29 de noviembre de 2010

Confusión .- Capitulo 2


Yesi se tendió en la cama apoyando la cabeza sobre sus brazos mirando el techo ya

sacida, pasó la punta de la lengua por la comisura de sus labios para limpiar una ínfima gotita de sangre y suspiro ¿Por qué le resultaba tan familiar aquel demonio? Había algo en él… sentía que lo conocía ¿y como había podido reducirlo con esa cierta facilidad? Lo más lógico es que no le hubiera hecho mucho más que costillas y algún que otro corte molesto pero no…

Era como si una parte de su ser le estuviese intentando decir algo pero no sabía el que, era como si los recuerdos se negasen a salir, pero lo conocía de eso estaba segura, esos ojos, su olor, sus gestos… conocía esos movimientos y esas frases irónicas.

¿Por qué no le molestaba que la llamase niña? A otro le hubiera arrancado la cabeza… demasiados porqués y demasiadas preocupaciones ahora mismo. No era para nada un buen momento, la alianza se había venido al traste y le dolía tener que hacer lo que estaba haciendo pero no había otra. No quería esa guerra, pero era inevitable para salvar lo que ella quería ¿ridículo, no? Pero ella sentía y quería seguir siendo así, los humanos aunque destructivos tenían sus cosas buenas además de ser su sustento diario… no le gustaba lo que se proponían esos. ¿Pero que podían hacer ellos? Eran muy pocos y si Drago no participaba… todo se iría al garete.

Drago… ¿Por qué su interior dio un vuelco cuando pensó en él? Se sentó en la cama enredando sus dedos entre su cabello y luego lo sacudió, mejor era que no siguiera por ahí…

Quizás todo había sido una estupidez desde el comienzo, ¿Dónde se había visto? Vampiros, demonios y demás seres unidos bajo un pacto… era cuestión de tiempo que alguno lo rompiera, al fin y al cabo la ambición parecía que no era una cualidad única de los humanos…

Estaba nerviosa y sabía que no podría pegar ojo, necesitaba desquitarse y deshacerse de aquel extraño sentimiento que le atenazaba el estomago, se sentía arder extrañamente, gruño por lo bajo y miro hacía la puerta de su alcoba que se abrió.

Byron entro al punto y ella lo miro a desgana.

  • ¿Qué quieres By?
  • ¿Estás bien? Parece que estas… algo ausente. Me dijeron que te quedaste como en shock.
  • No estoy de humor, así que déjame en paz – se levanto dirigiéndose hacia la puerta.
  • Yes…

Ella se detuvo junto a la puerta con un suspiro y se aparto el pelo de la frente con la mano aún apoyada en el marco de la puerta.

  • ¿Qué?
  • ¿Por qué no quieres hablarme?
  • Estoy perfectamente, no me pasa nada. Dejadme todos tranquila de una maldita vez, me largo a ver si así os tranquilizáis un poco. Que agobio de verdad.
  • ¡¿Pero dónde vas?! ¡Sabes que te están buscando!
  • Me da igual, se cuidarme solita, necesito distraerme un rato.

Dijo saliendo de la casa, no sabía donde se dirigía pero sólo quería alejarse y dejar de pensar por un rato y que dejasen de atosigarla, sabía que se preocupaban que no era su intención molestarla pero cuanto más se preocupaban peor y lo malo es que no sabía por qué tanta preocupación, que ella supiese no había pasado nada ¿o sí?

Yesi anduvo por la calle sin ser muy consciente de nada hasta que entró en un garito cualquiera, necesitaba divertirse un rato, pidió un trago y observo el local en busca de una presa, ahí estaba… un atractivo chico rubito, se acerco con su cadencia exquisita y fijo sus ojos en él con una sonrisa él no tardo en hacerle sitió a su lado.


Uriel paso todo el día aturdido, el dolor de cabeza había remitido levemente pero no conseguía recordar nada de lo que había hecho, cada vez que se dormía era como si desapareciera, no tenía claro lo que era pero empezaba a preocuparlo, estaba demasiado intranquilo, extraño, sentía que algo no andaba bien y las paredes se le caían encima así que se vistió tras darse una ducha rápida y salió, no podía estar ni un minuto más ahí encerrado, necesitaba aire, despejarse de esa sensación que le atenazaba las tripas.

Dejo que sus pies avanzaran solos hasta su coche y tras conducir un buen rato acabo metiéndose en el primer sitió que encontró, se sentía observado y eso lo hacía sentirse aún más extraño, dejo a un lado su chaqueta y pidió una copa, fue justo cuando acerco su copa a los labios que escucho una voz suave y cristalina a su espalda, el sonido de esta le hizo erizar la piel, era muy sugerente…

  • ¿Qué hace tú aquí? Si no fuera porque no es posible diría que me sigues.

Yes esperaba sin poderlo creer tras la espalda del chico con la mano en la cadera, cuando lo había visto entrar casi se le había desencajado la mandíbula, aparto la mano del chico que tenía a su lado de su pierna y se levanto al punto.

Uriel se volvió con su mirada despectiva habitual y fijo sus ojos en la chica que le había hablado tras repasarla cuidadosamente.

  • ¿No piensas decir nada? ¿Qué haces aquí? – lo miro ella con dureza.
  • Disculpa, ¿acaso sabes quién soy?
  • Vamos Drago ¿de qué vas? – movió las manos nerviosa.
  • ¿Drago? ¿Qué has tomado? Es obvio que me confundes.

Yes lo miro sin comprender e iba a protestar sobre si se estaba quedando con ella cuando creyó entender algo… él se acomodo en la butaca echándose hacia atrás para observar lo que tenía frente a él, aquella mirada lo traspasaba lanzando su pulso a la carrera, aquella chica tenía algo que le hacía estremecer de forma muy placentera.

- Disculpa si he sido descortés pero no soy quién dices, ya quisiera yo conocer una niña tan hermosa como tú – dijo dejando escapar una sonrisa traviesa para que viese que lo decía en tono conciliador.

Ella aún lo miraba atentamente como si quisiera desnudar su alma.

- Ya veo – suspiro sentándose a su lado a la vez que se apartaba el pelo hacia atrás con elegante delicadeza echando un trago a su bebida – Esto acabará muy mal – murmuro sin querer llevándose la mano a la frente – Así era cierto lo que se rumoreaba… ahora es sólo un humano normal pero anoche… era Drago – pensó levantando las pupilas por debajo de sus pestañas. Ladeo la cabeza y resiguió sin prisa su rostro, sus facciones angulosas…definitivamente era muy atractivo, tanto que robaba el aliento…

- ¿Me permites invitarte a una copa y de paso me cuentas porque esa cara tan triste?, si quieres claro – Uriel era incapaz de apartar la vista de aquellos ojos ¿y porque tenía la sensación de que la conocía? Además… podía sentir su tristeza…

- Bueno, digamos que todo se está yendo al garete y parece que a quién puede hacer algo le trae sin cuidado o no lo recuerda – jugó con su vaso con una sonrisa apagada cargada de cierto cinismo y clavo de nuevo sus ojos en el hombre que tenía enfrente ¿Por qué se le aceleraba así el pulso?

Él dejo escapar una sonrisa al oírle decir eso.

- ¿Acaso he dicho algo malo? – su mirada lo perturbaba sobremanera, no podía explicar lo que le pasaba, estaba nervioso… y ese modo de mirar tan intenso lo hacía arder – Vaya, esto es incomodo, te invite a un trago para que no te alejaras y no sé qué hacer para que te sientas a gusto… esto no es normal en mí – esa chica lo desarmaba, se sentía perdido…


Yes apoyo la cabeza en su mano y se ladeo para volver a enfrentar su mirada y sonrió con franqueza. Estaba intentando animarla y hacerla sentir mejor… ¿Cuánto hacia que no la trataban así?

- ¿Quieres bailar? Quizás así almenos logre hacer que no te alejas aún más – le dijo al tiempo que se levantaba y le tomaba la mano.

Yes contuvo el aliento ahogando cualquier sonido, cuando él le cogió la mano fue como si un flash cruzase su mente, vio imágenes inconexas y borrosas como si fueran algo parecido a un recuerdo, su cuerpo se estremeció y las mejillas se le encendieron a causa del calor que sintió a la vez que el sonido de su propio pulso la ensordecía golpeándole las sienes.

- Claro ¿Por qué no? – le siguió con naturalidad intentando que él no se diera cuenta de la rigidez que aún conservaba su cuerpo. El olor que desprendía la estaba volviendo loca, sentía la quemazón de la sed como nunca la había sentido antes, lo deseaba con una virulencia que la asustaba ¡¿Cómo podía ser?!

El contacto de su piel lo hizo estremecer y procuro que ella no lo notara ¿Por qué se sentía tan extraño? No podía dejar de sentirse en otro mundo, alrededor no existía nada más que la fría calidez de su cintura y el calor que le hacía sentir por dentro el roce de su pecho contra él.

  • Esto te sonará a cuento pero no me había sentido así con nadie desde hacía mucho tiempo. Por cierto ¿Cómo te llamas? – susurro a su oído.


Yesi miro esos ojos oscuros que parecían arder y se pregunto porque le seguían pareciendo conocidos, sus músculos eran una fortaleza inquebrantable y ese cuerpo tan masculino, su rostro, su aroma seductor… no había ninguna chica que no la estuviera odiando en ese mismo momento, no podían apartar la vista de él, era hipnótico y tenía esa aura salvaje y oscura que tanto seducía, era una fuerza imparable de la naturaleza, tenía una forma de moverse que la ponía a mil, estaba claro que era sigiloso como un depredador pero a la vez tenía una sutileza y una elegancia increíble. Pero no era sólo su tacto lo que hacía reaccionar su piel, había electricidad. Ver como se desenvolvía… era pura poesía, desprendía fuerza y una seguridad aplastante, era sobretodo viril… ella sonrió sintiendo el cuerpo de él casi pegado al suyo, creía que le faltaría el aliento.

  • Yesi - respondió – Siento lo de antes, me senté sin permiso…
  • No te disculpes, soy yo quien debe pedir perdón por el modo en que te trate. Es un placer conocerte Yesi, soy Uriel.
  • Estoy acostumbrada a cosas peores tranquilo – rió con un cabeceó – No entiendo porque me resultas tan familiar - lo miro.
  • Me pregunte lo mismo desde que me detuve a mirarte. Imagino que todos intentaran acercarse a ti, con tanta belleza… - sonrió dándose cuenta que había dicho algo obvio - ¿Me contaras que te tiene así? Disculpa que me entrometa pero no puedo evitar notar cierto desdén ¿es por mi compañía?
  • No es por ti, soy yo… no soy muy buena compañía. Todos ven siempre lo mismo, eso y… olvida eso ultimo – hizo una mueca contrariada – Me agrada tu compañía sino no estaría aquí.
  • Oye a mi me pareces una compañía excelente.

Ella sonrió haciendo que esta vez esta se transmitiera a sus ojos que brillaron.

  • Por Dios niña, no me mires así que me harás derretir – dijo sonriendo para que sonase a broma sabiendo que era cierto. Le dio una vuelta tomándola de la cintura y acercándola peligrosamente a su cara.


Casi no podía contener el impulso de besarla, se sintió vulnerable y se alejo lo más rápido que pudo tratando de disimular. Ella rió encantadora, tenía una risa sincera y fresca, algo traviesa pero sobretodo era sensual.

  • ¿Sabes? Es la primera vez que no me molesta que me llamen niña.
  • Oh lo lamento, no sé porque te he llamado así. Si no tomo aire creo que cometeré una locura y terminaras por golpearme.

Yes volvió a reír inundando el lugar con el agradable sonido de su risa.


  • Claro vamos. Me irá bien también – se aparto de él y lo dejo pasar para repasarlo desde atrás con una sonrisita picarona.


Definitivamente estaba para chuparse los dedos, la cabeza le daba vueltas a causa de su olor y el calor que desprendía. Le estaba costando la mismísima vida contenerse ¡¿Por qué?! Nunca le había pasado…


Uriel se dio cuenta de que había sido peor salir a la terraza, la noche estaba despejada y las estrellas brillaban como nunca lo había notado, la electricidad se notaba en el aire, había algo extraño…


  • Y bien Uriel…. – se apoyó en la barandilla de la terraza de cara a él, la suave brisa hacía ondear su suave y lustrosa melena - ¿A qué te dedicas?
  • Pues hasta hoy trabajaba en una oficina, ahora creo que me dedicare a buscarte – dijo riendo al tiempo que le alcanzaba una copa.
  • ¿Y cómo un diablillo como tú lleva un nombre como ese? – acerco sus labios al borde del vaso.


Uriel rió resiguiendo con la vista el movimiento de la boca de ella.


- Siempre me pregunte de donde lo sacarían…. ¿y tú qué haces además de confundir personas y robarles el corazón?

- ¿Acaso estas intentando seducirme? – sonrió traviesa.

- ¿Cómo no habría de intentarlo? No he logrado coordinar palabra desde que vi esos ojos y por primera vez tengo miedo de hacer el ridículo, claro que me gustaría conquistarte pero no se lo digas a nadie.

- No le convengo a nadie Uriel, no soy una buena chica… - pero lo que oculto es que aquella situación la estaba haciendo sentir bien, sonreía con ganas, se sentía a gusto como si fuera solo una chica normal y corriente. Podía relajarse y dejar de pensar en deberes y obligaciones. Tenía que controlarse, tenía que dejar de perderse en esos ojos oscuros como el abismo.


- ¿Pero porque dices eso? ¿Cómo un chica con esa carita y esa voz tan dulce no podría ser buena para alguien?


Ella volvió a sonreír despreocupada para ahogar de nuevo cierto dolor, aquella era su maldición, por eso mismo era tan peligrosa ¿Quién iba a dudar de ella? Era el depredador más peligroso, todo los atraía hacia ella…


- Si claro…. Hay muchos lobos con piel de oveja Uriel – repitió su nombre fijando sus ojos en él.

- Disculpa si soy demasiado directo pero no te imaginas lo que me está costando disfrutar de las estrellas, viendo tus ojos ellas parecen insignificantes. Y la forma en que dices mi nombre y te me quedas mirando no sabes lo que provocas. Perdona si quiero conocer la loba bajo esa piel de cordero – dio un paso hacia ella y aguardo a ver su reacción, no quería molestarla ni que se fuera.

- No te gustaría, almenos no debería si aprecias tu pellejo. Aunque tú no eres cualquiera…

- ¿A qué te refieres? – la miro sin acabar de entender.

- Eso me temo que es un secreto que por el momento me guardare – sonrió guiñándole un ojo y se puso frente a él dándole la espalda al vacio.

- Uys además de encantadora misteriosa, ¿que acaso quieres quedarte con mi corazón?

- Eso sería peligroso para ti – que diferente parecía ahora del Drago de hacia unas horas… su corazón volvió a latir con fuerza.


Sintió estremecerse su piel cuando dando un paso la tomó de la cintura, ella se quedo muy quieta conteniendo el aliento como si luchase contra algo que él no comprendía.


- Es una mala idea Uriel – de nuevo esas imágenes inconexas y borrosas en su cabeza…

- ¿Y si es tan mala idea porque me siento tan a gusto y porque deseo tanto besar esos labios?

- No deberías… - murmuro

- ¿Quieres que me detenga? – le dijo deteniéndose a unos centímetros de sus labios con una sonrisa traviesa.


El pulso le atronaba a Yesi, no debería estar allí, debería detenerlo, tenía que salir de allí ¡¿Qué le pasaba con ese hombre?! Quizás si tuvieran razón en decirle que no estaba bien, que le sucedía algo…. Él sintió su respiración agitada y como sus labios se entreabrían levemente, no podía contener sus ganas de besarla y no entendía porque tampoco le importaba ya, sin soltarla acarició su mejilla con la cara externa de su mano y la dejo en su cuello tomándola de la nuca, la miro a los ojos su piel vibraba bajo la suya.


La sangre le ardía dolorosamente a Yes, sentía los colmillos afilarse y cerró los ojos un instante al rodarle la cabeza y se aferro a la barandilla que tenía tras su espalda.

- No has respondido, ¿me detengo?

Yes no podía pensar, no podía reaccionar solo sentir el deseo, bajo la vista hacía los labios de él conteniendo un extraño sonido de anhelo en su garganta ¿Qué le estaba sucediendo? Él rozo sus labios tentando y no pudo contener un suspiro.

-¿Eres real? – susurro, espero casi sin poder contenerse, no quería que aquello fuese sólo un instante, estaba tan bien… Yes fijo sus ojos en él entrelazando sus manos tras su nuca.

- Hablas demasiado – entorno los ojos acercándose más a él. Su aliento le estaba haciendo perder la cordura…



sonrió y la aferro contra sí mismo sin apartar sus ojos de ella y la beso sin poder resistir más, una oleada de sensaciones recorrió su cuerpo, la piel parecía quemar y el pulso acelerado acompañaba a su respiración agitada y el sabor embriagador de sus labios.Yes se sintió arder por completo, los labios de él capturaron los suyos y se abrieron paso con facilidad entre los suyos separándolos con suavidad, su lengua era una llama abrasadora y sus labios se amoldaban a la perfección como si ya se conocieran, su sabor era tan intenso... sus manos le recorrían la espalda parecían saber exactamente donde detenerse y como acariciarle era como si tuviesen un mapa de los lugares exactos de ella, no entendía cómo pero ya no quería entender solo podía disfrutar y arder.


Yes sintió el momento exacto en que Byron apareció en el lugar rompiendo ese maravilloso instante, se aparto molesta y fulmino al otro vampiro con la mirada.


- ¿Qué demonios haces aquí By? ¿Ocurre algo?

- ¿Tu novio? – pregunto Uriel algo descolocado.

- Mas quisiera, la niñera – dijo ella de modo duro.


Uriel manteniéndose lo más sobrio posible miro a quien acababa de despertarlo del mejor sueño que había tenido mientras Yes desviaba un momento sus ojos del vampiro a él para volver a fijarla en el otro.


  • ¿Oye no crees que esta grande para que le estés haciendo de niñera? Porque no nos dejas y te consigues una vida.



Aquella frase le arranco una carcajada a Yes que se cubrió la boca con la mano con el rubor tiñéndole las mejillas.


- ¿Te has propuesto fastidiarme hoy el día o qué? - se cruzo de brazos ella.


Uriel miro a Yes y no pudo evitar notar un brillo diferente en sus ojos, se la veía más fría, dura, peligrosa y más ácida, algo había cambiado en ella.


- ¿Qué problema tenéis? dejadme respirar un poco... suelta la correa By ¿qué pasa? ¿Por qué yo no puedo tener mi vida?

- Oye, no entiendo porque necesitas niñera. Y tú, ¿que acaso no sabes hablar y no tienes nada mejor que hacer?

- Vámonos Yes - dijo de modo serio y oscuro mirado amenazadoramente a Uriel

- Hey no escuche que ella dijera que quiere irse.

- By... ¿de qué va el numerito? ¿Tú puedes divertirte y yo no? - torció la sonrisa maliciosa poniéndose discretamente frente a Uriel, no le gustaba nada el cariz que estaba tomando aquello.

- ¿Porque le dejas darte ordenes? ¿Acaso tiene algo que ver contigo?

- No hagas esto Yes, no lo compliques.... puedes hacer lo que quieras pero no con él, por favor, aléjate - le tendió la mano

- Oye ¿que no ves que no quiere irse? ¿Porque no te vas a jugar a otro sitio? ¿Que sabes tú de mi? de donde te crees con derecho a decir que alguien puede o no puede estar conmigo. Yes ¿quieres irte con él? – la miro.

- No le cabrees por favor - miro a Uriel - Y tú.... vas a tener que darme unas cuantas explicaciones ¿pero qué te pasa?


Los ojos de By centelleaban furiosos con un peligroso tono rojizo.


- Lindo truquito, deberás hacer más que eso para amedrentarme, ya lárgate quieres, déjanos tranquilos.

- No quiero tener que recoger luego los pedazos cuando vuelva a hacerte daño, no lo repetiré más Yes... vámonos.


Yes lo miro sin comprender con el ceño fruncido, ese comportamiento no era normal en By

- ¿De qué estás hablando? no quiero irme – lo miro sin entender, estaba sobrepasada, no entendía nada.

- ¿Cómo que cuando vuelva a hacerle daño? ¿De qué están hablando?

- Mírate Yes... créeme si te digo que es mejor irse ahora. Nunca te he pedido nada, por favor por una vez hazme caso.

- Él tiene razón, ¿a que ha venido ese comentario, que sabes tú de todo esto? esto ya se está poniendo raro ¿qué acaso es una broma, de que hablan?


By gruño dando una vuelta nervioso sobre si mismo


- Ya déjate de numeritos

- De acuerdo Yes, siempre tan cabezota, no me dejas alternativa - se lanzó sobre Uriel atacándolo.


Yes se interpuso lanzándolo al otro lado de la terraza, su espalda crujió al impactar contra el ladrillo que se desportillo.


- ¿Pero… - Uriel no podía creer lo que estaba viendo y menos asimilarlo….

- Joder By ¡¿pero qué mosca te ha picado?! ¿En qué piensas, te has vuelto loco? publícalo de paso a los cuatro vientos. Desde luego que hay que irse ¡a que te calmes!


Lejos de tener miedo Uriel sentía algo extraño dentro de él.


- Un momento ¿Te irás con él? – la miro incrédulo.

- ¡No te metas Yes! - se levanto preparándose de nuevo Byron con los ojos encendidos.

- By... tranquilízate, no quiero hacerte daño ¿si nos vamos te comportaras?

- Aguarda no quiero tener problemas - ¿que era todo aquello? se pregunto ¿que era esa extraña sensación y como es que se había levantado aquel tipo? ¿De dónde ella tenía tanta fuerza, porque no salía huyendo? - No puedes irte con él. No te dejare, lárgate conmigo.

Pero Byron apenas atendía, estaba descontrolado y aún así asintió con un siseo a Yes que suspiro y miro a Uriel. By la cogió de la muñeca con fuerza y tiro de ella.

- Andando y da gracias que haya venido yo y no quien tu sabes.

- Creí decirte que te largaras y que la dejaras- dijo Uriel al tiempo que se ponía frente a él.

Algo en su interior había cambiado ¿que era esa sensación? no podía dejar que se la llevasen, una extraña electricidad crepitaba a su alrededor, estaba furioso… sentía sus entrañas arder.

Yes se soltó de un tirón seco al tiempo que By empujaba a Uriel lejos de ella.


- ¡Ya basta, déjale! - le chillo pero By fue más rápido y la mando al suelo de un revés que no le dio tiempo a esquivar ya que no lo esperaba.


Uriel apenas pudo esquivarlo, Yes volvió a ponerse frente a él con los brazos en cruz.


- No puedes irte con él, no te dejare, está loco.


By la cogió de la nuca con fuerza y tiro de ella para que se moviera una vez más bloqueando su brazo.


- Andando señorita. No me hagas perder la paciencia o esta vez no me andaré con remilgos Yes.


Ella siseo conteniendo una mueca de dolor.


  • ¡Suelta! Puedo andar sola – se soltó dando un paso atrás mirándolo azorada.
  • Creí haberte dicho que la dejaras – dijo de nuevo Uriel, sus ojos brillaban de un modo extraño y esa energía rojiza volvía a envolverlo peligrosamente.


By empujo entonces a Uriel lejos de ella sin contemplaciones, estaba desconocido de verdad.


- ¡By no! - le chillo pero By volvió a golpearla y se lanzo de nuevo sobre Uriel que saltó, se puso frente a él y lo tomo por el cuello gruñendo y lo lanzó lejos.

Antes de que este tocara el piso ya estaba otra vez encima haciéndolo estrellar contra el suelo con todo su peso.

- ¿Porque nunca escuchan? - lo lanzo con fuerza contra una pared - ¿Estás bien? - dijo mirando a Yes que ya estaba en pie y en guardia.


Ella asintió y grito al ver que By volvía a la carga.


- ¡No! - se interpuso ella y gruño llevándose otro golpe - Menudo día llevo... au ¡By detente, te matara! maldita sea, reacciona ¡¿es que no ves lo que estás haciendo?!

- Deberías escucharla...

- dijo sonriendo al tiempo que lo tomaba nuevamente por el cuello alejándolo de Yes pero By no hacía caso, estaba ciego de ira.


Uriel pudo sentir la desca

rga de adrenalina, ya no era él, sabía lo que debía hacer, era puro instinto…


- ¡Ya detente!

Pero era tarde, sintió sus garras rasgando su piel y penetrando en la carne del otro tipo. Yes se desespero, si no hacia algo pronto la cosa no acabaría bien, no podía permitirlo.

- ¡Drago basta! ¡Para! Déjale, déjale por favor - se abrazo a su cuello

- ¡¿Porque le defiendes?! – se enfureció con los ojos ardiendo.

- ¡Porque es mi familia!, siempre me ha cuidado, sólo cree que me protege. Por favor - Lo miro con los ojos llenos de dolor - Además si lo haces todo empezara....


Él no podía llevarle la contra, gruño y lo arrojo al piso.


- Como negarme a lo que me pides ¿qué tienes sobre mi? - ya no podía diferenciar que era real y que no. ¿Cómo podía ser dos cosas al mismo tiempo?


Yes se agacho junto a By y lo ayudo a levantarse


- Mierda By.... ¿cómo te encuentras?

- ¿Qué sucede, que es esto? ¿Que soy? ¿Que eres tú y de donde me conoces?

- Ahora no Drago, he de llevarlo a casa, eso o lo mandas tú con tus habilidades pero eso te pondrá al descubierto. ¿Pero en que pensabas? ¿Porque no me dejaste a mí? Y tú – miro a Drago – Trata de recordar lo de anoche, recuerda maldita sea – volvió a fijar sus ojos en Byron preocupada y enfadada.

- Si me hubieras hecho caso nada de esto habría pasado - tosió By - No debí dejarte salir

Yes puso los ojos en blanco y puso sus manos sobre sus heridas cerrando los ojos, la energía se arremolino alrededor de estas.


- ¿Recordar ayer? pero si apenas te conozco ¿y qué es esto? ¿Cómo es que puedo hacer esto?

- Hombres.... si hubieras dejado la testosterona en casa tampoco habría pasado nada y ahora calla me desconcentras - su frente se perlo de sudor pero al poco las heridas de By se cerraron - Has de recordar Drago, despierta... si no estaremos perdidos, te necesitamos, sólo mira de recordar, se que puedes hacerlo - le miro aún de rodillas en el suelo estaba débil y febril.

-¿Te encuentras bien?...- la cabeza le daba vueltas y solo podía pensar en que ella no estaba bien. El resto no importaba, sólo ella, su mente ya se estaba encargando de asimilar todo aquello. Era lo que era y no importaba más, él había decidido estar como humano, no sabía más pero era así. Sus ojos seguían fijos en la chica que estaba junto al vampiro que tan desconsideradamente lo había atacado. Siempre hacían lo mismo… realmente esos tipejos nunca aprendían, pero entendía que quisiera cuidar algo tan valioso como ella.

- No debiste atacarle - murmuro mirando a By que intento apartarle el pelo de la cara, ella lo aparto interponiendo la mano. Él negó con la cabeza dolido. Parecía que cuanto más se acercaba Byron a ella más agresivo se ponía Drago.

- Te llevaré a casa - dijo By

-Vaya niñera tienes niña

- Vete a Casa By puedo cuidarme sola, no soy tan frágil, estoy bien ¡vete!

- Oye, ¿tú le preguntaste si quiere ir a casa?


By gruño

- ¿Que acaso ustedes no aprenden?

- Esta bien Yes... pero solo por esta vez, espero que sepas lo que haces - desapareció tras lanzar una mirada de odio a Drago.


Él volvió a sentir que todo le daba vueltas


- Les hemos dado la excusa perfecta - se abrazo a sus rodillas Yes casada

-¿Que es todo esto que sucede? ¿Vámonos de aquí, quieres?

- Estoy de acuerdo en eso

- Deberás ponerme al corriente…


Continuara...


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