4 de noviembre de 2010

Enemigos .- Capitulo 2


Aquí va el segundo capitulo de esta saga.

El grupo parecía aún reticente a disolver
se, los músculos aún estaban en tensión y las miradas fijas en la calle.
  • ¡¿Por qué los hemos dejado marchar?! Ahora saben dónde estamos – se acerco uno de ellos al rubio.
  • Puedes estar tranquilo, no nos descubrirán. Que vengan si quieren.
  • Si claro… ¡¿Cómo estás tan seguro?! Daren.
  • Porque si ellos abren la boca se les cae el pelo, sería confesar que la chica se les ha vuelto a escapar.
  • ¿Y ella? – lo miro otro.
  • Desconozco los motivos – miró la oscura calle con el ceño fruncido, el olor de esta aún era perceptible en el aire.
  • ¡¿Y quién demonios es esa Iria?!
El hombre sonrió
condescendiente, Jet era de los recientes y por eso no lo sabía.
  • Lo diré de una forma sencilla para ti – le dijo poniéndose a su lado y clavando sus penetrantes ojos color miel – Es la princesa de su especie.
Los ojos se le abrieron mucho.
  • ¡Con más motivo para haber acabado con ella esta noche! ¡o haberla capturado!
  • Tócale un pelo y los tendrás a todos aquí. ¡Usa la cabeza! ¿quieres una guerra desigual ahora? – le cogió la cabeza con ambas manos y luego lo soltó apartándose – Además… contigo no tendría ni para empezar. Hay un pacto Jet – dijo de forma intencionadamente dura y se alejo en dirección a la casa.
Los ojos le brillaron airados de nuevo y busco la cara de Sony. Este le puso una mano en el hombro y se alejo también aún mostrando una sonrisilla divertida.
Así que ella era Iria…


Lo que no esperaba era que se encarara a ellos por unos humanos de ese modo, estando sola, no dhabía oído tantas cosas de ella y los suyos… se rasco la nariz intentando quitarse su olor dulce y excitante de encima y cruzó el umbral. Fue directo hacía su habitación haciendo caso omiso de los demás y se sentó en su cómodo butacón de piel negra. La había visto esa noche en la discoteca antes que nadie, antes del in
Sacudió la cabeza para quitarse su imagen de la cabeza pero aún la veía en su mente. Podía reproducir como su vista había ascendido por esas piernas… largas, torneadas… suaves, su piel tenía un leve tono dorado que parecía de seda. La falda, corta empezaba peligrosamente cerca de lo que se debía cubrir, su vientre plano quedaba al descubierto así como su cintura estrecha, siguió ascendiendo, la delicada y exquisita blusa negra insinuaba de un modo delicioso unos pechos firmes. Su cuello era una provocación, allí se demoro un rato viendo la sangre circular… luego su rostro. La estampa de la mismísima Venus, tenía una cara redondeada, algo aniñada pero imperceptiblemente dura, fina, delicada, perfecta. Sus labios llenos resplandecían, y esos enormes ojos… grises, casi plateados eran algo imposible reseguidos por esas largas y espesas pestañas negras. Tan negras como su largo y liso cabello. Pero era su olor lo que más lo enloquecía, desprendía vida a raudales. Su risa era como el revoloteo de una mariposa.cidente. Le había gustado su forma de moverse, como bailaba, su voz cristalina, femenina y dulce, suave, melodiosa y sensual, cerraba los ojos dejándose llevar por la música, cantando a pleno pulmón, su risa despreocupada. Brillaba entre todos, tenía un algo distinto, era sencilla, cercana. No era para nada como se la había imaginado.¿Has estado muy callado esta noche, va todo bien?io su brazo a torcer ni un instante pese a los intentos de intimidarla, no había perdido la compostura. La muy loca se habría lanzado contra ellos sin pensarlo ¿Por qué la gente valoraba tan poco su vida? Ella no era tan frágil como los humanos estaba claro… pero su vida llegaría un día a su fin. ¿Pero por qué pensaba en ella? Se levanto y abrió una especie de mini bar sacando una botella y desenrosco la tapa con una facilidad pasmosa y se la llevo a los labios. Unos nudillos picaron contra su puerta, no le hacía falta hablar.
Daren entro y lo miró.
  • Has estado muy callado esta noche.
  • Como siempre.
  • Si claro… algo te ronda hace días Sony. Estas inquieto, como si buscases algo. Te falta algo. Estas… distraído, aburrido… ,no. Hastiado, pareces a punto de desaparecer…
  • Tonterías.
  • ¿Qué te ocurre? Te conozco, se por todo lo que has pasado hasta llegar aquí.
  • Lo sé, pero si me pasase algo lo sabrías. Al fin y al cabo siempre acabo hablando contigo.
  • Aquí estaré – le devolvió una sonrisa paternal - ¿Qué te paso ahí fuera? No podías quitarle ojo de encima.
  • Su olor me descentraba.
  • Los instintos aún tiran fuerte de ti, pero controlas la sed, te he visto hacerlo miles de veces. No es fácil lo sé, pero te controlas… esta noche en cambio… ¡es loba Sony!
  • No se – se volvió a sentar
  • Ten cuidado Sony, hay personas que no se sabe por qué nos pueden hacer perder el norte, no cometas ninguna locura.
  • Descuida, no pensaba hacer nada.
  • Lo sé. Y aún así estas sediento…
  • ¿Entonces por qué lo dices?
  • Por nada… Aura se interesa mucho por ti – lo observó pero al ver su reacción desestimo seguir adelante.
  • No necesito un compañero – le recriminó entendiéndolo y levantándose como un rayo del asiento – Almenos no uno así… - pensó
  • ¿Qué te pareció?
  • Desconcertante – se giró mirándolo
  • Intrigante, inquietante, interesante…
  • No sabría decir Daren.
  • No la habías imaginado así. Nadie lo hacía realmente.
  • Es muy joven.
  • Sí – sonrió apartándose un mechón rubio – La gente aún te sorprende amigo mío, te fascina…
Sony volvió a sentarse absorto en sus pensamientos.
  • Parecía una chica cualquiera, llena de vida, de fuerza, alegre…
  • No parece peligrosa.
  • Para nada.
  • Y sin embargo puede que sea el licántropo más peligroso de todos – lo estudio - ¿En qué piensas?
  • ¿Eh? En nada disculpa… estoy distraído – acabo de vaciar la botella y la tiro desde donde estaba canastando en la papelera, tras coger otra y vaciarla.
No sabía porque pero esa noche tenía una sed incontrolable y ese olor aún persistía.
  • Tendrías que haberla visto en la discoteca. Hubo un momento en que realmente me hizo vacilar ¡Era ridículo retarnos! Estaba sola y protegiendo a esos chicos. Nuestra psique no funcionaba. Creía que no se relacionaban con la gente pero están más integrados que nosotros, están vivos. No tenía miedo…
  • Es decidida ya lo vi.
  • Un poco suicida.
  • Bueno, nosotros también protegemos a las personas que nos importan, humanos incluidos.
  • Eso también le choco, lo intuí.
  • Aja…
  • Fue gracioso cuando se enfado con los otros y se ruborizó. Fue adorable – rió.
  • Si bueno… al menos evito males mayores llevándose a esos dos.
  • Instinto de protección.
  • La manada es lo primero.


No pensaba discutir hoy con ellos así que intente deslizarme hasta mi cuarto pero Bast me llamó y no había huida posible. Conocía demasiado bien ese tono que no dejaba lugar a dudas de que no había replica posible. Me gire y lo miré intentando parecer lo más serena posible.
  • ¡¿Sabes lo que has hecho?!
  • ¿Qué he hecho? – suspiré apoyándome en la barandilla con la cadera y cruzando los brazos.
  • ¡Te has puesto en peligro!
  • Perdona, estoy entera y no ha sido por gusto, Thor e Ylin salieron disparados tras ellos.
  • ¡Por que te siguieron! ¿Qué paso esta noche, que hiciste?
  • ¡Nada!
  • ¡Iria!
  • Defender a mis amigos simplemente.
  • ¡Nunca piensas en las consecuencias! Te lanzas sin más ¿y tu vida?
  • No soy tan frágil Bast.
  • ¡Solo me preocupo por ti! ¿Por qué tienes que hacerlo todo así?
  • Por eso mismo Bast, porque no me dejáis vivir ¿Qué vida tengo? No puedo hacer nada.
  • Te hubiera dejado salir si me lo hubieras pedido – me miro dolido, cansado.
  • Lo sé. Por eso lo hice, si se enteran prefiero que no puedan echarte la bronca. No tienes que ser el perrito guardián de nadie. No seas el perro faldero de él Bast.
  • Se burlan de nosotros Iria ¿qué quieres que piensen si ni siquiera podemos controlar una lobatilla?
  • Lo siento – baje la vista tenía razón, eso perjudicaba su imagen y ponía en entredicho su capacidad como general. Me había pasado un poco con él.
  • Iria… te quiero como si fueras mi hija… se un poco más responsable por favor. Esta vez no ha pasado nada pero…
  • ¿Los conocías? - me senté en el primer peldaño de la escalera observando cómo se sentaba a mí lado.
  • A alguno…
  • ¿Y… al rubito de ojos azul neón? – pregunté como por casualidad mordiéndome el labio inferior.
  • ¡No Iria! No vayas por ahí. Ve a dormir, por esta vez no le diré nada a tus padres.
  • ¿Pero lo conoces? ¿Por qué estamos enfrentados con ellos? ¿A qué pacto se refería?
  • Iria – suspiró derrotado, esa curiosidad no era buena ni sana, pero tampoco aprobaba que no la hubieran educado sobre eso…
  • Gracias – suspiré sabiendo que no iba a obtener nada más de él por hoy. Le di un beso en la mejilla en un revuelo y subí las escaleras con el corazón aporreándome aún el pecho.
Ese chico… ¿Por qué me había llamado tanto la atención? Olía francamente bien, parecía tan… humano. Y era tan atractivo… su rostro de facciones algo marcadas, levemente cuadradas pero de un modo sutil, viriles, esos ojazos azules y su pelo corto y despeinado… era alto, fuerte, musculoso… perfecto, si se me hubiera acercado en la discoteca estaba segura de que habría hablado con él. Tenía un aire a lo Brad Pitt. No podía quitarme de la cabeza esos ojos.
Me duche y me metí en la cama justo a tiempo de que se abriera la puerta, era mi padre, me hice la dormida echa un ovillo como siempre y cerré los ojos, aún así los latidos de mi corazón me delataban.
  • Buenas noches Iria – dijo con un suspiró contenido y cerró la puerta.
Estaba enfadado, lo entendía pero aún así estaba decepcionado… me dolió pero yo quería saborear un poco de libertad, tener una vida normal y no iba a renunciar. Me sobreprotegían.
Aprobaban mis amistades pero aún así… los padres son siempre padres y ven riesgos en todos lados. ¿Se sentirían así de solos ellos? Que vida tan triste… no éramos más que monstruos de fantasía en un mundo de humanos despreocupados.
Humanos que fantasean con seres imposibles que realmente andan entre ellos, inventan para huir de su realidad, porque es demasiado dura, porque saben que su vida es efímera, que son frágiles y minúsculos, tienen miedo y necesitan vías de escape. Creer en la inmortalidad para escapar de su inevitable muerte… Inmortalidad… yo ni siquiera tendría eso, por lo poco que sabía un mordisco de vampiro sería letal… ¿existiría una vida después de esta, estaríamos condenados? No quería morir…

muerte… extraña palabra… su sentido hacía estremecer a cualquiera ¿Habrán pensado alguna vez como será su final? ¿Y porque pensaba yo ahora eso? Me gustaba estar con los humanos, disfrutando de su tiempo con intensidad, preocupándose por nimiedades como si fuera lo más importante. Como si fueran eternos siempre evitando pensar que podría no existir un mañana….
Aún así… los hombres los preferían a ellos… bellos, inmortales, con esa aureola de misterio y romanticismo… pero ellos, los humanos, eran los peores depredadores, ellos culminaban la pirámide y nosotros nos empeñábamos en protegerlos ¿Por qué parecían entonces proteger esos vampiros a esos chicos? Estaban medio vivos al fin y al cabo, podían tener sentimientos. No parecían su aperitivo… se habían refinado, ahora habían latas, bancos de sangre y animales que cazar… animales como nosotros…por suerte teníamos algo que parecían no poder tolerar. No nos soportaban… ¿Por qué? ¿Competencia?… no sé… hacía siglos que dejamos de disputarnos la caza y de defender territorios, las leyendas quedaban atrás, no entendía aquella rivalidad. ¿Qué era el pacto? ¿Por qué me habían fascinado tanto? Vampiros… quizás yo también sufría la misma enfermedad irracional que los humanos… amar lo imposible, el peligro… la muerte.
Pensar en aquello no me llevaba a ningún lado, era una estupidez, pero mi mente vago a otro tema peor de nuevo… yo también era finita ¿sería vieja cuando sucediera? Era una verdadera locura pensar en eso.
Suspiré y cerré los ojos intentando dormirme.

Al día siguiente me levante y baje como siempre a desayunar, parecía que nadie sabía nada sobre lo sucedido la noche anterior. Mis hermanos me saludaron como siempre y fui con ellos hasta el garaje.
  • Déjame conducir a mí. Contigo iremos muy lento - sonreí.
  • ¡No! No puedes conducir.
  • Anda… vamos – puse morritos pero él no cedía, hice un mohín delicioso.
  • ¿Y qué vas a decir si nos para la policía?
  • Fácil, le miraré directamente a los ojos y doblegaré su voluntad – abrí la puerta metiéndome en el lado del conductor tras haberle quitado en un abrir y cerrar de ojos las llaves de las manos a Biel, mi hermano mayor.
  • ¡¿Qué?! No puedes hacer eso – se horrorizo, vi la ira en sus ojos y el miedo.
  • Esa es una cualidad…
  • ¡¿Queréis subir de una vez?! – les dije arrancando para desviar el tema, había metido la pata. La nariz de Biel aún estaba ensanchada, hasta el bello de la nuca tenía erizado… - Usaría mis dotes de seducción no te fastidia – murmuré.
Gabriel inspiro y subió al coche en la parte de atrás.
  • Anda, vamos – le dijo al otro – Esta bromeando – lo miró intentando quitar hierro al asunto, aunque no las tenía todas.
Di un acelerón intencionadamente, el motor rugió y Biel entró con un suspiro dando un portazo.
  • Nunca cambiaras – se quejo desviando la vista.
Yo suspiré y una vez la puerta dejo el hueco suficiente aceleré el motor del Lexus nuevecito y enfile calle arriba. Gabriel soltó un Yeah! Y Biel se aferró al asiento con los dientes apretados tras lograr ponerse el cinturón.
  • ¡Estás loca, ¿Qué quieres, que nos matemos?! – me reprendió
  • Que aburrido eres, ya sabes que no chocaremos.
  • ¡Iria! – sus ojos centellearon con ese peligroso tono dorado que tan bien conocía.
  • Está bien – proteste y deje caer un poco la aguja de la velocidad hasta llegar a destino.
Mis manos y pies actuaron solos, gire el volante con la otra mano en la palanca de cambio y tras virar active el freno de mano, el coche estaciono de modo perfecto con un solo movimiento. Por el rabillo del ojo vi resbalar una gota de sudor por el rostro de Biel, sonreí maliciosa y al bajar le arroje las llaves.
  • Ya hemos llegado.
Un policía nos observaba con una ceja enarcada al otro lado. Mis hermanos se tensaron, desvié la vista hacia donde lo hacían ellos y con total naturalidad esboce mi mejor sonrisa y le guiñé el ojo, el hombre bajo la libreta y siguió mirando la hilera de coches. Biel me miró airado.
  • Mientras hacéis vuestras gestiones os esperare en la librería – dije girándome y andando para evitar otra reprimenda.
Gabriel le puso una mano en el hombro y pude ver como Biel negaba

con la cabeza tras frotarse los ojos y suspirar. Podía ser tan serio a veces… ¿no sabía disfrutar un poco más de la vida? Por cierto… yo no era como el resto de licántropos…tenía ciertos dones preocupantes…
Entre en la librería y mire alrededor sonriente. La cara se me iluminaba siempre que entraba allí y no podía evitar maravillarme cada vez que veía aquel enorme espacio lleno de libros exquisitamente ordenados, expuestos y guardados. Podía pasarme horas… baje las escaleras y empecé a andar por los pasillos acariciando con la yema del dedo los lomos de los libros, miré algunos, hasta encontrar uno que me llamó la atención, leí la contraportada y lo deje dando otro paso, cogí otro y lo gire.
Estaba leyéndolo cuando una voz terriblemente exquisita y sensual me sorprendió, ni siquiera

me había dado cuenta de que tenía a alguien detrás, mirándome, lo sentía tras mi espalda con una mano apoyada en la estantería.
  • Vaya, el libro de las brujas… por cierto, una maniobra interesante la de ahí fuera.

Me giré despacio y me encontré frente a ese pecho fuerte, musculoso y duro como una piedra, justo a la altura de los ojos estaba su níveo cuello, alce la vista echándome ligeramente hacía atrás para verle mejor y allí estaba… el vampiro demasiado perfecto para ser verdad. Ahogue el sonido de la sorpresa en mi garganta a lo que él pareció medio sonreír divertido y lo miré indiferente.

Continuara...





2 comentarios:

  1. La Dama de los Vampiros ya tiene 450 amigos, y para celebrarlo os he hecho un regalito, si quieres recogerlo, pásate por: http://premiosyregalosdesamantha.blogspot.com/2010/11/la-dama-de-los-vampiros-tiene-450.html

    Un saludo!

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  2. Vaya, nuevamente surge la atracción entre el mundo vampírico y licántropo. Sony no puede comprender cómo la "lobatilla" (qué gracia me he hecho el nombre) puede escapar de sus influencias vampíricas y hacer una vida normal, sin llamar la atención. Ella ya ha sentido la llamada de esos ojos azul neón...

    "Ya sabes que no chocaremos..." jejejee

    Besos

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