28 de marzo de 2011

De Vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.16


  • Veo que es cierto lo que se dice de los Drafire.
  • Se dicen muchas cosas de nuestra familia y no todas ciertas, siéntate.

Hubo un momento de silenció y luego una silla se movió con suavidad.

  • ¿Por qué estás aquí Azrrael?
  • Ya lo debe saber.
  • Oh, respeto, eso es bueno.
  • Ya en fin, los modales no se pierden. No puedo cambiar lo que soy y fui – sonrió con pesar.
  • Respóndeme Azrrael, ¿Por qué estas aquí ahora? Y más cuando sabías que yo estaría, mucho te has cuidado hasta el momento de no cruzarte con nosotros.
  • Quería verla, saber que esta bien.
  • No, eso no es del todo cierto por que tú ya sabes sin estar aquí si esta bien o no ¿Por qué estás aquí?
  • No lo se, por que estoy preocupado y por que no quiero estar lejos de ella, no puedo aunque quiera. Intenté alejarme pero la veo en todos lados es… no puedo expresarlo y no es por lo que cree bueno a ver… claro que me gustaría…, pero no quiero su poder, extrañamente no lo deseó, sólo siento el deseo de un hombre normal, es tentador sí… se quién es y lo que representa, lo que me puede otorgar pero…no sé qué me pasa, yo… sólo sé que no puedo apartarme de ella, es mi aire, con ella… todo lo demás desaparece, con ella soy yo – oí sonido de una mano pasando por el pelo - Ya he hablado demasiado.
  • No le hagas daño Azrrael, porque aunque me deje la vida en ello sabes que yo si puedo acabar contigo.
  • No quiero hacerle ningún daño, no puedo. Si fuera cierto como bien ha dicho ahora no estaría aquí, no soy tan estúpido ni tan buen actor.
  • Eso lo dudo pero te creo. Tenía que advertírtelo igualmente, es mi deber. No quise creer a Abraham cuando me dijo que sí parecía que habías reencontrado el camino, que estabas pagando por cada uno de tus actos, que empezabas a ser el que debiste seguir siendo, pero aún hay demasiado dentro de ti que me hace dudar.
  • Me tenéis vigilado así que por mi parte por ahora no debéis temer. En cambio… sí que miraría mas dentro de mis filas…ahí sí que tenéis al verdadero ángel negro, hay otras profecías que no hablan de mí.
  • ¿Qué quieres decir?
  • Vaya, me sorprende, debería saberlo ¿quizás haya perdido facultades el gran Akesh?
  • Azrrael, ten a tus amigos cerca pero a tus enemigos más.
  • Lo hará y lo sabe.
  • Hay cosas que han de seguir su curso, lo que hay que procurar es estar justo en el momento preciso ahí.
  • Ya – suspiró - Akesh… quiero que sepa algo, no haré nada que ella no deseé.

De nuevo silencio.

  • No quiero emitir juicios precipitados Azrrael, si algo enseña la edad es eso, pero te diré que no me gustas ahora mismo, pero en tus ojos veo algo que de todas formas me hace alegrar de que seas tú si ella así lo decide. Así que si estás dispuesto a estar con ella más te vale hacer meritos conmigo y los demás, demuéstranos que nos equivocamos y no por orgullo sino por que sea cierto. Ella esta muy… perdida, pero la conozco y he podido notar que… - se interrumpió – si ella es feliz estará bien – y dijo como para sí – Todo tiene un equilibrio que debe mantenerse.

Me revolví, me dolía todo el cuerpo, el efecto de los calmantes estaba perdiendo efecto, estaba más dormida que consciente pero sabía que tenía una pesadilla, la oscuridad se cernía sobre mi cuello asfixiándome en forma de garra, note que las personas que habían a mi lado se habían puesto de pie y me tendían la mano, así la de Azrrael, desprendía luz y un calor reconfortante, me tranquilice y me dormí escuchando un suspiro entre amargo y resignado de mi tío.

Con mucho tesón conseguí que me dieran el alta y me dejarán volver al hotel a por mis cosas ya que la condición era que me quedase hasta estar recuperada en casa de Omar con mi tío y Ablace, cuando abrí la puerta ya no me extraño que mi habitación estuviera patas arriba, sonreí y saque la maleta del armario y empecé a recoger mis cosas Abraham me esperaba abajo con el coche para llevarme devuelta, me subí a la cama tras sacarme los zapatos y saque el ordenador de su escondite por suerte quien entró no era muy imaginativo y no dio con el portátil.

  • Vaya, que poco ordenada eres – me giré y vi a Azrrael apoyado en el marco de la puerta con las manos en los bolsillos y un pie sobre la madera.
  • Muy gracioso.
  • Bueno, veo que te lo tomas con filosofía.
  • Que remedio, pero te aseguro que lo que buscasen no lo encontraron.
  • Trae, te ayudaré con eso – se separo de la puerta y me cogió la maleta y empezó a recoger lo poco que quedaba pues no llevaba mucha cosa.
  • Puedo yo sola pero ya que estas aquí me aprovechare – le guiñé el ojo – Oye, Azrrael… ¿de que hablabais mi tío y tu el otro día?
  • ¿Cuando?
  • Hace dos días en la habitación del hospital, os oí hablar.
  • Bueno, de nada en concreto, quería saber de donde había salido yo y esas cosas que hacen los padres para con las hijas – explico concentrado en cerrar el bulto.
  • Ah – me encogí de hombros no muy convencida de la respuesta y le seguí escaleras abajo. Entregué la llave en recepción y les informe de lo ocurrido en la habitación, le di el teléfono del inspector por si las moscas y me metí en el coche enfurruñada por que no me dejasen conducir.

Abraham se disponía a salir cuando un Mercedes negro se cruzo delante cerrando el paso, instintivamente me puse tensa y agarré el mango de la daga que llevaba en la bota, Abraham había bajado del coche y Azrrael que iba detrás se incorporó poniendo la mano en el respaldo de mi asiento alerta, la puerta del otro coche se abrió, las lunas eran tintadas y aún seguíamos sin poder ver quien había en el interior hasta que asomo la cabeza de Ezequiel.

  • Vaya, llego tarde, venía a buscarte para llevarte con tu tío.
  • Akesh me pidió personalmente ayer que me encargase de eso, que extraño que no te lo dijese, puedes seguirnos si quieres – le respondió Abraham clavando sus oscuros ojos en los del otro, había algo en el tono de mi guardaespaldas particular que volvió a activar ese run run en mi interior.
  • Urd, ven anda – me dijo tendiéndome la mano y sin apartar sus ojos de los míos, un extraño calor me subía desde los pies, sin saber como tenía un pie fuera del coche y una mano en la puerta pero me detuve, su mirada me retenía y era como si dominase mi voluntad, deseaba tanto ir hasta él.
  • Vamos – insistió, era como si su ser tirase de mí pero en el último momento me negué a obedecerle.
  • Ya me llevan Ezequiel, nos vemos luego. Gracias.
  • Y ahora saca el coche de en medio por favor – añadió Abraham.

Ezequiel sonrió de forma extraña y levantando las manos, se introdujo en el auto y arranco, una vez empezamos a rodar se situó detrás nuestro. Encendí la radio y ni llevábamos un minuto de canción que la cortaron para dar las noticias, en varios lugares del mundo estaban sucediendo cosas extrañas, plagas, aguas rojas, catástrofes naturales, epidemias… las guerrillas mataban a diestro y siniestro, en Irak la cosa estaba peor y el precio del crudo parecía que iba a estallar en cualquier momento junto a la bolsa, todo era un caos, busque otra emisora pero era más de lo mismo hasta que sólo halle interferencias, Abraham le dio al cd y la música empezó a sonar con sus notas tranquilizadoras.

  • Mejor ¿no? – me miro él.
  • Si. ¿Qué es eso de ahí? – pregunte mirando al frente de la carretera donde tras unas curvas se veían cinco figuras negras y algo en mitad de la vía.
  • ¡Mierda! – Abraham freno bruscamente pues mientras hablamos ya habíamos recorrido el espacio que nos separaba de las figuras, intentó maniobrar pero con el coche de Ezequiel detrás no podía enfilar en dirección contraria, las ruedas quedaron a pocos centímetros de unas cadenas de pinchos como las que usa la policía, empalidecí y me aferré al asiento clavando las uñas en la tapicería , no podía ser, de los cinco hombres no se veían mas que los ojos entre los ropajes oscuros, los de los extremos, con las manos juntas movían los labios pero desde el interior del coche no podíamos oírlos a excepción de un zumbido en mi cabeza, una punzada de dolor me atravesó la cabeza, me la agarré con las manos, noté algo caliente y las aparte, me sangraba el oído y la espalda me dio un latigazo, tenía el cuello engarrotado por el frenazo, me fije en aquellos hombres que permanecían de rodillas como leyendo una salmodia memorizada.

Una luz blanquecina los rodeaba, la veía bailar a su alrededor deshilachándose como rayos en una tormenta. Abraham intentó abrir la puerta y Azrrael pateo los cristales pero ni la puerta se abría ni los cristales cedían. Me sentía mal, veía borroso y está déb

il, uno de los hombres abrió mi puerta y el otro me saco a rastras, intente soltarme pero me agarraron con más fuerza, deje que todo el peso de mi cu

erpo se dejase caer para que perdieran el equilibrio, entonces el más grandote me agarro de la cintura, casi me había puesto en su hombro com

o un saco de patatas cuando me escurrí, pero me agarro con el antebrazo por el cuello, me giré con la rapidez que aún conservaba y le mordí, aprovechando para echar a correr, este se abalanzó sobre mí pero le di una patada en la entrepierna que lo dejo doblado. Los otros dos vinieron a mi encuentro y me puse en posición defensiva, si algo sabía era luchar y ahora no me iba a quedar quieta, la pelea empezó y creí que tenía cierta ventaja pero los jodidos eran buenos, recibí un puñetazo en el estomago que me dejo sin respiración, tenía casi la rodilla en el suelo pero esquive el golpe y le golpeé bajo la barbilla, los que había en los coches consiguieron salir, no se como pues estaba demasiado concentrada en mantenerme en pie pues cada vez me sentía más agitada y me dolía todo el cuerpo además, estaba grogui por los medicamentes pero era algo más, justo cuando los chicos iban a llegar junto a mi quedaron inmóviles, no podían pasar, era como si hubiese una barrera entre ellos y yo, me levanté y puse las manos sobre donde parecía estar la pantalla, sentí una descarga de energía en las palmas y saltaron chispas, la energía que formaba la barrera pareció perder fuerza pero el zumbido de mi cabeza se intensifico, un dolor muy intenso me recorrió de arriba abajo y caí al suelo, no podía moverme, era como si estuvieran absorbiendo toda mi energía, era agobiante, realmente no podía levantarme, estaba muy débil, los tres hombres de negro me rodearon, uno de ellos me sujeto la cabeza y de un tirón me la echo hacía atrás, reprimí un gesto de dolor y me mordí la lengua para no gritar.

  • ¿Quiénes sois? ¿Qué demonios queréis? – escupí las palabras clavando mis ojos en el que parecería el cabecilla con todo el odio y la furia de que fui capaz.

No mediaron palabra, con un gesto el de la izquierda saco un pequeño libro rojo y empezó a recitar en voz alta, no entendía nada de lo que decía, trazo unos símbolos en el aire y tras encender una vela la puso bajo mi antebrazo, la llama casi rozaba mi piel, apreté el puño al sentir el calor ya que el fuego empezaba a quemarme hasta que recordé un pequeño truco de pequeña, el fuego no me quema si me fundía con él yo era fuego y debía ser fuego. Funcionó no sentía dolor alguno ni mi piel se quemaba cuando acercaba la llama a cualquier punto de mi piel, me reí, y el de la derecha me soltó una bofetada que me giro la cara, lamí la sangre de la comisura de los labios y le escupí clavando mis fieros ojos en él.

-¡Soltadme!

- Date prisa – espetó este al que seguía leyendo tras dejar la vela, hizo un gesto con la mano a la altura de mi pecho y sentí como si estirase algo invisible de mi cuerpo, era como ver a un mimo tirando de una cuerda con dificultad, mi cuerpo se convulsionó, me faltaba el aire, era tan raro de describir lo que sentía… era como estar perdiendo el alma o la vida poco a poco, me debilitaba, sentía a los demás golpear contra la barrera y alguien que lanzaba un… ¿conjuro? El mismo tipejo que me sujetaba me echo la cabeza hacia atrás y vi brillar el cuchillo…

-¡Urd! Haz algo, reacciona ¡Urd¡ ¡Tu puedes pararlo! – ¿era Azrrael quien gritaba? No estaba segura pero por el rabillo del ojo puede ver como los estaban atacando.

-¡No! Dejadlos, a ellos no – me revolví pillándoles por sorpresa pues se suponía que no podía moverme, cogí mi daga y la clave en el torso del que me sujetaba por detrás, la sangre broto de su boca abierta y por la herida, retire la hoja, me temblaba la mano, no podía creer lo que había hecho, pero eso sólo duro un instante, como poseída me lancé a por el que sostenía el libro, giré sobre mi brazo derecho y con la pierna en alto golpe las piernas del susodicho tirándolo al suelo, me abalancé sobre él pero salí volando cayendo de espaldas al suelo y todo el peso de ese tipo cayo sobre mi sujetándome las muñecas a ambos lados del cuerpo impidiéndome que usara las piernas al estar apoyado con parte de su cuerpo sobre ellas.

- ¡Aguántala por lo que más quieras! – grito el cabecilla que tras decir unas frases aceleradas y ponerme sobre el pecho el medallón que llevaba alzo un átame sobre mi corazón.

-¡Date prisa antes que Astarte saque las garras o no habrá nada que hacer! Recuerda que es la guerrera.

Grite al ver bajar el puñal y justo cuando se descargaba su golpe conseguí rodar hacia un lado haciendo que el golpe cayera sobre su compañero.

Me levante a trompicones, uno de los tipos que quedaban estaba estrangulando a Abraham, una corriente me subió por las piernas, era una fuerza inmensa que no podía controlar, me sentí poderosa, fuerte y no me dolía nada, deje de pensar y de buscar la lógica y me deje imbuir de aquella ola de energía, la sentía tan inherente a mí que afloro como si nada, me envolvía completamente como si fuera un superguerrero, a un movimiento de mi brazo el tipo salió volando por los aires y se incrusto en las rocas, con un ruido sordo cayo sobre el asfalto, una bola de energía salió de mi mano y golpeó contra la barrera que se hizo añicos, lance otra contra el otro tipo y me encare al cabecilla, todo lo que imaginaba en mi mente lo podía hacer realidad, le mire de arriba a bajo, bufe y tras sopesarlo le di la espalda y a una sola palabra este empezó a arder hasta explotar en pedac

itos, entonces reparé en que había un sexto hombre escondido, no era más que un chiquillo.

  • ¡Sal de ahí! – el chico dudo – ¡sal de ahí o te saco yo! – amenace extendiendo la mano al frente con la palma abierta. Por fin salió con la mirada gacha en todo momento, le miré y poco a poco mi ira se fue calmando - Lárgate de aquí y emplea mejor tu tiempo – asintió y echo a correr, a un pensamiento los restos de aquellos tipos desaparecieron del lugar y creo que me desplomé por que ya no recuerdo más después de aquello.

Miles de luces brillaban por doquier flotando de aquí para allá como estrellas en el cielo, poco a poco los puntitos fueron tomando volumen, eran esferas doradas, blancas, rojas, violetas… de todos los colores y desprendían una energía indescriptible, sentía su poder erizando mi piel, cada una de las energías se fue fundiendo la una con la otra hasta formar dos cuerpos vaporosos de gran poder uno masculino y otro femenino, el ser que representaba a la mujer cabalgaba sobre él, un calor reconfortante me envolvía y sentía el latir de un inmenso corazón latiendo y abrigándome hasta que una explosión de energía inundó todo el lugar, la luz era cegadora todo era infinitamente blanco y en esa blancura había una gran oscuridad y esa voz que ahora susurraba mi nombre con amor parecía provenir de todas partes.

  • Ahora debemos retirarnos, ya hemos aportado nuestra esencia a este mundo, el tiempo de los humanos ha llegado, la rueda seguirá girando infinitamente y el juego esta en la mesa. Urd querida, no temas, nosotros, tus antepasados, te protegeremos, no temas la oscuridad ni la luz pues no lo son todo, hay un equilibrio que debe mantenerse, ama tanto el bien como el mal. Déjate guiar por tus instintos y recuerda El ayer me ha creado; hoy es el día de hoy, y yo soy creador del mañana. En ti esta la respuesta. Despierta”

El llanto de un bebé se perdió en el espació, de pronto vi a Azrrael que me sonreía y a tío Akesh y detrás de él a tod

a mi familia, el Abuelo, la Abuela, mi tatarabuelo, mi padre… corrí hacía ellos pero choque

contra un muro invisible lo golpeé pero nada sucedía y seguían allí pero cada vez les veía más y más lejos, y yo gritaba y pateaba aquel cristal irrompible mientras veía como una oscuridad inmensa se abría tras ellos y de allí salían unos seres sin cuerpo definido, un enorme ser de ojos rojos alzó a Azrrael y cerraba su enorme mano sobre su cuello que se quebraba a la vez que atravesaba su pecho, perdí el control y luego todo era un estallido de fuego. Me desperté sobresaltada en

el coche, me gire y busque a Azrrael, este estaba sentado en el otro extremo del asiento de atrás mirando por la ventana con la cabeza apoyada en la barbilla y el codo sobre el saliente de la ventanilla, suspiré aliviada y me frote los ojos, Abraham detuvo el coche y Azrrael me apartó el pelo de la frente quería preguntarles que había pasado pero me quede adormilada nuevamente. Cuando llegamos a casa de Omar ya nos estaban esperando con la mesa preparada, me desperece y tras estirarme una vez apeada del vehículo entramos en la casa, apenas quedaban rastros de los golpes recibidos en mi cuerpo, olía tan bien que me acorde del hambre que tenía.


Continura...

2 comentarios:

  1. Guay hasta ahora no me decido entre Azzrael o Abraham pobrecita lo que debio pasar. Un beso y te me cuidas nena que tengas un lindo martes.

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