1 de marzo de 2011

El Portal del Castillo del Tiempo .- Capitulo 15


Al rato nos despedimos de Verónica y volvimos a subir al coche, Aragorth estaba serio y pensativo.

Le observé en silencio y miré por la ventana a la vez que subía un poco el volumen de la música, las notas empezaron a relajarme y entrecerré los ojos tarareando, el paisaje iba cambiando con rapidez, los árboles se hacían más tupidos y las montañas con los picos algo enharinados se veían al fondo, el riachuelo tenia zonas heladas, subí la calefacción y tras echar un vistazo alrededor clave la vista en él.

  • ¿Me vas a decir que te pasa? Estas muy raro desde que salimos de casa.
  • Yumi…
  • No evites más el tema, dime algo y a ser posible la verdad.
  • Cada cierto tiempo nace una mujer con capacidades especiales y una marca…esta mujer… que debería ser una diablesa, es la destinada a ser Reina en nuestro mundo cuando el monarca vuelva a la vida. Hace tiempo hubo una lucha y él resulto gravemente herido y recluido, está escrito que resurgirá de nuevo el día del cometa. Pero esta vez, a parte del ritual para regresar necesita el poder y sangre de la reina, entonces como perdió el cuerpo… tomara a uno de sus hijos hasta el momento que tenga el poder para volver a regenerarse. El demonio elegido… en principió, morirá. Esa marca Yumi… es exacta a la que tú tienes.

No sabía si echarme a reír o a llorar.

  • Pero yo no soy un demonio.
  • ¡Por eso no lo entiendo a menos que…! – frenó bruscamente metiéndose en una pequeña explanada.
  • ¿A menos que, qué?
  • Tu padre… ¡Por los nueve infiernos como no lo vi antes! – se dio un golpe en la frente con la palma – Tu padre era un demonio. Por eso tu madre tuvo que huir lejos de los suyos y de los míos… eso era lo que paso… y creo que se exactamente que demonio fue.
  • Esto es una broma ¿verdad?
  • No lo niegues Yumi, tiene sentido.
  • ¿Y quién crees que es mi padre?
  • Era… - dijo con cierto pesar, yo tragué saliva – El general de las tropas imperiales, el hermano del Monarca…
  • ¿Por qué lo crees?
  • Porque ahora entiendo la energía que reconocí en ti, es la de él, tienes su fuerza, su arrojo, su inteligencia su forma de hacer y su saber escuchar, es el mismo modo en que sabes leer entre líneas y sobretodo por tus ojos, tu pelo y tus labios… son los de él. Toda hija de bruja se asemeja en estas cosas a su madre, tú no, porque los genes del padre eran más fuertes y sólo puede significar una cosa…
  • ¿Qué me pasará?
  • Podrías morir o algo peor.

Le miré en silencio.

  • No quiero que te haga daño Yumi, tienes que seguir siendo tú.
  • ¿Qué más me ocultas?

Me sostuvo la mirada durante un buen rato hasta que por fin se decidió a hablar.

  • Que hoy por hoy… el cuerpo que tomará es el mío.
  • Pero eres fuerte, puedes luchar contra él.
  • No Yumi… aunque lo intente no tengo nada que hacer.
  • Pero los dos al igual sí. Tú no pareces muy contento del regreso de ese… quién sea. Puede que haya más que piensen como tú.
  • Ya se intento una vez Yumi.
  • No quiero perderte – me llevé la mano a la boca asombrada de haber dicho eso, todo era un locura… ¿Por qué una vez que me enamoraba de verdad era de un “demonio” a punto de sacrificarse? ¡No era justo! Tenía ganas de llorar de pena, de rabia y sobretodo de impotencia…
  • Cuando volvamos… el mago me devolverá a mi prisión, será la única manera de que tengáis una oportunidad, yo soy el último de los poderosos a parte de él. Los demás no serán capaces de albergarlo.
  • No…
  • No pienso discutir esto Yumi, lo haré y punto. No me siento orgulloso pero… esta vez no sirve de nada luchar.
  • ¿Y tú eres un demonio?
  • ¡No seas cruel, bastante duro está siendo todo esto para mí! ¡Tú no sabes cómo me siento!
  • ¡Pues dímelo, habla! ¡Tampoco es fácil para mí! ¿Crees que quería enamorarme de ti? ¿Crees que quería algo de esto? Bastante es que lo esté asimilando. ¡Hubieras sido el último hombre en la tierra en el que me hubiera fijado sabiendo lo que eras y no por qué no seas atractivo, joder ya sabes que no es eso! ¡Pero no! Toda la vida manteniéndome al margen, sin implicarme, procurando guardar mi corazón bajo llave para evitar esto ¡y mira! ¡Creo que sí me hago a la idea Aragorth! ¡Y encima no veo nada malo en ti! ¡Me da igual quién o que seas o lo que hayas hecho! Te quiero sólo a ti ¿es mucho pedir? ¿Soy sólo una más? Porque si este es tu juego… lo haces muy bien, duele Aragorth – giré la cara para que no viera como las lagrimas empezaban a aguarme la vista.

Él me cogió y me besó sin más llenándome con su calor, se lo devolví abrazándome a él hasta que algo se me ocurrió.

  • ¿Conocías a mi padre?
  • Sí, era un tipo increíble, le admiraba, era como un padre para mí, fui su segundo al mando. Hice muchas cosas horrendas… pero no me arrepiento de haber conocido a tu padre, todo lo aprendí de él.
  • Él… ¿confiaba en ti entonces?
  • Sí.
  • Entonces… ¿no crees que quizás… fue él quien contribuyó a que yo pudiera liberarte? Piénsalo… yo sola no hubiese podido Aragorth, no tenía ni idea, ni siquiera sabía que era bruja, sólo leí un libro que estaba en blanco hasta que empezaron a aparecer letras… - dudó pero se quedo pensativo – Piensa Aragorth, tú le conocías, sabías como era, como pensaba, como sentía… dudo que las relaciones familiares demoníacas sean las mismas que las nuestras pero…
  • Si sabía que iba a ser padre y hubiera entendido el futuro de su hija… que te viera, hubiera hecho lo posible por mantenerla al margen, que tuviese una vida normal, una oportunidad y por supuesto si yo no pudiera estar para protegerla… - dijo él.
  • ¡Exacto! ¿No lo ves? Él confiaba en ti, fuiste liberado a escasos días del renacimiento… ¡y es por algo! ¿Por qué le mató?
  • ¿Cómo lo sabes? – me miró sorprendido y luego me sonrió acariciándome la mejilla – Tu padre estaba harto de los desvaríos de su hermano… quería romper el equilibrio y dominar todos los mundos, él no estaba de acuerdo, además… estaba tu madre, el Monarca ansiaba su poder, tenerla de hechicera, era muy poderosa… pero tu madre, aunque ambiciosa, nunca quiso aceptarle. El Monarca cuando descubrió que ella y su hermano eran amantes enloqueció y se desató una guerra cruenta que diezmo nuestro mundo… cuando el monarca te vea sabrá enseguida quién eres y aún se divertirá más, habrá ganado por goleada como decís vosotros.
  • Por eso hubo esa época tan pacifica, por que vosotros estabais luchando.
  • Sí… pero lo que yo creo es lo mismo que decía tu padre, la balanza nunca puede decantarse ni a un lado ni al otro.
  • Un hombre listo sin duda.
  • Sí – sonrió como recordando – Ahora le entiendo… él se reía cuando le reprochábamos que rechazase a todas las diablesas que estaban locas por sus huesos.
  • ¿Te arrepientes? – me senté sobre él acariciando su nuca, jugueteando con su pelo.
  • No – me besó – Volvería a hacerlo – me miró – Yumi… me gustaste desde que te vi, probé a no soportarte, eras la persona más testaruda que jamás había conocido y encima no me hacías ni caso pero cada día me fuiste conquistando un poco más.
  • Y no te suplique – sonreí picarona, él se rió divertido.
  • No, no lo hiciste…

Le besé y deje ir libres a mis manos por su cuerpo y no hace falta que os explique lo que ocurrió a continuación porque se sobre entiende. Nos vestimos y reemprendimos la marcha.

  • ¿Qué estas truculentando? – me miro para volver a mirar la carretera.
  • Ya lo veras… ya lo veras – sonreí maliciosa haciéndole estremecer de placer.
  • Miedo me das… te pareces más a él de lo que creía.

Sonreí. Pasamos unos días agradables los dos solos en mitad de ningún sitio pero el jueves por la mañana volvimos. Era la gran noche…


Continuará...



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