1 de noviembre de 2010

Enemigos .- Capitulo Uno


Os dejo aquí el primer capitulo de esta historia que espero os guste, recordar que vuestros comentarios son importantes, por favor dejad vuestras impresiones.


Obra Registrada B-3772-10


Espero la disfruites:



pastedGraphic.pdf


Introducción:


Licántropos y vampiros, dos clanes antiguamente enfrentados desde tiempos tan remotos que ya nadie recuerda exactamente cuál es el motivo o eso creen hasta que Iria conoce a Sony… y todo su mundo se vuelve del revés, ninguno de los dos puede evitar lo que sienten pese a que todo se opone a su amor, algo que les puede costar la vida…


* * * *


Creí que iba a ser una noche más igual a todas las demás pero me equivoqué. Solo al salir ya lo hubiera de haber sabido, el aire olía extraño y mi alma estaba inquieta. Aún así, no quise hacer caso de las señales.

Aparque el coche frente a la discoteca, mis amigos ya estaban fuera esperándome, entramos, la noche avanzaba y parecía que nada iba a suceder así que me relaje y bebí otro cubata más. Bailamos, tonteamos y nos reímos mientras mis amigas me hacían evaluar a los chicos guapos que había por allí. Ya era muy tarde cuando no sé cómo empezó el problema, bueno si lo sé, como todas las tonterías, uno de los chicos se fijo en quién no debía…

Una de las chicas me tiro del brazo y señalo el corro, se me erizo el bello cuando los vi ahogando un rugido sordo en mi garganta. Ellos no podían saber que eran aquellos chicos pero yo sí, sin pensar me abrí paso y me puse frente a mi grupo y aparte con la palma de la mano a Ron a la vez que clavaba los ojos amenazadora sobre el grupo “enemigo”. Eran ocho y yo estaba sola, aún así no les dejaría dañarlos. Los vi imperceptiblemente levantar los labios y fruncir la nariz envarando sus cuerpos. Dos de ellos cubrieron a dos de su grupo. Me pareció una locura pero supe que hacían exactamente lo mismo que yo… proteger a los frágiles…

  • Tranquilízate Ron – le dije desviando un instante la mirada de ellos pero sin perderlos de vista. La tensión era palpable. Tenía el bello de la nuca erizado… apreté los dientes.

Uno de ellos era extremadamente atractivo, casi me quede sin aliento y el corazón se me disparó. Una vez mis ojos se encontraron con los suyos todo pareció diluirse alrededor, no había nada más, sólo el retumbar acelerado de mi corazón. Mi autocontrol pareció flaquear hasta que la voz de Ron me trajo de vuelta a la realidad.

  • ¡Aparta Iria! No te metas.
  • ¡Vale! – mi voz fue tan dura y tajante que fue como si de golpe se le pasara todo – Ya nos íbamos – les miré y empecé a empujarles hacía fuera indicando a los de seguridad que se relajaran.

El aire fresco me relajo los músculos agarrotados, en tensión, Ron seguía despotricando, él sólo se había acercado a hablar con la chica y ellos se habían puesto a la defensiva repetía.

  • Siempre tenéis que liarla – se cruzó de brazos Carol.
  • ¡¿Nosotros?! ¡¿Y vosotras qué?!
  • Ya basta, llévalos a casa – mire a uno de los chicos y suspiré tras frotarme las sienes.

Asintió y tras despedirnos subí al coche que cogí “prestado de nuestro garaje” con un

suspiro y conduje hasta casa. No tenía ganas de dormir, la cabeza me atronaba ¿Qué había hecho?

Todo había

sido tan extraño… si se enteraban en casa me llevaría una buena. Deambulé sin rumbo sin fijarme a donde me llevaban mis pasos hasta que sentí algo detrás de mí. No estaba demasiado lejos

de casa.


Olfateé el aire y me giré, allí estaban. Sonreí maliciosa al verles relamiéndose los colmillos. Iba a atizar al primero cuando por la esquina doblaron ocho más, los reconocí, eran los de la discoteca e iban con uno más... sentí la fuerza que destilaba.
  • ¡Alto! – grito este último y los dos desgraciados se detuvieron al acto – Estúpidos ¡¿no sabéis quién es?! ¡Largaos! – sus ojos centellearon – malditos estúpidos, son incapaces de seguir una maldita regla.

Mierda, la diversión se había acabado pensé resignada. Dos no hubieran sido demasiado problema…

  • Discúlpalos… son jóvenes – dijo el mismo entre dientes aún ladeado, su abrigo largo ondeaba con la brisa – Los sentimos y los seguimos. Algunos de los nuestros…
  • Causan problemas – terminé por él cruzándome de brazos y clave mis ojos en el guaperas que se envaró, estaba tenso como una cuerda de piano, tenía los nudillos apretados. Creí que realmente tenía ganas de usarme de cena… y aún así había algo en él tan distinto a los demás, tan humano y tan irreal, su olor era embriagador… no podía alejar mi atención de él, todo mis sentidos me llevaban a él, me inste a no perder el control, no podía dejarme arrastrar…

El que había hablado hizo un gesto imperceptible y empezaron a alejarse con la misma rapidez y discreción con que habían aparecido, eran tan rápidos como yo. Estaba sumida aún en mis pensamientos cuando vi pasar a mi lado corriendo dos cachorrillos inconscientes y salí tras ellos.

Llevados por su inexperiencia y su juventud se lanzaron sobre el grupo.

  • - ¡Thor, Ylin! – grité – No, por ahí no ¡basta! – corrí tras ellos y los pille del cogote, ellos aún gruñían y enseñaban los dientes moviendo las manitas con las garras extendidas.
  • Pero Iria son…

Con gesto tajante hice callar a Thor y los deje en el suelo.

  • ¡Dios! Que mal se me da hacer de canguro – me lleve una mano a la frente y miré alrededor.


En nuestra carrera no me había dado cuenta de lo que nos habíamos alejado… me había metido en la guarida del enemigo…más bien estábamos rodeados por ellos. Los pequeños se apretujaron tras de mi rodeándome las piernas con sus manitas gruñendo. El corazón se me aceleró latiendo con violencia, apreté los dientes, y entrecerré los ojos mirando a todos y cada uno de ellos amenazadora. No iba a permitir que les tocaran un pelo a los peques. Ellos me miraban con los ojos también entrecerrados y un par avanzaron de modo preocupantemente amenazador, aferré a los pequeños ahora por el cuello de la camisa y los retuve tras de mí dispuesta a defenderlos, yo no era de las que corría ni se quedaba quieta, oí sus guturales y profundos gruñidos retruñir en su pecho vació, sus ojos brillaban, empecé a sentir el latido del cambio punzando en mi corazón, intente controlarlo. Iba a empezar a gruñir también cuando de nuevo aquel vampiro los detuvo.

  • Tranquilos, no dirá nada… ¿verdad? – me miró fijamente desconcertándome.

Lo miré aún a la defensiva pero sorprendiéndome hasta a mí asentí e hice volver sobre sus pasos a los niños tras indicarles que no dijeran ni una palabra aprovechando la pequeña brecha que se había abierto. Uno hizo intención de salirles al paso pero salte frente a él con la misma velocidad con que este lo había hecho, gruñí de un modo sordo y ronco.

  • ¿Y por qué haría tal cosa? – lo miró otro molesto – Es una de ellos – bufó - ¿Quién es para que tengas tantos remilgos?

Yo seguía sin perder de vista al vampiro que seguía deseoso de ir a por los críos. Para que lo entendáis… ellos eran vampiros y yo… una licántropo, enemigos a muerte ya que éramos los únicos capaces de hacerles frente y yo que sé que historias…

Volví a interponerme en la trayectoria del mismo para que dejara de mirar la calle, olía a cazador. Inconsciente de mí no tenía miedo a pesar de mi pésima situación… podían acabar conmigo en cualquier momento y aún así me crecí. Apoyé bien los tacones en el asfalto y separé levemente las piernas preparada. Instinto de protección…

  • Jet, olvida los cachorros – le dijo el vampiro guapo, parecía un dios… tanta belleza no podía ser verdad, casi dolía y esa voz… me mareé. El tal Jet pareció reticente pero relajo su postura.

Era imponente, intente apartar la vista de sus ojos azul neón donde me entretuve demasiado tiempo y con esfuerzo volví a mirar a mí alrededor. No sé porque un chupasangre era capaz de dejarme así de cautivada, debería repugnarme pero es que este era especial de verdad…

  • La chica es valiente… - me rodeó uno, yo no le perdí de vista en ningún momento sin siquiera moverme.
  • Y guapa. Muy bonita qué diablos – se unió otro, no negaré que un escalofrío me recorrió la espalda.
  • Si, esta buena.
  • Tiene un buen autocontrol, sería divertido juguetear…

Solté un gruñido despectivo y el guaperas pareció soltar una risita socarrona.

  • ¿Qué pasa lobita? ¿Qué nadie es bastante bueno para ti? – medió rió uno oliendo un mechón de mi negro cabello que sostenía entre sus pálidos y fríos dedos – Fíjate… si hasta huele bien – me miró esbozando una sonrisa sarcástica – Deliciosa, pero indigesta… sería como comerse una víbora.

Apreté el puño e hice caso omiso ignorándole, no me iba a provocar. No entraría en su estúpido juego, era más lista que eso. Me di media vuelta pero me rodearon otra vez. El bello volvió a erizárseme peligrosamente y el pulso se me aceleró aún más.

  • ¿A dónde crees que vas tan pronto?
  • Jet – volvió a avisarlo el vampiro escandalosamente atractivo, su aroma dulce me llenaba la nariz y la cabeza… nublándome el juicio. Era perfecto… su cara, su cuerpo…

Los ojos negros de Jet centellearon tomando un cariz anaranjado y yo volví a cuadrarme sintiendo la amenaza. Cerré el puño con fuerza, notaba mi energía crepitando alrededor de este, como si fuera un relámpago dando vueltas en círculo echando chispas. Estaba a punto de mostrar los dientes. Mi temperamento digamos que era un poco… electrificante. No me importaría en absoluto despedazar a esa criatura despiadada, porque lo era.

  • No te conviene, Iria… ¿no? - se puso delante de nuevo aquel hombre rubio, hermoso y de voz relajante, musical. Medio gruñí no del todo convencida - ¿Olvidas el pacto?

¿Por qué tenían que ser tan atractivos? Si claro… cosa de la caza.

  • ¿El pacto? – murmuré desconcertada, él arrugo la frente.
  • Es muy poderosa… y eso que aún no se ha transformado.

Sólo fue un cuchicheo amortiguado pero lo oí con tal claridad que desvié la vista hasta el causante. Era una chica algo pequeña, delgada, con el pelo corto desenfadado y negro. Era muy mona y de sonrisa afable aunque su mirada era tan dura y fría como su piel.

  • ¡Iria! Vuelve a casa – la voz ronca y profunda de Bast era inconfundible.

Los dos hombres grandes como armarios roperos cayeron del cielo situándose frente a mí, sólo les veía la espalda. Yo creí morir, sentí vergüenza cuando siguió y los colores me subieron a las mejillas - ¡Siempre desobedeciendo! ¡¿Cuándo crecerás y dejaras de meterte en líos?! ¡Ve a casa ahora mismo!

Quise protestar, siempre me trataban como a una niña, yo no me comportaba así, ¡no era verdad!

  • No necesito ayuda – espete aún roja por la rabia.

Él me estaba observando. Apreté más el puño sin darme cuenta hasta que tuve los nudillos blancos.

  • ¡Obedece!

Gruñí entre dientes lo sé… pero no me moví y menos oyendo sus risillas. Eso sería una masacre si alguno perdía el norte… no iba a permitirlo.

  • Parece que la lobita necesita disciplina – una voz jocosa salió entre el corro, lo fulmine con la mirada.
  • ¿Aún estas ahí? – me miró por el rabillo del ojo Bast.
  • Nos vamos todos. AHORA – remarque bien la última palabra expresamente con autoridad y me cruce de brazos enarcando una ceja a la vez que me ponía regía. Ya había evaluado la situación… y era peligrosa, no les iba a meter en eso por mi culpa.

Bast intento sostenerme la mirada pero la bajo, esta vez fui yo la que me impuse recordándole quién era. Tuvo que obedecer de mala gana. Gruño y le dio la orden a Fier.

Alce el rostro orgullosa y sólo di media vuelta cuando los dos empezaron a moverse en dirección a la calle. Eche un último vistazo al grupo de vampiros y pase entre ellos marcando la sutil cadencia de mis caderas y luego desaparecí.


Continuara....


2 comentarios:

  1. Siempre es un placer leerte, amiga..

    "Cuando la mirada y el silencio se encuentran, se abrazan, quieren hacer el instante eterno, y detienen el tiempo... está naciendo el amor"

    Te dejo un fuerte abrazo y mi más ferviente deseo de que pases un óptima semana..

    Alexander♥

    ResponderEliminar
  2. Cuando vi que mi amiga Nikta tenía nuevo capítulo de nueva novela no pude dejar de pasarme, auqnue me haya retrasado lo inevitable.

    De nuevo mis seres favoritos: vampiros y licántropos... ya sabes de qué lado me pondré yo ¿no? Y sobretodo si describes tan pormenorizadamente su belleza sobrecogedora.

    Me ha gustado el comentario del vampiro:

    "...Deliciosa, pero indigesta… sería como comerse una víbora."

    Muy bueno, me ha hecho sonreír al recordar las viejas "batallitas" entre lobitos y vampiritas jajajajaj ¿recuerdas?

    ánimo y sigue escribiendo, te leo

    ResponderEliminar

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales