9 de octubre de 2010

El Cazador - Decima entrega

Naya se arrebujo entre sus brazos y cerró los ojos con fuerza y acabo negando con la cabeza.

- No lo sé… no puedo pensar con claridad.

Él la beso de nuevo levantando su barbilla y la abrazo reconfortándola.

- Vi lo que te hizo – murmuró.

Naya enterró la cara de nuevo avergonzada.

- Intente defenderme, detenerle… no pude – le falló la voz.

- Siento no haber llegado a tiempo.

- Fue culpa mía, no debí ir, tenía que haberlo imaginado, yo misma me metí en la boca del lobo, Teresa no estaba…

- Estabas aturdida.

- No quiero hablar de esto Hades, ya me siento bastante humillada.

Hades la abrazo más fuerte y puso el estéreo bajito acariciándole distraídamente la espalda sin decir nada más, sólo se quedo junto a ella.

Al día siguiente Naya algo magullada se levanto y preparo el desayuno, se sentó en el sofá y dejo dormir a Hades, estaba tan mono dormido… suspiro y estuvo hablando un rato con Kelly que subió a verla. Cuando Hades se levanto se enfado con ella y la llevo en volandas a la cama.

- Tienes que descansar.

- Pero si estoy mejor – protesto con un puchero.

- ¡No! Naya por tu bien hazme caso y guarda cama al menos un par de días.

- Me curo rápido Hades…

- Naya… no llegas a ver la gravedad de tus heridas, por favor descansa – le pidió sentándose a su lado – Me quedaré contigo.

Naya al final cedió y se acurrucó, realmente no estaba bien pero quedarse ahí tumbada no la hacía sentirse mejor, sino que le hacía recordar lo sucedido una y otra vez y sólo quería gritar o machacar lo que fuera para vengarse. Realmente no podía describir todo lo que sentía en su interior pero Hades la entendía mejor de lo que creía. Y sufría viéndola, no quería derrumbarse. Siempre había sido fuerte.

- Cuando mejores entrenaremos juntos si quieres –le propuso Hades.

- Puedo hacerte daño… si pierdo el control.

- Soy bueno e inmune… soy EL CAZADOR, recuerda – se hecho sobre ella con cuidado haciéndola reír cuando gruño enseñando sus caninos y sonrío.

- Eso no son colmillos cariño – bromeo ella.

- ¿Ah no? Vaya… ya los tienes tú por los dos y muy bonitos.

Ella sonrió y le puso las manos en las mejillas.

- Gracias.

- ¿Por qué?

- Por ser como eres, por estar aquí, simplemente por haberte conocido.

- Tú me has abierto los ojos, trajiste la luz a esta oscuridad. Naya tú eres mejor que muchos de nosotros – la miró y cerró los ojos al sentir como ella atraía su rostro al suyo y sus labios se encontraban de nuevo.

Hades se aparto lo justo para mirarla y borró la sonrisa de la cara cuando una punzada de dolor cruzo el rostro de Naya que se encogió apretando los dientes para no gritar ni quejarse pero un gemido se le escapo, él la ayudo a incorporarse un poco

- Auuu – se llevo la mano a la pelvis.

- ¿Estás bien, puedo hacer algo? – se asusto mirándola preocupado, no le gustaba sentirse inútil y no saber qué hacer

Ella negó con la cabeza.

- Duele… duele mucho – murmuró

- Pues si tú dices eso no es nada bueno, te he visto aguantar golpes y cosas peores – le dijo agarrando el frasco que Rosalía le había dejado – Tomate esto- le dio una cucharadita pensando en lo que le dijo Rosalía y Kelly, que era fuerte y que era de las que soportaba el dolor sin quejarse, que desde que la conocía añadió Kelly no la había visto llorar ni nada – ¿Pero que te han hecho? – la abrazo tras dejar de nuevo el medicamento en su sitió, la frente de Naya estaba ardiendo pero su cuerpo tiritaba.

Naya descanso un buen rato respirando con dificultad hasta que a media tarde se despertó, Hades estaba sentando en un butacón mirando una película, sonrió y lo miró.

- ¿No te has movido en todo este tiempo?

- Lo justo – giró la cara mirándola y dejando el sándwich en el plato.

- Huele bien…

- Toma – se lo tendió.

- ¿Pero y tú?

- Es el tercero, no me entra nada mas – sonrió tocándose el estomago - ¿Cómo te sientes?

- Mejor – le dio un bocado al bocadillo - ¿Y de verdad no te habías dado cuenta en todos estos días? – clavó sus verdes ojos en él extrañada a la vez que daba otro mordisco a la comida.

- No, notaba algo raro… pero no sé. Pareces humana completamente.

Naya sonrió y dejo el plato vacio en la mesita.

- Hades… hay una… especie de leyenda sobre mí… - dijo intentando buscar las palabras adecuadas.

- Lo sé.

- Muchos creen en ella, yo no, pero…

- Olvida eso ahora. Estaremos preparados, ya nos hemos organizado.

- Hades… tengo que hacer algo, no te asustes por favor – se puso de pie frente a él y cerró los ojos, una luz dorada la rodeo. Abrió de nuevo los ojos de un intenso color verde y pronunció unas arcanas palabras – Ahora puedes verme tal y como soy, puedes sentir mi alma, mi aura sobrenatural – lo miró Naya con las pupilas de un dorado mágico. Pudo ver como el vello de él se erizaba – Bruja, loba… humana, hay un poco de todos ellos en mí. Pero esta es mi segunda forma – suspiró y delante de Hades se sentó una preciosa loba que aún mantenía recogida una pata, luego recupero su aspecto humano y aún de pie finalizo su conjuro para curarse, cuando termino Hades la sujeto antes de que se desplomase – Tenía que hacerlo…

- ¿Estás bien?

- Sí. Lo siento te robe un poco de energía para curarme. No podía hacerlo antes… estaba débil.

- Te daría lo que me pidieses – guardo silenció un instante y clavando sus ojos neón preguntó inocentemente - ¿Me has hechizado? – sonrió aún manteniéndola entre sus brazos y acercando sus labios a los suyos.

Naya río.

- Debería sentirme ofendida… - sonrió débilmente – No Hades… creía que eso lo habías hecho tú. Intente mantenerme alejada de ti pero no podía – rozó sus labios con los suyos anhelante, con el deseo patente, conteniendo el ansía y los sentimientos… haciendo que se alargase el momento en un delirio doloroso pero placentero, así el momento en que su piel se encontrara sería más intenso.

- Naya… - mordió sus labios con suavidad, besándola y acariciando su cuerpo – Déjame ver tus ojos – susurro con sus labios cerca de los de ella haciéndola estremecer y arrancándole un leve gemido. Naya levanto los parpados dejando que el color dorado de loba resplandeciera mirándole.

Naya se derritió cuando los labios de Hades rozaron la base de su cuello, gozo de cada una de las palabras que le dedico y saboreo sus besos y sus caricias como si fuera la primera vez. Su cuerpo palpitante deseaba sentir el cuerpo duro y tenso de él. Una de las manos de Hades se deslizo por su pierna y sus caderas desnudándola lentamente.

- ¿Estas segura?

- Sí… - susurró enredando sus dedos tras la nuca de él.

Naya jadeó cuando le sintió entrar en ella con suavidad, casi de un modo reverencial, se movía poco a poco haciéndola estremecer. Se iba abriendo paso sin prisa, con ternura, inundándola con su amor, la beso y siguió mirando sus ojos dorados entornados. Naya arqueo la espalda y clavo sus uñas en los hombros de él e intento no gritar al sentir como miles de descargas de placer invadían cada poro de su cuerpo, era tan bueno lo que le hacía sentir que casi dolía…

- Hades… - susurró al oído de él entre jadeos.

Naya se pego a su cuerpo ardiente y le rodeo la nuca con sus brazos facilitando que la sentase sobre él para estar los dos bien unidos cara a cara. Ella buscó sus labios rozándolos y mordisqueándolos con suavidad haciéndole perder el poco control que le quedaba mientras veía a Naya moverse sobre él de un modo demasiado exquisito para poderse contener por mucho tiempo, pero ella era capaz de alargarlo, retrasar el momento hasta hacerlo llegar al éxtasis más intenso. La besó con ansia y paso sus brazos bajo los de ella apoyando las manos en su espalda, Naya inclinó la cabeza hacia atrás dejando su cuello expuesto al antojo de los labios de Hades que lo recorrieron mordisqueándolo con suavidad a la vez que acariciaba sus firmes y turgentes pechos haciendo que sus pezones se endurecieran aún más, gimió y se contorneo sobre él con una sonrisita maliciosa clavando sus ojos en los de él. Naya sentía su pulso agitado y el corazón bombeando con fuerza, veía las venas grandes y fuertes de Hades hinchadas en su cuello, resiguió la misma con su lengua y lo beso rascando la superficie con sus colmillos afilados, deseaba morderlo, pero no lo haría. Pronto ninguno pudo resistir más y sus cuerpos cayeron exhaustos sobre la cama aún jadeando.

Pasaron unos días tranquilos hasta que un día picaron a la puerta, Naya fue a abrir y se aparto de la puerta.

- Valdos…

- Hola Naya… tienes buen aspecto… ¿puedo pasar?

- ¿Qué haces aquí? – le dejo pasar – Si te envía él ya puedes venir por dónde has venido.

- No Naya, he venido por propia voluntad. Para advertirte – la miro con cariño.

Hades salió de la ducha y al verlo cogió con rapidez un arma que tenía guardada y lo apunto.

- ¡No! Tranquilo Hades, es un amigo… baja el arma.

Él la miro indeciso pero la soltó.

- El famoso Cazador…

- ¿De qué tienes que advertirme Valdos? – lo miró ella.

- El Otro… esta cerca Naya.

El cuerpo de Naya se tenso.

- Puedes notarlo… al igual que nosotros. Se han sublevado Naya, después de lo sucedido algunos están cuestionando el liderato de Fender, vendería hasta su madre. Ponte al mando, te seguiremos, tú eres nuestra Reina. Háblales… - la miro y ella desvió la vista hacia Hades que asintió.

- ¿Qué dices? – la miró poniendo una mano en su brazo.

- No se Valdos… yo…

- Puedes hacerlo pequeña – le sonrió y tras un destello un viejo lobo gris se mostraba sumiso ante ella con ojos suplicantes.

- Está bien. Reúnelos donde ya sabes en dos noches.

El hombre asintió y se despidió de ambos con afecto, Naya suspiró y miro a Hades que sonrió atrayéndola hacia él.

Naya se puso al mando de la nueva manada al subirse en la piedra y hablo con los que no estaban dispuestos a seguir a Fender ni al SER como ellos lo llamaban. Hades la acompaño con Hammer y pudieron asistir al encuentro, fue algo tan impresionante que ninguno de los chicos pudieron abrir la boca, era demasiado..sobrecogedor, mágico…y por extraño que pareciera antes…bello.

Hades se levanto de la cama y miro el cuerpo desnudo de Naya que aún estaba tendida sonriéndole, le devolvió la sonrisa y se fue hacia la cocina y se sobresalto al descubrir a un tipo alto mirándolo. Sus ojos negros como el abismo eran penetrantes y le helaban la sangre, se quedo sin aire y su cuerpo se quedo paralizado. Vestía un elegante traje negro, muy caro hecho a medida, era atractivo, llevaba el pelo negro y largo atado en una cola baja. Sonrió divertido al ver que Hades intentaba alcanzar un arma.

- No te servirá de nada eso conmigo Hades…

- ¿Quién diablos eres tú?

- Esa afirmación se acerca bastante – se acercó - Creo que tienes algo que me pertenece…

- ¡Ni te acerques a ella! – lo miro amenazante haciendo volver a reír al otro.

- No puedes hacer nada para impedirlo – dijo sin más – Entiendo que se haya fijado en ti… eres un buen espécimen – lo miro de arriba abajo, iba desnudo aún.

Hades alzó el puño contra él pero no pudo golpearlo, una fuerza invisible se lo impedía.

- Oh… cuanta fuerza… cuanto odio… serías un buen soldado. Ella vendrá a mí Hades.

- ¡No la tocaras!

- Hades… Hades, puedo devolverte a Mirelle, recuperarías tu vida perdida… sólo tienes que apartarte.

- No… - su voz no sonó tan firme ni con tanta convicción cuando frente a él apareció Mirelle llamándole.

- Piénsalo bien Hades… es una oferta que no puedes rechazar, no se repetirá – sonrió fríamente pasando a su lado en dirección a la habitación.

- Tus trucos no funcionan conmigo – se giro y palideció cando Naya se asomó por el pasillo.

- Hades ¿Qué sucede? – entro en la cocina borrando la sonrisa de la cara.

- Vaya… eres perfecta. Mucho mejor de lo que creía – la miró con lascivia.

- ¡Naya vete! ¡Corre! – grito Hades.

Naya enseño los colmillos, Hades intentó golpearle pero a un chasquido salió despedido contra la columna que se rajo desprendiéndose pedazos por el impacto.

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