13 de diciembre de 2010

Confusión .- Capitulo 7


  • Si lo vi ¿pero qué era eso, recuerdos? No lo entiendo ¿y tú?
  • Tampoco – se hecho el pelo hacia atrás con un suspiro, pero reconocía esa magia… algo se lo decía ¿acaso habían atado la memoria de Drago? Podía oler los restos del hechizo, hacía mucho tiempo pero estaba ahí… debilitándose.

Yes se acurruco entre las sabanas con la mirada ausente.


  • Hey… - dijo poniendo una mano en su mejilla al ver que los pensamientos la perturbaban – Solo trata de disfrutar esto ¿quieres? Ya veremos luego que es lo que sucede.
  • Eso pensaba hacer – sonrió tirando de él para ponerse a su lado, le gustaba sentir el calor que desprendía y el olor de su piel. No había nadie como él, nada comparable a Drago.
  • Esto me gusta cada vez más – dijo con ojos de picardía acariciando su cintura sin apartar su mirada de ella que rió despreocupada.
  • ¿a si? ¿y eso? – se estremeció de nuevo con su contacto y sintió como su interior se humedecía de nuevo deseándole y se ruborizo ¿era eso posible?
  • Ya veré la forma de explicarte porque lo digo… - sonrió y sin mucho esfuerzo la puso sobre su pecho y exhaló un suspiro.


Yes lo miro deslizando sus dedos alrededor de su rostro sin prisa alguna, que tenía él que el resto no le había preguntado By, que no tenía sería la pregunta indicada. Lo que le hacía sentir era algo que iba más allá de cualquier entendimiento.


Pasaron las horas y acabaron en la ducha,

Drago se acerco a ella con una mirada indescri

ptible, el corazón le dio un vuelco y dio un paso atrás por la firmeza de esa mirada a

rdiente. Drago le atrapo los brazos y se los alzo besando su cuello, ella jadeó cerrando los ojos. Drago descendió por su cuerpo jugueteando con su lengua de fuego pegándola contra las frías baldosas de la pared, jadeó y se dejo hacer, cuando libero sus manos se aferro a su espalda ya que él tomándola del trasero la levanto a pulso introduciéndose en ella, jadeó y rodeo la cintura de él con sus piernas.


Cuando volvió a abrir los ojos ambos estaban tendidos en la cama, se había adormilado sobre su pecho y él le acariciaba el cabello, estaba cansada y no tardo en dormirse con una sonrisilla delatora en el rostro. Drago se sentó frente a la cama con las manos entre las piernas y se hecho el cabello hacia atrás, necesitaba salir un rato para despejarse, su mente volvía a hacer horas extras y era incapaz de pegar ojo con tal excitación abrasando sus venas. Necesitaba entender todo aquello así que se vistió y volvió a mirar a la chica que yacía tendida en la cama sintiendo como el corazón quería salírsele del pecho de nuevo. No lograba concentrarse así que salió por la puerta tomando una bocanada de aire al ir bajando los escalones con la mirada perdida en la nada inmerso en sus pensamientos. Necesitaba pensar, necesitaba saber porque pasaba to

do aquello. Porque sentía tanto por ella, esa sensación de que siempre había estado ahí y esas imágenes que se sucedían cada vez más intensas y que estando con Yes parecieron más fuertes casi como si fuesen reales… no entendía que eran esas visiones ¿Qué significaba todo aquello, que tenían de verdad, eran acaso recuerdos? Pero porque los veía de ese modo. Y sobretodo… ¿Cómo había podido alimentarse ella de él sin que aquello la matase? Lo normal era que sus sangres no fueran muy compatibles, la mayoría de las veces eran como veneno u ácido, pero ella parecía tan distinta…



El dolor era palpable, cada repaso de las extrañas imágenes le traían un

a nueva oleada de sensaciones y angustia que no lograba comprender. Además, ver la imagen de Yesi sin vida entre sus brazos fue la peor agonía que jamás había sentido, era peor que si le arrancaran el corazón en vivo.


Se detuvo por un instante metiendo sus manos en la chaqueta que llevaba e inclino la cabeza hacia atrás contemplando las estrellas y exhalando un suspiro. Las imágenes se detuvieron una vez más en su mente, pero esta vez fue diferente… había una voz, casi un susurro que lo hizo voltearse, una brisa movió su abrigo y la piel se le erizo.


  • ¿Y ahora qué? – gruño sintiendo la energía en sus manos.



Otro flash le llego esta vez más claro, había una mujer como sostenida en el aire con un brillo cegador rodeada de vampiros y al parecer magos… no pudo ver su rostro pero pudo sentir su dolor y amargura.


Las imágenes pasaron… otra vez quedo solo bajo la inmensidad de la noche.


  • ¿Qué es todo esto? – se pregunto a si mismo sacudiendo la cabeza.


Esta vez no fue igual que las anteriores, fue como si estuviese como espectador de algo que sucedió hacía tiempo ¿Qué significaba todo aquello? ¿Quién era aquella mujer y que tenía que ver con él? ¿Por qué podía sentir y ver esas cosas, que tenía que ver con todo? Cada vez entendía menos y tenía más dudas, odiaba la sensación de incertidumbre, el no saber cómo proceder que debía hacer y como descifrar esas imágenes que lo molestaban e intrigaban.

  • Podría usar mis poderes… no en este momento como están las cosas sólo lo empeoraría todo – pensó pasándose la mano por el cabello como queriendo acomodar las ideas, algo le estaba faltando en todo aquel rompecabezas, ¿pero que era?

Ahogo un reproche haciendo un movimiento con la cabeza y metió nuevamente sus manos en el abrigo, en ese instante sus sentidos se agudizaron y los músculos se le tensaron al tiempo que sintió un golpe en su costado que lo lanzo contra la pared con tanta fuerza y velocidad que no logro saber de dónde vino impactándolo contra el suelo.


Se incorporó sacudiéndose los escombros de encima y miro a su atacante que estaba a escasos centímetros…


  • Azael… - murmuró por lo bajo – Ya se lleno el cupo por hoy ¿pero qué sucede contigo? – lo miro molesto pero el otro volvió a golpearlo con una rapidez similar a la suya.
  • ¡No vuelvas a acercarte a ella maldito! – lo miro con odio el vampiro que tenía enfrente.
  • Aguarda – le grito intentando esquivar sus golpes pero sin éxito, era muy veloz y fuerte.
  • Ya has tenido lo que querías ahora vete, si te queda un mínimo de dignidad que dudo la tengas te alejaras, ya hiciste bastante daño. No dejare que la arrastres de nuevo. Ya casi la matas una vez.


El vampiro arremetió sobre él sin darle tiempo a mucho sintiendo un ardor inmenso que lo hizo estallar en irá haciendo que una ola de energía lo arrojará lejos.


  • Detente, no quiero hacerte daño ¿y de que me hablas?
  • ¡No te hagas el estúpido! ¡Sabes muy bien de que estoy hablando! Si te vuelvo siquiera oír pronunciar su nombre te mataré aunque sea lo último que haga ¿reconoces esto? – algo frío y acerado brillo en su mano.
  • ¿Por qué todos se creen con derecho sobre mí? – dijo apretándose el costado donde lo había atacado.
  • ¡¿Por qué será?! – lo miro irónico, lo odiaba con todas sus fuerzas – No volveré a repetirlo, déjala – apretó los dientes.
  • Sé quién eres – dijo tras leer su mente - ¿y crees que me alejaré de ella porque me amenaces? ¿Tú te alejarías si está en riesgo tu vida? – intentaba mantenerse alejado, no quería matarlo y tampoco quería darle lugar a que usara la daga que llevaba.


Azael gruño por lo bajo.


  • ¡No me vengas con eso! – sus ojos centellearon - ¿Y sabes quién es ella?
  • No me interesa quién es, me interesa lo que siento y lo que siente ella ¿acaso importa quién sea?
  • Si importa, la estas exponiendo. Sólo tú serás la causa de que todo vuelva a empezar. Te creía más listo Drago, ¿acaso me crees estúpido o es que te has golpeado la cabeza? No entiendo que es lo que puede ver en ti – dijo destilando veneno y frustración.
  • Quizás no sea lo que ve en mí sino lo que evidentemente no vio en ti – se dio cuenta de lo hiriente de sus palabras en el mismo momento que las pronuncio y desplegó sus alas sabiendo que lo provocarían.

Azael lo ataco aún a sabiendas de que lo estaba provocando, pero no había ido hasta allí precisamente para hablar…


  • ¡Mierda! – masculló cubriéndose con las alas al no poder esquivar un nuevo golpe.



Yes se despertó sobresaltada al notar algo extraño y se cubrió con la sabana al punto al descubrir al intruso, sus ojos centellearon.



  • Vaya, vaya… la bella Yes
  • ¿Qué haces aquí Liz? Estas lejos de casa.
  • Pasaba por aquí y decidí que debía saludarte y darme una alegría a la vista. La verdad nunca imaginé encontrarte en esta tesitura – sonrió pícaro.

  • Ella gruño sentándose en la cama.


  • ¿A qué has venido? Usa tus trucos con otra, has venido por algo.
  • Olvidaba que eras muy lista princesa – se levanto de la butaca rodeándola ya que ella también se había levantado envuelta en la sabana.

  • Ella se cruzo de brazos ladeando la cadera esperando impasible, no le hacía falta mirarle fijamente para controlarlo.


    • Ha sido fácil encontrarte, no te ocultan lo suficiente. Aunque más bien diría que te has escapado, estarán bastante cabreados por eso…

    Yes desvió despacio la vista hacía este mirándolo fijamente de un modo peligroso y tentador.


    • ¿Cómo lo llevan esos estirados? Sigues siendo el cabo suelto que a muchos no hace gracia Yessica.
    • Al grano Lizzandro, estoy acostumbrada a que quieran matarme y a esas escenitas de odio y ego masculino.
    • No me extraña que le gustes, tienes carácter – sonrió divertido – Siempre has sido diferente al resto de alimañas…


    Ella aguardo paciente a que él se decidiese a revelar el verdadero motivo de su visita, algo le decía que tenía más que ver con Drago que con ella.


    - ¿Qué quieres saber Liz?

    - ¿Por qué lo haces? ¿Diversión, para fastidiar a tu padre? ¿Por qué? Lo estas poniendo todo en peligro ¿Por qué?

    - ¿De qué me estás hablando?

    - De ti y de Drago. De él puedo entenderlo pero de ti…

    - ¿Tú también estas con esto? ¿Pero de que va? No entiendo nada y empieza a exasperarme esta situación y te advierto que no tengo mucha paciencia – torció el labio mostrando medio colmillo. ¿Tan difícil les resultaba al resto poder entender que sentía algo por él?


    Liz observaba atentamente sus reacciones, desde luego aquello confirmaba sus sospechas.


  • Que el infierno nos pille confesados – se le escapo sin querer a Liz aún con los ojos bien abiertos fijos sobre ella.
  • Esto es el colmo ¿me vas a decir a que viene el numerito o tendré que tirarte del rabo? – le dio la espalda dejando caer la sabana al suelo vistiéndose.

  • Yes notó que algo no iba bien al tiempo que Liz, algo le sucedía a Drago, en un abrir y cerrar de ojos ambos aparecieron en mitad del callejón. Drago estaba levantándose del suelo magullado, sangraba por varios cortes en los brazos y la mejilla. Ella miro hacia el otro lado donde encontró a Azael dispuesto a atacar de nuevo. Yesi al verle se interpuso en su camino y Azael salió disparado contra la pared opuesta sin siquiera tocarlo, los ojos de Yes centellearon airados, daba verdadero miedo.


    -¡Basta! – grito tajante.


    Liz se acerco a Drago con los ojos clavados en el vampiro mostrando los colmillos y lo ayudo a incorporarse mirando si estaba bien.


    • ¡¿Qué diantres haces aquí?! – lo miro furiosa volviéndose hacia Drago para comprobar que no le pasaba nada.


    Drago termino de incorporarse con ayuda de Liz.


    • Esto de ser bueno no me va bien… - dijo haciendo una mueca de dolor.
    • ¡Arreglar el problema ya que tú no lo ves! Sólo intentamos mantenerte a salvo ¡¿es que no lo ves maldita sea?! – se defendió Azael.
    • ¡¿Arreglarlo?! – lo miró incrédula con una mano en la cintura, cada vez se enfadaba más - ¡¿arreglarlo?! ¡¿así pretendes arreglarlo?! ¡¿pero qué pasa contigo?! ¡no puedes matarlo! ¿o acaso estas con ellos? – lo miro con dureza. Ahora no parecía ni tan frágil ni dulce sino más bien peligrosa y salvaje… fría.
    • ¡Apártate Yes!

    Ella negó y Drago se colocó a su lado rebatiendo sus alas, se sentía más fuerte y la energía crepitaba a su alrededor.

    • Ponle una mano encima y seré yo quién te daré una paliza – lo fulmino Yes.
    • No me alejaré de ella a menos que ella lo pida.
    • Bonita reunión – rió una voz en la oscuridad.


    Los ojos de Drago se encendieron, no necesitaba mirar para saber quién era. El resto se volvieron hacía donde había resonado la voz y pudieron ver dos puntos rojizos hasta que el dueño de esos perturbadores ojos salió a la parpadeante luz de la farola que iluminaba el gris y deprimente callejón en el que se encontraban. La luz pareció disminuir parpadeando y el agua de los charcos ondeo.

    Continuara...

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