4 de marzo de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.10





  • Bueno, empecemos. Habrá luz suficiente para ver el informe.

Grite llevándome las manos a los oídos al oír el estruendo, dos hombres salieron al pasillo, un humo espeso salía por debajo de las ranuras de las puertas del ascensor, se había desplomado la cabina...

Esperamos a que los ánimos se calmasen y proseguimos.

Omar fue el encargado de exponer el motivo de aquella reunión, o sea que por fin me iba a enterar del motivo de todo aquel secretismo me dije a mi misma y escuche con atención pues se ponía interesante.

  • El Proyecto Séptimo Sello es de los más importantes que se han llevado acabo nunca en el mundo de los descubrimientos y es alto secreto pues se trata de algo… en cierto modo peligroso – sus ojos se clavaron en los míos, bebió un poco y prosiguió – Una vez sea descifrado el texto y se recopilen los datos necesarios de los estudios que se le han solicitado a Urd podremos iniciar la expedición, hay mucha gente interesada en este asunto, tanto detractores como afines pero cada uno para su propio beneficio. El caso es que es el hallazgo más relevante del siglo, que digo del siglo, es el descubrimiento único sobre la verdad de nuestro mundo. En el texto esta parte de la leyenda, no se ha podido recuperar nada más, pero a partir de los otros estudios y de las propias leyendas de cada pueblo se puede completar, en esos estudios están indicados los enclaves para encontrar las piezas que forman la llave para abrir el templo, el Séptimo Sello, allí esta la verdad sobre los mundos y quién sabe si algo más…
  • ¿Y para que era tan indispensable mi presencia? – pregunte – Ablace se encarga de esos proyectos. Y sabe muy bien lo que hace.
  • Urd… - empezó a decir Omar cuando entró un hombre y disculpándose se acercó a Ezequiel y le dijo algo tan sólo audible para este que se levanto se disculpo a su vez y salió de la sala. Omar espero a que la puerta se cerrase y prosiguió – Ablace ha llevado estos proyectos hasta que le han quedado grandes, le tenemos en alta estima pero eres tú quien tiene los conocimientos necesarios para llevarlos acabo, pero hay algo más, tú estás directamente relacionada con el Séptimo Sello.
  • Pero… - intente empezar a hablar pero tanto Ablace como Akesh me lo impidieron.
  • Yo conocí a tu madre Urd, era una mujer muy especial, tenía unas cualidades muy interesantes por decirlo de alguna manera, y tú también las tienes, y no me refiero al sexto sentido de las mujeres.
  • Urd, yo no llego a más, pero estaré igualmente en el proyecto – añadió Ablace.
  • Tu tienes la palabra Urd, decides tú – me miró tío Akesh.

Yo aún estaba intentando digerir todo aquello que no me quería acabar de creer, tenía tantas preguntas que no salían de mi boca. No tenía sentido…

  • Ese colgante que llevas Urd, no es una casualidad que lo lleves – Omar izo resbalar la carpeta hasta mí para que mirase su contenido, los signos, las fotografías, runas, estatuas, lugares… la cabeza me daba vueltas al recordar como acabe con el collar, ahí estaban sus símbolos, entonces recordé los templos que vi con Azrrael y me di cuenta de que aquella extraña constelación quedo grabada a fuego en mi retina. Miré a los allí presentes sin tomar aún una decisión.
  • ¿Tan importante es para vosotros? - Asintieron
  • Es ahora o ya no habrá ocasión hasta pasados millones de años.
  • ¿Por qué ahora, por que yo? Hay mucho que ocultáis, y no puedo ayudaros si no me decís la verdad. Es más, creo que si algo he captado de todo esto es que quizás fuese mejor no abrir ese lugar nunca. La humanidad no esta preparada para esto y nunca lo estará pues la naturaleza de estos no cambiará, ya lo han aceptado, cuan pocos deberíais tener ese conocimiento – estas últimas palabras fue como si no las hubiese dicho, no reconocía mi voz en ellas ni se de donde las saque. Volví a mirar a mi alrededor, estaban tensos y mí tío miraba fijamente a Omar.
  • Urd… si no lo hacemos nosotros lo harán otras personas con intenciones nada buenas y eso puede ser fatal para todo el mundo. ¿merece toda la gente desaparecer? – dijo Omar.

Negué con la cabeza, a ese argumento no pude encontrarle contrapartida aunque seguía sonándome sugeneris o a película de ciencia ficción...

  • Si la persona adecuada abre el sello y adquiere el conocimiento o lo que sea que albergue puede hacer mucho bien.
  • Pero entonces ni siquiera sabéis exactamente de que se trata.
  • Por favor Urd, si pudiese te hubiera dejado al margen, pero ya no puedo prorrogarlo más, esta vez no – me dijo tío Akesh cogiéndome la mano, tenía los ojos fijos en los míos y podía ver su suplica.
  • Lo haré si me contáis toda la verdad.
  • Te lo iremos explicando todo a su debido momento, tal y como les prometí a tus padres.
  • Odio esa frase, siempre me decís lo mismo, no soy una niña.
  • Urd, es por el bien de todos, creé a tu tío – Omar abrió la puerta para que Ezequiel entrase, este estaba enfadado, tomo asiento y vacío su vaso.
  • Bien, cuanto antes nos pongamos a ello mejor, visitaremos muchos lugares – sonrió para quitar tensión al momento y todos alzamos las tazas y bebimos. Un sabor extraño me quedo en la boca, mire el fondo de la taza y volví a dejarla, no sabía identificar que era y preferí no preguntar pero cada vez creía ver menos luz en aquella sala, y esos posos… no auguraban nada bueno, gritaban peligro en mayúsculas. Ablace me tendió unos cd’s y me dijo que ahí tenía lo que necesitaba. Hablamos durante un buen rato del resto de detalles y preparativos hasta que encontré frente a mi un plato con pastitas.
  • ¿Y esto?
  • Por que seguro que no has desayunado – dijo Akesh, sonreí y comí.

Fuera seguía diluviando, me levante y me acerque a la ventana poniendo una mano sobre el cristal, ya no parecía tan rojo pero seguía teniendo un tono arenoso, miré a lo lejos y creí oír mi nombre de nuevo entre la lluvia que parecía tomar cuerpo, me giré creyendo que estaba absorta y era alguno de los presentes quien me llamaba.

-¿Qué?

- Nada, ¿por?

- Creí que me habíais llamado – De nuevo esas miradas entre ellos, empezaba a estar harta. Omar e Iset se despidieron al igual que el resto.

Ezequiel tampoco se quedo pero aunque ya no estaba ahí notaba su presencia y sus ojos fijos en mí. Finalmente convencí a Ablace y a mi tío para que vinieran conmigo al hotel y nos fuimos cuando amaino el temporal, era casi la hora de comer cuando llegamos, cogimos mesa en el comedor y le dije al recepcionista que si veía a Azrrael o Abraham les dijese que podían unirse a tomar el café o a comer si les parecía bien. No sabía por que pero aunque tenía ganas de estar un rato a solas con mi familia quería que los conocieran.

Comimos tranquilamente, la lluvia había refrescado el ambiente y la brisa estaba llena del olor de las flores blancas que se enredaban por el cañizo de la terraza que quedaba a nuestra derecha. Cerré los ojos y olí el aire recostándome en la silla.

  • Este sitio es genial ¿Cómo lo conociste? – pregunto Ablace.
  • Por Internet.
  • ¿Por Internet? Pues yo no lo he visto nunca.
  • ¿Te acuerdas de Leen? – él asintió – Ella lo descubrió y me hablo de él, y cunado me dijiste que tenía que venir aproveché la ocasión.

A la hora del café apareció Abraham y que sorpresa fue la mía cuando este se saludo con mí tío efusivamente y se dieron un abrazo y empezaron a hablar los dos como si fueran viejos amigos.

- No sabía que os conocíais – dije mirándolos divertida.

- Si, hace mucho tiempo, lo que no sabía era que os conocieseis vosotros – me miro tío Akesh

- Si bueno, nos conocimos el día que llegué ¿vienes sólo?

- Me temo que sí.

- Fue con él y un colega suyo que fui al desierto como te dije.



Pasamos un rato agradable y como se iba haciendo tarde insistí en que se alojasen al menos hoy en el hotel pues el cielo por desgracia volvía a amenazar con soltar otra tromba de agua. Deje a mi tío con Abraham y subí a mi habitación tras conseguir otras dos, Ablace se fue a descansar a la suya, pues aún le dolía

el cuerpo del accidente. Me cambie y baje para dar un paseo por los senderos de detrás del hotel antes de que empezará a llover de nuevo, así podría pensar tranquilamente, tenía que hablar con Omar y con tío Akesh, ¿Cómo podía conocer a mi madre? ¿Qué le había pasado? ¿Dónde estaba? ¿Vivía? Había tantas cosas que lo que menos me preocupaba era la investigación, suspire y me senté en el saliente de una roca que rodeaba al estanque con el lago, mecí los dedos sobre el agua pensando en como mi tío le había podido comentar a Omar mis… raras cualidades o habilidades lo que fuera aquello, y sólo me venía la cabeza BRUJA, nunca me lo había planteado pero toda la familia tenía algo distinto al resto del mundo, nunca habíamos fallado en ningún negocio, sabíamos cosas

, sentíamos cosas que nadie más podía sentir, si alguien decía va a pasar esto o lo otro… se cumplía y otras cosas, pero eso era más evidente cuando yo era pequeña y no recuerdo gran cosa, era como si me hubiesen bloqueado los recuerdos. Un gatito salió entre las plantas y saltó a la roca conmigo frotándose en mi costado ronroneando, sonreí y lo acaricie, me encantaban los gatos y ahora echaba de menos a mis niños, tenía un pequeño zoo en casa, por supuesto de

saprobado por la mujer de mi tío que no soportaba ningún bicho que no estuviese echo abrigo, al menos aún podía tragar un poco a los gatos, pero sinceramente… sí le gustaba algún animal serían las víboras, en casa me esperaban mi perro lobo, un bobtail enorme, mi gato atigrado gris y un conejito monísimo. Tenían todo un enorme jardín para ellos, me encantaba ir a pasear por el bosque del norte de la casa y jugar, el gatito se enroscó en mi falda y yo seguí con los mimitos.

  • ¿En que piensas? -Gire la cabeza y vi a Azrrael asomando tras una palmera - ¿Se puede?
  • Claro, siéntate – me eche a un lado con cuidado de no molestar al minino.
  • Mira que bien esta este – sonrió acariciando la cabeza del animal que se levanto lo miro y tras levantar la cola se giro de espaldas a él. No pude más que echarme a reír. – Seguro que es gata, todas las mujeres me hacen lo mismo.
  • No, es un macho, las hembras no me tragan a mí – sonreí.
  • Debe ser por la competencia – nos reímos. Me alivie de que al menos no le bufara… eso sería una mala señal, aunque esa muestra tampoco era muy buena.
  • ¿En que piensas?
  • En muchas cosas – suspiré - ¿Cómo que no has venido a comer con nosotros?
  • Estaba trabajando.
  • ¿Trabajando?
  • Sí, no eres la única que tiene que atender sus negocios – sus ojos se desviaron de mí y se fijaron en el horizonte.
  • No se por que creí que estabais de vacaciones.
  • Un poco de todo.
  • ¿Y a que te dedicas?
  • Preferiría dejar el trabajo a un lado. Este lugar es demasiado bonito para que sigamos hablando de trabajo.
  • Tienes razón, pero cuesta desconectar- él asintió y guardamos silencio durante un rato. Luego poco a poco me fue haciendo hablar, pasaron varias horas hasta que el primer trueno se hizo escuchar.
  • Será mejor que volvamos dentro – dijo levantándose, cogí al gatito y lo deje en el suelo y empecé a andar, el pequeño maulló le mire pero volví a seguir el camino hasta que le vi correr entre mis piernas siguiéndome, me agache y le miré empezaba a llover, volvió a maullar y con la carita tan mona que tenía… y esos ojitos - Vale, está bien, pero tendrás que portarte bien sino nos echaran a los dos – sonreí y lo cogí en brazos y empecé a correr. Azrrael me esperaba bajo una hoja grande de palma me cogió la mano y corrimos hasta la entrada del hotel, una vez allí dejo la hoja y nos miramos y otra vez nos echamos a reír por el aspecto que teníamos.
  • ¿Te gusta jugar al billar? – me pregunto.
  • Si.
  • ¿Te apetece echar una partida?
  • ¿Ahora?
  • Claro ¿Por qué no?
  • Estamos empapados.
  • Y…
  • Vale, pero te lo advierto, te daré una paliza – sonreí y me adelante hasta la sala de juegos mas chula que un ocho contorneándome divertida pues sabía que me estaba mirando el culo. Deje a Gold en una silla de mimbre donde se acurruco de manera que viera bien todo lo que pasara y empecé a preparar la mesa.
  • Ya veremos si me ganas – su sonrisa tan segura me hizo gracia, me agache para romper y clave la vista en sus ojos, tenía una sonrisa picara pero sus ojos estaban concentrados en mis movimientos y había algo de malicioso en ellos, eran deliciosos…
Continuara....

1 comentario:

  1. Uy lo dejaste en la mejor parte un beso y te me cuidas feliz fin de semana

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