6 de octubre de 2010

El Cazador - Novena entrega

-¡Lo mato! – gritó furioso Hades golpeando la pared.

- Sí, pero ahora cálmate – le pidió Hammer apagando el DVD, mientras el resto seguían sentados en silencio mirando la imagen congelada del momento en que Fender dejo a Naya.

- Animal…

Kelly aún con los ojos desorbitados miraba la pantalla y volvió a la habitación donde Rosalía estaba atendiendo a Naya que dormida gemía entre temblores, tenía pesadillas y estaba claro que sentía dolor. Kelly escurrió una toalla y se la puso en la frente con amor.

- Ya paso mi niña, ya esta… mi niña bonita, pequeñita.

- Es fuerte – la ánimo Rosalía.

- Sí, muy fuerte. Siempre nos ha protegido y mira como ha acabado, creo que quieren hablar contigo Rosalía.

- Hijita, intenta que se tome esto - le tendió un frasquito.

- ¿Qué es?

- Le hará bien, no te preocupes – le sonrió cálidamente y salió al comedor lleno de humo.

Los miró con los brazos en jarras y se fue hasta la ventana abriéndola para ventilar el viciado aire.

- ¡No les da vergüenza!, ustedes deberían fumar menos – los regaño.

- ¿Cómo esta? – se sentó a su lado Hades.

- Mal, no le mentiré. Ese bruto se ha asegurado de hacerle daño. En fin, una loba sola, herida y sin clan no es muy bueno.

- Acaban con los débiles – murmuró Cool

- Pero a la muchachita linda la necesitan. Cuando ÉL se entere de lo sucedido… ese lobo puede darse por muerto.

- ¿Quién Rosalía?

- La noche de los días es el apocalipsis, el fin de nuestra sociedad, el señor del inframundo se apoderara de nuestro mundo para dominar y reinar. Los humanos sólo seremos ganado. Siempre ha habido grupos que se han creído superiores a nosotros y se unirán a ÉL para tener la hegemonía.

- ¿Pero por que la necesita a ella?

- A ella y a otro ser especial – lo corrigió Rosalía cogiéndole la mano a Hades – Necesita la fuerza de ellos para entrar y gobernar. La chica y el vampiro puro son seres especiales, distintos, con un alma pura y magia autentica fluyendo por sus venas, son poderosos. Al chico lo matará una vez conseguido el primer objetivo consumiéndolo, pero a ella la desposará para asegurarse de perpetuar una raza superior, indestructible. Es peligroso, la chica es muy poderosa y muy bonita.

- ¿Y si muere? – la miro Joe con un rostro inescrutable.

- No papacito, la necesitan, ella es buena y tiene el don de poder desterrar a ese ser infernal. Están en cierto modo equivocados al matar a todos los que son diferentes, no todos deben desaparecer, tienen su función aunque no les guste. Los humanos no son el único ser vivo de la tierra, han visto que tienen sentimientos, que sufren, aman y ríen como nosotros. Alíense con los que quieren seguir con su vida normal y pacífica y que no quieren someterse a ese ser. Y dense prisa, está por llegar y la buscará, no descansará hasta tenerla y la atraerá… y os tentará, no os dejéis engañar por él. En este mundo hay gente buena y mala y con eso me refiero a todos, ha de haber ley y justicia por igual para todos – guardo silencio y miro a Hades – Hades, espero que la ames, porque va a necesitar tu ayuda y la de todos – miró a Hammer – Eliminarla no es la solución chiquito.

Asintieron y tras reflexionar y tomar las directrices adecuadas se pusieron manos a la obra llamando al resto de cazadores para informar de la operación.

Rosalía observó a Hades estrellar el decimo cigarrillo contra el cenicero.

- Hades ¿vas a ir a verla? – lo miró.

- ¿Ya no la quieres? ¿Sólo porque es diferente? – se unió Kelly – A mi no me importa – lo miró con despreció – Sigue siendo Naya y eso – señalo la pantalla – Es culpa vuestra.

- Ella no te quito a Mirelle – dijo Rosalía.

- Tengo miedo – dijo de pronto en un murmuró

- ¿Qué? – lo miró descompuesta Kelly

- ¿Y si no quiere ni verme? Kelly, tú no tienes ni idea de a los que he llegado a matar con mis propias manos, ella lo sabe, lo huele y me ha visto hacerlo, mate fríamente a Ilda delante de sus ojos. Yo me temería. Yo soy el monstruo, un ser que podría haberla matado…

- Hades… ella ya sabía quién eras tú antes de acostarse contigo y no le importo, te quiere – le acarició la mejilla Kelly

- Es más… si ella se entrego a ti… sabes lo que significa. Aunque se hayan modernizado y tengan relaciones… una pareja es para siempre – se metió Hammer por medió apoyando los codos en el mármol de la cocina donde estaban. Nadie podía acabar de creer que Hammer estuviese diciendo aquello.

- Ve tío, estamos contigo – lo palmeo Cool.

- No se chico, esa lobita tiene algo que me gusta y te hace feliz, se que la quieres, no dejes que te quieten de nuevo a la persona que amas.

Hades los miro agradecido y tras chocar las palmas tomo aire y entro en la habitación donde Naya descansaba. Estaba pálida y con los labios amoratados, miro los arañazos de los hombros que poco a poco iban desapareciendo y la tapo con impotencia apretando el puño. ¿Cómo alguien podía hacerle algo así a una criatura como ella? Tan adorable… le dio un beso en la frente y se recostó junto a ella abrazándola.

Cuando Naya se despertó aún desconfiada se aparto de él atrincherándose contra la pared abrazada sobre ella misma, desde el comedor todos los observaban a través de la cámara.

- No me siento muy bien espiándoles… es como gran hermano – dijo Kelly

Hades intento acariciarle la mejilla, Naya se encogió pero le dejo hacer tiritando.

- No te hare daño. No te separan de mi lado ni te estudiaran.

Naya se echo a sus brazos enterrando la cara en su pecho.

- Lo siento, yo no quería…no puedo cambiar lo que soy – sollozo.

- No me importa – levantó su rostro con sus manos

- ¿Qué? – murmuró desorientada y cerró los ojos cuando la beso con suavidad - Siento lo que te dije antes – desvió la mirada ella.

- Era la verdad. ¿Cómo te encuentras?

Ella sonrió cansada haciéndose un ovillo, no podía responder a eso, él suspiro y le aparto el cabello de la cara levantándola y apretándola contra él. Naya hizo cara de dolor y se sentó mejor, le dolía todo… y hubiera deseado tragarse todas las lágrimas pero empezó a llorar hasta quedarse adormilada.

- Te quiero Naya – susurró a su oído dejándola bien puesta en la cama y tapadita, ella pareció sonreír agarrando su mano y cuando esta quedó profundamente dormida salió de la habitación.

Hades los miró sin mediar palabra pues sabía que lo habían visto todo, sus miradas, sus caricias, sus besos y sus abrazos.

- Nos ayudaran – indicó Joe para romper el hielo.

Hades asintió y se sentó en el sofá.

- Bueno, será mejor que nosotros nos vayamos – dijo Kelly mirando a los demás que asintieron recogieron lo poco que habían desordenado y se fueron tras despedirse de Hades.

También Rosalía volvió al local de Carmela.

- Ya sabes donde estaremos – le puso la mano en el hombro Hammer.

- Claro, gracias tíos – les dio la mano cerrando la puerta y fijo la vista en el maldito DVD

- Estás muerto animal – murmuró sacando el soporte informático y dejándolo a un lado para no torturarse más. Se sentó en la silla de la habitación y miró a Naya que seguía dormida, necesitaba descansar.

Naya se removió inquieta destapándose dejando al descubierto las diversas heridas que llevaba. Hades sabía que ahora que la había probado no la dejaría pero no habría una próxima vez. Vendrían y entonces sería la suya.

- Conseguiré que me escuchen, no todos le seguirán – escucho la voz de Naya que lo miraba desde la cama.

- No pienses ahora en eso.

- Pero es que no todos son como él… no les odies Hades – lo miro entristecida.

- No, sólo odio a uno y pienso matarle digas lo que digas – la miró con los ojos fieros, había tomado una decisión. Aún así apretó el puño recordando lo que Rosalía le había dicho antes de marchar. Quizás necesites a tu peor enemigo en esta batalla, no sólo a uno, sino al que le ha hecho esto a Naya. Piensa que si la capturan él tendrá tantas ganas como tú de liberarla, en ese momento será tu mejor aliado, pero no te fíes, tiene sus propios planes o puede que incluso no puedas contar con su concurso si el otro lo convence de unirse a sus filas. Hades… ese licántropo es peligroso de verdad, ten mucho cuidado. Suspiró y se metió en la cama junto a ella.

- ¿De verdad quieres estar conmigo, después de todo esto? – le miró ella acariciándole la mejilla.

- Eso debería preguntártelo yo ¿no? Sí Naya, sino no estaría aquí ahora mismo – le dijo del modo más sincero besándola con suavidad - ¿Te duele?

- Si – suspiró – Pero me duele más lo que no se puede tocar Hades.

- Lo sé – le acarició el pelo.

- Pero él es mío – dijo con dureza y una frialdad que hicieron estremecer a Hades.

- Puede que no sea como tú, que no tenga experiencia, que no haya matado… pero ese hijo de puta es mío. Podre soportar mancharme las manos con su sangre, aunque lo vea cada noche en mis pesadillas. Puedo hacerlo, soy un depredador al fin y al cabo.

- ¿Estás segura? No es algo sencillo Naya, puede parecerlo…

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