9 de diciembre de 2010

Confusión .- Capítulo 6



Salió a la calle y miro a su alrededor para orientarse, metió las manos en sus bolsillos buscando las llaves del auto y recordó con una sonrisa torcida lo sucedido unas horas antes así que las volteó en su dedos y volvió a guardarlas como de costumbre. Caminar no le vendría mal se dijo y emprendió la marcha viendo todo alrededor como si fuera un mero espectador, veía sin ver porque su mente seguía ocupada intentando encontrar una explicación a todo aquello. Era como si todo se tratase de una película, todo parecía ir a otra velocidad que él, todo le resultaba irreal, como si se hubiera quedado suspendido en un instante del tiempo dejándolo atrás del resto del mundo y sólo podía pensar en ella.


No le gustaba sentirse así, recordar sus labios, su respiración, el contacto con su piel lo hacía estremecerse ¿cómo podía ser si la conocía de apenas un día?



Sin darse ni cuenta había llegado a la entrada de su casa y sintió como el corazón se le agolpaba en la garganta, el tiempo se detuvo y ahora fue el resto del mundo el que se congelo a su alrededor, allí estaba ella, sentada en las escaleras hecha un ovillo. Se detuvo un instante y apresuro la marcha para llegar junto a esta, se arrodillo ante ella y le puso una mano en la espalda apartando el cabello de su cara. Ella lo miro, parecía desamparada.


- ¿Qué paso niña? Te ves como si te hubieses topado con un demonio… - dijo tratando de sacarle una sonrisa – Vamos dentro. No has comido aún ¿verdad? – la miro a los ojos conteniendo una punzada de dolor al ver el brillo apagado de los de esta que negó muy lentamente con la cabeza abrazándose a su cuello con mucha suavidad.

- Lo siento… no tenía donde ir… - murmuro con el rostro apoyado en su cuello. Se sentía demasiado cansada y extraña, para él no debía ser mucho mejor… - ¿Qué paso? – se apartó ligeramente mirando el corte que Drago tenía en la ceja rozándolo con sumo cuidado con el ceño fruncido, preocupada.


¿Por qué se sentía tan bien junto a él? Con él nada más importaba, todo tenía sentido y dejaba de sentirse perdida ¿Cómo podía tener eso sentido? Acababa de conocerlo… ¿sería cierto eso de que todos tenían su otra mitad por algún rincón del mundo? ¿Y que eran esos recuerdos extraños y borrosos que le venían a la mente? ¿Podía ser realmente Drago el que aparecía en ellos dentro de ese caos horrible?


  • Vayamos dentro no sea que te me quieras escapar – dijo con una sonrisa levantándola entre sus brazos y llevándola con él.


Yesi dejo escapar una risita pasando sus brazos por detrás del cuello de Drago.


  • Y a donde iba a irme si no quiero escapar.


Era increíble lo bien que se sentía con ella a su lado no podía dejar de mirarla, le dolía la sola idea de que algo le sucediera, ahuyentando sus propios fantasmas sacudió la cabeza y la dejo sobre el sofá de la sala y se quedo observándola, las manos aún le cosquilleaban a causa de su tacto y había sustituido esos ajustados pantalones por una faldita corta que dejaban al descubierto unas torneadas piernas. Su rostro algo aniñado ahora estaba ensombrecido, se la veía tan frágil, tan indefensa…


  • Necesitas comer…


Ella se encogió de hombros saliendo de los recovecos de su mente, ahora mismo alimentarse era el menor de sus males… había estado mucho peor que ahora.


  • No puedo verte de ese modo, almenos dime que te sucede.
  • ¿Eh? Disculpa… no debería haber dejado que la bronca que he tenido me afectara. Ya debería tenerlo más que asumido – dijo con un deje de sonrisa ácida al imaginar el rostro de su padre si la viera ahora y volvió a mirar el corte de la ceja de Drago.
  • Ni lo menciones, parece que estamos de turno para las reprimendas y por esto no te preocupes, no es nada – dijo pasándose la mano por el corte haciéndolo desaparecer.
  • Eso parece – sonrió
  • Creo que no ha sido buena idea venir… sólo tendrás más problemas – dijo levantándose acercándose a él.
  • Mírate, como no sentirme de este modo contigo – hizo una pausa tomándola entre sus brazos.
  • Aunque no creo que seas de los que no les gustan los problemas – sonrió traviesa.
  • Estas al borde de caerte por no comer y te preocupa que pueda tener problemas, sí… eres única en verdad mi niña. Siempre estaré dispuesto a enfrentar problemas por esos ojos – dijo sonriendo y besando sus labios.

A Yesi el corazón volvió a darle un triple mortal dentro del pecho y el pulso empezó su alocada carrera por su torrente sanguíneo ¿pero que tenía aquel hombre que la hacía reaccionar de aquel modo? El diagnostico no era muy halagüeño…


  • Bueno… almenos no podrás decir que no te lo advertí – sonrió entrelazando sus manos tras su nuca poniéndose de puntillas para quedar a su altura ¡¿Por qué le temblaban tanto las piernas?!
  • ¿Qué tienes que me haces sentir de este modo?
  • Lo mismo podría preguntarte yo - rozo su cuello con los labios aspirando su aroma a la vez que entornaba los ojos.


  • Si no me golpeas no podré detenerme esta vez – dijo sonriendo con un brillo picaresco en sus ojos dejando escapar un suspiro.
  • ¿Y quién ha dicho que quiera que lo hagas? No sé que me haces pero ya no me importa…. Tenías razón cuando dijiste que me reprimía – hizo una pausa para asimilar lo que iba a decir, era increíble que con él pudiera ser así de sincera y que no le importará quedar al descubierto. No importaba que viera que no era siempre tan fuerte y fría, podía ser como era – Pero es que me asusta la intensidad de estos sentimientos que no alcanzo a comprender, es como si antes de esto estuviera medio muerta. No sabes lo duro que fue contener el deseo –paso sus dedos entre el cabello de él. El pulso volvía a ensordecerla – Aquí no me hace falta ser algo que no soy – suspiro.

  • Sus palabras lo encendieron por dentro, solo con pensarlo estaban en la habitación y la sangre parecía quemarle por dentro.


    • Cuidado, lo que deseas se te puede hacer realidad – dijo con suavidad besándola con una pasión que jamás había sentido antes.



    Sus manos la recorrían con precisión quirúrgica haciendo que estallase en cada caricia y las de él parecían fundirse en su piel arrancándole suspiros que lo hacían desearla aún más.


    Yesi cogió su cara entre sus manos y lo miro con el rubor tiñendo sus mejillas y la respiración agitada, sus ojos verdes tenían un brillo salvaje y le arranco de un tirón los botones de la camisa deslizando sus dedos por la piel descubierta de Drago acariciando el tatuaje que identificaba su demonio. Seguía habiendo esa electricidad excitante entre ambos y cada vez había más… Drago dejo escapar un gemido al sentir sus manos recorriendo su piel y sus ojos brillaron. La tendió en la cama y con una pasión incontenible comenzó a besarle el cuello bajando lentamente por su pecho disfrutando de cada movimiento de su cuerpo al contacto con sus labios. Yes jadeo y se aferro a los hombros de él, la faldita se subió un poco con el movimiento, nunca antes había estado tan nerviosa y ansiosa, el contacto con su piel la hacía arder.

    Drago se detuvo un instante en su vientre para mirarla a los ojos sin levantar la cabeza y conteniendo el aliento continuó besándola acariciando cada palmo de su cuerpo con sus manos que parecían tener vida propia y necesitarlo tanto como él.

    Yesi lo atrajo hacía ella y lo beso de forma salvaje y dulce a la vez, una mezcla de ardiente pasión imposible de describir con un leve gruñido y sin darle tiempo a reaccionar lo dejo bajo ella con una sonrisilla traviesa y los ojos brillantes por el deseo. Se aproximo despacio a él y beso su cuello apartándose un poco mientras sus manos recorrían su piel como si ya la conociese, era como si supiese lo que le gustaba al igual que él, deslizo la punta de su lengua bajo su mentón y desabrocho los botones del pantalón de él mientras atrapaba su labio inferior entre los suyos.


    El contacto con sus manos le sacaron un nuevo gemido imposible de controlar a Drago y sus manos le correspondieron desasiéndose de la falda que aterrizo sobre el piso. Ella sonrió tendiéndolo sobre el colchón traviesa y deslizo sus labios muy despacio, apenas un roce por la linde que separaba el pantalón del resto de su cuerpo sin apartar los ojos de él, la piel ardía y la sangre lo quemaba por dentro.


    • Fuera – rió quitándole los pantalones arqueando una ceja sentándose sobre sus propias rodillas para que él pudiera contemplarla bien.


    Drago sonrió con los ojos inyectados en deseo y acarició su mejilla sin apartar sus ojos de los de ella y la tomo de la cintura pegándola de espaldas a su cuerpo dejando que sintiera su deseo y su hombría. Ella dejo escapar un leve gemido, el corazón le latía demasiado deprisa y su respiración se acelero aún más al sentirle pegado a ella, la enloquecía… alzo la cara apoyando su cabeza en el hombro de él y lo beso con un leve gruñido. Él inclino hacia atrás la cabeza y tomándola por la nuca comenzó a besarla al tiempo que se giraba para volver a quedar frente a ella pegado a su cuerpo.


  • Drago…- jadeó en su oído.


  • Él intento decir algo pero las palabras no le salían, sólo se escucho un suspiro al tiempo que le sostenía la cabeza y la miraba a los ojos acariciando la cara interna de los muslos de ella con la otra mano. Yes se estremeció entre abriendo los labios y se aferro a las sabanas dejando caer la cabeza atrás exponiendo su cuello, no quería que parase, su piel vibraba como nunca lo había hecho, estaba segura de que tendría las mejillas encendidas, sintió los labios de fuego de Drago posarse en su cuello y volvió a gruñir besando también el suyo arañando con suavidad su espalda a medida que los dedos certeros de él se abrían paso por ella.


    Drago pareció encenderse aún más, ya no podía contenerse, la deseaba con cada fibra de su ser. Yes se dejo caer sobre las sabanas dejando entrelazados sus brazos sobre su propia cabeza y miro a Drago, estaba tan irresistible… él se inclino despacio contemplando su cuerpo y acariciando sus piernas empezó a besarle el cuello bajando sin detenerse. Yes se arqueo mordiéndose el labio con un gemido aferrándose a las sabanas, le gustaba sentir su fuerza empujando contra ella, dureza contra suavidad, su aroma era aturdidor, el sonido entrecortado de su respiración lo hacía explotar. Volvió a subir lentamente acariciando su piel con su lengua y dejándola sentir su peso sobre ella continuó dedicándose a atenderla separando con firmeza sus piernas.


    Era increíble lo que la hacía sentir, jadeo cuando sujeto sus muñecas excitándola aún más y mordió su cuello vigilando de no lastimarlo con los colmillos, jamás se había sentido así.


    Ya el fuego era incontenible, necesitaba estar dentro de ella, Yes acarició su pelvis, sus cuerpos parecían entenderse en perfecta sintonía y comenzó a moverse al sentir el calor de su interior haciendo que se encendiera aún más. Yes clavo sus ojos en los de él, lo deseaba tanto… jamás había experimentado una urgencia tal… de todos modos se sentó y descendió por la cintura de él rozándole con los labios hasta alcanzar su meta. Drago creyó que tanto placer le haría estallar y dejo escapar un gemido echando hacia atrás la cabeza, nunca había sentido tanto placer y deseo. Yesi sonrió complacida al verle y sintiendo el cuerpo de él

    palpitar se incorporo sobre sus rodillas sacudiendo su melena, el tirante de su blusita cayo por su hombro y acarició sus labios con la yema de su dedo índice. Él lo aprisiono entre los suyos y mirándola a los ojos tomo su blusa por debajo y se la quito pegándola a su cuerpo ya desnudo, Yes atrapo sus labios de nuevo, de seguir así creía que podría arder literalmente, en ese punto ya no importaban ni su padre, ni la amenaza de guerra ni nada que no fueran sus cuerpos, necesitaba tenerlo. Sus caricias le hacían perder la cordura.


    • Niña vas a matarme – le susurró al oído suspirando ya sin poder sentir otra cosa que su piel entre sus brazos.
    • No es esa mi intención – levanto lentamente los párpados sonriendo como si fuera una niña que ha hecho una travesura.

    Yes le mordió el labio inferior y poniendo sus manos sobre los hombros de él se sentó sobre él, su pulso exploto al sentirla y la aferro por la espalda y la cintura. Yes jadeó al sentirle entrar, sus cuerpos se estremecieron y empezó a moverse despacio sobre él observando sus reacciones. Los ojos se le pusieron en blanco para luego encenderse y destellar al sentirse abrasado por el calor de ella. Yesi rozó los labios de él con un levísi
    mo jadeo y acarició su nuca mientras la ley de la humedad se imponía dejando que sus manos recorrieran su ancha espalda sin dejar de deslizarse cada vez con más certeza y volvió a pegarse a su cuerpo, quería desaparecer en él… se arqueó hacía atrás y gimió, cada movimiento de ella lo enloquecía, nada más había en el mundo, sólo sus cuerpos y el universo de sensaciones que le despertaba estar dentro de ella, los movimientos fueron cada vez más rítmicos, era como si cada cuerpo supiese lo que el otro necesitaba.


    Yes no podía contenerse, se dejaba llevar por todo aquel torrente de emociones y en el fervor del momento y con el ansia enloquecedora del instinto y el deseo hundió sus colmillos en el cuello de él, su sangre fluyo por su garganta más dulce que la ambrosía, la cadencia del pulso de Drago era enloquecedor, era un éxtasis de sensaciones. Un torrente desbordado de emociones y esas imágenes entraron en su mente directas de él…


    Abrió sus ojos que brillaban de un modo inusual y se sintió como invadido por una energía que no supo describir en su mente al cabo que el placer y las ansias lo enloquecían sintiéndose uno con ella. No podía pensar en todo aquello que acababa de recibir su mente sólo podía sentir el calor abrasador del interior de Yes que se quedo rígida un segundo tras jadear sorprendida por las imágenes que poblaban su mente. Se aferró a sus hombros confusa y desecho todo aquello por el momento porque aún así no había nada más que esa oleada abrasadora de placer que la hacía estremecer hasta el límite de sus fuerzas. Los cuerpos parecían inmersos en su frenesí con movimientos cada vez más rápidos y bruscos arrancándoles gemidos que los empapaban de placer y les nublaban los sentidos.


    Yes se arqueó hacía atrás queriendo desaparecer cada vez más dentro de él hasta estallar y ya sin poder contener el aliento él dejo ir dentro de ella todo su deseo contenido perdiéndose en el placer más exquisito que podía recordar. Yes dejo escapar un gritito y se dejo caer sobre él aún estremeciéndose rodeando su nuca con sus brazos con el pulso y la respiración por las nubes.


    Los movimientos se detuvieron casi por completo, la abrazo contra él exhalando un suspiro sintiendo un fuego abrasador, el silencio invadió su mente, sólo el arrítmico sonido de su respiración le colmaba los oídos.



    Yesi se mordió el labio inferior y lo miro aún con las mejillas encendidas. Drago acarició su rostro mirándole a los ojos y corriendo un mechón de pelo que caía en su rostro y con sus ojos encendidos se inclino hacia delante para besarla. Yes creyó desaparecer en sus labios y Drago apenas pudo suspirar y decirle…


    • Gracias…

    Ella sacudió la cabeza con un parpadeo y lo miro extrañada con una sonrisa.


    • ¿Por qué? – le hecho el pelo hacia atrás. Le habían llegado a decir cosas curiosas pero nunca aquello – No he hecho nada.


    Con una sonrisa le tomo la mano y besándola sin sacar los ojos de los suyos tomo aire para responder.


    • Porque nunca había hecho el amor.


    Ella rió.


  • Anda ya, no es eso lo que vi – dijo aún con la misma sonrisa deslizando sus dedos por la espalda de él. Drago rió.
  • Llevo la eternidad teniendo sexo pero es la primera vez que hago el amor – dijo ahogando un suspiro abrazándola a él. Se le veía tan tierno y frágil así…

  • Yes lo miro en silencio y lo beso tendiéndose a su lado ¿Qué era entonces lo que había visto? Siempre le habían dicho que en ocasiones cuando se mordía a una persona podían ver parte de sus recuerdos y sentimientos, pero aquello… no entendía nada, desde la primera vez que lo toco empezó a ver esos flashes… y por fuerza eran recuerdos ¿pero cómo era posible verlos a ellos dos?


    Drago la miro al notarla inmersa en sus pensamientos con aire de preocupación.

    • ¿Sucede algo?
    • No, nada…me quede atontada perdona – sonrió mirándole ¡Dios no se cansaría de mirarlo! Era tan increíble, acarició su mejilla – Siento lo del mordisco…yo… me emocioné – puso cara de circunstancias sacando la punta de la lengua – y he de admitir que eres un canapé delicioso.


    Drago rió divertido mirándola.


    • No te preocupes – dijo pasando su mano por la herida de su cuello – Ten cuidado no sea que te acostumbres.
    • Humm si, podrías ser adictivo y entonces tendría que encadenarte en mi habitación – enarco la ceja traviesa.
    • Mmm suena tentador, ¿me dejas escoger el candado? – dijo con cara de picardía atrapando sus labios.

    Ella rió y luego lo miro seria


    • Drago… ¿Tu viste algo cuando nosotros…
    • Si lo vi ¿pero qué era eso, recuerdos? No lo entiendo ¿y tú?
    • Tampoco – se hecho el pelo hacia atrás con un suspiro, pero reconocía esa magia… algo se lo decía ¿acaso habían atado la memoria de Drago? Podía oler los restos del hechizo, hacía mucho tiempo pero estaba ahí… debilitándose.
    Continuara...


    2 comentarios:

    1. Precioso tu blogs...y una pasada lo que escribes...me ha encantado...seguro que volvere por aqui de nuevo...
      Un saludo.

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    2. Gracias Fibonacci bienvenido seras, me alegra que te guste y poderlo compartir

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    Tus comentarios cuentan, gracias.

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