11 de enero de 2011

El Portal del Castillo del Tiempo .- Capitulo 3

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  • ¡Mierda! Ahora me acuerdo… fui a buscar ayuda – miró al chico y las dos chicas que estaban en la parte trasera y comprobó su estado, vio el móvil en el suelo del coche y lo cogió, no había cobertura.
  • ¡Mierda, joder! – lo tiro con rabia al suelo impotente – Tengo que hacer algo… debo alucinar por el golpe.
  • Sigo aquí – dijo él como si nada.
  • ¡Pues entonces haz algo maldita sea!
  • No – respondió apoyado en el árbol con los brazos cruzados con esa pose de chulo arrogante y superior.
  • ¡Serás cabronazo! ¡haz algo joder! – se acerco mirándole furiosa, él siguió impasible - ¡Pero serás hijo de puta! – se lanzó sobre él aporreándole el pecho con los puños cerrados - ¡Haz algo ahora mismo o te juro que te mato!¡Ayúdales, no puedes quedarte de brazos cruzados así! ¡Te lo ordeno!

La cara del chico cambio en un momento, sus ojos centellearon peligrosamente furiosos pero luego se acerco hasta el coche.

  • Bonita pero mal hablada, eres testaruda, mandona, descarada y borde. En una palabra insoportable.
  • ¿Pero qué coño pasa contigo? ¿Qué derecho tienes? ¡Vamos ayúdame a hacer algo!

Suspiro y tras mover un dedo el teléfono empezó a sonar, Yumi lo cogió como un rayo y sin dejar hablar a la persona que había tras la línea le explico lo sucedido. Al poco llegó la policía y las ambulancias, aturdida Yumi dio todas las explicaciones con lo que recordaba y tras terminar con el papeleo dejo que los sanitarios se encargasen de ella.

  • ¿Su novio la puede llevar a casa? – le dijo el asistente tras ponerle la tirita en la frente.
  • Au ¿qué? No…no. Ese no es mi novio.
  • Ah… disculpe creí…, parece que su testimonio está ayudando mucho.

Ella se encogió de hombros. Al menos no era producto de su imaginación y eso… tampoco era muy reconfortante.

  • ¿Por qué lo creyó? – miro al sanitario.
  • Por como la mira, además… una chica tan atractiva seguro que debe tener novio y no alguien normalito como yo – sonrió encantador.

Ella le devolvió la sonrisa y desvió la vista hacia el chico misterioso sin identificar y se puso seria.

  • Debería pasar la noche en observación, podría tener algún traumatismo, el impacto fue muy fuerte.
  • No, estoy bien.
  • ¿Se ha sentido desorientada, mareada?
  • No… - murmuró no muy convencida.
  • ¿Había consumido alcohol?
  • Sí – lo miró, no servía de nada negarlo - ¿Vamos a tener problemas verdad? – miro al policía que se acercaba hasta ella.
  • Bueno… dependerá de la tasa de alcoholemia.
  • Rafa sólo bebió una copa se lo aseguro.
  • En fin… exceso de velocidad, no conocer la carretera al perderse, el agua y las placas de hielo no son muy buenos amigos del conductor, además, encontramos el jabalí herido que mencionó. Tienen suerte de estar todos vivos, se pondrán bien, lo dejaremos en un susto – le palmeo el hombro y volvió al coche.

Yumi suspiro aliviada y se puso bien la manta sobre los hombros, hacía frío.

  • Vamos, te llevaré a casa – se acerco el atractivo joven.
  • Vigílela esta noche, si siente cualquier cosa acuda al hospital más próximo.
  • Claro, gracias por todo – sonrió ayudando a bajar a Yumi de la ambulancia pese a protestar. En un abrir y cerrar de ojos todos se habían marchado y el bosque volvió a quedar en tinieblas.
  • ¡Suéltame! ¡¿Pero qué pretendes so loco?! – las manos se aflojaron y ella empezó a caminar por la carretera.
  • ¿A dónde crees que vas?
  • Al hospital con mis amigos, tengo que estar con ellos – grito sin girarse.
  • ¿Andando?
  • ¡Sí!
  • Nunca saldrás de aquí sin mi ayuda – dijo sentándose en un tocón.
  • ¡Que te crees tú eso!

Yumi perdió la noción del tiempo, ya no sabía cuántas horas llevaba andando en círculos por aquel maldito lugar, suspiró frustrada y se planto frente a él.

  • Está bien, tú ganas. Sácame de aquí.

Él sonrió satisfecho y se levanto borrando la sonrisa de su rostro y se cruzo de brazos mirándola desde su aventajada posición.

  • Quizás ahora debería ser yo el que te dijera que te apañes solita.

  • Continuara...


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