22 de diciembre de 2010

Confusión .- Capitulo 9



Al poco entraron en un antro al que los llevo Yes y les dijo que esperaran en uno de los reservados, necesitaba alimentarse y allí tenían un contacto. Cuando regreso se sentó junto a Drago con mejor color de cara.


  • Bon apetite mona mí



Enseguida les sirvieron y ella medio sonrió alcanzando su bebida, el pulso aún la delataba.


  • Yes, Drago… - dijo Liz mirando a ambos - ¿Qué habéis logrado recordar?


Ellos se miraron con caras de preocupación.


  • No mucho, sólo algunas imágenes y no muy claras amigo.


Yes se mordió el dedo y rebusco entre su bolso hasta dar con lo que buscaba, tomo el diario y lo dejo sobre la mesa.


  • Quizás esto sirva de algo – dejo escapar el aire retenido despacio tras encogerse de hombros – Me lo dio By anoche.

  • Drago paso sus dedos sobre él y este se ilumino por los bordes quedando con un brillo extraño, lo reconocía de algún lado.


    • ¿Sabes qué es?
    • Mi diario supongo – suspiro - Szétterpeszt – dijo y el diario se abrió, trago pasando la primera hoja en blanco hasta descubrir su caligrafía pulcra, clara y elegante.



    Yes comenzó a leerlo ante la mirada atónita de Drago que no podía creer lo que estaba oyendo, allí estaba toda su historia, como se conocieron, como acabaron juntos, todo… ¡¿pero cómo podía ser?! Yes cogió el vaso y dio un buen trago intentando calmarse. La imagen pálida de Yesi entre sus brazos volvió a golpearlo tensándolo, Yes lo miro preocupada poniéndole una mano en el brazo.

  • ¿Por qué no recordábamos nada de esto? – miro Drago a Liz
  • Fue parte del trato – dijo secamente este aún mirando la superficie de la mesa.
  • ¿Pero cómo podía ser que ya estuviéramos juntos antes? ¿Qué trato Liz? Nunca me han querido hablar mucho del pacto así que sólo se lo básico – lo miro ella.
  • Ya es hora de que sepáis como son las cosas… - dijo tomando un trago como para coger fuerzas.

  • Ambos lo miraron con absoluta atención.

    • En aquellos tiempos la lucha por la humanidad estaba en pleno apogeo, en medio de eso ustedes terminaron enredados tal y como leyó Yes y demostraron que uniéndose eran más poderosos cosa que no gusto a muchos y de ahí que te busquen con tantas ganas. Como sabemos los vampiros siempre quisieron llevarse todo por delante, por lo que tú… relación no les sentó en absoluto bien desatándose una nueva guerra esta vez contra los demonios. Y es cuando entro en acción Atori… que además de querer a la aquí presente princesa ya contaba con su ansias de poder, era el mejor momento de atacar desde dentro y debilitar a los suyos tramando alianzas con los tuyos Drago. En mitad de esto Yes, tu hermano era el único que estaba dispuesto a enfrentar lo que fuese por ti y por tu felicidad que evidentemente no era con los tuyos, las batallas se sucedían en todas partes y los únicos que sufríais erais vosotros que estabais en contra de esa locura sin sentido. Drago tú gente estaba arrasando con todo lo que encontraba a su paso y eso engrandecía aún más su ego y sus ansias de poder sin importar la especie o lo que pensaran, ya todo estaba fuera de sí, esa era sólo la excusa perfecta para los planes de Atori que había estado esperando y provocando cada vez más la ira y las diferencias para que continuasen los enfrentamientos. Cuando sólo quedase una pequeña parte de la resistencia sería más fácil para él. Vosotros dispuestos a detener todo aquello reunisteis a los miembros más poderosos de cada clan pero Atori se entero y en medio de la reunión intento detenerlos haciendo que uno de los tuyos te matara Drago. Yesi se interpuso para protegerte y fue ella quien recibió el ataque, tú destruiste al demonio dejando al descubierto los planes de Atori y salvaste a Yes dándole parte de ti dando una pequeña lección a todos los presentes aunque claro el orgullo seguía siendo un mal demasiado arraigado en todos, a los de tu gente no les gusto tu obsequio y a los vampiros tampoco, les daba miedo lo que podían hacer juntos y el poder que había adquirido Yesi que ya no era muy sencillita que digamos. El hecho de que uno de ellos comenzara todo les dolía así que decidieron que ustedes tenían razón y que no podían permitir que algo así volviera a suceder o tampoco quedaría un mundo donde vivir de ahí el pacto. Nunca debían volver a mezclarse entre ustedes ni matar a ninguno – apuro su bebida Liz finalizando su explicación.


    A Yesi le faltaba el aliento, todo lo que le habían enseñado caía a plomo sobre ella, ahora entendía mínimamente a su padre, los había arrastrado a todos sin importarle nada, ella era la causa, tenía un nudo en la garganta. Y lo peor es que no se arrepentía, no podía sentir remordimiento ni pedir perdón por lo que sentía.
  • ¿Pero porque lo de la memoria? – insistió Drago
  • Tú no estabas dispuesto a renunciar a ella ni a olvidarla. Ni ella a ti, no querían alejarse el uno del otro. Tu hermano se ofreció a ser llevado a tus dominios Drago y a cambio usarían la magia para borraros la memoria y seguir así con vida. Todo iba bien hasta que Atori encontró la forma de regresar y lo que es peor, es que ya no es sólo un vampiro, de alguna manera uno de los tuyos está con él. Lo demás ya lo sabemos todos.

  • Yes negó con la cabeza tapándose la boca con la mano apoyando el codo en la mesa.


  • ¿Qué sucedería con su hermano si el pacto se rompe? – pregunto al ver la expresión de Yes.
  • Esto es de locos, no tiene sentido… todo esto es ridículo, todas esas muertes… ¿por avaricia? ¡¿Cómo podemos ser tan estúpidos?! – no podía asimilar todo aquello, era peor que una puñalada. Estaba desquiciada, su hermano… estaba vivo y atrapado por ella…

  • Liz hizo una mueca tomando un trago y mirando la nada. Yes emitió un sonido sordo, los ojos se le anegaron por la mezcla de emociones, le faltaba el aire.


    • ¡Responde maldita sea! – golpeó la mesa encarando a Liz.
    • Lo siento Yes – dijo tomando la mano de esta.



    Ella volvió a negar con los labios entre abiertos y aparto la mano con cierta brusquedad.


    • El príncipe era el seguro, no le pasaría nada en cuanto todo siguiera igual. Sabéis lo que sucederá cuando tu padre lo sepa ¿verdad? Comenzaran otra guerra y esta vez no hay campos donde librarla…


    Yesi necesitaba aire, necesitaba aire de verdad, se levanto y salió fuera, si empezaba a llorar no podría parar así que grito sacando toda la rabia que llevaba dentro, se lo habían intentado decir y no había escuchado, había ido a la suya pensa

    ndo en ella y no en los suyos, tenía un deber y no había hecho lo debido, nunca lo hacía, ahora mismo se odiaba…


    • Perdóname, todo ha sido por mi culpa – dijo Drago tomándola por los hombros desde atrás.
    • No, no es culpa tuya – murmuró con la voz quebrada, sabía perfectamente que la única culpable era ella, la habían enseñado, conocía las normas pero no había hecho ni caso.
    • Yes… sigue habiendo algo que se nos escapa, algo que no entendía. Atori siempre te codició por algo que no es sólo lo obvió ¿De dónde sacaste ese arma, como es que la tienes tú? – pregunto Liz mirándolos a ambos – Drago tu también sabes que es ese átame… mira de recordar Yes, puede ser importante. Porque conozco bien esa mirada de deseo de Atori y no se detendrá ante nada y quiere ese puñal. Si puede dañar a Drago también puedes herirle a él.
    • Debemos hablar con nuestras gentes, las ansias lo comían – miro Drago a Liz, debían encontrar una salida y pronto.
    • Yes… ¿Quién eres en realidad? – insistió Liz – Porque sea lo que sea él ya lo ha descubierto, siempre te protegieron con mucho celo…


    Drago miraba
    tratando de entender y recordar, pero no lograba nada más que sentirse preocupado. Atori había dejado claro que iría tras ella.


    • Drago, lo tiene muy fácil, si la cogen a ella tu irás detrás, hay que movilizarse y ya. Tenéis que razonar con los vuestros, reunid a los que podáis. Yes… eres una chica lista, tienes recursos para hacerlo si todos pensaran más como tu este mundo sería muy diferente. Yo haré lo mismo con los míos.
    • Iré contigo, si trato de ver por los míos sólo traeré más problemas.


    Yes se quedo lívida en ese mismo instante.


    • Padre… - murmuro
    Continuará...

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