urd, pero no pienso volver a engañar a tu tío ¿a ver, por qué no le podía decir que te ibas de fiesta con Ezequiel? Ya habías salido otra vez y tu tío parece confiar en él.

- Te juro que no lo sé de verdad…. Pero sentía que tenía que hacerlo. Además con todo lo que ha pasado no me dejará salir sin una escolta – me levanté para abrir un poco la venta y que entrase aire fresco.

- Yo puedo aliviarte – me dijo de pronto acercándose y sin entender lo que ocurría me beso rozando mi muslo y…. me estremecí ante su tacto.

- ¡Iset! – la parte con suavidad

- ¿Qué? No hay nada de malo en ello – sonrió divertida volviendo a acorralarme contra la pared y deslizando sus manos entre mis piernas.

- Ya lo sé, no… – dije ruborizaba notando como las piernas me temblaban pero entonces recordé la extraña visión de aquel ser… y me volví a la cama con un escalofrío.

- ¿Entonces? – me miro paciente – ¿Por qué no pueden decir las mujeres que les gusta el sexo abiertamente? Tu eres toda fuego Urd, desbordas sensualidad, eres abierta y no escondes tu deseo… eres pasión.

- ¿A qué viene eso? – la miré sin poder evitar dedicarle una sonrisa.

- ¿Sabes Urd? Me gustaría ser como tú, te envidio – volvió a sentarse delante de mí.

- ¿Por qué? – parpadeé sorprendida.

- Porque sí, me encantaría saber tanto como tú, eres lista, culta… has visto todos esos lugares con los que yo sólo puedo soñar, ir a sitios lujosos, poder ponerme esos vestidos. Gozar de tu libertad ¿no te das cuenta de lo que tienes? Además…. ¿Cuántos años tienes?

- Veintitrés – Iset se asombro.

-Vaya, tan joven y ya ejecutiva, muchas deben admirarte y odiarte… Eres poderosa, divertida, bonita, vas por la vida sin miedo, pisando fuerte, no te rindes ante nada te pase lo que te pase o al menos no pareces dejar que te afecte.

- No es verdad.

- Déjame acabar, tú eres capaza de entrar en una sala y llenarla con tu presencia, eres capaz de captar la atención de todos, sabes ser misteriosa y…. no me sale la palabra, todo el mundo se gira al verte…

- Iset, no me conoces… no soy tan fantástica como crees, sí, tengo suerte de tener una familia influyente no lo niego, pero claro que tengo miedo, es pura fachada… no se qué está ocurriendo, ni que me ocultan y porque. Han intentado asesinarme constantemente… estoy harta de esconderme, de llorar, de estar asustada ¡no lo soporto! Quiero vivir la vida, ¡exprimirla! ¡Al menos si me matan que haya disfrutado que narices! Vale, a veces soy un poco inconsciente y hago cosas que al igual no debería… pero la vida es así. Para aprender hay que equivocarse, tomar tus propias decisiones y seguir adelante. Además – la miré cogiéndole las manos entre las mías – Tu sí que eres increíble

- No – río para quitarle hierro al asunto.

- Te confesare algo… cuando pasa algo, aún corro a refugiarme en los brazos de mí tío, me hace sentir tan protegida, tan querida… en cambio siento que lo defraudo cada vez que… salgo.

- ¿Por qué lo dices? Él te adora.

- Por su cara, por su comportamiento…- guarde silencio buscando las palabras – Soy un pendón Iset, he hecho cosas que aunque no me arrepienta…. no debería…. Soy una fresca y él no es tonto, aunque lo acepte y me deje hacer sé que le duele que sea tan liberal…. Tan…explosiva o fogosa como tú has dicho, no tengo medida, el querría que fuese una señorita. Y yo Iset… te juro que quiero controlarme pero no puedo.

- Por que quizás no se da cuenta de que es mejor así – dijo de modo enigmático, yo la miré esperando respuestas que no llegaron, en cambio saco una baraja de cartas del bolsillo trasero de su pantaloncito. Pasamos horas hablando de tonterías, riendo y jugando a las cartas, creando nuestros propios juegos. Cogí una carta al azar del mazo y la miré. La carta tenía un fresno dibujado cuyas tres raíces se perdían en los extremos del naipe, entre sus ramas había una serpiente con dos alitas negras tipo demonio y en el suelo bajo el reptil… no sabía descifrar que era pero el pulso se me volvió a disparar, era un aviso. Gold salió de debajo de la cama y se enrosco a mi lado y yo distraídamente le acaricie la cabeza dejando la carta en el montón Iset me miraba y miro la carta.- La rueda del destino – dijo ella

- ¿Qué? – la miré volviendo a la realidad.

- El objeto que hay debajo, es la rueda del destino o la rueca de las Nornas donde tejían el destino de todo el mundo.

De nuevo las Nornas pensé y espere a que Iset acabase de hacer su explicación sobre el significado de la carta para saber si hacía la misma interpretación que yo.

- Este era el árbol de la vida de los Nórdicos Yggdrasil, la serpiente… es la tentación, la lujuria y el mal. Un peligro te acecha, tu destino, tu vida… se cruza con fuerzas divinas que intentaran tentarte… empiezas una aventura peligrosa. Coge otra carta Urd.

- Veo que se te da muy bien esto.

- Por favor coge otra – yo me encogí de hombros y deje que mi mano volase por encima de las cartas esparcidas boca abajo por las sabanas, fije la vista en una y la cogí entregándosela a Iset sin mirarla, no hacía falta, podía intuir cuál era.

- El pozo de Urd… en el está el agua de la vida con que se riega el fresno, el pozo de Urd fuente de la sabiduría, el poder de conocer lo que está por ocurrir y lo que ya ha ocurrido se encierra en sus aguas. El agua de Urd es tan sagrada que todo aquello que llega a la fuente se vuelve blanco, el poder de la profecía es un poder peligroso al igual que beber del agua del pozo, una persona podría volverse loca u perder su cabeza cayendo a la senda de la destrucción. Urd que quiere decir lo que ha ocurrido, ni siquiera los Dioses tenían control sobre su destino – Iset suspiro y rebuscando en su memoria recitó:


Yo sé que se riega un fresno sagrado,

El alto Yggdrasil, con blanco limo;

eso es el rocío que baja del valle;

junto al pozo de Urd siempre verde se yergue.

Vienen de allá muy sabias mujeres,

tres, de las aguas que están bajo el árbol;

una Urd se llamaba, la otra Verdandi,

-su tabla escribían- Skuld la tercera;

los destinos regían, les daban sus vidas

a los seres humanos, su suerte a los hombres...

- Vaya, y tú dices que no sabes tanto como yo – sonreí Iset me mostro la carta y siguió.

- En el pozo se refleja Odín, el Dios principal, dios de la sabiduría, la guerra y la muerte. También considerado dios de la magia, la poesía, la profecía, la victoria y la caza. Él mandaba a sus valkirias a por los guerreros que habían muerto heroicamente para anexarlos a sus filas. Coge otras dos, resumiendo esta carta te avisa sobre el peligro de querer conocer algo…poderoso. El pozo en sí es una clave que debes descifrar, los atributos del Dios también significan algo.

Yo cogí dos cartas más y se las entregué.

- Bien…- me mostro la carta – muerte, dolor, destrucción, guerra, cambios en tu vida, muchos… Veamos la otra – dijo cogiéndola – La bruja, eso apunta a los poderes femeninos, a la elegida que emprenderá el camino de la sabiduría y la perdición. Esta… mujer – me la mostro, el dibujo era una mujer medio desnuda de rojos cabellos - También simboliza la vida, la esperanza y el amor. La fuerza. Por favor Urd, coge una última carta, lo hice con un estremecimiento – Las dos caras de la luna, la dualidad femenina pero eso tú ya lo sabes – me sonrió y volvió a mirar la carta – Pero nos dice más que eso, junto a la luna hay dos estrellas, una roja otra apenas un puntito plateado – os juro que me falto el aire –Hay dos hombres en tu camino, uno representa el bien, el otro el mal, pero ambos se funden en un mismo punto, la caída en desgracia, atraídos a la senda del mal, uno intenta regresar al camino dorado pagando por sus faltas, redimiéndose – Iset alzó la vista clavando sus oscuros ojos en los míos – Siento no poder serte de más ayuda se encogió de hombros sonriendo y recogiendo las cartas – Mi pequeño don ya no llega a más.

- No, lo has hecho fenomenal.

- Tú has captado su mensaje mejor que yo, hablaban directamente de ti.

- Empiezo a pensar que quizás no es muy buena idea que siga con este proyecto… pero ahora tengo más curiosidad.

- Cuidado Urd, la curiosidad no es buena consejera.

- Iset, así nunca se descubriría nada – le di un golpecito en el hombro.

- Puede que tengas razón, pero domina las tentaciones antes que ellas te dominen a ti o me parece que tendremos problemas.

- No seas trágica, esto no es una peli fantástica de brujas y demonios – reí pero Iset siguió preocupada hasta que volvió a hablarme.

- ¿Entonces qué?

- ¿Entonces qué de qué?- la mire barajando.

- ¿Te apetece aceptar mi propuesta? – sonrió quitándose la ropa y acercándose quitándome el camisón.


Continuara...


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