12 de febrero de 2011

De vuelta a la Tierra .- Las Caras de Urd - Cap.5


- Urd, Urd, cariño estas bien – dijo sonriendo con los brazos abiertos hacía mí.

  • Tío – sonreí alegre levantándome de la silla y fui directa hasta él dándole un abrazo, siempre me había gustado que tío Akesh me abrazase, me sentí reconfortada y tan protegida. Estuvimos así un momento fugaz y luego me aparte consciente de que venía con más gente de negocios ¡y yo en pareo y bikini!. - ¿Cómo habéis podido llegar? ¿Están todos bien?
  • Sí, estamos bien, ha sido complicado llegar hasta aquí.
  • Su tío no ha parado hasta hallar el modo de llegar hasta usted srta. Urd – sonrió a la vez que hacía un gesto de bienvenida con la cabeza.
  • Supongo que usted debe ser el Sr. Oman – le tendí la mano.
  • Es un placer conocerla al fin – Sonreí y salude a Roberto.
  • Siéntense por favor, pediré que nos traigan algo, ayer se estropeo el aire acondicionado y se esta mejor aquí que dentro – les invité he hice ademán de ir en busca del camarero cuando le ví, era el hombre de anoche, el que estaba con Azrrael y Abrahan, un escalofrió me recorrió el cuerpo cuando mi tío me agarro la muñeca para detenerme, seguro que notaron el cambio de mi cara al verle. El grito de un Halcón cruzó el cielo, miré hacia arriba y vi como una majestuosa ave se lanzaba sobre una de las terrazas ¿Sería Horus?, no sabía por que, pero fue como un aviso para mí respecto a ese hombre…
  • Urd, este es Ezequiel, ya te había hablado alguna vez de él.
  • ¿No nos hemos visto antes?, ¿no estuvo anoche aquí? – pregunte olvidándome de los demás.
  • Imposible, no podría olvidarme de usted – dijo con una seguridad implacable a la vez que clavaba sus fríos ojos en los míos y me agarraba la mano – Maine Share, Sta. Urd Kali ¿O debería decir…Astarte? – susurro mientras besaba mi mano, un escalofrió volvió a sacudirme y aparte la mano con la mayor naturalidad de la que fui capaz. Era indudable que miraba algo en mi con detenimiento pero… ¿Qué? Ese hombre me turbaba sobremanera pero a la vez, era tan atrayente…
  • Iré a por bebidas, si me disculpan - Empecé a decir cuando mi tío me interrumpió.
  • Urd, estuvo todo el día conmigo – dijo tío Akesh.
  • Disculpe, me habré confundido – dije, sonreí y avise al camarero pensando en lo que dijo mi tío, si él decía que había estado todo el día con él, cosa que dijo con énfasis, era indudable, pero yo estaba segura de que era él ¿Cómo podía ser?.

Pedimos algo de beber con unas pastitas y tomamos asiento.

  • Parece que no han elegido el mejor momento para conocer mi tierra Señores – se lamentó Oman - Pero esta reunión no podía esperar.

La reunión fue a pedir de boca, salvo que había algo extraño en ella, en los allí presentes, notaba un motivo oculto que escapaba a mi entendimiento pero no quise darle importante hasta que recordé la cara de Ablace cuando me dijo que debía ir yo y que más tarde se reuniría con nosotros para la reunión.

  • ¿Se sabe algo de Ablace?
  • Llegará mañana, ha conseguido que no se que amigo le traiga en su avioneta, aún esta en casa. Ahora nosotros debemos volver a la ciudad para resolver unos asuntos, más tarde nos reuniremos de nuevo, coge esto, así estaremos en contacto – sonrió y se levantó seguido de los demás menos de Ezequiel.

Me despedí de todos intentando recopilar datos, sinceramente, no se si me había distraído en algún momento o no pero tenía la sensación de no haber entendido nada y de no haber hablado de nada en concreto a pesar de hablar de contratos, estadísticas, conocimientos, hallazgos, puntos geográficos, datos y un largo etc… no sé, quizás estaba más cansada de lo que quería admitir. Removí mi bebida con la pajita y di un sorbo hasta que la mirada de Ezequiel me sacó de mis cavilaciones.

  • ¿No va con ellos?
  • Tenemos que comentar algunos detalles, yo tengo varias tareas que atender antes de reunirme de nuevo con su tío.
  • Ah. ¿Y que detalles son esos?

Hablamos durante un rato de nimiedades mezcladas con otros temas hasta que finalmente me pidió que redactara varios estudios de cuatro proyectos de la empresa, Xaosch, Set, Ismath y Norsbahal ¡Eso me llevaría meses!

  • ¿Para que necesita esos “estudios”? Ablace lleva muchos de los proyectos principales que serían más propios de su interés.
  • A oído hablar del proyecto Séptimo sello.

Mi cara era un poema, no sabía de qué coño estaba hablando.

  • Vaya… no debería estar al margen de ciertos proyectos de su empresa, usted es la más inteligente, olvídese de Ablace, no es más que un peón.
  • ¿De que esta hablando?
  • Todo a su debido tiempo. Dejemos el trabajo por ahora aparte.

Estaba desconcertada, aquel hombre parecía saber más de nuestra empresa que yo misma, ¿que era ese proyecto, y ese secretismo? - Oiga no tengo mucha paciencia así que – me calle al ver que no le afectaba en lo mas mínimo sino que se recostaba contra la silla y sonreía levemente con las manos juntas y los índices sobre los labios, cruzo la pierna sobre su rodilla y clavo sus ojos en los míos.

  • ¿Ha podido descansar?
  • ¿Qué?
  • Parece cansada eso es todo ¿siempre esta a la defensiva?
  • Disculpe, tiene razón, no estoy siendo muy agradable - admití
  • Llámame Ezequiel por favor – dijo ahora en un susurro a mi oído, no sabía cuando se había movido ni como pero lo tenía justo al lado rozando levemente la piel de mi brazo. – Yo tampoco he sido muy diplomático quizás…
  • Siempre podemos empezar de nuevo
  • Me parece perfecto – sonrió. El modo en que me miraba era tan absorbente que creía que doblegaba mi voluntad a su antojo, sentía mis piernas flaquear y no se como estuvimos hablando más de una hora, jamás había hablado nunca así con nadie, era como si me conociera de toda la vida.
  • Encierras en tu interior la dualidad Urd, todas en una siendo la misma… Sekhmet, Isis, Maat, Selene… debe ser difícil mantener el equilibrio cuando ansias tantas cosas y tan distintas – bebió de su bebida calculando el efecto de esas palabras en mi, estaba confusa, ese comentario estaba fuera de lugar en esa conversación a no ser que quisiera llegar a un punto que yo desconocía en sus intenciones.
  • ¿A que viene eso? No creo que me conozca para decir eso, ¿o es que quiere hacerme saber que también domina ciertos temas?
  • Podría ser – Rió. Tenía una risa muy agradable – Sólo quiero hacerte saber que si el trabajo que me presentes no es correcto lo sabré.
  • Siempre hago las cosas bien – sonreí echándome hacía delante para que mis labios quedasen cerca de su cara.
  • Apuesto a que si – Se levantó dejando tras de sí un aroma dulce – Debo irme ya, se me ha hecho tarde – Te invitaría a cenar esta noche, pero me parece que no han quedado muchos locales en pie en condiciones, hasta pronto Urd – Se giró y se que me miró por el rabillo del ojo pero me distrajo con el movimiento de su mano al despedirse cuando se alejó.
  • Ezequiel – grité pero ya había desaparecido del vestíbulo – Bueno, habrá que posponer esa cena – me dije para mis adentros, sacudí la cabeza y volví a concentrarme en el periódico, acabé mi desayuno interrumpido y me lancé a la piscina pues hacía un calor de mil demonios.

Nade un buen rato hasta que vi bajar a Azrrael y Abraham que se dirigían hacía la terraza.

  • He Urd! ¿Te apetece venir con nosotros? Vamos a hacer una pequeña salida – gritó Abraham desde la sombra que ofrecía la terraza de columnas de la salida a la terraza mientras que Azrrael se acercaba a la piscina.
  • Hola forastero ¿has desaparecido de repente? – Sonreí a Azrrael que ya estaba de pie frente a mí.
  • Si, lo siento. Será mejor que salgas del agua.
  • ¿Por qué? Se esta bien, deberías meteros vosotros dos también, hace mucho calor para ir por ahí – los miré, Azrrael estaba muy serio y miraba hacia el cielo, de repente me sentí extraña, estaba mareada y tenía sopor, me costaba tragar, ¿hacía tanto calor momentos antes?, Era como estar en medio de un incendio gigante, el agua empezó a hervir e instintivamente agarré la mano que me tendía Azrrael que me alzó como si fuera una pluma y que me deposito en el suelo para volverme a coger en volandas pues el suelo ardía y me quemaba los pies. Con calma fue hasta el porche y me dejo en la hamaca donde me miro los pies.
  • Dios, pero que es eso, ¿una hola de calor exagerada? – Los miré
  • Te has quemado. Abraham por favor, trae unas compresas de agua helada, en mi mochila creo que hay un ungüento para esto.

Ahora que me fijaba si que me había quemado un poco la piel de los muslos y las caderas, los pies los tenía rojos pero bien.

  • ¿Te duele?
  • No.
  • Mejor, bueno ahora parecerás una langostita – Sonrió cogiendo las toallas que le traía Abraham y el frasquito de pomada.

Me deje curar y luego subí a mi habitación para vestirme y reunirme con ellos, quería aprovechar el resto del día que me quedaba para distraerme y hacer esa ruta con ellos antes de volver a trabajar, mientras me vestía aún sentía las manos de Azrrael recorriendo mi piel suavemente, me estremecí, me miré en el espejo, aún estaba ruborizada, mi interior palpitaba, hacía tanto que no me satisfacía…

Abraham conducía una especie de jeep militar apropiado para las rutas más duras del desierto y enfilo hacia el destino que se habían marcado, ni siquiera les pregunte a donde íbamos, pero no me importo (cosa que en otras circunstancias no se me ocurriría ni loca subir en un coche con dos hombres a los que apenas conocía en medio de un lugar desconocido donde estaría sola) deje que la brisa ahora más fresca dejara al viento los cabellos que se escapaban de la pinza que me sujetaba el pelo, apoye el codo en el borde del coche para así poder apoyar en la mano la cabeza y observé el paisaje que se extendía a mi alrededor hasta que una neblina me nublo la vista.


Continuara...


1 comentario:

  1. Me encnata Abraham y ahora que va pasar en ese imenso desierto.

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