23 de enero de 2011

El Portal del Castillo del Tiempo .- Capitulo 5

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Lo miré en silenció y me fui a la habitación a vestirme, entre en el vestidor y empecé a dar vueltas mirando mi vestuario, no sabía que ponerme y luego pensé en lo ridículo que era eso. Cogí el primer vestido que encontró mi mano sin mirar y volví a la habitación, deje caer la toalla al suelo y me puse el vestido de un tono tirando a plata, era escotado y se ajustaba a mi cuerpo como un amante y por el lado derecho se abría desde una raja un trozo de tela transparente más larga sólo por un lado. Me peine y eche un vistazo a mi aspecto y volví al comedor, me gusto su mirada entre ardiente y turbada al ver la cadencia de mis caderas, me senté en la silla y bebí un sorbito de mi vino mirándole fijamente.

  • Así que un demonio ¿eh?

Asintió sirviendo la langosta que yo no tenía en la nevera… cogí una pata sin apartar la mirada de él y me la llevé a los labios, el sabroso jugo inundo mi paladar, estaba exquisita y acabe de metérmela en la boca saboreándola sin prisa. Deje la pinza a un lado y pinche un poco de la rosada carne con el tenedor.

  • No pareces un demonio - dije tras llevarme el tenedor a la boca y tragarme el delicioso bocado, ¡es que realmente estaba de muerte!
  • ¿Y qué esperabas? ¿Una bestia horrenda que escupiese fuego, con alas, cuernos, cola y cosas de esas?
  • Tienes más pinta de vampiro.
  • Por favor…
  • ¿Pero también existen? – casi me atraganto con el vino.
  • Por supuesto encanto.
  • Deja de llamarme encanto o cualquier cosa parecida, no lo soporto nene… - le miré descarada con la copa en la mano.
  • De acuerdo.
  • Pues no pareces peligroso para ser…eso.
  • Es mejor parecer el cordero que el lobo para acercarse a la víctima – susurró de un modo excitante acercándose a mí.
  • Tú sitio – señale la silla delante de mí que había dejado vacía – mi sitio.
  • Captado.
  • Eso espero.
  • ¿Entonces por qué te pones ese vestido?
  • Yo me pongo lo que me da la gana, si esto te impide pensar con lógica es tu problema.

Aquello no iba a ser fácil pensó él sentándose de nuevo en su silla.

  • No, no lo será – solté de sopetón dejándolo más blanco que la leche.
  • ¿Has oído lo que pienso?

Yo parpadeé sorprendida pero rápidamente puse mi mejor cara de póker para que no se diese cuenta de que hasta a mí me había sorprendido que fuese así.

  • Así estamos en paz, tu dejas libre mi mente y yo la tuya.

Sonrió de un modo… que sólo puedo describir como UFFFF y brindamos.

La velada se alargo más de la cuenta ya fuera por el vino, el golpe o por su influjo pero empezamos a hablar, jamás había hablado tanto con alguien como esa noche embriagadora, si lo pienso fríamente ahora ni siquiera recuerdo la conversación hasta que él empezó a llevarme a su terreno sin que me diese cuenta.

  • ¿Y tu madre?
  • Bueno… sólo tengo la versión de un viejo borracho… tenía los cabellos rojos como el fuego y los ojos verdes de una gata, ojos de bruja. Era muy hermosa y provocadora… - recite - Murió en extrañas circunstancias cuando yo era una cría.
  • ¿Y tu padre?
  • No tengo ni idea, sería algún desgraciado que la dejo abandonada o vete a saber – me encogí de hombros sin importarme y vacié la copa cogiendo la segunda botella de vino, vacía. La puse boca abajo en la cubitera y me deje engullir por el sofá.
  • Así que estás sola – murmuro
  • Tengo amigos y mi trabajo.
  • Si ya, tú no dejas de trabajar y no te diviertes como es debido.
  • ¿Ah no? Pues creo que es lo que venía de hacer cuando nos comimos el árbol.
  • Si eso es diversión… - se encogió de hombros adelantándose para coger la copa que acerco a sus labios, no podía apartar la mirada de sus labios… ¡hasta me relamí! ¡Y Dios esos ojazos! Creo que en el comedor hacía demasiado calor…

Cogí lo que quedaba de un cubito y me lo pase por el cuello, el pobre hielo se fundió en un instante.

  • Bueno, creo que es hora de irse a dormir y de que tú te vayas – me levante.
  • Que descanses entonces princesa – me miró algo fastidiado, le había herido en su ego masculino, debía creer que ninguna mujer podía resistirse a sus encantos. Ya se había hecho a la idea de que esa noche iba a apuntarse otro tanto.
  • Ya sabes dónde está la puerta.
  • No tengo donde ir.
  • Me trae sin cuidado, sin duda eres un chico con recursos, podrás arreglártelas – le di la espalda encaminándome a mi habitación y contuve la tentación de echar la vista atrás hasta llegar al marco de la puerta que separaba el comedor del pasillo, le solté una mirada y desaparecí en el pasillo metiéndome en la habitación, cerré la puerta y me apoyé de espaldas en esta llevándome las manos a la cabeza.

¡Dios necesitaba una ducha fría, fría no, helada! Me desnude y tras oír la puerta me metí en la cama tras ponerme la camisetita negra de tirantes y unas braguitas a juego. Empecé a dar vueltas en la cama, no podía dormir con esa… vibración en mi cuerpo, me mordí el dedo y deje que mi mano alcanzase esa zona crítica de mí anatomía. Poco a poco la combinación nada buena del alcohol y los medicamentos me dejaron grogui.

Al día siguiente me desperté algo desorientada pero me sentía bien, me desperece y me levanté de la cama tras salir trotando por encima de esta, me dirigí a la cocina y llene la taza con el zumo y me lleve una tostada a la boca, la deje pillada entre el colmillo y tarareando la canción que sonaba en la radio me dirigí al estudio y casi me da un infarto y me pongo a gritar cuando en la habitación de “invitados” encontré desnudo y dormido sobre la cama a ese pedazo de hombre, la tostada se me escurrió de la boca y al intentar cogerla me cayó un poco de zumo en la camiseta (nota: no me había puesto nada encima)

Le mire asustada de que se hubiera despertado y me pillase en medio de aquel tropiezo y admire su perfecto trasero, su espalda… su carita de ángel. Sacudí la cabeza y cuando iba a girarme él abrió los ojos.

  • Buenos días nena – me dijo con esa voz tan irresistible y viril.

Yo solté una maldición interior al notar como mis pezones se empeñaban en marcarse debajo de la camiseta y me giré un poco con la tostada en una mano y la taza en la otra medio encogida… vaya fila debía hacer. Me quede paralizada cuando me lo encontré justo en medio de la puerta con las palmas apoyadas a ambos lados del marco de la puerta tal como su madre lo trajo al mundo. Intente mantener la vista en su cara y ruborizada intente que mi voz sonase enfadada.

  • ¡¿No te dije que te largaras?!
  • Sí, me lo dijiste – soltó como nada, tan tranquilo.
  • ¡¿Y?! – lo miré incrédula
  • Que el médico dijo que no te dejase sola.
  • ¡Pero…pero… - no me salía nada - ¡y por el amor de Dios haz el favor de taparte!

Él sonrió travieso y paso por mi lado cogiéndome la taza y bebiéndose mi zumo. Le hubiera matado o gritado pero no me salió absolutamente nada, me quede allí como una idiota mientras él iba hacía el comedor con el culo al aire.

  • Tenías una habitación de sobra, creí que no te importaría.

Ahora sí que grite dirigiéndome furiosa a la cocina y gire la cara cuando me lo volví a encontrar de frente. El rió y se puso tras la mesa de modo que el frutero quedó a la altura de sus partes pudendas, no sé que era mejor… si verle en pleno esplendor o con el plato delante… ¡estaba cañón!

  • ¡Llegas aquí, te metes en mi vida, me saqueas la nevera, te bebes mi zumo y encima te coges la hospitalidad por el morro y te metes en mí cama! Eso es el colmo… haz el favor de salir – señale la puerta con el dedo y luego le arroje un paño para que se tapase.
  • Pues vaya despertar más agrio que tienes, empiezo a dudar de ser yo el demonio…
  • Lo mato… - murmure más para mí que para él
  • Serías una temible diablesa, tienes facilidad para el enfado y ponerte violenta.

Le mostré tajante la habitación, él sonrió y se paro justo a mi lado quedando el uno mirando hacía un lado y el otro al otro.

  • Anoche yo podría haberte aliviado – susurró a mi oído.

Me puse roja como la grana mordiéndome el labio inferior.

  • Ni en tus sueños – dije entre dientes
  • Algún día me suplicaras que calme tu fuego.
Continuara...


1 comentario:

  1. Uy que hombre, veamos que pasa un beso nena y que tengas una linda semana

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