6 de diciembre de 2010

Enemigos - Ultimo Capítulo


Bueno pues aquí llega el final del primer libro de Enemigos, espero vuestros comentarios por favor:


Lo peor no había pasado, lo presentía. Salí de un revuelo fuera al jardín y algo impacto contra mí derribándome, solté un grito, me hizo daño, intente levantarme pero el maldito vampiro era fuerte. Forcejeé y logré quitármelo de encima incrustándolo contra la pared. Volvió a cargar y otros dos vampiros saltaron sobre este. Me levanté limpiándome el corte de la mejilla Biel me echo detrás de él de un tirón.

  • No te metas Max.
  • No te metas tú Jet, ¿Qué pretendes?
  • Obvió, catar a la lobita ¿que diversión hay en solo cazarla y eliminarla? Que poca visión chicos… imaginad lo que podríamos hacer… ya circula sangre nuestra en su organismo y la ha hecho más fuerte, no la ha matado… el mundo sería nuestro con esta nueva… evolución.

Palidecí de verdad, los míos gruñeron.

El otro vampiro sopeso lo dicho por Jet. Tendría que haber acabado con ese miserable ese dichoso día. El tal Max sonrió y chasqueó los dedos indicando a su grupito que se unieran al de Jet.

  • Será una caza divertida – sonrió mirándonos - ¿Qué? ¿Ya se ha divertido Sony contigo? Siempre se queda con lo mejor… si hasta te ha dejado un recuerdo – rió abruptamente para sonreír luego malicioso mirando la piel de mi pelvis donde había desgarrado la tela. Ahí aún había un rasguño – Lobita, lobita…

El choque fue rápido y brutal, todo era tan surrealista y caótico que me sentía fuera de lugar, olía la sangre y oía los gruñidos. El dolor de otro golpe me aturdió, acabe contra en suelo, Jet estaba sobre mí, oí ese rugido inconfundible y Sony voló sobre Jet antes de que yo acabase con él, libre de su presión me levante y me preparé, Daren estaba también, Sony golpeó a Jet.

  • ¡Te dije que ni te atrevieras a tocarle un pelo cabrón! – volvió a golpearlo. Su dentadura brillaba amenazadora así como sus ojos completamente rubíes.

Todo pasó tan rápido que aún no podía digerirlo, fue una verdadera batalla campal. Estaba a punto de mandar al otro barrio a uno de los vampiros pero hubo dos rugidos y alguien que grito basta, cuando me quise dar cuenta mis hermanos me retenían y los vampiros retenían a Sony.

Grite cuando vi al cabecilla abrirle heridas para dejarlo debilitado, intenté soltarme y busque la mirada de Daren que negó con la cabeza pidiéndome calma. Jet se había librado de la muerte definitiva por los pelos.

  • Esto no puede seguir así Kamel, ha de haber juicio, lo sabes… me duele tanto como a ti.
  • ¡¿Qué?! Papa…
  • El pacto se ha quebrantado.
  • Papa – suplique con lágrimas en los ojos

Me miro apretando el puño y asintió, me mareé, no entendía nada, era como si el mundo me engullese sin remedio. Empecé a revolverme y entre el vampiro que había interpelado a mi padre y él me dejaron inconsciente.


Al abrir los ojos descubrí que estábamos en un bosque, Sony estaba preso en una cruz de madera sobre el suelo, no se movía. A un lado del claro estaba el inmenso clan vampiro y al otro… el nuestro. Mis hermanos aún me retenían.

  • Yo te lo hubiera dado todo Iria ¿por qué has hecho esto? – me miró Beikar con pesar.

No pude sostenerle la mirada, la baje culpable y empecé a revolverme otra vez al ver como clavaban la cruz en el suelo.

  • ¡No, no, no, no! – grité con todas mis fuerzas intentando soltarme de aquellas manos que me aferraban, intentaba llegar hasta Sony, lo tenía sólo a unos metros, atrapado en esa especie de cruz. Encadenado y debilitado, medio desangrado pese a no mostrar heridas, la cabeza le caía sobre el pecho pero levanto los ojos más resignado y triste que enfadado.
  • ¡Soltadle! ¡Dejadle, no! – sollocé de nuevo la voz se me quebraba por el dolor.
  • ¡Basta! – grito mi padre - ¡Deja de abogar por él! ¡Ya renunciaste a todo por eso! – lo señalo dándome un bofetón que me cruzo cara.

Era un dolor insoportable como un hierro candente retorciéndose en mi pecho, la pena, la rabia, la impotencia…

  • Habéis desobedecido todas las normas. Lo Vuestro…- no pudo decir ni la palabra - Es imposible ¡Prohibido! ¡Y aún así nos habéis desafiado a todos! – tronó la voz de mi padre colérico, apesadumbrado. Esta vez no sólo era decepción, le dolía tanto como a mí – Ya no eres mi hija. ¡Nos has traicionado a todos! ¡Me has avergonzado!- Sollocé amargamente.
  • ¡No! – aquello fue peor que cualquier otra cosa, si me hubieran despellejado no hubiera dolido tanto como aquellas duras y frías palabras, las lagrimas saltaron de mis ojos aún sin querer. ¡¿que había de vergonzoso y de malo en amar?! le quería, sí ¿y qué? Se suponía que aquello era lo mejor de la vida, lo que nos elevaba a lo más puro… y ahora él quería hacerme sentir sucia y despreciable… no lo entendía, lo que era una alegría ahora era el dolor más insoportable, me estaba quitando la vida… privándome del aire.

Todos sabían lo que pensábamos ambos, lo que sentíamos, habían usado sus dones con nosotros, habían deliberado durante horas. Me arrastraron entre varios hombres y me empezaron a atar en la otra cruz vacía al lado de Sony, él se revolvía rugiendo y sacudiéndose como una fiera, daba miedo de verdad, eran tan poderoso… ahora eso no nos ayudaría. Gritaba una y otra vez que no me tocasen.

  • ¡Soltadle por favor! – pedí vehemente, no podía soportar perderle así, verlo así, no podía… ya tenía el corazón roto. Era como morir.
  • No, no la escuchéis. Por favor, dejadla… - los miró Sony – Es culpa mía, ella no ha hecho nada. La engañé… dejadla – suplico – ¡Con que pagué yo es suficiente! Ella no sabía nada, por favor – se enfado intentando protegerme.
  • De eso no nos cabe ninguna duda – espetó mi padre.
  • ¡No! ¡Él no ha hecho nada! – grité histérica, me abofeteó otra vez y la sangre empezó a resbalar de la comisura de mis labios. Los vampiros se envararon pero se controlaron. Sony lo fulmino con la mirada.
  • ¡¿Por qué hacéis esto?! No le hacemos daño a nadie – sollocé Daren bajo la vista, sufría, el nos advirtió, nos dijo que habría consecuencias, que nos engañábamos, que no podía ser, que los dos sufriríamos… - ¡¿Por qué?! – repetí alzando la voz, mi madre rompió a llorar.
  • No me defiendas… - me susurró Sony – Por favor… voy a hacer lo necesario para salvarte Iria.
  • ¡No! – lo miré con los ojos anegados – No quiero perderte…
  • No hay opción.
  • ¡No! ¡No es malo ¿no lo veis?!
  • Iria… una vez me preguntaste… por que moriría alguien inmortal, ahora lo sé… por ti. Ya he vivido suficiente, me has dado paz… trajiste la felicidad a mi vida, me enseñaste a amar de nuevo… déjame ir haciendo lo correcto por una vez. Te quiero.
  • No hagas esto… no podré seguir… sin ti no – se me quebró la voz - Por favor, no – murmuré con un nudo en la garganta – prefiero morir – murmuré
  • Vive por mí amor.

El me dedico su esplendida sonrisa. Vi la tea prendida acercándose y empecé a gritar sacudiéndome intentando soltarme, las ataduras empezaban a lastimarme la piel. Sentí como una especie de estallido y no sé como caí libre al suelo y me lancé sobre Sony interponiéndome entre los demás y él. Gruñí, creo que jamás había salido nada tan amenazador de mi garganta, retiré los labios dejando los colmillos al descubierto.

  • Biel… por favor – le suplique llorando – Le amo… ¿Qué culpa tengo en eso? No podemos mandar sobre esto…

Intento no mirarme pero de pronto se puso a mi lado con los labios y los puños apretados.

  • No quiero perder otra hermana.

Gabriel hizo lo mismo.

  • ¡Boras! – grito Sony buscando al cabecilla – Padre… ella es inocente, lo sabes… yo acepto toda la carga. Yo sabía lo que podía pasar y no hice caso. Pero ella no sabe nada.

El bello vampiro suspiró bajando los ojos llenos de dolor exactamente como mi padre.

  • Lo sé Sony… por eso… hemos decidido aceptar tu petición, ella vivirá, quedará libre de toda culpa, inmacúla y nadie volverá a atentar contra ella. Pero no puedo hacer nada por ti… Mi más querido hijo… - le acarició el rostro y se giro hacía mí. Me preparé para sentir el odio fulminante de su mirada pero no fue así, había un amor y una comprensión eterna, me cogió la cara entre sus manos con suavidad – No llores mi niña, recuerda lo que has vivido por qué un minuto contigo valió la pena.
  • ¡No! ¡No le matéis por favor! Me iré, me iré lejos si hace falta pero no le matéis, no así… no me arrebatéis la vida, ¡prefiero morir con él! – le agarré del jersey llorando desconsolada no podía parar, el nudo de la garganta no me dejaba casi respirar.
  • Iria… no hagas las cosas tan difíciles – me dijo Sony.
  • Vamos, lleváosla de aquí – me dejo en brazos de Biel el otro – Aquí tienes a Jet, dale la lección que creas oportuna – le golpeé con toda la rabia acumulada y deje que Biel me apartase de ese desgraciado antes de que lo mátese.

Me solté de él y me lancé sobre Sony, Daren le soltó las manos con permiso de Boras, sus manos se cerraron con amor sobre mi rostro.

  • Iria… - me estrecho contra él.
  • No… - repetí.
  • No te preocupes… volvería a hacer lo mismo. Estaré bien… me llevo tu sonrisa conmigo – me apartó el pelo secándome las lagrimas – Vamos…
  • No… - le besé desesperada sabiendo que sería la última vez, él volvió a besarme cuando me aparte un poco, me abrazo enterrando su rostro entre mi pelo y no me soltó hasta que le sonreí forzada.
  • Siempre que tú quieras estaré contigo, procura mantenerte a salvo – me sonrió y le hizo un gesto a mi padre para que me alejara.

Intente mantenerme serena y entera por él, pero al llegar al coche me derrumbé, grite, maldije, lloré y golpeé sin parar hasta que vi el fuego y olí la carné, un grito me desgarró la garganta, empecé a temblar descontroladamente y me desmaye.

Cuando recobré el sentido estaba rodeada por unos brazos

fuertes, en mi sopor pronuncié su nombre hasta que mis ojos dejaron de ver su rostro de ángel para ser sustituido por el preocupado rostro de mi padre. No se atrevió a hablar cuando

rompí en llanto otra vez, empecé a golpearle sin parar, furiosa.

  • ¡Te odio, te odio! – empecé a repetir hasta que fue un suave murmullo y volvió a abrazarme protegiéndome en su fuerte regazo.
  • Ya paso pequeña…
  • No…
  • Le querías de verdad…
  • ¡Sí! Con todo mi ser.
  • Lo siento… no se podía hacer nada… las reglas…
  • ¡Vosotros y vuestras estúpidas normas! ¡No tendría que estar aquí!
  • Iria, lo creas o no ahora… estas están por nuestro bien. Algún día lo entenderás…
  • No quiero hacerlo. ¡Yo también debería estar muerta! ¡También tenía culpa! No quiero entender. Es más, espero no hacerlo nunca porque esta muerte pesara en la conciencia de todos ¡Somos unos monstruos! ¿Qué nos hace mejores de los demás? ¡Eso fue un asesinato! – me atragante con mis propias lagrimas y mi rabia. Vi el dolor en el rostro de mi abatido padre que aún me aferraba y yo me deje acunar por él enterrando la cara en su pecho, no hallaba consuelo alguno – Por mi culpa esta muerto – me aferró con más fuerza impotente mientras seguía llorando desconsolada, deseaba morir.

Cuando conseguí calmarme tenía los ojos rojos e hinchados como tomates, apenas me quedaban fuerzas y sólo quería dormir, olvidar sería imposible… ese dolor y esa tristeza jamás desaparecería, con él se había ido parte de mi corazón roto.

  • Iria… quiero que sepas que estaré… cuando y para lo que quieras cuando estés lista – me cogió la mano con suavidad Beikar.

Asentí agotada y subí las escaleras derrotada, nunca subir a aquella habitación había resultado tan pesado y costoso. Gabriel me levanto con facilidad, intente protestar pero me llevo en brazos hasta mi cama y me arropo, apago la luz y tras apartarme el pelo y besarme la frente salió cerrando. Lloré… aún olía su aroma en el edredón.

El mes siguiente paso sumido en una densa bruma al igual que los siguientes, andaba, comía y asistía a las clases sin estar realmente presente, Laura no sabía que me había pasado, yo no quería hablar. Fue como verlo todo bajo una enorme borrachera que te deja insensible, ya no tenía ni fuerzas para llorar. Ese mes no era mejor que otro, le echaba de menos, era como si me faltase el aire para respirar, seguía soñando con él. Sabía que ese vacío nunca se llenaría. Hacía ya seis meses y seguía terriblemente enamorada de Sony. Beikar muy a su pesar lo respeto, no podía obligarme a quererle y me esperaba pacientemente cada día al finalizar las clases con su magnífica sonrisa y sus ojillos brillantes. Salíamos desde hacía unos días, bueno, lo probábamos… aquel día, bajo un rayo de sol no pude más que sonreírle. Allí un día cualquiera como ese me había esperado Sony. Aún podía oír su voz… y creía que giraría por la esquina y me lo encontraría de sopetón, que regresaría…. Que al final se arrepintieron y no lo sacrificaron por algo que no me explicaron, aún así… debía aceptar que no volvería jamás…

Me tragué el nudo que tenía en la garganta, los escoltas seguían allí, vigilando que no me suicidara. Corrí hacía Beikar, me colgué de su cuello cerrando los ojos para no llorar y él me abrazo con esa calidez tan suya y que derretiría a cualquiera. La vida tenía que seguir… y él me sujetaba con su mano para no dejarme caer. No me juzgo, ni me dio la espalda a pesar de haberme entregado a un vampiro. Permanecía a mi lado, sin prisa. Me quería de verdad, y eso era real… era posible… era lo que tenía que ser…

Mis padres eran más pacientes y comprensivos, hasta Biel era más cariñoso conmigo, aún así, la felicidad seguía esquivándome. Nada era igual desde aquel día en que Sony desapareció para siempre.

Olí el dulce aroma de Beikar y susurré un quedo gracias a su oído y él poso sus labios en los míos fugazmente. Me sonrió y me abrió la puerta del coche.

Seguía sin aceptar que estaba… muerto. Aún así… era yo la que estaba también muerta en vida, vacía… vagaba sin rumbo dejándome llevar por la corriente, no había nada, nada que mitigase ese dolor. Esa pérdida que dejo un agujero en mi pecho, esa cicatriz jamás sanaría, mi corazón había quedado enterrado, el coche avanzó despacio, giré la cara como siempre al pasar frente a la calle de ellos… creí ver el reflejo de Sony sonriéndome aprobatoriamente y creí volverme loca, contuve la respiración… mi corazón casi se paró de nuevo.


FIN


1 comentario:

  1. Bufff amiga ¡qué manera de terminar! Una historia sin final feliz, y lo que más me duele es la certeza de que ella rehará sun vida con Beikar.

    Por una vez no triunfó el amor y te aseguro que me sentí afligida ante la despedida de los amantes. ¡qué resignación y cuanto amor por parte de Sony!

    Ha sido triste, muy triste...

    Besos

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