17 de enero de 2011

El Portal del Castillo del Tiempo .- Capitulo 4

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  • ¡Fantástico! Quien te entienda que te compre – separo las manos del cuerpo con las palmas extendidas – No te soporto tío ¡eres desesperante!
  • Deja de chillar y quizás lo reconsidere
  • ¡Vete a la mierda! A ti te da igual todo. No eres normal - bufó
  • En eso tienes razón – la miro y guardo silencio un instante – Pero no puedo largarme a mi antojo sin ti.
  • ¿Ah no? – lo miro interesada enarcando una ceja.

Él pareció molesto y enfadado de nuevo.

  • Así que… como te he invocado no puedes ser libre hasta que yo no te deje…
  • Más o menos.
  • Bien. Es sencillo de resolver ¡sal de mi vida! ¡lárgate, haz lo que quieras, eres libre de hacer lo que te plazca!

Yumi se calló cuando la atrajo hacía él.

  • No hables tanto.

Ella lo miró irritada.

  • Por desgracia no es tan simple preciosa – le parto el pelo empapado de la frente – Pero si realmente lo deseas me iré a mi libre albedrío – sonrió malicioso con un fogoso brillo en sus ojos – Al fin y al cabo… ¿Qué puede hacer un poderoso demonio suelto por tu mundo? – la acerco más a él y luego la apartó soltando una risita.
  • Tú no eres un demonio, los demonios no existen, la magia no existe… estás loco tío… no se dé que manicomio te habrás escapado pero yo me largo. Estoy cansada, tengo frió y quiero irme a casa – se cruzó de brazos – y es una pena que un chico tan guapo este como un cencerro ¿es que siempre me tocan los tarados? – se preguntó en silencio.
  • Vale – chasqueo los dedos y aparecieron en medio del salón de Yumi que abrió la boca de par en par.

Eso ya era demasiado para un día, dejo caer la manta al suelo y se fue directa hacía la cocina y se llevo la botella de vino a la boca vaciando buena parte. En la otra mano sostenía un cuchillo de tamaño considerable…

  • Mejor – dijo y levanto la vista hacía el comedor donde seguía él - Esto no puede ser… no… - rió histérica y volvió a beber – lo necesitaba créeme – le dijo al ver como la miraba – Tú no eres el loco… debo ser yo – cogió el teléfono marcando el número de un loquero y el colgó el teléfono quitándoselo de las manos al igual que el cuchillo.
  • No estás loca Yumi – la miro y a un leve movimiento de su dedo la ropa de ella quedo completamente seca.

Yumi hubiera deseado tener la capacidad de desmayarse pero seguía consciente y empezaba a dolerle la cabeza. Le dio la espalda y se encerró en el baño, necesitaba una ducha caliente para recuperar la cordura y asimilar aquello, siempre le había gustado la fantasía y creer en seres imposibles… pero aquello era una locura, los años de soñar con dragones, elfos y princesas ya habían quedado lejos. Ahora era una mujer adulta y vivía en la realidad.

Se desnudo y tras mirarse las contusiones en el espejo se metió bajo el agua calentita, bajo la cabeza poniendo las manos en la pared y dejo que el agua resbalase por su espalda, seguro que cuando saliese del baño él ya no estaría y todo volvería a la normalidad, tenía que ser el medicamento que le administro el sanitario… empezaba a dolerle todo.

Por desgracia al salir envuelta en la toalla él seguía ahí y tenía la cena preparada y no sabía que olía mejor… si él o la comida. A través de la ventana pudo ver el brillo de una luna llena y roja, un escalofrío le subió por los pies. Sin poderlo evitar a su mente llegaron retazos de una conversación lejana pero familiar.

  • Me temo que he liberado un demonio…
  • Sí querida, es cierto, lo has hecho y has liberado al peor de todos ellos… ¡que Dios nos asista y se apiade de nosotros!
Continuará...

3 comentarios:

  1. Uy y ahora que pasara. Un beso y te me cuidas

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  2. Vale, tanto tiempo alejada de la bloggosfera me ha dejado "desactualizada", ¡sólo me he podido leer ésta historia de momento!

    Pero tiene buenísima pinta, ésta tarde me hecho un ojo al resto y te comento.

    ¡Un besazo, guapa!

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  3. Muchas gracias Dama ;) pasate cuando lo desees.

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