4 de diciembre de 2010

Confusion .- Capitulo 4


- ¿Debes o quieres? - la miro fríamente

- O eso o te morderé.... no hace falta que te hagas el ofendido conmigo ¡¿crees que no me importa, que no me duele?! ¿Pero por qué discuto?, es igual... o

lvídalo, que mas dará. No sé porque te doy explicaciones, tú y tu ego – aparto la vista dolida, estaba siendo sincera y él tenía que comportarse como un cretino, no lo estaba rechazando, sólo necesitaba tiempo.

- Disculpa... - dijo tomándola de la mano- Tienes razón, mucho tiempo entre humanos. Sé que te importa tanto o más que a mí.


Ella envolvió su rostro entre sus manos mirándolo con una suave sonrisa.


- Es increíble como lo asimilas todo.

- Es que la sola idea de saberte lejos me lastima

- Me temo que por ahora se nos acabo el tiempo, me muero de hambre y apenas puedo contenerme y si sigo sin aparecer en poco tendremos aquí a todo el clan con un humor nada recomendable, ya sabes… son un poquito susceptibles y con mal genio – sonrió para aligerar el momento - Colmillos afilados, ojos rojos... - bromeo

- Ya ni me lo recuerdes - sonrió divertido tratando de disimular lo que le provocaba alejarse de ella. Poniéndole su abrigo por los hombros la beso tiernamente - ¿Te llevo?

- Oye... ¿por qué Uriel? - le pregunto volviéndose ya que se había apartado - Es igual, no me lo digas - se puso de puntillas y lo beso saliendo dejando caer una mirada hacia él

- Dímelo tú - dijo quitando importancia - ¿No te gusta acaso? – ella rió.

- Si, si me gusta pero no te pega.... - espero a que llegara a su lado - ¿Que hace un demonio con nombre de ángel? Drago me gusta más.

- Te va lo de chico malo, puedo serlo para ti si quieres aunque no creo que te termine por agradar.

– Me gustan los chicos malos – sonrió traviesa.

- Eres increíble - rió sacudiendo la cabeza

- Sólo un poco tremenda y con mal genio

- Ja y a mí me van las niñas tiernecitas, valla dúo - rió

- Creo que te confundes demonio... tengo poco de tierna y más de ácida.

- Y yo de demonio entonces.


Ella rió andando a su lado y miro el cielo un instante.


- No te recomiendo verme enfadada entonces

- oooh ¿Eso es una amenaza acaso? vaya si que tienes valor – volvió a reír. Ella sonrió divertida

- Ya salió el ego - ando con las manos en el bolsillo del abrigo.


Él se apresuro a abrirle la puerta del coche al tiempo que le daba un beso


- No creas que te llevare gratis… - debía bromear para ocultar que le dolía saber que debía dejarla.

- Desde luego eres único - movió la cabeza sonriendo entrando al coche.

Yes miro por la ventana de nuevo seria, estaba tensa.


- Oye - dijo tomándole la cara y dirigiéndola hacia él - Nada de tristezas o creeré que te arrepientes de algo... - dijo sonriendo - Si algo tenemos es tiempo ¿no?

- ¡Dios! hueles tremendamente bien - se aparto solo un poquito con el filo de los colmillitos asomando por debajo de su carnoso labio.

- Hey que no soy aperitivo - rió


Yes tomada por el impulso del instinto lo acorralo en un abrir y cerrar de ojos en el asiento del conductor sentándose a horcajadas sobre él y rozo su cuello con los labios reprimiendo una especie de gruñidito de deseo, deseaba sentir sus manos aferrando sus brazos y su calor envolviéndola ya no le importaba perder la cordura.

- Que no respondo mi niña - le dijo al tiempo que la separaba de él devolviéndole el roce en el cuello mordiendo sus labios.

- Lo siento.... yo... el hambre - se disculpo, era una excusa en parte cierta si seguía así el vampiro tomaría el control por completo....


¡Cielos Yes cálmate, pareces un neófito descontrolado! - se dijo asimisma - Autocontrol - se recordó mentalmente

- ¿Segura que quieres que te lleve a tu casa? puedo traerte un vecino si gustas - dijo sonriendo. Ella rió - Si me preguntas te prefiero cuando no estás calmada...- respondió sonriendo malicioso dejándole ver que podía oír lo que pensaba.

- oh muy amable pero no hará falta, puedo controlarlo - sonrió regresando a su asiento.


Ella le dio un golpecito suave en el pecho sonriendo divertida.


- Eres terrible.


Prefería que no la viera alimentarse, aunque tampoco se iba a escandalizar, era un demonio... parecía una niña tonta, desde luego ella tampoco era muy corriente.


  • Yes… se que sólo te alimentas de los malos – la miro de reojo y ella sonrió quedamente.


¿Qué tenía barra libre por su mente o qué?


Drago rió poniendo en marcha el coche, tenía una risa tan encantadora…


- ¿Seguro que no me saltaras encima? no quiero tener que explicar a las ambulancias que no les necesitamos – enarco una ceja haciéndola reír.

- Segura - apoyo el codo en la puerta y recostó la cabeza en su mano mirándolo

- si ya lo sé, soy irresistible – le dijo al notar cómo le miraba para romper el incomodo silencio que el saber que se separarían les provocaba. Yesi volvió a reír enrojeciendo hasta la raíz. Drago la miro de reojo con una sonrisa, estaba tan dulce… ¿Qué tenía esa chiquita para haberlo enganchado así?

- Oye... déjame en esa calle por favor - indico un callejón

- Sólo si me pagas el viaje antes... - dijo deteniéndose y sonrió.

- ohh ¿y cuál es la tasa? - lo miro divertida

- Creí que lo había mencionado. Pues veras… el recorrido hasta acá es un beso, el quedarte con mi corazón ya le pondremos precio - le dijo echándose hacia atrás para ver la reacción de sus palabras seguro de lo que había dicho.

- Creo que podremos arreglar eso - se acerco a él poniéndole una mano en la mejilla y lo beso despacio haciéndole perder el sentido.


Drago volvió a estremecerse al sentir sus labios y otra vez se sintió vacio al saber que debía dejarla.

- Cuídate mi niña - le dijo acariciando su cara.


Yes se aparto reticente abriendo los ojos y tras inhalar una bocanada de aire bajo del coche. Una vez fuera se apoyo en la puerta y se agacho para mirar el interior.


- Bueno, gracias por todo y da recuerdos a Liz, se le huele a kilómetros y como los de por aquí cerca se den cuenta hoy comerán chucho – él rió.

- Si, esperaba que no lo notaras, creo que no serás la única que tenga sermón hoy

- Eso parece - suspiro - Cuídate Drago, y no le des muchas vueltas a la cabeza - le guiño el ojo sonriendo y se volvió alejándose calle abajo con el corazón en un puño

- Ya mira quien lo dice, oye... - hizo una pausa para esperar que volteara – gracias - y sin dar tiempo a respuesta puso en marcha el auto.

Yes sonrió y volvió a girarse alzando dos dedos al aire a modo de despedida, él sonrió al verlo p

or el retrovisor y prosiguió la marcha perdido en sus pensamientos, le costaba seguir sin ella a su lado. Sentir aún el tacto de su piel y no poder tenerla era una delici

osa tortura.

  • Apenas la conoces, vamos que sucede… - se regaño asimismo mientras ponía música para intentar distraerse, se sentía como si le faltase parte de su interior.

En ese instante sintió un golpe seco en su auto, levanto la vista al tiempo que se detenía haciendo una maniobra brusca por instinto.

-Liz si necesitabas que te llevara lo hubieses pedio. Creí que solo hacías de espía… - dijo al tiempo que salía del coche al verlo sobre el capo.

- Ja y yo que pensé que lo de tropezar dos veces con la misma piedra era de humanos nada mas… debí estar equivocado - dijo de forma irónica mientras bajaba del capo – ¿Que estás haciendo Drago?

- ¿De qué hablas?

- O tú eres muy tonto o crees que todos nosotros lo somos…-¿Pero que te has fumado?, que es este numerito… - No tenia cabeza para sermones y el no estar con ella le afectaba demasiado para su gusto, se sentía molesto - No crees que estoy grandecito para hacer lo que me parezca sin necesidad de pedir permiso ¿y qué derecho tienes tú a decirme lo que está bien o mal?

- Oye ¿que no entiendes que no podemos permitir que hagas esto?, nos afecta a todos - sus ojos brillaban de un modo peligroso cualquier otro hubiese salido corriendo.

- ¿Y qué harás, ponerme una penitencia? - dijo amenazante – Llama si quieres una matanza a tus cachorros. Sé que desde que salimos de la casa nos hacen de custodia…

-¿Drago es que no recuerdas nada? - sacudió la cabeza e hizo una seña a sus compañeros que ya estaban rodeando a Drago que estaba alerta y dispuesto a dar pelea.

-Liz… - le miro con los ojos encendidos – Es la segunda vez en un día que me reprimen por hacer algo que por primera vez en años quiero y nadie termina de decirme porque. O me explicas que sucede o me dejas continuar, no estoy para jueguitos…

Uno de los licántropos sin previo aviso se lanzo sobre Drago con un gruñido golpeándole de lleno la espalda haciéndolo golpear contra el auto que se movió unos metros.

  • Detente, nos matara a todos… - grito al tiempo que otro de sus hombres arremetía sobre el propio Liz

En un instante todos los hombres de Liz estaban atacándolos sin razón aparente hasta que entre ambos los dejaron reducidos a nada, no fue fácil y los cortes escocían como mil demonios.

  • Lamento lo de tu choche - le tendió la mano Liz - Parece que la locura debe ser algo contagioso estos días... - dijo con un gruñido mirando los restos calcinados del que había sido uno de sus hombres - Parece que Atori no pierde el tiempo y ha hecho bien los deberes. Esos eran buenos hombres y creía que fieles, no entiendo como se lo ha hecho. Necesito un trago y creo que a ti no te vendría mal

- Creí que no lo dirías nunca.

- No sea que te dé por arder – rió jocoso

- ya ¿qué comes que te pinta la nariz?


Liz rió aunque su mirada era de dolor, le puso mala cara y le dio la espalda


- Anda vamos…

- Solo bromeaba, morder te deja susceptible... ¿caminamos o también eres mecánico además de bromista?

- Andemos, nos despejara y a ese cacharro ya no lo resucita nadie - señalo los restos de lo que fue el coche y que ahora no era más que un amasijo retorcido de hierros - ¿Y ahora quieres contarme que hacías con ella?

- Uy pensé que se te había pasado. ¿No crees que eres tu quien deberías contarme lo que sucede? ¿Qué crees que hago, tomar el té? – Torció el gesto – No tengo que darte explicaciones Liz.

- Parece que el destino está dispuesto a jugarnos una mala pasada... la Diosa fortuna tiene un curioso sentido del humor ¿Acaso no sabes quién es? - dijo mirándolo a la vez que ocultaba sus propios pensamientos, había algo que no decía - ¿Qué le paso a tus recuerdos amigo?

- No lo sé, nada me daría más gusto que decirte que no quiero recordarlo, pero la verdad es que no se.

- Será que hay cosas que no se pueden evitar - miro el cielo - condenados a repetir una y otra vez nuestros errores. Aunque hay quien dice que somos los únicos dueños de nuestros actos y que por tanto somos nosotros los que decidimos como vivirla... ya ves me ha dado por filosofar – sonrió sin ganas abriendo la puerta del local.

- Tú que sabes del asunto, pareces estar más al tanto que yo. Vamos que te estás poniendo viejo. Hasta me pareció ver que te dieron una buena paliza ahí atrás – bromeó.

- Mas quisieran esos aprendices – rió - Aún hay Liz para rato - Entro detrás de él sentándose en una de las mesas del fondo para tener más tranquilidad y que los dejaran - Y bien Drago.... suelta lo que te ronda por la cabeza - se apoyo todo chulo con el codo en el respaldo del sofá.


Drago al notar la amargura en el rostro de su amigo le golpeo el hombro donde sabia tenía una herida y este gruño por lo bajo.


  • Pues que no se dé que viene el cuento y parece que soy útil para todos y no sé porque. Y para colmo cuando me siento bien y a gusto con alguien resulta que no debo hacerlo y nadie termina de decirme la razón - le miro con gravedad para darle la mayor seriedad posible y estudiar la reacción.
  • - Ya... ¿no te acuerdas de nada del pacto original? - se echo hacia delante con los brazos sobre la mesa observándole.

    - ¿De qué me hablas? deja de dar vueltas y ya dime que sucede.

    - Pues lo segundo va de... - hizo una pausa para coger las cervezas que les traían dando un trago - De lo que ella misma te dijo.

    - Sí, pero ¿Qué?

    - Están buscando una guerra Drago, sólo necesitan cualquier excusa para empezarla, ya sabes que a los tuyos nunca les ha gustado mucho mezclarse con "razas inferiores" siempre han tenido muchos humos y se creen los amos de todo, hace mucho que desean el poder.

    - A viene de envidia... - dijo para sacarle importancia porque vio por donde iba.

    - Aunque bueno déjate ir el ego de esos chupasangres, ¿qué decir de esos estirados? Vaya otros… aquí todos quieren ser los reyes del mambo por una cosa u otra y darte una patada en primera plana, aunque a unos les interesa más que a otros eso de mantener la identidad oculta aunque bueno... si los tuyos acaban haciéndose con el control, poco importara porque los humanos solo serán carne de cañón – suspiro - lo que no entiendo es cómo convenció a los míos y como Atori se los ha hecho tan amiguitos. Tendré que hacer una criba... esto empieza a ponerse feo, están haciendo que no sepamos de quien fiarse si es eso posible, poniéndonos los unos contra los otros, he atacado a mis propios hermanos Drago – bebió.

    - Entiendo, pero hay algo más ¿verdad? Ella no es una chupasangre normal tu lo vistes. Y te agradecería que no la llamaras así.

    - Algo mas... - suspiro pensativo – Siempre hay algo más – aparto la mirada de su amigo.

    - Vamos Liz, no sabes mentirme.

    - Tienes razón Drago, ella no es como el resto, nunca lo fue y luego aún menos pero a ver ¿Qué recuerdas de su sociedad? jerárquicamente digo...

    - Es que además de que no puedo sacármela de la cabeza y que no puedo sentirla, no sé nada más.


    Liz ensombreció el rostro como si estuviera escuchando algo ausente.


    - Debo irme, hay problemas en casa - se levanto - Ya seguiremos hablando, pero piensa en lo que te he dicho, estoy seguro de que puedes sacar bastantes conclusiones - apuro su bebida y la dejo sobre la mesa

    - Aguarda te acompaño – se levanto con cara de intriga

    - Mejor no, esto es cosa mía... - suspiro - parece que todos tenemos cargas ineludibles la mía es para con los míos, es lo que tiene ser quien soy.


    Esa misma frase también la había usado Yesi… desde luego debía ponerse las pilas.


    continuara...




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