6 de enero de 2011

Confusión .- Capitulo 12


Ella frunció el ceño sin comprender.

  • - Cuando mates a Drago enviándolo de regreso a donde nunca debió de salir me dejarás traer algunos amigos que están deseosos de darse un paseo por aquí.
  • Tú te has tomado algo – rió - ¿Y cómo pretendes que haga eso? Tantos sueños de gloria te han trastocado ¿o qué? Yo que creía que era por mi encanto – bromeó de forma ácida.
  • Tú lo harás o toda tu familia morirá – dijo golpeándola en el rostro.


Yesi gruño apretando los dientes sin dejarle ver ningún dolor en ella.


  • ¡¿Qué te hace pensar que cometeré tal estupidez?! Venga… vuelve a pegarme si tienes lo que hay que tener. Los tipos como tú todo lo arreglan igual – lo desafió aunque por dentro estaba temblando de rabia, empezaba realmente a asustarse pero debía mantenerse fría.
  • Ya que tanto quieres a tu demonio – rió, Yesi gruño fulminándolo con la mirada – Y si me permites, tengo unos invitados a los que no puedo dejar de recibir como merecen – mostró sus afilados colmillos.
  • Todos mueren tarde o temprano – tenía que jugársela, parecía que Atori contaba con que le importaba el bienestar de los demás…
  • Me alegra que digas eso porque entonces no te importara lo que hoy pase pero a mí no me engañas pequeña, tus sentimientos son los que te han guiado siempre y ahora no será menos, se que puedes ser tan fría y cruel como yo pero no lo eres – la miro viendo como se tensaba – Tú, no dejes que se escape – dijo señalando a alguien que se escondía en las sombras y dio un paso dejándose ver.
  • ¡Azael! Serás… - volvió a retorcerse intentando liberarse de los grilletes.
  • No puedes ir contra él Yes y una vez que todo esto termine podremos estar juntos – se dirigió a ella manteniendo una distancia prudencial.
  • ¡¿Te has vuelto loco?! ¡Ni lo sueñes! – le grito aún más furiosa si cavia - ¡No! ¡Atori espera! ¡No te vayas! Haré lo que quieras pero déjales a ellos, no les hagas daño, por favor – sollozó.
  • No seré yo quien les haga daño sino tú. Aunque quisiera atarlo con mis propias manos no me serviría de nada.


Las miles de emociones contradictorias que la atenazaban empezaban a desbordarse de forma alarmante.

  • ¡Jamás les haría daño y lo sabes! Antes muerta – mascullo entre dientes con vehemencia.
  • Eso puede arreglarse – dijo de forma amenazadora acercándose – Aunque sería una verdadera lástima – le tomo la cara que ella alzó orgullosa sin mostrar ningún miedo.
  • Ese no fue el trato – dijo Azael poniéndose enfrente de ella cuando la soltó – Dijiste que no le harías daño.
  • ¿Y tú le creíste? – bufo Yes - ¡¿Por qué todo esto Atori?! No ves que no tiene sentido – no le importaba lo que le pasara a ella, sólo quería mantener a los demás a salvo.
  • ¿Qué no tiene sentido dices? ¿Que los humanos anden sin problemas destruyendo todo mientras nosotros debemos ocultarnos como alimañas si lo tiene? Eso se termino ocuparemos el lugar que nos corresponde como debió haber sido hace siglos.
  • No todo lo que hacen es dañino, podrían aprender – lo miro con suavidad.
  • No son más que estuches de alimento que se creen amos del universo, ya podrás tú morir con ellos si tanto los quieres.
  • ¿Qué clase de sociedad ibas a imponer tú? ¿Qué te hace creer que eres mejor que ellos si haces lo mismo? Serán débiles a tu parecer pero llevan años ahí, por algo será, son más fuertes de lo que crees, destructivos sí pero tienen algo que los hace seguir allí. Todos sabemos el mal que pueden causar y lo que pueden crear, tienen lo bueno y lo malo ¿no tienen derecho a vivir? Te alimentas de ellos tanto como nosotros.
  • Suerte y la protección de débiles como tú, tu adorado y tu familia sin olvidar a tu tierna mami.

  • Ella volvió a negar, estaba claro que no se podía razonar con él, estaba dispuesto a seguir con esa locura, estaba cegado por el odio y la amargura. El pulso volvió a atronarle.


    - ¿No te queda ni una pizca de corazón?


    Atori rió.


    • ¿Corazón? Que patética eres, mucho tiempo rodeada de ellos.
    • Mejor tener sentimientos que ser un ser vació. No soy quién crees – murmuro
    • Sí que lo eres, está dentro de ti, desde que ese maldito te devolvió a este mundo y pronto lo veremos. Siempre has tenido el don, y yo voy a beneficiarme de ello.
    • Mientes, lo que buscas es otra cosa – lo miro fijamente con los ojos entrecerrados como si viera más allá de él.
    • ¿Qué crees que busco? – le miro desafiante.


    Yes se agacho de improviso volteando a una velocidad de vértigo desintegrando las cadenas y golpeó a Atori lanzándolo contra la pared sin que este pudiera hacer nada, giro de nuevo sobre sí misma como una acróbata y lo hirió del hombro al abdomen con la daga que apareció en su mano a voluntad, una energía extraña y poderosa la envolvía meciendo sus cabellos.


  • Esto – se agazapo preparada. El átame destelló en su mano peligrosamente.

  • Atori gruño tomándose el pecho con los ojos abiertos de par en par, Yes torció la sonrisa pérfida.


  • ¿Duele? Ohh pobrecito… me pregunto si tu sangre estará tan rica como la de él o si me darán nauseas.
  • No puede ser – murmuro incorporándose y como una centella rompió las cadenas que sujetaban a su hermano al tiempo que lo hacía hincarse frente a él poniendo una espada en el pecho de este.
  • Te crees muy lista ¿eh? Suelta eso o lo mato.

  • Ella rió con frialdad desconcertando a Atori.


    • Me temo que no vas a hacer eso – dijo con el rostro ensombrecido - ¡sângele meu cu mine! – al pronunciar eso su hermano apareció junto a ella – A menos que quieras atravesar la nada con eso. ¿Peleamos ya o vas a seguir usando trucos sucios? Al igual el gran Atori tiene miedo de una princesita – sonrió seductora - ¿sorprendido? – lo miro con una mano en la cintura rodeándolo como hizo él la vez anterior con ella – No hay nada como conocer al enemigo ¿verdad Atori? Me subestimaste como siempre.


    Los ojos de Atori parecían fuera de órbita, la ira podía verse en su piel.


    • Necesitaras más que trucos y palabras para terminar conmigo.
    • ¿No querías ver mi naturaleza? Oh… ¿acaso no te gusta? – hizo un puchero delicioso.
    • Dejate de alardes y muéstrame lo que puedes hacer – dijo deshaciéndose de la rasgada camisa cerrando su herida.
    • Creí que no lo dirías nunca, os gusta mucho la cháchara – los ojos de Yes centellearon y la herida le ardió a Atori abriéndose de nuevo – Una dama nunca muestra todas sus cartas – lo ataco abriéndole un corte en la mejilla – Elekan, que el traidor no huya – dijo de espaldas a su hermano.


    Por suerte había hecho bien en ocultar su secreto y tragarse su humanidad, realmente los sentimientos en ocasiones así eran un problema si no se controlaban… daba gracias a haber aprendido a controlarse así y mantenerse fría.


    En ese instante Azael arremetió contra Elekan haciéndolo volar por los aires.


    • Yes no me obligues a matarlo, no puedes ganar haz lo que dice…


    Ella lanzó a Azael contra la mesa cerrando los grilletes que antes habían apresado a su hermano entorno a sus muñecas.


    • ¿Es que tendré que hacerlo todo yo? Nunca estaré contigo, asúmelo de una vez – lo miro controlando por el rabillo del ojo a Atori y viendo si su hermano estaba bien – Quizás yo no pueda vencerle pero almenos moriré luchando en el lado correcto – no podría mantener a todos a salvo a ese ritmo.
    Continuará...

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