4 de febrero de 2011

El Portal del Castillo del Tiempo .- Capitulo 9



  • Vale, vale… tranquila, no tienes nada que no haya visto ya.
  • ¡Largo! – le eché agua encima y el salió – Estaba claro que el baño iba demasiado bien.

Me lave, me seque y salí tras ponerme mi conjunto de estar por casa una noche de viernes, es decir, la camisetita de tirantes cuyos tirantes normalmente se me caían y las braguitas, hoy todo lila. Me senté en el sofá con el helado y la mantita por encima y cambie de canal hasta encontrar algo mínimamente decente. Aragorth salió sólo con un pantalón tejano negro que marcaba su culito y el torso aún húmedo, era una tentación…

  • ¿Sólo piensas comer eso? – señalo el helado.
  • Ya he comido.
  • Vale…

Las horas fueron pasando y no sé cómo me quede viendo la película que empezaba… que resultó ser porno, iba de una especie de brujas o yo que sé, pero si ya tenía calor… luego tenía más. Me removí algo inquieta por no decir incomoda bajo la manta. Mi cuerpo parecía ir por libre mandándome señales de… necesidades puramente físicas.

Él me miró.

  • ¿Por qué te reprimes?
  • ¿Qué? – le miré descolocada y me levante – Me voy a la cama.
  • Pero…
  • ¡No! No pienso tener esta conversación – di un portazo y me dejé caer sobre la cama, no podía dormir viendo ese torso y esos labios… y esos ojos…

Me levanté, me vestí y salí de casa dirección a la disco haciendo caso omiso de él, baile un rato con varios chicos hasta que mi vista se fijo en un monumento rubio tipo modelo Calvin Klein y me lance al ataque, jamás había hecho algo así, pero a la media hora nos lo estábamos haciendo en la parte trasera de la disco, fue algo salvaje y ardiente, el tipo era todo un semental, me desmelené, pero cuando llegué a casa me entro la culpabilidad y llamé a Sandra disculpándome por despertarla.

  • Lo siento pero es una emergencia…
  • Pues si debe serlo sí… cuenta – bostezo.

Le explique lo sucedido.

  • ¡Y me lo he perdido! ¡Vas y te despendolas y yo me lo pierdo! Joder nena ya era hora, ¡eres humana y todo! Hay que darle alegría al cuerpo de vez en cuando.
  • Pero…
  • Oye ¿te gusto o no, no te lo pasaste bien?
  • ¿Entonces? Te pasas la vida siendo buena y aburrida… es normal no pasa absolutamente nada. El sexo es bueno, es genial y desestresa, disfruta. Lo que pasa es que al igual no estabas pensando en el chico que tenías entre las piernas mientras te lo follabas.
  • Pero mira que eres bruta…
  • Practica cielo.

Me apoyé en la pared, tenía razón… no era a él a quién me estaba tirando, cuando lo pase mejor y me deje llevar disfrutando como nunca tenía debajo a Aragorth…

  • Ciao Sandra – colgué y suspiré.
  • Esa amiga tuya es buena.
  • ¡¿Estabas escuchando?! Era una conversación privada.
  • Te oía desde el otro lado del piso.
  • ¡Serás…! Uisssss – pase a su lado ya que se había plantado delante de mí y me fui hacía la habitación pero me cogió del brazo girándome hacia él - ¡¿Qué?! – le dije de forma agresiva pero él me giro de espaldas de nuevo y me pego a su cuerpo inmovilizándome las muñecas.
  • Tengo una curiosidad… - empezó a decir susurrando cerca de mi oído, rozándome el lóbulo con sus labios, sus dedos se deslizaron por la piel de mis brazos y mi vientre haciendo que se me erizase el bello… gemí sin poderlo evitar con su tacto, sabía que en su rostro se había formado esa sonrisa traviesa y maliciosa. - ¿En quién pensabas mientras se lo hacías? – me giró cara a él clavando sus ojos en los míos. Intente soltarme sin mucho empeño.
  • ¡Baja esos humos, eres un creído! – me giré para volver a irme pero me volvió aferrar - ¿Crees que todas las mujeres van a rendirse a tu pies? Ni de coña…
  • No me has contestado.
  • ¡Suéltame! ¡Ni harta de vino pensaría en ti! ¡Ni que se acabase el mundo! – me solté.
  • ¡¿Y qué te hace pensar que yo iba a querer acostarme contigo?! Eres insoportable. Tú no serías capaz de manejarte conmigo.

Me lleve una mano a la cintura de espaldas a él y sonreí divertida, se había ofendido… me giré lentamente de un modo sensual y le miré fijamente, aunque sinceramente… en el fondo me había jodido el comentario.

  • Oh… pobre diablillo, se ha ofendido. Qué respuesta más típica de un machito engreído – sus ojos centellearon me medio giré y añadí - Seguro que tú sí que sabrías que hacer conmigo ¿verdad? Le sacarías jugo al cuerpo de esta servidora mojigata y aburrida – me apoye en la columna descaradamente sexy – Pero quizás fueras tú el que no podrías conmigo.

Antes de que pudiera moverme estaba frente a mí y me beso, sus labios ardían y su lengua cálida y sensual se abrió paso por mi boca que le devolvía por su cuenta ese ardiente y agresivo beso, en un abrir y cerrar de ojos sus manos estaban en mis nalgas, me levanto y me puso sobre el mármol frío de la cocina quedando entre mis piernas. Le mordí sin hacerle daño y él se apartó lo justo.

  • ¿Es esto lo que querías? – le eché una mirada fulminante – Pues recuérdalo porque no se repetirá – baje dándole la espalda para ir a la habitación y me cogió de la muñeca de nuevo echándome hacia él le abofeteé y volví a descargar una mirada furiosa, me soltó y me fui a la cama con los labios palpitando.

Di un portazo y me dejé caer al suelo, todo mi cuerpo vibraba, era un cosquilleo insistente y palpitante, aún tenía el pulso acelerado y jadeaba. Jamás nadie me había besado así, las piernas aún me temblaban y os juro que me fallaron pero él me sujeto con firmeza, con fuerza… ese beso había sido tan… UFF no había palabras pero creí morir, fundirme…en él, sentía cada poro de mi piel y de la suya, éramos uno… no puedo explicarlo. Me levanté aún con las piernas temblorosas y me tendí en la cama deslizando sin darme cuenta mi mano entre mis piernas, suspire y la aparte. Tenía que quitármelo de la cabeza. ¡Y dejar de estar enfadada y ofendida por él!

Me adormile y jadeé al sentir unos labios ascendiendo por mis piernas, aferré las sabanas tirando de ellas y arqueé la espalda cuando esos labios y esa lengua experta llegaron… bueno ya sabéis donde, gemí y abrí los ojos Estaba sola. ¡Dios! me metí en la ducha con agua fría y acabé rindiéndome y volví a la cama. Si que era un demonio… un demonio de pecado. Por eso hacía tanto calor, tenía que ser a la fuerza por eso.


Continuara...





3 comentarios:

  1. me estoy enganchando a tu blog, me encanta, me relaja un monton, gracias, un saludo

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  2. Gracias a ti, me alegra que te guste y me anima a seguir adelante con el proyecto, buena semana

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