1 de diciembre de 2010

Enemigos .- Capitulo 10


Al terminar las clases Beikar esperaba en la puerta de entrada apoyado en la columna, ahora sabía a que venían todos los cuchicheos alterados del resto de féminas. Laura enrojeció y me apretó el brazo.

  • Joder Iria… te quedaste corta… - me susurró yo sonreí - ¿Pero que harás…?
  • Chicas – las saludo con su imponente sonrisa, creí que se iban a derretir de verdad.
  • Hola Beikar.
  • ¿No te habías olvidado verdad?
  • No.
  • Anda vamos, os la robo un rato – le guiño el ojo a Laura y me cogió de la mano metiéndome en su M3.
  • ¿A dónde vamos?
  • Es una sorpresa.


Condujo hasta las afueras hasta un pueblecito de montaña y detuvo el coche, el aire frío azotó mis cabellos levantando peligrosamente la faldita del uniforme, la sujete y le seguí. Pasamos un rato agradable pero mi mente estaba en otro sitio.

  • ¿Estás bien Iria? Tengo la sensación de que no me prestas atención. Tienes la cabeza en otra parte…
  • Lo siento – le miré
  • No pasa nada… - suspiró paciente – Tus padres me han invitado este fin de semana…
  • Ah… - mi cara debió ser un poema.
  • Si a ti te molesta les diré que tengo planes…
  • No, tranquilo. No hay problema – sonreí levemente.
  • Te ha cambiado la cara cuando he mencionado a tus padres…
  • Si bueno… no estamos en nuestro mejor momento.
  • Lo imagino…
  • Seguro que sí – volví a mirarle. Su atractivo era indiscutible.

Suspiré y vi como él se acercaba hasta mí que estaba sentada en el capo de su coche, se metió entre mis piernas y me aparto el pelo que mecía el viento y me sujeto la cara con sus cálidas manos, el corazón volvió a disparár

seme. Acercó su rostro y sentí como sus labios se cerraban sobre los míos con suavidad abriendo los míos, me besó, una corriente me recorrió el cuerpo, luego se aparto un poquito mirándome. Mis manos estaban en su nuca y su espalda, le aparte el pelo aún con el sabor de sus labios en los míos.

  • ¿Quieres que te devuelva a casa?
  • Por favor… - murmuré y deje que cogiéndome de la mano me ayudase a bajar, me abrió la puerta y condujo en silencio hasta mi coche.


Supire cuando entre y cerré los ojos, esperé a que se alejara e introduje la llave en el contacto.

  • Vaya carita traes.

Esa voz la reconocería en cualquier parte, baje la ventanilla del acompañante y miré a Sony con una enorme sonrisa. Él miró alrededor y entró en el coche sintiendo el calor de la calefacción.

  • Te ha besado ¿verdad?
  • Sí – susurré.
  • ¿Y qué? Es normal…
  • Supongo – suspiré y arranqué - ¿A dónde vamos?
  • Donde quieras, hoy eliges tú.

Sonreí y puse el coche en marcha.

  • Le gustas y él te atrae.
  • Ese es el problema.

Él me miro confuso, no se me había escapado cierta amargura en su voz así como ira.

  • Iria… ese es el camino correcto.
  • ¡No empieces otra vez! Él no me interesa, sí, me atrae pero ya esta, es algo físico, está en mis genes, es su olor embriagante. Pero no hay química.
  • ¿Y te interesa alguien? – preguntó con cierto miedo y dolor.
  • Me temo que podría ser así…

Su rostro cambio de nuevo, se ensombreció. Frene bruscamente

  • ¿Qué te pasa ahora?
  • Espero que ese alguien… no esté aquí ahora mismo.

No conteste, no podía y menos viendo sus emociones encontradas, parecía tan enfadado, dolido…

  • ¿Y si fuera así? – me aventuré con la voz quebrada.
  • Iria… esto no está bien… no es bueno…
  • Peligroso – corregí.
  • Sí, para ti.
  • No te entiendo Sony… tanto pareces feliz por estar conmigo como me quieres mandar al infierno. Aclárate.
  • Me odio por estar aquí contigo por lo que podría hacerte o pasar, pero a la vez soy incapaz de alejarme.
  • ¿Y has pensado por que puede ser? ¿Qué sientes Sony? – le miré y volví a conducir indicando que me reincorporaba – Quizás yo tenga algo que decir en todo esto.


Suspiro pensativo, yo le miré por el rabillo del ojo, era tan atractivo…

  • He pensado mucho en ello… he estado observando, leyendo…
  • Sony… eres un hombre por dios. No llevas tanto muerto como para haber olvidado esa parte de ti.
  • Lo estás haciendo salir a marchas forzadas Iria.

Yo me fije en la carretera soltando un sonido extraño y rocé sus manos.

  • ¿Crees que no sé lo que te hago sentir cuando me acerco o te toco?
  • Ese no es el tema Sony – sus dedos acariciaron mi muslo y mi nuca jadeé involuntariamente.

Pronto llegamos a destino, a un lugar apartado, baje y cerré cuando se apeó y lo guié por la senda del bosque hasta un lugar desconocido para la inmensa mayoría, estábamos completamente solos, me recosté sobre la hierba y el hizo lo mismo mirándome y rozando la piel de mi brazo. Lo miré y viendo su incomodidad empecé a hablar y preguntarle cosas desviando la conversación a temas más livianos. El me acarició la cara interior del muslo. Al cabo de una hora no sé como acabé poniéndome a horcajadas sobre él, mi pelo caía hacía un lado de mi cabeza. Me miró asustado de no ser capaz de controlar sus propios instintos.

  • Puedes controlarlo – le susurré acercando mis labios a los suyos, su mano izquierda se poso sobre mi espalda y se deslizó hasta mi cintura, la otra quedo en mi nuca.
  • Iria…
  • Tranquilo… shh – rocé sus labios de miel entrecerrando los ojos y le besé con suavidad, despacio, controlando mis ansias mientras le acariciaba el pecho y el cabello – Los dos podemos – lo miré con los ojos brillantes él me atrajo hacía su cuerpo fuerte y frío, duro, me beso, le correspondí con cuidado pero luego me aparto sus ojos tenían ese peligroso brillo rubí.
  • Recuerda que no soy una indefensa humana… - lo mantuve aferrado contra el suelo con la misma fuerza de él y medio enseñe los dientes.

Él sonrió más relajado y me apartó el pelo.

  • Puedo hacerte daño igual…
  • Pero no lo harás. Además, yo también puedo herirte a ti – le sonreí

De un rápido movimiento me dejo con la espalda en la hierba y volvió a besarme, la piel me ardía, aquel besó me hizo rodar la cabeza, sentí vértigo, el pulso se me aceleró y gemí al sentir sus dedos deslizándose por mi piel hasta detenerse al borde de mi faldita… me miro y lentamente siguió por debajo de esta, me arqueé, mis labios respondían a los suyos, se abrían solos para recibirle con ansia. Volví a ponerme sobre él mientras lo besaba con cierta violencia, sus labios rozaban mi cuello y sus fríos dedos se abrían paso por mi... sensible cuerpo. Jadeé con cada certero rocé y me aferré a sus hombros y deje que siguiese perdiéndose por mi cuerpo mientras me observaba. Se había hecho tarde y aún excitados regresamos al coche. Hablamos poco pero nuestras miradas se cruzaron en más de una ocasión.

Salude contenta al entrar en casa pero por supuesto subí rápidamente a mi cuarto a ducharme antes de que hubiera una debacle. Me duche y baje.

  • Hola ¿Qué tal el día? – pregunté tras bajar trotando por las escaleras y sentarme en uno de los taburetes de la cocina.
  • Vaya, estas de buen humor ¿Tiene eso algo que ver con Beikar? – sonrió socarrona Carúla.
  • ¡No! ¿No puedo estar de buen humor?
  • Claro, claro – se encogió de hombros.
  • ¿Qué tal cariño? – me sonrió mi madre viniendo a la cocina.
  • Bien.

Estuve un rato con todos que no se lo acababan de creer y me fui a mi habitación e intente dormir tras hablar con Laura. Esa semana me vi todos los días con Sony, el viernes llego y yo me reuní con él en el sitio acordado ya que ya nos habíamos llevabado algún susto con gente que me conocía al igual que a él pues había estado recogiéndome como pasaría con cualquier pareja normal. Pique a la puerta y volví a echarme una ojeada, me había cambiado en el baño del insti, me había puesto un bonito y sugerente vestido y mis botas y por supuesto un sugerente

conjunto de ropa interior por lo que pudiere ser.

  • Pasa, está abierto.

Empuje la puerta más nerviosa que de costumbre y la cerré mirando alrededor, era un piso amplío casi vació, miré la mesa y sonreí al ver la vela y el plato preparado para mí.

  • Qué bien huele – sonreí
  • Gracias, pero el merito no es mío, lo he comprado y lo estoy calentando, intente cocinar pero… acabo chamuscado – se encogió de hombros y yo me reí sentándome – Espero que este bueno.
  • Seguro – me levante y me acerque a él sentándome en el mármol acariciando su pecho y su brazo, cogí un trocito de carne y me lo lleve a la boca.

Me sonrió, comí mientras él me miraba y nos sentamos en el sofá v

iendo la tele hablando de vez en cuando. Creo que no había hablado tanto con nadie como con él…

  • Me temo que el fin de semana no voy a poder verte…
  • Sobreviviré – me sonrió acariciándome la mejilla.

Me reí y volví a mirarle, mi corazón empezó a hiperventilar una vez más, me miró y me atrajo hacía él besándome. Cuando quise darme cuenta habíamos acabado en la habitación, mi vestido se deslizo al suelo con su silencioso fru-fru.


Continuara...

1 comentario:

  1. Al principio mira que me lié, porque vi los nuevos capítulos de Confusión y no veía la continuación del 9 (donde me había quedado) y me dije: ¿cómo? ¿Esto ha acabado así?

    Ahora ya lo pillé jejejeje. Te admiro por tu capacidad de crear, es increíble lo rápido que hilvanas historias, querida.

    ¡Sigo leyendo!

    Besos y me voy para arriba

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