7 de diciembre de 2010

Confusión .- Capitulo 5


Yes miro la enorme mansión que se suponía era su hogar y tras ponerse bien la ropa soltó despacio el aire que había contenido y avanzo, al cruzar la puerta se encontró con Luis y Marco que hacían guardia en la entrada, ella los saludo con un gesto de los dedos y siguió sin detenerse.

  • Hola princesa, te esperaban arriba – le dijo el primero.


Ella asintió aún de espaldas y se quedo helada cuando todas las miradas de los presentes en el momento se centraron en ella acusadoramente, normalmente ni se inmutaba pero aquel día trago y levantando el mentón orgullosa subió elegantemente las escaleras con una cadencia lenta y estudiada, una vez hizo el giro se llevo la mano a la boca del estomago y las subió a grandes zancadas. La penetrante y rotunda voz del jefe la hizo paralizar antes de que pudiera entrar a su habitación.

Estaba claro que la estaban esperando… suspiro una vez entre resignada y molesta y se dirigió hacia la sala donde la esperaban los cuatro hombres que tan bien conocía. Una vez frente a las puertas tomo los pomos y las abrió con decisión entrando en ella con paso firme y la mirada al frente, su presencia lo llenaba todo.

Cuando estuvo en el centro se detuvo he inclino la cabeza con solemnidad y la mano sobre el pecho.

  • Padre – dijo aún con la vista fija en el mármol del suelo.


Se suponía que hasta que este no le diera permiso no podía levantar los ojos. No le hacía falta mirarle para saber que estaba furioso, recibía sus emociones a oleadas…



  • Que entres aquí, en mi casa apestando a él ya es una ofensa bastante grave Yessica.

  • Yes apretó los puños y los dientes para no responder, sólo lo empeoraría pero aún así…


    • Pero si no paso nada – replico



    mismo tipo que había hablado le cruzo la cara con una rapidez de vértigo, Yes se llevo la mano a la mejilla que sintió arder.


    • ¡Y encima tienes la desfachatez de decir que no paso nada cuando tus labios enrojecidos dicen lo contrario! ¡No debí tolerar este comportamiento tuyo! Tus actos tienen consecuencias Yes. Quizás va siendo hora de que aprendas a comportarte como te corresponde. Te prohibí expresamente ir a buscarlo pero tú tenías que desobedecer como siempre.
    • Pero… ¡¿Qué he hecho?! ¡¿Qué diablos pasa aquí?! ¡¿a qué viene el quinto grado?! Alguien tenía que hacer algo, él puede ayudarnos, mejor de nuestro lado que del de ellos.
    • ¡No te he dicho que puedas hablar! Me duele en el alma Yessica…


    Ella lo miro sin comprender ¿es que todos se habían vuelto locos? ¿Qué ocurría allí? Se limpio la sangre de la comisura con el dorso de la mano y le sostuvo la mirada orgullosa. No había hecho nada malo para merecer aquello. Merecía una explicación. Contuvo las lágrimas de impotencia que amenazaban tras sus ojos y aguardo.


    • No solo te arriesgas tú sino que por tu imprudencia casi matan a Byron y nos expones a todos ¿acaso es mucho pedir que te comportes como lo que eres? Siempre debes estar dando la nota.
    • ¿Pero de que hablas? By se lo busco solito. No necesito niñeras, estoy harta de que me controléis ¿crees que acaso no me doy cuenta de que siempre tienes a alguien vigilándome? Si eso enciérrame y tira la llave – dijo con los ojos centelleantes.
    • Hasta que no te comportes como debes yo diré si necesitas niñera como tú le llamas. ¿No te das cuenta de lo que haces? No puedo permitir que sigas exponiéndote Yessica. Tú no eres consciente de lo importante que eres.
    • ¿Y qué hago según tu, padre? – se cruzo de brazos mirándole enfadada con un mohín – Soy mayorcita.


    Él la miro con los ojos inyectados en ira pero Yes no se amedrento.


  • Pues deberías comportarte como tal.
  • ¿De qué va todo esto? ¿Qué pasa? ¿Y han de estar ellos aquí? – miro a los otros tres.
  • ¡¿Y qué es eso de estar pavoneándote con un demonio?!
  • A si es eso… si eso ponme un cartel de buscona ¿es ese el concepto que tienes de mí? – se llevo una mano al pecho señalándose - Se que no soy una santa pero tampoco lo que crees – no podía creer lo que estaba oyendo…
  • No soy yo quien pone los carteles, tu sola te los buscas. ¿Acaso no te basta con lo que te hemos dado? – la miro con los puños apretados y el rostro severo, sus labios eran ahora una fina línea apretada.

  • Yes era incapaz de asimilar aquello, se sentía ofendida dolida, utilizada y enfadada.


    • ¿Qué necesidad tienes de andar por ahí echando todo a perder? – le dolían las palabras más que a ella misma pero debía poner orden.
    • ¿Qué me habéis dado? – hizo una pausa aún mirando a su padre – Una vida ya preparada por vosotros sin que pueda decidir, reglas, normas y prohibiciones sin ninguna lógica u explicación ¿tengo que bajar la cabeza y tragar a pies juntillas, padre? ¿Qué hago de malo? No le veo el problema…
    • Yessica… - la miro con un deje de brillo paternal y dolor en los ojos – Hay más cosas que tus caprichitos de niña, ya deberías saberlo.
    • ¿Eso es lo que son para ti, no? – negó mirando al suelo y volvió a levantarla clavando sus fieros ojos en su progenitor – Pues parece que aquí los únicos que saben algo y no hablan claro sois vosotros – ataco de forma venenosa, cuando hacía falta sabía ser dura y fría.
    • Debiste hacer caso a By y así evitarnos esto. Te iras de aquí mañana mismo – dijo dándole la espalda para que no viese su expresión – No necesitas saber más.


    Byron intento interceder y darle una explicación pero el padre de ella lo detuvo taxativamente.


  • Cállate Byron, ya has hecho bastante al no poder con la sencilla tarea de no dejar que se metiera en líos.

  • Este aparto la mirada hacia una de las ventanas apretando la mandíbula.


    • ¡¿Qué?! ¡Ni hablar! No voy a irme ¡¿y qué es lo que no puede decir?! ¿también crees que soy estúpida o qué? ¡¿Por qué haces esto?! ¡No cuenta lo que yo quiera para nada, ¿verdad?! ¡Padre! – la cabeza le daba vueltas y la sangre le bullía.
    • ¿Te atreves a desafiar mis órdenes? No lo hagas peor de lo que ya es Yessica. Ve a darte una ducha, apestas a él. Mañana saldrás de aquí y debo ver cuánto has hecho y como solucionarlo.


    Yes negó con la cabeza, no sería peor si la apuñalase.


    • Te vuelvo a repetir que no he hecho nada. Pero como siempre no me vas a creer – se dirigió a la puerta cabreada. Estaba fuera de sus casillas.
    • No he terminado contigo, regresa aquí.

    Ella se giro intentando mantener un rostro duro aunque por dentro estaba rompiéndose, tenía un nudo en la garganta pero aún así no iba a darle la satisfacción de verla llorar ni de mostrarse débil.


    • En cuanto a lo de volver a verle… ni se te ocurra, no me obligues a ser más drástico - le dijo secamente mirándola a los ojos.

    - ¿Has terminado ya? - lo miro fría - bien, padre... espero que hayas disfrutado porque ni que me arrancases la piel a tiras me habrías hecho más daño, pero no importa, ya sé que siempre te has avergonzado de mi, nunca seré lo suficientemente buena para ti, no importara lo que haga – se acerco altiva a él con el mentón alzado - Pero una cosa te digo, soy como soy y lo he aprendido de ti. Espero que puedas vivir con eso – se giro y alcanzando la puerta puso su mano en el pomo.


    Yes no quería que le viera los ojos anegándose intentaba contenerse pero aquel día ya era demasiado estaba descontrolada, hambrienta, cansada, dolida y enfadada con todos.


    Los ojos se le llenaron de ira a su padre, su insolencia le dolía pero era por su propio bien, se dirigió hacia ella pero Azael se le interpuso.


    - Déjala, no conseguirás nada ahora con eso.

    - Sí, mejor déjame, no sea que también se me ocurra la insensatez de morderte - le miro con odio - solo pedía una cosa padre, la verdad... y no me la vas a dar, se que ha de haber algún motivo pero ahora mismo te juro que no lo veo y no quiero entenderlo.

    - Debemos arreglar todo para mañana ¿crees que te hará caso? – lo miro este último.


    Yes gruño


    - Os odio - se exaspero, no soportaba que hablaran como si no estuviera, siempre hacían lo mismo…


    Abrió de un tirón seco la puerta y salió dando un portazo en dirección a su habitación haciendo resonar sus tacones por el piso.


    - No tendrá otra... - dijo secamente el padre que negó con la cabeza al ver su reacción.


    Los tres se quedaron hablando y resolviendo como actuarían al tiempo que Byron con la mayor cautela posible salió de la sala tras ella. No podía verla de ese modo, entendía lo que sentía más de lo nadie imaginaba.


    - Déjame By, no estoy de humor - intento decir con firmeza y cinismo aunque la voz se le quebraba.

    - ¿Es que no entiendes que es lo mejor?

    - ¡¿Y porque se supone que es lo mejor?! - se volvió de golpe con los ojos acuosos, estaba furiosa pero aún así las malditas lagrimas se empecinaban en asaltarla, no debería dolerle lo que hacía su padre debería estar inmunizada pero...

    - Para todos ya lo veras - dijo acercándose le partía el alma verla de ese modo - Sólo quieren lo mejor para ti ¿que no lo ves?

    - ¿Y esto es lo mejor, no? Tratarme así... quizás sea lo mejor para vosotros no para mí. Aquí no cuento para nada - Se volvió entrando en su habitación dejando la puerta abierta, conocía demasiado a By como para saber que no lo iba a dejar ahí.

    - No digas eso sabes que me importas demasiado - hizo una pausa para tomar aire y convencerse de lo estaba a punto de hacer.

    - Creo que aquí el único que me aprecia eres tú.

    - Solo quieren protegerte no pienses así - le acaricio el cabello - ¿No te das cuenta de lo tienes a tu alrededor? ¿Tan poca cosa somos para ti?

    Yes se llevo la mano a la frente con un suspiro, ahora debería añadir culpabilidad a su larga lista de sentimientos del día, demasiado para un solo día y demasiado para tragarlo estando como estaba.


  • ¿Protegerme de que By, de mí misma? – dijo cansada - Ya sé que no me he comportado como debería pero no hace falta que me lo eches en cara tu también.
  • - Mírate estas echa un manojo de... - se detuvo - No es para ti, no puede ser.

    - ¿Que estás diciendo? - lo miro extrañada ladeando la cabeza

    - No te lo echo en cara, sabes que te apoyo en todo. Solo te digo que deberías de fijarte más en lo que tienes y no tanto en cosas que no son para ti. Siempre he estado de tu lado y lo sabes, solo que pareces no notarlo.

    - ¿Y que se supone que no es para mí? – siguió con sus ojos fijos en él - Te recuerdo que es por ti que estoy así, no he comido aún By y te aseguro que dentro de poco estaré al borde del colapso, sabes lo poco que me gusta sentirme débil... - Estaba más pálida de lo normal.

    - Si lo sé, también se que no comprendes muchas cosas y que te sientes sola... - ¿Qué haces By? - se dijo a sí mismo - Lamento lo de esta noche, no era mi intención.

    - ¿Pero que te paso? estas muy raro hoy ¿sabes lo que habría podido pasar? da gracias a que te dejo.

    - No sé que me sucedió es que... - callo no podía decirle la verdad - Parece que te escucha, no tuve oportunidad de agradecerte…


    Ella miro el suelo negando con la cabeza sentándose en la cama


    - Se que es difícil... – empezó - valla si lo sabré - pensó

    - ¿Que le tenéis en contra? y no me vengas con el rollo racial... y por favor dime la verdad, no me mientas tu también.

    - ¿Que tenemos en contra de él? ¿Tu lo dices en serio?, Yes es un demonio vamos despierta no puedes creer que pueda sentir algo ¿o sí?

    - ¿Y qué, que sea un demonio? y si que siente, lo he visto con mis propios ojos era real. Nadie me ha hecho sentir como él...


    Esas palabras le dolieron más de lo hubiese querido


    • Me trata... - se calló - Es igual no lo entenderías - Pero me sentí viva, normal… no había reproches ni nada, podía ser yo... aquí solo se empeñan en que sea lo que quieren.

    - Te has detenido a pensar lo que dices, tú no eres normal no somos normales. Míranos Yes

    - Gracias por recordármelo tu también - dijo irónica levantándose de la cama dando vueltas de un lado al otro, se le estaban cayendo las paredes encima, ahí no podía respirar.

    - ¿Qué ves de mal en ser lo que somos? ¿Porque te cuesta tanto?

    - Mi padre preferiría que hubiera muerto yo en vez de Elekan...

    - No es solo lo que piense tu padre, al final eres como él. Solo puede ver por ti y no le importa el resto así que no digas esas tonterías Yes. Lo daría todo por ti.

    - No es lo que somos By es lo que hacemos... – suspiro, era una incomprendida - Pero parece que solo yo soy el problema.

    - ¿Que hace él que nosotros no? ¿Qué le ves diferente? Es tan predador como nosotros o aun peor y lo sabes. Te gusta demasiado el peligro Yes…

    - No tenéis ni idea de cómo son los demonios, es muy fácil hablar a la ligera y si tú mismo dices que somos depredadores entonces ¿que nos diferencia? Nada.


    Sus palabras le dolían mucho pero tenía razón, él nunca podría darle lo que ella quería, jamás podría hacer que se sintiera así con él…

    - Nunca antes te vi defender nada de ese modo.

    - No es que defienda algo, es que es así, no lo entiendo. ¿Porque tantos prejuicios? ¿Somos mejores nosotros? ¿Qué te hace diferente a ti o a mí? No le conocéis… solo defiendo lo que creo justo, siempre lo he hecho, no veo que hay de malo en mi forma de ser, tengo las ideas claras no creo ser una niña tonta, puedo defenderme pero haga lo que haga él nunca estará contento.

    - Quizás no debas buscar que él esté contento y ver un poco más

    - Hace tiempo que eso dejo de importarme, si no le gusta como soy es su problema ¿que he de ver? No haces más que repetirme eso. Crees a caso que no veo como me miran, me tienen miedo, me odian.... ¿Qué problema hay conmigo, que tengo de mal, que no funciona bien? ¿Qué? ¿Por qué este comportamiento con Drago? No es normal.

    - ¿Eso es lo que ves?, ¿Eso crees que me haces sentir?


    Yes se dejo caer de nuevo en la cama.


    - Quizás no a ti…

    - Bueno al menos eso has notado... - sacudió la cabeza de nada serviría lo que le dijera, nunca lograría que se fijase en él, no como él quería, por mucho que lo intentase nunca podría tenerla, él también tenía cosas vetadas y una de ellas era Yes…

    - Si no fuera por ti no se que habría sido de mi aquí, creo que me habría vuelto loca.

    - Yes ¿acaso no lo ves?, no podría tolerar si algo te pasara no sabría como continuar si ti - se agacho tomando sus manos mirándola de forma afectuosa.


    Ella se abrazo a él limpiándose los ojos. A Byron le taladraba el pecho verla así y no poder hacer nada, nunca sentiría igual

    por él no podría hacerla feliz.


    - By... gracias por lo de hoy, aunque desconozca el motivo se que lo hiciste porque estabas preocupado por mí, no me hubiera gustado que te pasara nada.

    - ¿Que sientes por él Yes? - le pregunto sabiendo la respuesta y el dolor que le provocaría oírla.


    Ella se aparto mirándolo parpadeando confusa.

    - Yo... no lo se... - su cara reflejaba su desconcierto estaba realmente perdida y se llevo la mano al estomago

    - No lo sabes pero estas dispuesta a enfrentar todo por él...- sonrió con un aire despectivo y dolido.

    - No sé qué me pasa con él, no puedo pensar, no puedo reaccionar... sólo sé que todo se me vuelve del revés y que ese vacío que sentía y esa melancolía se han esfumado. No podía controlarme, ardía… ¿y porque tengo la sensación

    de que ya le conocía?

    - Entonces si sabes lo que es... - le miro dolido por lo que ya sabía. No había nada que hacer el destino estaba ya marcado y él no podía quedarse viendo como le pasaba lo mismo que a él.

    - No, no lo sé - se negaba a admitirlo, no podía ser...no en un día - tengo que salir de aquí By

    - Tienes que asumir lo que te sucede y yo también... - se acerco a ella y dejando un diario sobre la cama la beso y se fue sin que le diese tiempo a preguntar nada – Y por cierto, deberías comer te ves fatal.... – bromeó desde el pasillo.


    Yes rió ante el comentario de By y parpadeo de nuevo mirando el diario aún con los dedos en los labios. Acaricio la tapa con la yema de los dedos y suspiro ¿por qué le parecía familiar?


    Se levanto dejándolo en su bolsa y se metió en la ducha, una vez hecho eso salió de la casa sin ser vista como una fugitiva.


    Ni siquiera sabía dónde podía ir solo ando como alma en pena abrazada asimisma. Sin saber cómo acabo junto a la puerta de Drago, él no estaba así que se dejo caer al suelo y se aovillo cerrando los ojos, no debería estar allí pero ya no le importaba lo que debía ser correcto, sólo quería volver a sentir sus brazos…


    Drago miró como Liz se retiraba rápidamente y apretó los dedos, quería poder ayudarlo pero ya tenía bastante lío en su cabeza como para servir de algo. Además, no sabía cómo lo vería el resto de su gente, realmente parecía que todo estaba peor

    de lo que parecía. Siempre había tenido buen trato con estos pero esta vez parecía que estaba metiendo la pata y no sabía dónde. Tenía que averiguar de una vez por todas que es lo que se estaba cociendo por que aquello no le gustaba un pelo. Liz tenía razón al preocuparse y decir que l

    a cosa se iba a poner fea, que estos hubieran atacado a su propio líder no confirmaba otra cosa que su nerviosismo. Pero seguía sin entender que pintaba él en medio de todo eso ¿Por qué ese repentino interés después de tanto tiempo desaparecido? ¿Habría hecho bien en retirarse a esa vida? ¿Y porque no lograba recordar nada antes de eso? ¿Por qué había sido una decisión, no? ¿Había sido siempre así? A veces es como si recordase cosas de otra persona o eso creía…


    Permaneció en el rincón un rato más, dando vueltas a lo que le dijo su amigo sin encontrarle sentido. Recordar… ¿recordar qué? Yes también se lo había dicho, “recuerda Drago” pero su mente se empecinaba en seguir siendo un lienzo en blanco… ¿Qué había dicho Liz? Algo de jerarquía, pactos, guerra… todo le parecía una solmene tontería sin sentido. Suspiro y haciendo una seña pidió otra cerveza intentando concentrarse en pensar en alguna cosa que le sirviese de pista pero sólo los ojos de ella le venían a la mente ¿Dónde estaría, estaría bien?


  • ¿Necesitas algo más? – las palabras de la camarera lo hicieron notar que se encontraba vagando entre las brumas de su mente con la mirada fija en la nada. Sacudió la cabeza y la miro aún de forma distraída.
  • No, está bien gracias – respondió sacando dinero del bolsillo y entregándoselo a la muchacha que le guiño un ojo al tiempo que se retiraba dando la vuelta sin sacarle ojo de encima.

  • Le devolvió la atención con una sonrisa que pareció más una mueca para no ser descortés y siguió inmerso en sus pensamientos.


    En ese instante una oleada de imágenes sin sentido invadieron su mente, eran como flashes que le hicieron echarse hacia atrás. Abrió y cerró los ojos como queriendo aclararlas y se agarro a la silla, casi era como ver una vieja película en un proyector chamuscado.


  • Yesi… pero no puede ser – murmuró sacudiendo la cabeza para acomodar sus ideas tomando un trago.

  • Era ella sin duda, pero era otra época. Había sangre, gritos, dolor… todo era muy confuso, se levanto intentando asimilar aquello y apuro lo que le quedaba de su cerveza. El ruido del lugar no lo dejaba pensar con claridad, necesitaba aire o acabaría volviéndose loco.


    Continuará...


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